Noticias de Arquitectura


Dubai, Moscú y Nueva York lucirán los primeros rascacielos giratorios
agosto 3, 2008, 6:30 pm
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Las torres, diseñadas por el arquitecto David Fisher, permitirán a sus habitantes modificar la orientación de sus apartamentos

AGENCIAS – Nueva York – 25/06/2008

Se abre la era de la “arquitectura dinámica”, bautizada así porque “introduce una cuarta dimensión en el diseño: el tiempo”. Así lo asegura el italiano David Fisher, que este martes ha presentado en Nueva York su “rascacielos giratorio y autosuficiente”, que permitirá a sus habitantes modificar la orientación de sus apartamentos para cambiar el paisaje o seguir la progresión del Sol. Los dos primeros comenzarán a construirse este mismo año en Dubai y Moscú y previsiblemente estarán terminados a finales de 2010, y ya está en marcha otro proyecto para la ciudad de Nueva York. Hay, además, peticiones de Canadá, Alemania, Italia, Corea del Sur y Suiza.

Cada una de las plantas de estos edificios en movimiento girará a la velocidad que escojan los inquilinos y rotará de forma independiente con respecto a los demás pisos, por lo que el edificio cambiará de forma constantemente.

El rascacielos de Dubai medirá 420 metros de altura y tendrá 80 pisos, de los que los primeros 20 serán oficinas; los 15 siguientes, un hotel de seis estrellas; los 35 siguientes, apartamentos de lujo (desde 124 metros cuadrados), y los últimos diez, viviendas de 1.200 metros cuadrados con ascensor privado, jardín, piscina y aparcamiento dentro del piso. El de la capital rusa tendrá estas mismas características pero será un poco más bajo (70 pisos y 400 metros de altura).

Según los cálculos previos, el precio de un metro cuadrado en un apartamento en las plantas superiores puede ascender hasta los 30.000 dólares (unos 19.000 euros). A pesar del precio, ya ha empezado a llenarse la lista para poder reservar alguna de las viviendas del edificio de Dubai.

Torre ecológica

Según ha explicado Fisher, la torre giratoria es además el primer rascacielos ecológico y autosuficiente desde el punto de vista energético, ya que genera electricidad transformando la energía del Sol y el viento gracias a las 79 turbinas eólicas dispuestas horizontalmente entre cada piso y a los paneles fotovoltaicos de los techos, con lo que se podría suministrar energía también a los edificios colindantes.

Se trata también del primer edificio que se construirá enteramente con piezas prefabricadas, con el objetivo de reducir los tiempos de construcción en un 30% y los costes en más de un 10%.

El arquitecto asegura que para la materialización de su proyecto sólo se requerirá el trabajo de 600 personas en la obra de montaje y 80 técnicos en el lugar de construcción, en lugar de los 2.000 empleados que habrían sido necesarios para realizar una construcción tradicional de las mismas dimensiones.

En principio, la velocidad de ejecución será de un piso por semana, merced a un nuevo método: el núcleo central de la torre se levantará a pie de obra, y los pisos se realizarán sección por sección en la fábrica y se engancharán al eje central cuando se monten, ya amueblados y con todas las instalaciones.

Otra característica de estos edificios será la facilidad de mantenimiento, considerando que todas las partes se podrán inspeccionar y reparar independientemente, de forma que podrán durar más que otras construcciones contemporáneas.

Según Fisher, la prefabricación será la forma de construcción del futuro, porque permitirá “obras limpias y verdes sin ruido, polvo, emisiones o desechos, con mayor seguridad en el puesto de trabajo, tiempos de construcción más breves y menores consumos de energía”.



Una historia que comenzó hace 17 años
agosto 3, 2008, 6:28 pm
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E. L. – Bilbao – 25/06/2008

El inicio de la gestación del proyecto Guggenheim de Bilbao se remonta a 17 años atrás. El 8 de abril de 1991, el director de la Solomon R. Guggenheim Foundation, Thomas Krens, fue recibido en el palacio de Ajuria Enea por el entonces lehendakari, José Antonio Ardanza. Los contactos preliminares entre Krens y Juan Luis Laskurain, entonces diputado de Hacienda de Vizcaya, para explorar la posibilidad de asociarse para construir un Guggenheim en Bilbao empezaban a cuajar. En febrero de 1992, se firmó en Nueva York el acuerdo, que comprometía a las instituciones vascas a pagar 20 millones de dólares (2.000 millones de pesetas de 1991) a la Fundación Guggenheim por usar su nombre y fondos artísticos, a construir un edificio de arquitectura singular y a dotar al nuevo museo de una colección propia.

El 22 de octubre de 1993 se colocaba la primera piedra del museo en Abandoibarra, en medio de un paisaje desolador de terrenos abandonados y depósitos de contenedores. Cuatro años más tarde se celebraba por todo lo alto la inuguración oficial, presidida por los Reyes.

En total, la puesta en marcha del Guggenheim, con la misión de convertirse en locomotora de la regeneración económica y urbanística, tuvo un coste superior a los 162 millones de euros, de los que más de 86 correspondieron a la construcción del edificio, diseñado por el arquitecto Frank O. Gehry.

En el centro de las negociaciones y de la puesta en marcha del Guggenheim estuvo el entonces consejero de Cultura, Joseba Arregi. El principal impulsor del proyecto no cree ahora en la idoneidad de la ampliación del Guggenheim con nuevas instalaciones en Urdaibai. “Lo siento, pero no veo la razonabilidad [de la ampliación]”, dijo ayer a EL PAÍS. “No sé que puede aportar a lo que ya existe, no sé que función podría cumplir”. Ante el anuncio de la disponiblidad de 100 millones de euros para el proyecto de sacar parte del Guggenheim de Bilbao, Arregi recuerda que se luchó por que no hubiera otros Guggenhiem en Europa después de inaugurar el de la capital vizcaína. “¿Más espacio para qué, para quitar visitantes a Bilbao?”, se pregunta.



Dubai, Moscú y Nueva York lucirán los primeros rascacielos giratorios
agosto 3, 2008, 6:25 pm
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Las torres, ideadas por el arquitecto David Fisher, permitirán a sus habitantes modificar la orientación de sus apartamentos

AGENCIAS – Nueva York – 24/06/2008

Se abre la era de la “arquitectura dinámica”, bautizada así porque “introduce una cuarta dimensión en el diseño: el tiempo”. Así lo asegura el italiano David Fisher, que ayer presentó en Nueva York su “rascacielos giratorio y autosuficiente”, que permitirá a sus habitantes modificar la orientación de sus apartamentos para cambiar el paisaje o seguir la progresión del Sol. Los dos primeros comenzarán a construirse este mismo año en Dubai y Moscú y previsiblemente estarán terminados a finales de 2010, y ya está en marcha otro proyecto para la ciudad de Nueva York. Hay, además, peticiones de Canadá, Alemania, Italia, Corea del Sur y Suiza.Se abre la era de la “arquitectura dinámica”, bautizada así porque “introduce una cuarta dimensión en el diseño: el tiempo”. Así lo asegura el italiano David Fisher, que ayer presentó en Nueva York su “rascacielos giratorio y autosuficiente”, que permitirá a sus habitantes modificar la orientación de sus apartamentos para cambiar el paisaje o seguir la progresión del Sol. Los dos primeros comenzarán a construirse este mismo año en Dubai y Moscú y previsiblemente estarán terminados a finales de 2010, y ya está en marcha otro proyecto para la ciudad de Nueva York. Hay, además, peticiones de Canadá, Alemania, Italia, Corea del Sur y Suiza.

Cada una de las plantas de estos edificios en movimiento girarán a la velocidad que escojan los inquilinos y rotarán de forma independiente con respecto a los demás pisos, por lo que el edificio cambiará de forma constantemente.

El rascacielos de Dubai medirá 420 metros de altura y tendrá 80 pisos, de los que los primeros veinte serán oficinas; los quince siguientes, un hotel de seis estrellas; los 35 siguientes, apartamentos de lujo (desde 124 metros cuadrados), y los últimos diez, viviendas de 1.200 metros cuadrados con ascensor privado, jardín, piscina y aparcamiento dentro del piso. El de la capital rusa tendrá estas mismas características pero será un poco más bajo (70 pisos y 400 metros de altura).

Según los cálculos previos, el precio de un metro cuadrado en un apartamento en las plantas superiores puede ascender hasta los 30.000 dólares (unos 19.000 euros). A pesar del precio, ya ha empezado a llenarse la lista para poder reservar alguna de las viviendas del edificio de Dubai.

Según ha explicado Fisher, la torre giratoria es además el primer rascacielos ecológico y autosuficiente desde el punto de vista energético, ya que genera electricidad transformando la energía del sol y el viento gracias a las 79 turbinas eólicas dispuestas horizontalmente entre cada piso y a los paneles fotovoltaicos de los techos, con lo que se podría suministrar energía también a los edificios colindantes.

Se trata también del primer edificio que se construirá enteramente con piezas prefabricadas, con el objetivo de reducir los tiempos de construcción en un treinta por ciento y los costes en más de un diez por ciento.

Según el arquitecto italiano, la construcción de las torres giratorias sólo requerirá a 600 personas en la obra de montaje y a 80 técnicos en el lugar de construcción, en lugar de las 2.000 personas que habrían sido necesarias para realizar una construcción tradicional de las mismas dimensiones.

En principio, la velocidad de construcción será de un piso por semana, merced a un nuevo método de construcción: el núcleo central de la torre se levantará a pie de obra, y los pisos se realizarán sección por sección en la fábrica y se engancharán al eje central cuando se monten, ya amueblados y con todas las instalaciones.

Otra característica de estos edificios será la facilidad de mantenimiento, considerando que todas las partes se podrán inspeccionar y reparar independientemente, de forma que los edificios podrán durar más que otras construcciones contemporáneas.

Fisher destacó que la prefabricación será la forma de construcción del futuro, porque permitirá “obras limpias y verdes sin ruido, polvo, emisiones o desechos, con mayor seguridad en el puesto de trabajo, tiempos de construcción más breves y menores consumos de energía”.



"Lo fácil es diseñar el Guggenheim"
abril 8, 2008, 10:02 pm
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El arquitecto sevillano Santiago Cirugeda promueve intervenciones poco convencionales y de carácter eminentemente social, muy alejadas de la tendencia espectacular de estos momentos.
Rioja2 – 07/04/2008

Basta echar un rápido vistazo a su web, http://www.recetasurbanas.com, para comprobar que no se trata de un arquitecto al uso. Sus proyectos, repletos de ingenio, se escapan de las últimas tendencias de la arquitectura contemporánea: contenedores para la recogida de escombros que se convierten en zonas de recreo para niños, viviendas urbanas en cuya construcción se emplean los propios andamios, refugios ilegales en los propios árboles, etcétera.

El encuentro con Santiago Cirugeda (Sevilla, 1972) confirma que es un arquitecto inusual. Viste como un joven que acude cada fin de semana a la Mayor, habla sin atribuir ninguna importancia a su trabajo y parece no poseer el gran ego propio de los arquitectos de renombre. Sin embargo, con sus propuestas arquitectónicas nada convencionales ha llegado a traspasar los límites de su actividad profesional para convertirse en un referente social, capaz de acaparar un buen número de páginas en los suplementos dominicales. “Es el constructor de utopías”, como ha señalado María Victoria Sotés, profesora de Historia de Arte, durante la presentación de la conferencia que, bajo el título Diseñando la (i)legalidad, ha inaugurado las 13+1 Jornadas de Diseño en el concurrido salón de actos de la Escuela de Diseño y Superior de Diseño de La Rioja. Previamente Rioja2.com ha mantenido un breve encuentro con Cirugeda.

– ¿Cómo piensa animar a los jóvenes estudiantes a llevar a cabo intervenciones transgresoras? ¿Qué ha preparado su charla?
– He hecho una mezcla rara de proyectos de arquitectura y urbanismo que linda la legalidad y la ilegalidad y plantea la posibilidad de convertir un amasijo de cosas ilegales en otras pactadas públicamente. Es un planteamiento atrevido, es cierto.

– En un ámbito tan serio como es la arquitectura, ¿cómo encajan estas propuestas innovadoras?
– Hay de todo. La política de arquitectura en los últimos años se ha insistido en la espectacularidad, en la creación de edificios singulares. En cambio, yo he optado por otro camino, que no es nuevo precisamente. Empieza hace muchos años y de lo que se trata es de adoptar los proyectos con más pausa: mirar los entornos sociales, que están más desfavorecidos por la arquitectura espectacular; trabajar con proyectos más abiertos a la participación, etcétera. En definitiva, es trabajar con otras pautas, que son propias de la arquitectura, y que, por tanto, no son nada nuevo. La innovación, quizás, reside en la recuperación de esta tendencia.

– ¿Cómo emprendió este camino?
– Por inquietud. Es como al niño que le gusta jugar al fútbol. Estudié arquitectura y no me interesaba mucho la creación de la forma espectacular. Me apasionaba mucho más la incertidumbre de trabajar desde la calle. Es una inquietud como el que le gusta ir de escalada. Me gustan los protocolos más complejos, sociales y directos, más que hacer el virtuosismo de una bonita.

PÚBLICO
– Su forma de trabajar, por tanto, ¿supone pensar más en las circunstancias de las personas que en la propia obra? ¿Significa renunciar al ego?
– Obviamente. Pero este planteamiento resulta mucho más interesante porque aprendes mucho más. Es más gratificante que haya un grupo de mentes, que tan sólo una o dos. Surgen muchas más posibilidades y la satisfacción es mayor. La participación es extraordinaria.

– ¿Qué le ha parecido Logroño? ¿Hay margen para sus intervenciones?
– Sólo he estado un día y la primera impresión ha sido muy buena. Pensaba que el clima iba a ser más frío. He visto que hay un consumo de espacio público interesante. La gente anda por la calle, está en la calle y disfruta. El domingo el centro estaba lleno de gente y había una mezcla de edad bastante interesante. No obstante, lo conozco a fondo, con lo que no tengo una opinión formada sobre la política urbana de Logroño.

– ¿De cuáles de sus intervenciones se siente más orgulloso?
– Normalmente son aquellas que son autogestionadas, que son inventadas. Son intervenciones que interesan mucho a la administración política, que acaba implicándose en los proyectos. La mayor recompensa procede de aquellas que nacen de la espontaneidad de un grupo de ciudadanos y que se acaban haciendo, a pesar de los inconvenientes políticos.

DIFICULTADES
– ¿No resulta difícil superar en ocasiones tantos obstáculos?
– Es evidente, pero para fácil me pongo a diseñar el Guggenheim. Es muy bueno, muy bonito, pero es sólo una cuestión plástica, aunque, eso sí, novedosa y maravillosa. La complejidad de las condiciones, sean políticas, sociales, ilegales, etcétera, es una variable que no se puede controlar. Es más difícil trabajar en este contexto.



Mexico inventa hormigón transparente
abril 6, 2008, 8:38 pm
Filed under: Arquitectura Mexicana, Novedades

Agregan un ´ingrediente secreto´ que permite el paso a 80% de la luz. Realizan patentes en todo el mundo

EFE
El Universal
Ciudad de México
Sábado 05 de abril de 2008
01:58 Un hormigón inventado por dos universitarios mexicanos que permite construir paredes casi transparentes comenzará a venderse en todo el mundo en menos de dos años, según calculan los fabricantes que guardan celosamente la fórmula secreta.

Este hormigón o concreto, como se conoce en América Latina, es 30% más ligero que el tradicional, permite el paso de hasta el 80% de la luz y presenta las mismas condiciones de dureza, fraguado y resistencia a sismos, explicó Sergio Omar Galván, uno de los inventores.

Esto es posible gracias a un “ingrediente secreto” , que se añade a la tradicional mezcla de grava, cemento blanco y arena con la que se fabrica el hormigón, y que los inventores no quieren desvelar ya que están patentando la fórmula en varios países después de que en octubre de 2006 la registraran en México.

El concreto es la mezcla con la que se elabora la estructura de casi todos los edificios y sólo en México se utilizan anualmente miles de toneladas de este producto por un valor aproximado de 5 mil millones de dólares.

El hormigón translúcido se vende en el mercado mexicano desde el año 2005, cuando Galván y Joel Sosa, entonces estudiantes de ingeniería civil en la Universidad Autónoma de Metropolitana (UAM) , desarrollaron su fórmula y fundaron la empresa Concretos Translúcidos (CT) para fabricarlo.

Hasta la fecha, “las ventas han sido muy lentas, porque todo nuestro tiempo lo hemos dedicado a las patentes y hemos seguido realizando pruebas” hasta definir el producto que se va a vender, explicó Roberto Sánchez, uno de los directivos de CT.

“Nuestro objetivo es ir creando una red de alianzas estratégicas con personas en otros lugares para que se pueda fabricar localmente el producto y de esa manera evitarnos la transportación” , prosiguió.

Ello es posible gracias a que el concreto translúcido requiere para su elaboración la misma maquinaria que el convencional, sin necesidad de ninguna inversión para adaptarla.

Además de esto, la empresa tiene intención de profesionalizar la página web de que dispone actualmente para convertirla en un escaparate en el que los clientes puedan adquirir el producto desde cualquier lugar.

Pese a que las características de este hormigón permitirían utilizarlo para construir columnas, techos y paredes y edificios en las mismas condiciones que el tradicional, no es este el uso del producto que CT publicita.

Los motivos son dos: el primero de ellos es el precio de 7 mil pesos por metro cúbico (unos 700 dólares) frente a los 225 del concreto tradicional, algo que lo haría impopular entre los constructores a pesar del ahorro de luz eléctrica que se derivaría de su uso en muros y techos.

El segundo es que su alto grado de transparencia permitiría ver las varillas de la estructura, que al cabo de un tiempo estarían oxidadas y antiestéticas, por efecto del contacto con el aire y el agua, que permean el hormigón translúcido del mismo modo que el convencional.

Por esta razón, CT ha decidido ofertar especialmente placas de concreto con grava de colores vistosos, fáciles de transportar y que se puedan colocar en techos y paredes.

Las piezas están concebidas para colocarse en huecos de ventanas, “vestíbulos, placas para lavamanos, regaderas o mingitorios” , pero el hecho de que el hormigón se adapte a la forma del molde en el que se fragua permite crear bloques para cualquier uso.

De hecho, CT ha elaborado ya una pieza para un helipuerto, la fachada de un edificio en el estado de Querétaro y tiene en marcha un proyecto para el Museo Universitario de Arte Contemporáneo en Ciudad de México.

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