Noticias de Arquitectura


El Premio Pritzker en Buenos Aires
junio 6, 2009, 3:18 pm
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La Ciudad de Buenos Aires ha sido el escenario elegido para la entrega del Premio Pritzker, el máximo galardón en el campo de la arquitectura mundial. Este hecho implica un reconocimiento a la riqueza urbana y arquitectónica de Buenos Aires, el cual ha sido posible por una actitud aunada de las autoridades de la Nación y la Ciudad, algo tan necesario y efectivo como, lamentablemente, poco habitual.

El notable arquitecto suizo Peter Zumthor, cuyos proyectos se caracterizan por su austeridad estética y profundidad emotiva, recibió el famoso medallón de bronce en una ceremonia realizada en la Legislatura porteña. Luego, la fiesta de gala se realizó en el palacio San Martín. Con mucha antelación, una comisión visitó la Ciudad, y luego de la invitación estatal, ésta se convirtió en la primera capital sudamericana en la que se entrega una distinción ya tradicional en el mundo de la arquitectura. Ha sido, entonces, un reconocimiento de valores propios de Buenos Aires que deben ser resguardados.

La más importante distinción de la arquitectura se entrega, año a año, en las ciudades y edificios más relevantes del mundo. La elección de Buenos Aires ha sido un hecho muy significativo.

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L’architecte Peter Zumthor reçoit le prix Pritzker 2009
junio 4, 2009, 2:05 am
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Par Ch. Raynaud – 02.06.09        I France BTP

C’est le suisse Peter Zumthor, 66 ans, qui a été élu lauréat du prix Pritzker 2009, la plus haute distinction en matière d´architecture. La cérémonie officielle de remise du prix a eu lieu le 29 mai dernier au Palais de l’Assemblée Législative de la ville de Buenos Aires, Argentine. Un prix de 100 000 $ et la médaille de bronze du Pritzker lui ont été décernés à cette occasion.
Peter Zumthor est le deuxième architecte suisse récompensé par le Pritzker en trois décennies de son existence. Le binôme d´architectes suisses Jacques Herzog et Pierre de Meuron furent les lauréats en 2001.
Bien que la plupart de ses travaux se trouve en Suisse, Peter Zumthor a conçu des projets en Allemagne, en Autriche, aux Pays-Bas, en Angleterre, en Espagne, en Norvège, en Finlande et aux États-Unis. Son œuvre la plus célèbre – les Thermes de Bâle, Suisse – est unanimement évoquée par la presse comme étant “son chef-d’œuvre”.
Plus récemment, les critiques ont salué sa Chapelle Saint Nicolas de Flüe près de Cologne, en Allemagne. Le jury a apprécié non seulement ces oeuvres, mais aussi le Musée Kolumba à Cologne, en qualifiant celui-ci comme une «une œuvre résolument contemporaine et à l’aise avec ses nombreux passés“.
Décerné par la Fondation Hyatt, le Pritzker récompense depuis 1979 un architecte vivant dont le travail démontre « un talent, une vision, un engagement qui ont contribué de façon significative à l’humanité et à l’environnement bâti à travers l’art de l’architecture». Parmi les lauréats du Pritzker, on compte notamment Zaha Hadid, Norman Foster, Rem Koolhaas, Renzo Piano, Ieo Ming Pei, Frank Gehry, Richard Rogers en 2007 et Jean Nouvel en 2008.



Entregaron en Buenos Aires el “Nobel de la arquitectura”
mayo 31, 2009, 1:37 pm
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Es el Pritzker, el máximo galardón mundial que cada año cambia de sede.

Por: Miguel Jurado
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GALA Y SONRISAS. PETER ZUMTHOR RECIBE EL FAMOSO MEDALLON DE BRONCE DE MANOS DE THOMAS PRITZKER .

La Legislatura porteña fue ayer, el escenario de un singular acontecimiento: la entrega del Premio Pritzker a la arquitectura. Ese galardón internacional, considerado el “Nobel de la arquitectura”, fue otorgado al arquitecto suizo Peter Zumthor (65) en un acto al que concurrieron autoridades nacionales e internacionales, así como una buena cantidad de personalidades de la cultura (ver recuadro). Buenos Aires es la primera capital sudamericana elegida para la entrega de este premio que ya cuenta con 32 años de existencia y ha distinguido a grandes arquitectos mundiales como el inglés Norman Foster y el brasileño Oscar Niemeyer.

El premio, que fue entregado por Thomas Pritzker, presidente de la Fundación Hyatt, reconoce la calidad y singularidad de la producción de Zumthor así como su carácter personal y profundamente humanista, destacable por su constante intento por crear atmósferas memorables antes que imágenes fuertes. El presidente del jurado del Pritzker, Sir Peter Palumbo, destacó la honestidad intelectual de Zumthor, la dignidad de sus obras y la forma silenciosa con la que el suizo plantea una dimensión poética para la arquitectura.

El premio fue instituido en 1979 por la familia Pritzker de Chicago, Estados Unidos, propietaria de la cadena hotelera Hyatt, que tiene en Buenos Aires el Palacio Duhau. Nació como una forma de reconocer la contribución relevante de un arquitecto en actividad a la disciplina arquitectónica, y todos los años otorga un premio de 100 mil dólares y un medallón de bronce en un sitio distinto del mundo.

La importancia de la elección de Buenos Aires radica en que la Fundación Hyatt “cuida” que el premio sea entregado en un lugar arquitectónicamente significativo. Para elegir a Buenos Aires entre otras capitales, los miembros de la Fundación se tomaron su tiempo. Dos años atrás, una comisión visitó la ciudad junto con miembros del jurado. Luego de ese primer tanteo en el que se visitaron la Legislatura porteña y el Palacio San Martín (dónde se realizó la fiesta de gala), el canciller Jorge Taiana concretó la invitación formal que finalmente fue aceptada.

Zumthor manifestó su satisfacción por un reconocimiento que, asegura, “demuestra que no hay que hacer lo que los demás esperan de uno”. El suizo es conocido en el ambiente académico por sus edificios de formas sueltas y elementales que combinan una rica variedad de materiales. Son obras personales y casi incalificables que nunca se desentienden del compromiso con la tradición. La elección de Zumthor muestra un cambio en los valores que influyen en la arquitectura. Hasta ahora, la opinión de políticos, famosos, medios masivos de difusión y el público eran decisivas a la hora de valorar lo que estaba bien o mal en la arquitectura. La elección de Zumthor abre el camino a una visión más profesionalista de la arquitectura. La obra del suizo no tiene relación con el activismo social, ni con la sustentabilidad y menos con los software de última generación desarrollados para diseños súper sofisticados. Su búsqueda está centrada en las cualidades más intemporales de la arquitectura, esas que impactan a los sentidos y transmiten emociones.



L’architecte suisse Peter Zumthor a reçu le Pritzker
mayo 31, 2009, 3:10 am
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L’architecte suisse Peter Zumthor, qui a déjà reçu le prix Praemium Imperiale japonais en 2008, a reçu vendredi à Buenos Aires le prix Pritzker 2009. Cette récompense est la plus prestigieuse au monde dans le domaine.

Salué pour le soin ambitieux et pointu qu’il met à réaliser des constructions même modestes et parfois au bout du monde, Peter Zumthor rejoint ainsi Jean Nouvel, Frank Gehry ou Zaha Hadid, pour une oeuvre éclectique qui comprend des chapelles, des musées, des maisons de retraite ou encore des bains thermaux autour de sources d’eau chaude…

Peter Zumthor accorde une grande importance aux matériaux. “L’architecture est quelque chose de tactile, quelque chose qu’il faut toucher”, a-t-il déclaré il y a quelques années. Peter Zumthor est récompensé du prix Pritzker pour son “talent à combiner des pensées claires et rigoureuses avec une dimension véritablement poétique”, a indiqué Thomas Pritzker, le président de la fondation Hyatt, qui décerne le prix depuis 1979.

Les thermes de Vals, son chef-d’oeuvre

Le Bâlois de 66 ans a réalisé la majeure partie de son oeuvre en Suisse et a aussi mené maints projets en Allemagne, en Espagne et en Autriche. Ses réalisations se distinguent par leurs lignes dépouillées et harmonieusement intégrées au paysage. Il a par exemple signé le bâtiment des thermes de Vals (GR), que beaucoup considèrent comme son chef-d’oeuvre (voir le lien internet ci-contre).

Parmi d’autres projets remarquables, il faut citer la chapelle Nicolas de Flüe et le musée Kolumba à Cologne ou le musée des beaux-arts de Bregenz (Allemagne). Il est aussi l’auteur du pavillon suisse de l’exposition universelle de Hanovre en 2000. Il avait conçu une bâtisse labyrinthique en poutres de bois pourvue de 36 entrées: une métaphore intelligente d’une Suisse ouverte sur le monde.

L’antithèse des “starchitectes”

Peter Zumthor, se présentant comme un inventeur de maisons et un auteur, est l’antithèse de ces “starchitectes” hypermédiatisés, arpentant la planète à coups de projets grandioses dans les plus grandes villes du monde (voir sa bio ci-contre). Il est entouré d’une équipe modeste de 15 personnes dans son petit studio de la petite ville suisse de Haldenstein, refuse souvent les commissions et tient à superviser personnellement chaque projet de la conception à l’achèvement.

“J’espère que ce prix donnera de l’espoir aux jeunes, qui se disent: Zumthor l’a fait, nous pourrions le faire aussi, construire la totalité de l’édifice, et pas seulement fournir des images ou des façades”, avait déclaré le lauréat depuis le village alpin où il travaille à la conception de potagers pour des maisons en bois qu’il a construites.

ats/ap/mej



El suizo Peter Zumthor recibe el Pritzker, máximo premio en arquitectura en el mundo
mayo 30, 2009, 3:11 pm
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El suizo Peter Zumthor recibió hoy en Buenos Aires el Premio Pritzker, el máximo galardón en el mundo de la arquitectura, en reconocimiento a la nutrida trayectoria de este profesional de estilo “purista”.

Más de 200 personas asistieron al acto de entrega realizado en el palacio de la Legislatura municipal de la capital argentina, donde Zumthor recibió una medalla de bronce de manos del presidente de la fundación estadounidense Hyatt, Thomas Pritzker.

Durante la ceremonia, a la que también asistieron miembros del jurado y funcionarios del país suramericano, Zumthor agradeció el premio, el cual también se nutre de un cheque de 100.000 dólares para el ganador.

Se trata de la primera vez que la ceremonia de entrega de este premio se lleva a cabo en un país de Suramérica desde que se instituyó el galardón, en 1979.

Zumthor, que durante 30 años ha trabajado en la remota localidad suiza de Haldenstein, se une así a un elitista club de arquitectos como Philip Johnson, Frank Gehry, Oscar Niemeyer y Zaga Hadid, receptores de ediciones anteriores del premio anual.

Con un estilo marcado por las líneas simples, Zumthor también ha diseñado proyectos en Alemania, Austria, Holanda, Gran Bretaña, España, Noruega, Finlandia y Estados Unidos.

El jurado destacó la humildad e integridad de su estilo y el énfasis en principios arquitectónicos básicos que propone el condecorado, cuyo proyecto de baños termales en la isla suiza de Vals es considerado su obra maestra.

“Su arquitectura expresa respeto por la primacía del lugar, el legado de una cultura local y las lecciones inestimables de la historia arquitectónica”, destacó el jurado presidido por el británico Lord Palumbo para argumentar su decisión.

La elección de Zumthor, quien estudió arquitectura en Suiza y Nueva York, fue anunciada el pasado 12 de abril por la fundación Hyatt en reconocimiento a este arquitecto, que solo acepta un proyecto si “siente una profunda afinidad” por el mismo y, desde el inicio de su labor, su entrega “es completa”, resaltó el jurado, integrado por nueve expertos.

“En las habilidosas manos de Zumthor, como en las de otros artesanos consumados, los materiales son usados en una manera en la que se celebran a sí mismos, sus cualidades únicas, todo al servicio de una arquitectura de permanencia”, destacó el jurado.

El canciller argentino, Jorge Taiana, fue quien meses atrás invitó a la fundación a realizar la entrega del premio en el país suramericano, propuesta que fue aceptada por los organizadores.



Se entregó en Buenos Aires la máxima distinción de la arquitectura internacional
mayo 30, 2009, 3:09 pm
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El arquitecto suizo Peter Zumthor recibió en la Legislatura el Premio Pritzker. Recientemente fue declarado Huésped de Honor por el cuerpo legislativo porteño

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Crédito: Charly Diaz Azcué

Buenos Aires fue el primer lugar de América del Sur en el que se entregó el célebre Premio Pritzker de Arquitectura. Ayer por la tarde se llevó a cabo este evento en el Palacio Legislatuvo.

La ceremonia se realizó a las 18 en el Salón Eva Perón, donde se entregó al premiado la distinción de Huésped de Honor en la Ciudad.

La Legislatura porteña fue el lugar elegido para la ceremonia, que en años anteriores se celebró en importantes edificios, tales como la Biblioteca del Congreso de EEUU (Washington, 2008), el Capitolio (Roma, Italia, 2002), la Casa Blanca (Washington, EE.UU, 1998), el Museo Guggenheim (Bilbao, España, 1997), el Palacio de Versailles (Francia, 1995), el Castillo de Praga (República Checa, 1993), entre otros.

La declaración había sido votada en la sesión del 30 de abril último por iniciativa de la Coalición Cívica. En la misma sesión se votó sobre tablas declarar de interés de la Legislatura el “Pritzker Price de Arquitectura”, a pedido del Diputado Daniel Amoroso (PRO).

A las 19, Zumthor recibió el reconocimiento de manos de Thomas Pritzker, Presidente de la Fundación Hyatt y del Lord Peter Palumbo, Presidente del Jurado del Premio. También se escucharán los discursos del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y del ganador.

El galardón consiste en una medalla de bronce que concede la Fundación Hyatt anualmente y un premio de 100.000 dólares. Pero, sobre todo, ubica al galardonado en el selecto grupo de los mejores arquitectos del mundo.

La mayor parte de la obra de Zumthor, nacido en Basilea, se concentra en su país natal, pero también el arquitecto de 65 años construyó en Alemania, Austria, Países Bajos, Inglaterra, España, Noruega, Finlandia y Estados Unidos.

Las Termas de Vals en Suiza son su proyecto más conocido, aunque no menos interesantes que el Museo Kolumba o las diminutas capillas de San Nikolaus, ambos en Alemania.

El objetivo del Premio Pritzker de Arquitectura es honrar anualmente y en vida a un arquitecto cuya obra demuestre “compromiso, calidad, honestidad”.



El arquitecto asceta
mayo 3, 2009, 3:30 pm
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ANATXU ZABALBEASCOA 03/05/2009

El último premio Pritzker vive en un pueblo de 900 habitantes, cerca de la frontera suiza con Italia. En la web del Ayuntamiento de Haldenstein, Peter Zumthor (1943) figura como el arquitecto del pueblo. Hijo de un ebanista de Basilea, nacido y criado en esa ciudad, y formado en Nueva York, explica que decidió vivir mirando las montañas y escuchando los cencerros de las vacas cuando conoció a su mujer, Annalisa. “Ella es de aquí. Pensé que esto podía ser una buena vida”, dice. Debe de serlo. Han pasado 40 años. Hace 30 que, tras trabajar en la comisión de rehabilitación del patrimonio de su cantón, levantó el estudio donde todavía trabaja, un edificio tosco de madera que parece una de las viejas construcciones del pueblo, sin edad y sin que el tiempo parezca ya afectarlas. “Fueron pasando los años y un día me di cuenta de que mis tres hijos hablaban el dialecto de la zona”, dice. “Debemos de ser de aquí, pensé. Y aquí nos quedamos, sin más. Lo mejor que me ha pasado en la vida nunca ha sido planificado”.

¿Cree en un destino? Creo en mantener la mirada capaz de ver y el espíritu capaz de cambiar.

Pero usted cambia poco. Es difícil ponerle fecha a sus edificios… Bueno… Tengo muy claro lo que no me gusta. Lo que me gusta es otra historia.

¿Qué le gusta? Todo. Eso es lo que dicen mis hijos, que me gusta todo: leer, pasear, estar con amigos, jugar con mis nietos, caminar por el campo, fumar cigarros, ver películas, escuchar música. Me gusta todo excepto hacer algo que no quiero hacer.

Por ejemplo, diseñar para Armani (rechazó una pasarela), para Hugo Boss (rechazó hacer una mansión para los herederos) o para Audi (rechazó firmar sus concesionarios). Desde luego, diseñar un concesionario no es el sueño de mi vida.

¿Su arquitectura es el resultado de su forma de vida o, al revés, su forma de vida se refleja en su arquitectura? No es cómo yo vivo. Ni siquiera cómo trabajo. Es cómo soy. Yo vivo y trabajo como soy. ¿Por qué soy así? Eso ya no lo sé. Alguien, Dios, me hizo así. Y cómo trabajo y cómo vivo es lo mismo.

No lejos de su pueblo, en Sumvitg, Zumthor construyó uno de sus primeros proyectos. Corría el año 1986 cuando una avalancha de nieve derrumbó la capilla barroca de Sogn Bednedetg (San Benedicto). “Fue culpa de la rampa del parking. Por allí la nieve formó una avalancha contra la capilla”. Decidieron reconstruirla en otro sitio, camino de los Alpes y protegida de avalanchas por los árboles del bosque. El Ayuntamiento firmó con la etiqueta “sin convicción” el permiso de obra. Pero el cura quería algo contemporáneo para futuras generaciones. La imagen firme y discreta, puritana y táctil de la nueva capilla dio la vuelta al mundo. Y los arquitectos comenzaron a prestar atención al suizo. Pero fue una década después, y no muy lejos, donde Zumthor cuajó su obra cumbre, las termas de Vals.

Annalisa Zumthor-Cuorad, la mujer del arquitecto, es profesora de niños con dificultades para aprender. Juntos han criado tres hijos. Uno es matemático; otro, veterinario, y la tercera, psicóloga. Ninguno ha querido ser arquitecto. “Mucha entrega, mucho disfrute, pero bastante sufrimiento”, explica Zumthor.

¿Mala vida? A veces cuesta llegar a fin de mes. En el estudio somos 15. Y eso requiere ciertos ingresos. A veces hemos vivido con el agua al cuello. Entiéndalo, no ha sido dramático, pero desde luego no ha sido una vida de despilfarro.

Sus hijos viven en Haldenstein y Vals. Ninguno quiso emigrar a una gran ciudad. ¿Para qué? Esto es Suiza. Nos gusta vivir en pueblecitos de las montañas. Cuando llegas a uno, si llamas a una puerta, te abre un granjero o una criatura terrorífica, nunca se sabe. [Suelta una carcajada]. Es broma, Suiza es montaña. Nadie piensa que una vida en un pueblo sea rural. Yo mismo estoy a una hora de Zúrich. Seguramente lo mismo que tarda usted en llegar a Barajas.

Pues sí. ¿Qué es lo mejor de vivir en un pueblo pequeño? Tienes tiempo. Me gusta la naturaleza, el paisaje. No se lleve la idea de que vivo aislado. Hay una ciudad de 35.000 habitantes a cinco minutos, Chur.

¿Tiene amigos dentro del mundo arquitectónico? Sí.

¿Estrellas mediáticas? Bueno… Steven Holl o Jean Nouvel, que me llama mucho. Me dice que soy el mejor.

¿Y usted qué le contesta? Creo que él ha hecho muchos edificios excepcionales.

Es curioso que lo admire cuando sus valores son muy distintos. Él tiene siempre grandes ideas. No le interesa lo pequeño. De todos modos, la semana pasada, cuando cené con él, le pregunté que por qué construía tanto. Me gustaban más sus proyectos de antes.

¿Qué le contestó? ¡Que tenía hambre! [Risas]. Dice que se ha dejado la vida haciendo concursos que muchas veces no ha ganado. Ahora que puede, lo quiere hacer todo. Es humano.

Mientras diseñaba las famosas termas, Zumthor participó en el concurso para levantar el Kunsthaus de Bregenz, un pueblo austriaco a una hora de su casa. “Querían algo funcional y discreto. Yo me propuse hacer un edificio inundado de luz, pero sin ventanas. Tratamos de cortar la fachada para dejar entrar luz. Pero no funcionó. Empleamos cristal lavado al ácido, que reparte la luz antes de que entre en el edificio. Allí no importa de dónde llegue la luz: siempre entra de forma horizontal. Dentro, unos huecos entre las plantas atrapan y distribuyen esa luz. Por eso parece que el museo levite”.

Matérico, pero con una curiosidad que le lleva a experimentar con todo tipo de materiales, arcaicos y nuevos, Zumthor pertenece al grupo de los arquitectos solitarios: no vive preocupado por la escala ni por la cantidad de sus proyectos, y hace su trabajo al margen de las modas. “Hace años que recibo cartas de gente. Parece que mis edificios les hablan. No sé qué aportarán mis proyectos a la arquitectura, pero sé qué aportan a la gente”.

Su idea de un edificio es que sea a la vez capaz de hablar de un lugar y del mundo entero. ¿Cómo es posible? No lo sé, pero la mejor arquitectura siempre lo hace. Casi cualquier ciudadano del mundo tiene hoy una idea del mundo. Vivimos en conexión, perpetuamente informados. Nuestro mundo debe reflejar ese conocimiento. Si un edificio mío parece arcaico y a la vez muy contemporáneo, creo que lo he logrado. Lo que hago me gusta hacerlo con pasión y entrega. Si algo no me anima a levantarme pronto por la mañana, ¿para qué hacerlo?

Cuando Zumthor despegó, hace unos cinco años, comenzó a construir apartamentos en Finlandia, un museo y un memorial en Noruega y un bastión en Leiden (Holanda). Llegó incluso a dibujar la bodega Pingus en Valbuena de Duero: una dentellada al paisaje para aprovechar la pendiente y trabajar la extracción por gravedad y no por bombeo. Pero nunca se construyó: “Creo que el dueño me hizo el encargo entusiasmado cuando creyó que era un viticultor genial y le vino grande. Soñaba y luego regresó a la tierra. No creo que se haga. No he vuelto a saber nada de él. Pero me pagó el trabajo. Demasiado dinero para algo que quedó en nada”. Para entonces, a Zumthor le llegaban encargos de varios países. Pero fue en Alemania donde lo reclamaron con insistencia. Le llamaron de Berlín para hacer una galería de arte. Y para levantar su proyecto más ideológico: la topografía del terror, en el antiguo cuartel de la Gestapo. Todo era transparente para recordar los crímenes. Pero fue abandonado. Lo que llegó a construir fue demolido. En Alemania, no obstante, han cuajado recientemente dos de sus grandes obras. La capilla del Hermano Klaus en Mechernich, cerca de la frontera holandesa, fue el encargo del granjero Hermann-Josef Scheiddweiler y de su mujer, Trudel. Ellos mismos la construyeron. Con la ayuda de amigos y vecinos, reunieron 112 troncos muy altos y los apoyaron uno contra otro, formando una tienda de campaña. Durante 24 días pusieron capas de hormigón de medio metro. Luego encendieron un fuego que secó los troncos. Y los retiraron. La cueva resultante tiene un aspecto ciertamente sagrado. No lejos, en el centro de Colonia, el Museo de Arte Kolumba comparte esa cualidad. Se levantó sobre las ruinas de una antigua iglesia gótica derruida por un bombardeo en la Segunda Guerra Mundial. Y hoy costaría ponerle fecha al nuevo edificio.

Que un ‘outsider’ al margen de las modas como usted obtenga el Pritzker, ¿indica que algo está cambiando en la arquitectura? No sé si algo está cambiando. La arquitectura actual tiene demasiada teoría y demasiado espectáculo. A mí me apasiona la arquitectura y me basta con las atmósferas, los vacíos, la experiencia física y táctil de un edificio para no tener que meter nada más. Metiendo tantas cosas estamos perdiéndola… Si perdemos la belleza de la arquitectura, nos quedaremos sólo con imágenes. Y una imagen no es un edificio.