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De niño pobre a arquitecto más influyente del mundo
julio 24, 2009, 4:12 pm
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Grandioso es el calificativo que resulta de observar las obras que construye el inglés Norman Foster (Manchester, 1935)

Sonia Sierra
El Universal
Jueves 09 de julio de 2009
sonia.sierra@eluniversal.com.mx
Grandioso es el calificativo que resulta de observar las obras que construye el inglés Norman Foster (Manchester, 1935). Sin embargo, sus creaciones no sólo son ingentes por el tamaño que tienen sino por la sencillez y sorpresa, sello que este “arquitecto de la era global” deposita en cada edificio, museo, estadio, aeropuerto o conjunto urbano que diseña, colosales esculturas que dibujan limpias formas en el espacio.

El estilo Foster, definido como sofisticado, liviano, rotundo y apabullante, se admira en emblemáticos espacios como la cúpula de cristal del Reichstag (Parlamento alemán), los aeropuertos de Hong Kong y Pekín, el centro Sainsbury de Artes Visuales de Norwich, el Puente de Millau, a 2 mil 460 metros sobre el valle del Tarn (Francia) o las torres del Milenio, en Londres, y del Collserola, en Barcelona. Cada vez más, un mayor número de creaciones suyas se extiende por el extranjero.

Autor de casi 300 construcciones en 50 países, Foster encabeza un estudio de más de mil profesionales, con alrededor de 20 sedes en distintas ciudades. Así, se ha convertido en uno de los arquitectos más prestigiosos, influyentes y cotizados del mundo. El alcance de su obra ha sido reconocido con los más grandes galardones en su profesión, como el Premio Pritzker en 1999, considerado el Nobel de la Arquitectura, la Real Medalla de Arquitectura y el Europeo de Arquitectura, Mies van der Rohe. A estos se suma el Príncipe Asturias de las Artes que recientemente le fue concedido, según el jurado, por anticipar “con brillantez la única ‘polis’ posible en el siglo XXI, al servicio del desarrollo sostenible y de la libertad personal y social”. Son más de 60 premios y reconocimientos.

Arquitecto y urbanista al mismo tiempo, Foster no ha olvidado el compromiso de la arquitectura con el medio ambiente, al contrario. En su opinión, “la sostenibilidad del planeta no es moda, es supervivencia”. En busca de un modelo urbano más ecológico diseña proyectos como el de la primera ciudad sostenible: Masdar, en Abu Dhabi, un conjunto urbano que albergará 50 mil habitantes y cuyas emisiones de CO2 serán nulas.

Además de su interés por la arquitectura, se involucra en el diseño urbano con planes generales para ciudades como Berlín y Cannes, entre otras, o trabajos más específicos como la ordenación urbana de la Exposición Universal de Lisboa de 1998 o el diseño de una escuela en Sierra Leona, construida con técnicas y materiales del país.

Dibujante desde su infancia, los diseños arquitectónicos de Frank Lloyd Wright y Le Corbusier, que conoció en la biblioteca pública de Manchester, fueron el impulso para su vocación.

Con estudios de arquitectura en la universidad de Manchester y un posgrado en la estodounidense Universidad de Yale, Foster desarrolló en sus primeros trabajos un diseño de tipo austero, y un estilo High-tech; con el tiempo dio paso a una experimentación de la forma, el uso de curvas, y un espectro de materiales y diseños mucho más amplio.

En 1965 fundó el estudio de arquitectos Team 4, junto con su primera esposa Wendy, y Richard Rogers y la esposa de éste, Sue. Años más tarde el estudio se llamó Foster and Partners.

Foster, quien ha diseñado aeropuertos, rascacielos y museos en todo el mundo, dijo en entrevista con El País de España: “Siempre busco lo mejor. La máxima calidad, la perfección. Y es una cultura que se da por sentada en la compañía; somos una comunidad creativa en la que todo te impulsa en ese sentido. Esa forma de pensar se transmite a las nuevas generaciones”

Miembros de su estudio opinan que Norman Foster tiene la obsesión de hacer sencillo lo complejo. “No quiere que sus edificios se contemplen como algo extraño y milagroso; le gusta que la gente entienda cómo están hechos, cómo funcionan, su estructura; son espacios para ser usados, no joyas abstractas”.

El arquitecto más famoso del mundo es también un hombre de origen humilde que se ha ganado a pulso la libertad y el derecho de hacer exactamente lo que quiere y lo que le da placer.

“Como decimos los ingleses —ha expresado el arquitecto—, he logrado en estos años tener la tarta y comérmela; hacer dos cosas al tiempo: ser un hombre de negocios y un arquitecto apasionado por mi profesión. Pero hoy, por fin, puedo centrarme en proyectar edificios sin pensar continuamente en la cuenta de resultados”.



Prince Charles Tears Down Mr. Rogers’s Neighborhood
junio 20, 2009, 6:05 pm
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By HUGH PEARMAN

London

In front of the Palace of Westminster, the so-called Mother of Parliaments that is the heart of the British democratic system, stands a well-tended bronze statue of broad-belted, big-booted Oliver Cromwell. He was the “Lord Protector” who ruled during the short-lived republic that followed the English Civil War and the execution of King Charles I. Cromwell might be excused a wry smile right now because another royal Charles is, some say, challenging the dearly held British principle of a constitutional monarchy. And all because of a row over architecture. Prince Charles, a vehement antimodernist, is up to his old tricks again.

The row has now escalated, with an English Baron — Lord Rogers of Riverside, better known as the architect Richard Rogers — calling for an official tribunal to examine the role of Prince Charles in state affairs. Mr. Rogers is incandescent with rage, and no wonder. It has emerged that the prince personally wrote to the Qatari prime minister (himself of royal blood) to ensure that a £6 billion ($9.85 billion) Rogers-designed housing development in the upmarket London enclave of Chelsea was withdrawn by its developer.

That developer, Qatari Diar, happens to be a company owned by the Qatari royal family. Prince has therefore spoken unto prince, ignoring the usual planning-approval process, the British government — everybody. Charles’s letter — the substance of which has been leaked, though not the actual text — decried the Rogers design. The neoclassical style of another architect, Quinlan Terry, was much more preferable, Prince Charles said. Last week Qatari Diar duly dropped Mr. Rogers like a hot potato, just as the architect’s design for the former Chelsea Barracks site was being recommended for approval by both local planners and the various national architecture and conservation agencies.

And the Qataris didn’t just ditch Mr. Rogers. They abandoned the whole plan and announced they were going back to the drawing board with the help of The Prince’s Foundation for the Built Environment — which, despite its grand name, is effectively a fee-earning urbanism and architectural practice devoted to promulgating Charles’s views in real-life projects. It could be argued that Charles has usurped one architectural firm in order to hand a fat commission to another — his own. Whether Mr. Terry will be involved is unclear.

All of this means that the prince is sailing closer to the wind than he has done in years. The British system of constitutional monarchy, following the Restoration of 1660 after the republican interlude, is that the king or queen is head of state but effectively powerless. He or she rules by the consent of the people and Parliament. Heirs to the throne — indeed, all members of the royal family — are bound by the same rule. And this is what has brought Mr. Rogers out fighting.

In a no-holds-barred interview in the Guardian newspaper on June 16, Mr. Rogers said: “The prince always goes round the back to wield his influence, using phone calls or, in the case of the Chelsea Barracks, a private letter. It is an abuse of power because he is not willing to debate. He has made his representations two and a half years late and anyone else would have been shown the door. We should examine some of the ethics of this situation. Someone who is unelected, will not debate but will use the power bestowed by his birthright must be questioned.”

If Mr. Rogers was just another disappointed architect, this might be seen only as sour grapes. But he is both world-famous — winner of every architecture award going, including America’s Pritzker Prize — and a political animal. He was an adviser to Tony Blair’s Labour government, is still an adviser to the mayor of London and is an active member of the House of Lords, the upper chamber of Britain’s Parliament. He knows the ropes and I suspect he knows he has support.

Tellingly, Mr. Rogers remarks in the interview that “the Qataris never sorted out the difference between royalty and government.” It appears that they may have thought the British prince was like a Middle Eastern prince, a real wielder of executive power. Certainly no British-based development company would have attached so much importance to a petulant letter from Charles in the way that Qatari Diar did — especially not when it was on the verge of winning official planning permission, as was the case with the Rogers design.

Charles is known to be frustrated by his role — “He is actually an unemployed individual, which says something about the state of the royal family,” Mr. Rogers woundingly but accurately said. But this does not stop Charles from dashing off what are called “black spider letters,” after his scrawling handwriting, to prime ministers and ministers on all manner of topics. They are usually politely ignored. As a consequence, the presumed influence of Charles is rather greater overseas than it is at home, where — although his views on architecture attract strong conservative support — he is generally regarded as a well-meaning buffoon.

[Chelsea] Quinlan & Francis Terry, LLPQuinlan Terry’s neoclassical proposal — the preference of letter-writing royalty.

At times, Charles has suggested that he speaks for the common people. Given his immense wealth and privileged position, this is a hard point to argue. “The idea that he is a man of the people fascinates me,” said Mr. Rogers. “He’s a man of the rich people, that’s for sure.”

And this, in the end, is what the whole brouhaha comes down to: money and the power it brings. Qatari Diar, for instance, is not just intending to build a large housing development in Chelsea. It is also the major funder of what will be Europe’s tallest skyscraper close to London’s financial center. The “Shard” tower, by Mr. Rogers’s former partner Renzo Piano — with whom Mr. Rogers designed Paris’s Pompidou Center in the 1970s — will be the most prominent building in London by far. Its impact on the skyline will be colossal. In contrast, the visual impact of Mr. Rogers’s Chelsea plan will be zero on the skyline and negligible in its neighborhood. So why isn’t Charles writing letters to the Qataris about the Shard? Easy. The Shard is planned for an office quarter of a poor borough next to a commuter railway station. Chelsea, by contrast, is a rich residential district inhabited by some very conservative people with good contacts. (It also happens to be where the left-leaning Mr. Rogers lives.)

Will the architect get his way and persuade Parliament to re-examine the role of Prince Charles? I think it unlikely that anything will emerge publicly. But, just as Charles can write letters to the government, so the government can write letters to Charles. And it is not impossible that a sterner missive than usual may be drafted soon. Nobody will mention Cromwell. But his statue is there at the Palace of Westminster: a poignant warning to all uppity royals named Charles.

Mr. Pearman is architecture critic of the Sunday Times in London, and editor of the Journal of the Royal Institute of British Architects.

Printed in The Wall Street Journal, page D6



Arquitectos protestan contra el príncipe Carlos
mayo 11, 2009, 8:22 pm
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Critican la oposición del heredero al trono británico a la arquitectura moderna

AP
El Universal
Reino Unido Lunes 11 de mayo de 2009
15:09 Al parecer muchos asientos estarán vacíos el martes por la noche cuando el príncipe Carlos, heredero del trono británico, hable en el Instituto Real de Arquitectos Británicos, luego que algunos de sus miembros instaron a boicotearlo por considerar que se ha extralimitado al oponerse a la arquitectura moderna.En esta ocasión, empero, no sólo se debe a esa posición sino a sus esfuerzos por bloquear un importante proyecto de una torre de acero y vidrio en el lugar donde estaba un cuartel del ejército, en el elegante barrio londinense de Chelsea.

El príncipe Carlos ha tratado de entorpecer un proceso de planificación normal, valiéndose de su influencia y conexiones para que los urbanistas se limiten a un diseño más tradicional. Los arquitectos señalan que la familia real se debería abstener de este tipo de acciones.

“Un salón vacío será la mejor respuesta“, destacó Piers Gough, un importante arquitecto británico que envió una carta instando a sus colegas a que no asistan a la charla que dará el príncipe por la conmemoración del aniversario de 175 años del instituto.

“Me parece que el príncipe ha tenido mala influencia en la arquitectura y ahora tiene mala influencia en el nuevo complejo de Chelsea“, agregó.

En 1984, Carlos usó un discurso en el instituto para expresar su punto de vista sobre la arquitectura moderna, iniciando desde entonces una cruzada de 25 años que ha limitado el estilo en edificios del gobierno.

Ha dicho que los modernistas destruyen el ambiente único de varios siglos de la vida urbana de Londres al reemplazar las obras clásicas con otras, modernas.

El plan de remodelación del cuartel incluye torres de acero y vidrio según el diseño del arquitecto Richard Rogers, que se construirá contiguo al Hospital Real de Chelsea, un modelo clásico de Christopher Wren, el renombrado arquitecto del Siglo XVII que también diseñó la Catedral de San Pablo y otros edificios históricos de Londres.

El proyecto, que se extiende sobre 5.26 hectáreas, incluirá un hotel y 552 departamentos. Sólo el terreno cuesta mil 440 millones de dólares (959 millones de euros).

El financiamiento procede de la familia real de Katar, y según los diarios británicos, Carlos ha cabildeado a la familia real de Katar a fin de que modifiquen el diseño dentro de un estilo tradicional.

Esa acción ha disgustado a muchos entre ellos a otro arquitecto Tony Fretton, que también insta a un boicot del discurso del martes.

“Si eso es cierto, desborda el procesos democrático“, agregó.

El concejo comunitario de Westminster estudia el plan y realizará audiencias a partir de junio.
cvtp



Critica proyecto arquitectónico
abril 13, 2009, 9:58 pm
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El príncipe Carlos de Gales arremete contra una próxima edificación de Richard Rogers

La retrospectiva Frank Lloyd Wright: From Within Outward, del Guggenheim de Nueva York, a partir de mayo, y diversos libros recuerdan a uno de los maestros y renovadores del lenguaje arquitectónico del siglo XX en el 50 aniversario de su muerte

El Universal
Domingo 12 de abril de 2009
La retrospectiva Frank Lloyd Wright: From Within Outward, del Guggenheim de Nueva York, a partir de mayo, y diversos libros recuerdan a uno de los maestros y renovadores del lenguaje arquitectónico del siglo XX en el 50 aniversario de su muerte.

Wright (1867-1959) desarrolló el estilo Usonian, entre 1936 y 50, para abaratar las viviendas de la clase media, después de la gran depresión de 1929 y la I Guerra Mundial.

Este visionario de la nueva arquitectura del hormigón y el cristal aportó en sus 62 años de carrera otra forma de convivencia del ser humano con los edificios civiles y gubernamentales.

La apertura metafórica que este arquitecto llevó a cabo en sus edificios fue la creación de espacios diáfanos y la colocación de grandes ventanales.

Wright desarrolló una “arquitectura de la democracia”, según su fundación, a pesar de que los costos de sus viviendas eran para pocos bolsillos.

Las cocinas americanas y los garages al aire libre, hoy en día muy comunes, surgieron de la mente de este arquitecto.

Muchos de sus proyectos no se construyeron. Wright dibujó —en unos 22 mil bocetos— más de mil edificios, 480 se realizaron y dos fueron demolidos: el Midway Gardens, de Chicago, y el mítico Imperial Hotel, de Tokio, según la fundación que vela por su legado.

La creatividad de Wright fue básica en su lenguaje arquitectónico con el que aportó una nueva manera de concebir la construcción, sobre todo, en EU.

Para algunos, Wright es un genio y lo comparan —al igual que al franco-suizo Le Corbusier— con lo que supuso Pablo Picasso en la pintura, pero lo incuestionable es su aportación en la aplicación constructiva de los materiales y la formulación de nuevas estructuras.

El hormigón fue su aliado para diseñar casas del estilo Usonian Automatic u otros edificios como el Museo Guggenheim de Nueva York (1959) o la casa Fallingwater, en Pensilvania (1935), en los que, ante todo, renovó el concepto del espacio interior.

Hasta la fecha, el interior de las casas y los edificios eran abigarrados, hasta que él concibió que con la combinación del hierro y el hormigón en la estructura podía crear espacios diáfanos dentro de sus construcciones.

Y, también, se preocupó por la luz natural que penetra a través de los grandes ventanales horadados en los techos o en los muros en sus casas tanto de madera como de piedra.

De ahí que el vidrio fuera otro de los elementos naturales que combinó con la madera y la piedra, como si se trasladase el concepto del yin y el yang a sus casas, entre las cuales cabe destacar, la Hagan y la Massaro.

La influencia de la naturaleza y la fusión de sus casas con el hábitat natural proviene de la infancia de Wright, cuando pasaba sus vacaciones en el valle de Spring Green, y de sus viajes y posterior estancia en Japón.

La aplicación pionera occidental del minimalismo es evidente en sus casas como la Curtis Meyer (1948).

Sus creaciones fueron múltiples: desde dos estilos arquitectónicos —el Usonian y el Prairie— que aplicó en hoteles, casas, torres de apartamentos, centros comerciales, museos, templos diversos, objetos y materiales.

Hay dos aspectos que llaman la atención sobre Wright en estos tiempos: el primero es el gran número de libros editados desde el año pasado sobre él. En el catálogo online de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos figuran actualmente 881 títulos.

Y en segundo lugar, el lado oculto de la vida privada de este visionario, que alimenta los rumores que hablan sobre la relación que mantuvo con sus tres esposas y su amante oficial, que fue asesinada en 1914 en su legendaria casa Taliesin. (EFE)