Noticias de Arquitectura


El universo humanístico del arquitecto Richard Rogers, en CaixaForum
julio 25, 2009, 3:00 am
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Por Agencia EFE – 08/07/2009

Madrid, 8 jul (EFE).- El universo de Richard Rogers lo definen términos como ecológico, legible, transparente, ligero, urbano, público o sistema, y así se muestra en la exposición que CaixaForum dedica a más de cuarenta años de trabajo del arquitecto británico considerado como un gran humanista.



Rogers Stirk Harbour to design Mexico City office tower
julio 13, 2009, 9:12 pm
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13 July, 2009

By David Rogers

Rogers Stirk Harbour has been chosen to design a new headquarters building in Mexico City.

The firm has teamed up with local practice Legorreta & Legorreta for the building, which will be the new home of Mexican bank Bancomer and Spanish financial institution BBVA.

The 221m-high tower will feature 50 floors and cover 78,600sq m of office space along with a car park capable of holding nearly 3,500 vehicles.

Richard Rogers said: “The form of this building is based on a rethinking of conventional approaches to office space. The design creates a new hierarchy of vertical communities or ‘villages’ with open areas where staff and visitors can meet and enjoy spectacular views across the city.”

The building is due to be completed in 2013 and will house 4,500 employees.

The structure will be designed by Arup and Mexican firm Colina de Buen using the latest earthquake technology.

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Torre BBVA Bancomer y Centro Operativo BBVA Bancomer en Ciudad de México
julio 7, 2009, 1:45 pm
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BBVA Bancomer presentó ayer dia 6 de Julio los proyectos arquitectónicos ganadores para sus dos nuevos inmuebles en la Ciudad de México: la Torre BBVA Bancomer y el Centro Operativo BBVA Bancomer. Los despachos “Rogers Stirk Harbour + Partners” y “Legorreta + Legorreta” crearán en conjunto la Torre BBVA Bancomer, mientras que “Skidmore, Owings and Merrill” (SOM) proyectará el Centro Operativo BBVA Bancomer.

El acto de presentación, celebrado en el Club de Banqueros de la Ciudad de México, contó con la presencia del presidente de BBVA, Francisco González; del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon; y del presidente y director general de BBVA Bancomer, Ignacio Deschamps.

La Torre BBVA Bancomer se ubicará en un área de 6.600 m2 en la esquina que forman Paseo de la Reforma y la calle de Lieja, en la Colonia Juárez de la Ciudad de México. Tendrá una altura de 225 metros y 50 pisos. Al terminar su construcción, en el año 2012, la Torre alojará a 4.500 empleados, aproximadamente.

legorreta y rogers stick hrbour para bbva mexico

El Centro Operativo BBVA Bancomer estará ubicado en el complejo denominado Parques Polanco, en la Avenida Mariano Escobedo y Laguna de Mayrán, en un área de 13.400 m2. Tendrá 137 metros de altura y 32 pisos. Se estima finalizar su edificación en el año de 2012. Albergará a alrededor de 4.500 personas.

som para bbva bancomer mexico

El desarrollo de las dos nuevas sedes de BBVA Bancomer en la Ciudad de México forma parte de un proyecto de racionalización de inmuebles que inició el año pasado con la venta de 108.000 m2 de terreno repartidos en cuatro inmuebles: Centro Bancomer y su estacionamiento (Av. Universidad No. 1200), Torre Platino (Insurgentes Sur No. 1811) y Liverpool No. 88.

Para la construcción de estos dos nuevos edificios se hará una inversión de 900 millones de dólares y se generarán 14.000 empleos directos e indirectos durante su edificación.

Francisco González, presidente de BBVA, subrayó que la construcción de los nuevos inmuebles de BBVA Bancomer es una muestra del compromiso del Grupo Financiero con México. “Estos proyectos arquitectónicos que hoy presentamos son totalmente coherentes con nuestra estrategia, basada en principios, personas e innovación, y reflejan los valores distintivos del Grupo. Estamos convencidos de que ambos se convertirán en edificios emblemáticos para la Ciudad de México”. Añadió que la inversión prevista en ambos inmuebles se sumará a los más de 8.300 millones de dólares que el grupo español ha invertido en México desde el año 1995.

En su intervención, Ignacio Deschamps, presidente y director general de BBVA Bancomer, aseguró que “en el diseño arquitectónico de nuestros nuevos edificios confluirá el talento nacional e internacional, buscando por encima de todo la armonía con el entorno y la mayor calidad de vida para todos los que trabajan en el Grupo. Asimismo, estos inmuebles nos permitirán ofrecer una mejor atención y servicio a nuestros clientes”.

Deschamps definió la Torre BBVA Bancomer como “un edificio mexicano y universal” y al Centro Operativo BBVA Bancomer como “un bello edificio con el máximo rigor en la eficiencia”. Agregó que esta inversión de BBVA Bancomer, en medio de una crisis económica es, sin duda, una gran noticia para la Ciudad de México, así como para el país.

Las nuevas sedes corporativas de BBVA Bancomer se edificarán con las más avanzadas técnicas de construcción. La utilización de modernas tecnologías y diseño de interiores permitirán que sus puestos de trabajo tengan una gran flexibilidad de espacios y, por otra parte, que su operación implique menores costes de mantenimiento.

El año pasado, BBVA Bancomer lanzó un Concurso Internacional de Ideas de Arquitectura en el que, además de las firmas ganadoras, participaron otras de gran prestigio nacional e internacional, todas con experiencia en el diseño de proyectos inmobiliarios para grandes corporaciones y comprometidas con la eficiencia económica, energética y medioambiental.

Un equipo interdisciplinario de Grupo BBVA, junto con especialistas externos de amplio reconocimiento internacional, realizaron, durante ocho meses, una evaluación de 77 factores, tanto aspectos técnicos, como de diseño arquitectónico y de plazos y costes. Las firmas elegidas son las que, de acuerdo con el equipo y los especialistas, pueden desarrollar los mejores elementos arquitectónicos para plasmar en ambos edificios los valores de la cultura corporativa que BBVA quiere mantener en sus nuevas sedes:

* Eficiencia inmobiliaria
* Desarrollo sostenible
* Aplicación de las últimas tendencias en tecnología
* Construcción con bajos costes de mantenimiento
* Desarrollo de la ciudad
* Y, sobre todo, un firme compromiso con la calidad de vida en el trabajo de sus colaboradores

Beneficios para los empleados

Para determinar la ubicación de ambos inmuebles se tuvo en consideración su fácil acceso, gracias a los servicios de transporte público. La gran mayoría de los empleados se verá beneficiada en sus tiempos de traslado a su centro de trabajo, al acudir a zonas más céntricas de la capital. Además, ambos inmuebles están a muy poca distancia uno del otro (1.8 kilómetros), lo que redundará en mayores sinergias y, por consiguiente, en un mayor aprovechamiento del tiempo.

Las nuevas sedes de BBVA Bancomer serán un importante elemento para fomentar la cultura de empresa e impulsar innovadoras formas de trabajo con más espacios de interacción social, que favorezcan la comunicación y faciliten el trabajo en equipo.

Eficiencia operativa y compromiso con el Medio Ambiente

Uno de los objetivos buscados por BBVA Bancomer es fomentar la eficiencia energética de los edificios, mediante construcciones sostenibles. Para ello, la meta es conseguir que ambos proyectos reúnan todos los elementos necesarios para obtener la certificación LEED (Líder en Energía y Diseño Ecológico), estándar americano que reconoce las construcciones comprometidas con el cuidado del medio ambiente.

La institución financiera estima que sus nuevos edificios permitirán importantes ahorros, como:

* 25% en energía,
* 30 a 50% en agua

Los diseñadores de la Torre BBVA Bancomer

El arquitecto mexicano Ricardo Legorreta es el autor del Hotel Camino Real (en colaboración con Luis Barragán); del Hotel Westin Brisas en Ixtapa; del Museo de Arte Contemporáneo Marco, en Monterrey; del Centro Nacional de las Artes, en la Ciudad de México; y del Corporativo Televisa en Santa Fe, en la Ciudad de México, entre otros inmuebles en México y el extranjero. Desde principios de los años 90 se incorporó a su estudio su hijo Víctor, dando lugar, en el año 2000, a “Legorreta + Legorreta”.

“Rogers Stirk Harbour + Partners” (antes llamada Richard Rogers Partnership) es una firma fundada y encabezada por el reconocido arquitecto británico Richard Rogers, quien ha diseñado el Centro Georges Pompidou (en colaboración con Renzo Piano); los edificios Lloyd’s y Leaddenhall, en Londres; el Millennium Dome, también en la capital de Inglaterra; la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, en Madrid; y la Terminal 5 del Aeropuerto de Heathrow, en Londres, entre muchas otras obras a lo largo de más de tres décadas de práctica arquitectónica.

En su intervención durante el acto, Lennard Grutt, socio del despacho “Rogers Stirk Harbour + Partners”, transmitió un mensaje del actual presidente de la firma, Richard Rogers, quien no pudo asistir por motivos de salud. “Estamos encantados con la oportunidad de trabajar para BBVA Bancomer en este proyecto tan importante para la Ciudad de México y poder colaborar con “Legorreta + Legorreta”, una de las firmas de arquitectura líder a nivel mundial”, afirmó Grutt.

Explicó que por su magnífica ubicación, la torre servirá como punto de referencia marcando el vínculo entre el Bosque de Chapultepec y Paseo de la Reforma. El diseño altamente sustentable incorpora una fachada que se inspira en el patrimonio arquitectónico mexicano reinterpretando la particular textura de la celosía tradicional.”

Los diseñadores del Centro Operativo BBVA Bancomer

La explicación del diseño del Centro Operativo Bancomer estuvo a cargo de Gary Haney, socio del despacho estadounidense “Skidmore, Owings and Merrill” (SOM), firma fundada por Louis Skidmore, Nathaniel Owings y John Merrill en los años 30 del Siglo XX.

SOM diseñó la Torre Sears de Chicago, la más alta en su momento, así como el rascacielos Burj Dubai, que será el edificio más alto en todo el mundo. Reconocida por sus rascacielos en forma de caja de cristal, estilo en el que fue pionera, SOM ha desarrollado múltiples proyectos en diversas latitudes del orbe y recibido más de 800 premios internacionales de arquitectura y diseño.



La «arquitectura civilizada» de Rogers
junio 28, 2009, 2:53 am
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El socio de Foster se suma a la tendencia del «eco-living» y propone casas prefabricadas a bajo coste, con tabiques móviles y paneles de madera

POR MARÍA JOSÉ IGLESIAS Richard Rogers, coautor de la T4 de Barajas y socio de Norman Foster, es experto en provocar. El ganador en 2007 del «Pritzker», equivalente al Nobel de Arquitectura, ha destapado su conciencia medio ambiental y se ha empeñado en que todos, ricos y pobres, disfruten de un entorno sostenible, un lugar donde reinen el civismo y el medio ambiente. Esa «utopía» de Rogers parte de propuestas como las casas prefabricadas ecológicas que ha diseñado en colaboración con el promotor británico George Wimpey. Las construcciones tienen como principal objetivo reducir los costes de construcción. Su diseño flexible permite a los propietarios elegir entre diferentes acabados interiores, cambiar la distribución en función de las necesidades gracias a las paredes móviles y añadir nuevos módulos prefabricados. Uno de los componentes clave de estas construcciones es lo que sus desarrolladores han llamado «Ecohat», un sistema que permite la reutilización del aire caliente para reducir el consumo de energía.

Lord Rogers of Riverside, artífice de la casa más moderna de Londres -es autor de las torres en Riverside South en Canary Wharf-, pretende hacer de la cotidianidad una forma de vida más placentera. «Poder sentarse en los escalones de la puerta de su casa a disfrutar un atardecer, caminar tranquilo por una calle agradable hasta el pub, sentarse en un banco, admirar un árbol, tener encuentros».

Rogers, nacido en Florencia, ennoblecido por la reina Isabel en 1991, opina que Londres tiene mucho que aprender de Bogotá (Colombia) y Curitiba (Brasil). Opina que esas ciudades han hecho avances increíbles en cuanto a civilizar los modos de vida urbanos. El príncipe Carlos no está tan de acuerdo. Cada vez que Rogers abre la boca tiemblan los muros de Saint James.



Le prince Charles repart en guerre contre l’architecture moderne
junio 21, 2009, 12:46 pm
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LE MONDE | 20.06.09 | 13h31  •  Mis à jour le 20.06.09 | 13h31

Shakespeare, reviens : un prince a besoin de toi ! Reviens pour rappeler les vertus du silence à un héritier présomptif de la Couronne ne voyant rien venir à l’horizon raisonnable, tant Dieu protège la reine.” Cet appel aurait pu être lancé par le monde politique après la dernière attaque du prince Charles contre l’architecture contemporaine.

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Le futur Charles III est un homme de convictions aux opinions très arrêtées. Depuis la diffusion, en 1988, d’un film qu’il avait réalisé personnellement, ce partisan du tout classique n’a eu de cesse de combattre les méfaits des architectes modernistes et autres durs du “high tech”. Le fils aîné d’Elizabeth II vient ainsi de torpiller un ambitieux projet de réaménagement d’une ancienne caserne de Chelsea signé de l’architecte de renom Lord Rogers.

Situé dans l’un des quartiers les plus huppés de la capitale, le site des Chelsea Barracks avait été acheté par une société immobilière du Qatar liée à la famille régnante de l’émirat gazier. Ce promoteur avait choisi comme maître d’oeuvre général Richard Rogers.

Fidèle au verre et à l’acier, ce manieur de métal froid, à qui l’on doit le siège des Lloyds et le Centre Pompidou – avec Renzo Piano -, avait conçu un ambitieux projet urbanistique sur cinq hectares. La demande de permis de construire devait être examinée la semaine prochaine par la municipalité de Kensington et Chelsea.

Le 13 juin, Lord Rogers a été remercié sur ordre de l’émir du Qatar. Dans une lettre adressée au cheikh Hamad Ben Khalifa Al-Thani, le prince Charles l’avait exhorté d’abandonner le projet. Le chef de l’Etat ne peut rien refuser à Son Altesse Royale, ami de longue date, très proche des pétromonarchies du Golfe, défenseur de surcroît du rapprochement avec l’islam. Le réaménagement des Chelsea Barracks sera sans doute confié à Quinlan Terry, chouchou du prince et adepte des matériaux traditionnels, comme la brique et la pierre.

Accusant le prince d’ignorance en matière d’architecture, Lord Rogers a dénoncé “les privilèges de la naissance qui permettent de court-circuiter le processus démocratique d’urbanisme”.

Si Elizabeth II s’est toujours tenue au-dessus de la mêlée, le prince de Galles se définit comme un dissident politique. Ses futurs sujets s’inquiètent : en tant que souverain constitutionnel, Charles se contentera-t-il de commander aux esturgeons, aux cygnes et aux baleines, dernières parcelles de la prérogative royale ?

Marc Roche (Londres, correspondant)


Prince Charles Tears Down Mr. Rogers’s Neighborhood
junio 20, 2009, 6:05 pm
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By HUGH PEARMAN

London

In front of the Palace of Westminster, the so-called Mother of Parliaments that is the heart of the British democratic system, stands a well-tended bronze statue of broad-belted, big-booted Oliver Cromwell. He was the “Lord Protector” who ruled during the short-lived republic that followed the English Civil War and the execution of King Charles I. Cromwell might be excused a wry smile right now because another royal Charles is, some say, challenging the dearly held British principle of a constitutional monarchy. And all because of a row over architecture. Prince Charles, a vehement antimodernist, is up to his old tricks again.

The row has now escalated, with an English Baron — Lord Rogers of Riverside, better known as the architect Richard Rogers — calling for an official tribunal to examine the role of Prince Charles in state affairs. Mr. Rogers is incandescent with rage, and no wonder. It has emerged that the prince personally wrote to the Qatari prime minister (himself of royal blood) to ensure that a £6 billion ($9.85 billion) Rogers-designed housing development in the upmarket London enclave of Chelsea was withdrawn by its developer.

That developer, Qatari Diar, happens to be a company owned by the Qatari royal family. Prince has therefore spoken unto prince, ignoring the usual planning-approval process, the British government — everybody. Charles’s letter — the substance of which has been leaked, though not the actual text — decried the Rogers design. The neoclassical style of another architect, Quinlan Terry, was much more preferable, Prince Charles said. Last week Qatari Diar duly dropped Mr. Rogers like a hot potato, just as the architect’s design for the former Chelsea Barracks site was being recommended for approval by both local planners and the various national architecture and conservation agencies.

And the Qataris didn’t just ditch Mr. Rogers. They abandoned the whole plan and announced they were going back to the drawing board with the help of The Prince’s Foundation for the Built Environment — which, despite its grand name, is effectively a fee-earning urbanism and architectural practice devoted to promulgating Charles’s views in real-life projects. It could be argued that Charles has usurped one architectural firm in order to hand a fat commission to another — his own. Whether Mr. Terry will be involved is unclear.

All of this means that the prince is sailing closer to the wind than he has done in years. The British system of constitutional monarchy, following the Restoration of 1660 after the republican interlude, is that the king or queen is head of state but effectively powerless. He or she rules by the consent of the people and Parliament. Heirs to the throne — indeed, all members of the royal family — are bound by the same rule. And this is what has brought Mr. Rogers out fighting.

In a no-holds-barred interview in the Guardian newspaper on June 16, Mr. Rogers said: “The prince always goes round the back to wield his influence, using phone calls or, in the case of the Chelsea Barracks, a private letter. It is an abuse of power because he is not willing to debate. He has made his representations two and a half years late and anyone else would have been shown the door. We should examine some of the ethics of this situation. Someone who is unelected, will not debate but will use the power bestowed by his birthright must be questioned.”

If Mr. Rogers was just another disappointed architect, this might be seen only as sour grapes. But he is both world-famous — winner of every architecture award going, including America’s Pritzker Prize — and a political animal. He was an adviser to Tony Blair’s Labour government, is still an adviser to the mayor of London and is an active member of the House of Lords, the upper chamber of Britain’s Parliament. He knows the ropes and I suspect he knows he has support.

Tellingly, Mr. Rogers remarks in the interview that “the Qataris never sorted out the difference between royalty and government.” It appears that they may have thought the British prince was like a Middle Eastern prince, a real wielder of executive power. Certainly no British-based development company would have attached so much importance to a petulant letter from Charles in the way that Qatari Diar did — especially not when it was on the verge of winning official planning permission, as was the case with the Rogers design.

Charles is known to be frustrated by his role — “He is actually an unemployed individual, which says something about the state of the royal family,” Mr. Rogers woundingly but accurately said. But this does not stop Charles from dashing off what are called “black spider letters,” after his scrawling handwriting, to prime ministers and ministers on all manner of topics. They are usually politely ignored. As a consequence, the presumed influence of Charles is rather greater overseas than it is at home, where — although his views on architecture attract strong conservative support — he is generally regarded as a well-meaning buffoon.

[Chelsea] Quinlan & Francis Terry, LLPQuinlan Terry’s neoclassical proposal — the preference of letter-writing royalty.

At times, Charles has suggested that he speaks for the common people. Given his immense wealth and privileged position, this is a hard point to argue. “The idea that he is a man of the people fascinates me,” said Mr. Rogers. “He’s a man of the rich people, that’s for sure.”

And this, in the end, is what the whole brouhaha comes down to: money and the power it brings. Qatari Diar, for instance, is not just intending to build a large housing development in Chelsea. It is also the major funder of what will be Europe’s tallest skyscraper close to London’s financial center. The “Shard” tower, by Mr. Rogers’s former partner Renzo Piano — with whom Mr. Rogers designed Paris’s Pompidou Center in the 1970s — will be the most prominent building in London by far. Its impact on the skyline will be colossal. In contrast, the visual impact of Mr. Rogers’s Chelsea plan will be zero on the skyline and negligible in its neighborhood. So why isn’t Charles writing letters to the Qataris about the Shard? Easy. The Shard is planned for an office quarter of a poor borough next to a commuter railway station. Chelsea, by contrast, is a rich residential district inhabited by some very conservative people with good contacts. (It also happens to be where the left-leaning Mr. Rogers lives.)

Will the architect get his way and persuade Parliament to re-examine the role of Prince Charles? I think it unlikely that anything will emerge publicly. But, just as Charles can write letters to the government, so the government can write letters to Charles. And it is not impossible that a sterner missive than usual may be drafted soon. Nobody will mention Cromwell. But his statue is there at the Palace of Westminster: a poignant warning to all uppity royals named Charles.

Mr. Pearman is architecture critic of the Sunday Times in London, and editor of the Journal of the Royal Institute of British Architects.

Printed in The Wall Street Journal, page D6



Lord Rogers’s attack on Prince Charles dismissed by constitutional expert
junio 20, 2009, 6:03 pm
Filed under: Arquitectura Inglesa, Rogers

Sir Richard Rogers and The Prince of Wales

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Lord Rogers, left, said that the Prince had set a ‘dangerous precedent’

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Valentine Low

The explosive if entertaining dispute between the Prince of Wales and the architect Lord Rogers of Riverside moved in the Prince’s favour last night after one of the country’s leading constitutional experts roundly dismissed Lord Rogers’s demands for a review of Prince Charles’s political influence.

Lord Rogers had said that the Prince had set a “dangerous precedent” by using his contacts with the Qatari Royal Family to ensure that his modernist design for the Chelsea Barracks site in London was dropped.

The architect, who has clashed with the Prince before, called for a panel of constitutional experts to examine his powers and his right to make interventions in subjects close to his heart such as architecture, medicine, farming and the environment.

“I think that anyone who uses his power due to birth, like this, breaks a constitutional understanding,” he said.

“It’s not a law, it’s a constitutional understanding and a trust we have within our society about the role of people who have received power in that manner.”

Vernon Bogdanor, Professor of Politics and Government at the University of Oxford, and one of the experts who might be approached for such a panel, said Lord Rogers was mistaken. “The Prince can make what contribution he wishes to public debate, as long as he is not partisan. It would only be unconstitutional if he was taking part in a party political debate, or was doing something that would undermine the position of the Queen, which he would never do. The fact that one does not agree with what he says does not make it unconstitutional.”

However, once Prince Charles became King the position would change completely, Professor Bogdanor said. All of his public statements would have to be made on the advice of ministers, who would be able to stop him from saying something if they saw fit.

Lord Rogers’s attack on the Prince came after the Qatari owners of the 12.8-acre site opposite the historic Royal Hospital announced on Friday that they had withdrawn their planning application, less than a week before it was due to be considered by Westminster council. While seeking a new plan, the developers will consult various interested groups, including Charles’s charity The Prince’s Foundation for the Built Environment.

The decision followed a direct intervention by the Prince, who wrote to the chairman of Qatari Diar, the real estate investment company owned by the Qatari Royal Family, which is behind the scheme, urging him to consider alternatives to the modern design.

Lord Rogers told the BBC Radio 4 Today programme: “I think there’s a dangerous precedent that the Prince has entered into, which is very much about how he sees style.

“And the Prince is not willing to debate. If the Prince does not debate, there must be a question over why he can participate in political situations.”

Lord Rogers is not alone in his criticism of the Prince. Nick Raynsford, the former planning minister, accused him of acting “in an almost feudal way in discussions with members of royal families overseas about outcomes that will affect the people of this country and should be determined by the normal democratic process”.

There are also constitutional experts who take a less robust view of the Prince’s right to speak out than Professor Bogdanor. Robert Blackburn, Professor of Constitutional Law at King’s College London and author of King and Country: Monarchy and the Future King Charles III, said: “Before one becomes a constitutional King, one must be a constitutional Prince of Wales — meaning a prince must maintain strict political neutrality and avoid criticism from elected politicians holding public office . . . Once a proactive, interventionist mentality is adopted, he may come to think he can intervene on difficult matters of state where he will hold direct constitutional powers.”

The Prince’s office has not commented on Lord Rogers’s comments.

Not everything has gone the Princes’s way. He recommended to the Qataris a classical design by his favoured architect, Quinlan Terry, but sources close to the developers said it was unlikely to be adopted.