Noticias de Arquitectura


Une icône pour le Grand Paris
octubre 3, 2008, 5:44 am
Filed under: Herzog and de Meuron | Etiquetas:

Beau. C’est ce simple adjectif qui revient le plus souvent pour qualifier le projet privé de tour de bureaux “Triangle” qui sera édifié au parc des Expositions de la porte de Versailles. Financé par Unibail-Rodamco et signé Herzog et de Meuron, ce projet devrait voir le jour en 2012.

Jeudi dernier lors de la présentation du projet à la presse, le maire de Paris, Bertrand Delanoë a trouvé des accents lyriques pour défendre ce premier des six sites choisis pour construire en “hauteur” à Paris et dépasser le plafond de 37 mètres du Plan local d’urbanisme. “J’ai l’intuition que Jacques Herzog et Pierre de Meuron vont accomplir – pour ce temps, car ils sont jeunes – la plus belle de leur œuvre. Certes, il y a toujours une part de subjectivité, mais pour moi ce projet est d’une beauté inouïe”, a-t-il insisté à propos de cette pyramide très effilée (200 mètres à la base et entre 180 et 200 mètres de hauteur) et toute en transparence.

La beauté n’est plus tabou !
Un bel hommage auquel Jacques Herzog a été d’autant plus sensible qu’il déplore une lente disparition de la beauté dans l’architecture au profit du fonctionnel. “C’est très courageux de votre part” a-t-il adressé au maire de Paris. Vous êtes le seul homme politique à oser utiliser le mot beauté. Or on a malheureusement oublié que la beauté est fondamentale dans notre vie et l’architecture, elle aussi, a oublié d’utiliser ça. Je constate souvent qu’il est presque défendu aujourd’hui de parler de beauté au risque de nous renvoyer uniquement à son côté superficiel. Mais la beauté est toujours une complexité qui permet d’intégrer tous les besoins d’un être humain dans le bâtiment. Dans le modernisme, l’architecture s’est réduite elle-même à des fonctions. Il faut réintégrer l’architecture afin qu’elle puisse jouer tout son potentiel pour embellir notre vie”.

Un signal pour le Grand Paris ancré dans son quartier
Pour Bertrand Delanoë, “la beauté de ce projet est née de l’intégration à une ville et à un quartier”. “Il y a une prouesse technologique, mais aussi une créativité qui part du lieu. Car si l’on a abouti à cette pyramide, à cette disposition au sol, c’est que le génie créatif des architectes est parti du lieu duquel va naître cette œuvre d’art.” “Le triangle deviendra l’un des lieux majeurs de Paris Métropole. Il apparaîtra comme une silhouette remarquable dans le système d’axes et de monuments de la ville” confirme Jacques Herzog.
Sa volumétrie a également été pensée à l’échelle du quartier. “La forme triangulaire lui permet de ne pas projeter d’ombre sur les bâtiments voisins” détaille l’architecte. “Ce triangle est pensé comme un morceau de ville que l’on aurait fait pivoter et placé verticalement. Il est découpé par un réseau de circulations verticales et horizontales de capacités et vitesses diverses. Tels les boulevards, les rues et les passages plus intimes d’une ville, ces circulations découpent la construction en îlots de forme et de taille variables (…) Ce n’est pas un bâtiment sur dalle, dans la tradition des grandes tours qui créent une zone un peu étrange à la base. Au contraire, ce bâtiment permet de continuer la vie urbaine, au niveau de la rue avec des restaurants, des bars, etc.” explique Jacques Herzog.
Cette volumétrie simple et compacte, qui limite l’impact au sol, et son exposition devraient également permettre d’utiliser les apports énergétiques solaires et éoliens. Un impératif pour le maire de Paris qui exige que le projet “obéisse strictement aux règles du plan climat de Paris”.
Plus de trente ans après la Tour Montparnasse (210 mètres), treize ans après la BNF (80 mètres) et 18 ans après la Tour Cristal du Front de Seine (98 mètres), cette tour iconique devrait doter la métropole parisienne d’un signal fort, comme la tour Eiffel l’a été en son temps.
Le premier coup de pioche pourrait avoir lieu dans 18 mois, après un “processus d’information et de concertation” de la mairie prévu à partir du 15 octobre.

Jean-Philippe Defawe

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Los arquitectos del estadio del ‘Nido’ diseñarán la sede del BBVA
septiembre 1, 2008, 4:34 pm
Filed under: Herzog and de Meuron, Madrid, Pais

C. D. – Madrid – 27/08/2008

El banco BBVA ha elegido al estudio de arquitectura suizo Herzog & De Meuron para que diseñen su nueva sede, que se levantará al norte de Madrid, en la zona de Las Tablas y albergará a 6.500 empleados. Este equipo, que ha conseguido el encargo en un concurso internacional de ideas organizado por la entidad, es el mismo que diseñó el estadio olímpico de Pekín conocido como El Nido o el museo CaixaForum de Madrid.

El edificio, que tendrá una superficie de 100.000 metros cuadrados, albergará el nuevo complejo del BBVA, que la entidad ha ideado con el fin de “racionalizar” su presencia en edificios de Madrid. Este plan incluye la venta de cuatro inmuebles que el banco tenía en la capital y la concentración de trabajadores en el nuevo emplazamiento. El BBVA calcula que se ahorrarán un 32% al año en gastos operativos con esta centralización.

“Todavía no hay un proyecto concreto, pero se va a comenzar a trabajar conjuntamente con el estudio para concretarlo”, explicaron ayer fuentes del BBVA que precisaron que la inversión total del complejo ascenderá a 700 millones de euros, “que se sufragarán con la venta de los otros edificios”.

El banco prevé que los primeros empleados lleguen al nuevo edificio en 2011, y el resto se vayan desplazando en distintas fases.

Para elegir al equipo suizo de diseño, que se ha impuesto a otros estudios como Zaha Hadid, Cesar Pelli-Ortiz & Leon, Estudio Lamela o Rafael de la Hoz, se tuvo en cuenta según el banco, “la eficiencia inmobiliaria, el desarrollo sostenible, la aplicación de últimas tendencias en tecnologías y construcción con bajo coste de mantenimiento”.



El BBVA elige equipo de arquitectura para diseñar su nueva sede en Madrid
septiembre 1, 2008, 4:42 am
Filed under: Herzog and de Meuron

Madrid, 26 ago (EFECOM).- El BBVA ha elegido al equipo de arquitectura suizo Herzog & De Meuron para diseñar su nueva sede corporativa en Madrid, que comprenderá una superficie de 100.000 metros cuadrados y albergará 6.500 puestos de trabajo.

Según informó la entidad en un comunicado, el nuevo complejo estará situado en el madrileño barrio de Las Tablas y contará con las últimas tendencias en construcción y sistemas tecnológicos, lo que le permitirá “favorecer la comunicación entre los empleados y lograr un bajo coste de mantenimiento”.

Asimismo, uno de los requisitos exigidos por BBVA ha sido que el proyecto esté comprometido con la eficiencia energética y medioambiental, de modo que pueda obtener la certificación LEED (Líder de Energía y Diseño Ecológico), un estándar que reconoce la construcción responsable con el medio ambiente.

La firma de arquitectura Herzog & De Meuron cuenta con amplia experiencia en el desarrollo de grandes proyectos, ya que ha proyectado y ejecutado, entre otros, el Caixa Forum de Madrid, el estadio Allianz Arena de Múnich, o el estadio de los Juegos Olímpicos de Pekín, destaca la entidad.

La construcción de la nueva sede se enmarca dentro de un plan de racionalización de edificios en Madrid que el banco inició el año pasado en Madrid con la venta de cuatro edificios (Castellana 81, Alcalá 16, Goya 14 y Hortaleza- Vía de los poblados), y que permitirá a la entidad ahorrar un 32 por ciento anual en gastos operativos en materia de inmuebles. EFECOM av/ads/pam



Arquitectos: Herzog & De Meuron harán el BBVA
septiembre 1, 2008, 4:33 am
Filed under: Herzog and de Meuron

FREDY MASSAD
Actualizado Miércoles, 27-08-08 a las 09:08
Si los organizadores de los Juegos Olímpicos de Pekín han centrado gran cantidad de su esfuerzo en lograr el mayor impacto mediático posible, lo han logrado indudablemente gracias al que ha sido el edificio más visto y nombrado durante estas últimas semanas, el «Nido de Pájaro», un edificio que ha superado en espectacularidad y visibilidad al Allianz Arena, el icono del último Mundial de Fútbol, el gran evento antecesor de estas olimpiadas. No es ninguna casualidad que detrás de estos dos santuarios contemporáneos se encuentre la firma del estudio de arquitectura más deseado del momento.
Hace poco más de una década que podía haber resultado inimaginable pensar que Herzog & De Meuron serían los autores de proyectos de envergaduras como la del Estadio Olímpico de Pekín, la próxima ampliación del museo Tate Modern en Londres o un gran complejo arquitectónico como será la nueva sede de BBVA en Las Tablas (Madrid). Como se anunció ayer, el estudio suizo ha sido seleccionado para diseñar el nuevo emplazamiento de esta entidad financiera, con una superficie total de 100.000 m2 y capacidad para acoger a 6.500 empleados. El proyecto, se anticipa, incorporará las más avanzadas técnicas constructivas y tecnológicas, alta flexibilidad de espacios, bajo coste de mantenimiento y se compromete con el desarrollo urbano de la ciudad. Características todas ellas que plasman los valores con que BBVA desea afirmar su identidad, y que han sido comprendidas de forma clara por Herzog & de Meuron. El proyecto, que se estima tardará unos tres años en construirse, se desarrollará sobre seis edificios, cuya piel será definida por cristal y vegetación y que estará protagonizado por una estrecha torre de unos cien metros de altura.
Herzog & De Meuron fue hasta comienzos de los años 90 el nombre con el que estaban firmadas piezas de joyería arquitectónica que fascinaban por su refinamiento. En un momento en que la arquitectura se esforzaba por lograr filigranas formales, Jacques Herzog y Pierre de Meuron —como responsables de un estudio que crecía lentamente— mantenían un perfil bajo, reivindicando una concentración en la esencialidad de la arquitectura a través de formas depuradas y un tratamiento de los materiales y superficies. Y experimentando —entre lo científico y lo artístico— a la búsqueda de su mayor expresividad y belleza, para lograr un tratamiento de éstos mediante el que se extremase la dimensión física de cada estructura. Edificios a pequeña y mediana escala, como la Casa Azul, el Puesto de Señalización Auf dem Wolf y la fábrica Ricola (en Basilea), la Casa Rudin (Leyden), la Bodega Dominus (Napa Valley) o la Biblioteca de Eberswalde hicieron patente la capacidad de estos arquitectos para proponer una arquitectura cuyo objetivo primordial era el de lograr apelar a los cinco sentidos y trastornarlos para redimensionar la imagen y la percepción de la realidad.

Discípulos de Rosi y Beuys
El estudio fue fundado en 1978 en Basilea por Jacques Herzog y Pierre de Meuron como «la única solución lógica» para dos jóvenes menores de treinta años, recién licenciados, y determinados a realizar la arquitectura en la cual creían. Habían sido infatuados alumnos de Aldo Rossi, habían colaborado en diferentes proyectos artísticos de Joseph Beuys, y equilibraban su vocación de indagación en lo sensible con la racionalidad que les imponía el riguroso contexto suizo.
El cambio de escala —el salto de ser un nombre únicamente conocido y venerado en el medio arquitectónico, pero que desarrollaba su obra en un ámbito muy localizado a obtener el premio Pritzker y convertirse en una de las firmas omnipresentes en cualquier concurso con alcance global— llegó con el proceso de metamorfosis que desarrollaron para transformar una antigua central eléctrica en el museo Tate Modern y que resolvieron con una excelencia que desconcertó a quienes consideraban al pequeño estudio suizo incapaz de acometer un encargo semejante.
Desde ese momento se fueron sumando a su currículo proyectos tan relevantes y que cimentaron una nueva identidad para la arquitectura de Herzog & de Meuron como la Biblioteca Universitaria (Cottbus), el edificio Schaulager (Basilea), el Centro de Danza Laban (Londres) el Walker Art Center (San Francisco) o el local Prada Aoyama (Tokio). De forma evidente, en esta singladura, la segunda parte en su trayectoria, su arquitectura ha encontrado en España un buen terreno donde asentar cimientos. El recientemente inaugurado CaixaForum en Madrid, la Plaza de España y la sede del TEA en Tenerife, la Ciudad del Flamenco en Jerez de la Frontera, el edificio Fórum en Barcelona y el proyecto para el Espacio Goya en Zaragoza preceden a este nuevo encargo para la sede de BBVA.



Deconstructing the Bird’s Nest
septiembre 1, 2008, 3:55 am
Filed under: China, Herzog and de Meuron

The inspiration behind its design
By Brooke Eaton
Posted Friday, August 22, 2008 7:10 AM ET

In 2002, the Chinese commissioned Swiss architects Jacques Herzog and Pierre de Meuron to create an iconic building that would house the Opening Ceremony for the 2008 Games. And with such a structure being the first image stamped in the minds of millions as they turn on their televisions, there was no question it needed to make a statement.

Herzog and de Meuron responded loudly and boldly. Inspired by the aesthetic of cracked glaze of Chinese ceramics, the design was meant to evoke notions of Chinese culture. But ironically, it was the Chinese public who gave the building its household name: “The Bird’s Nest.”
“It’s not so much a landmark of the past, but rather the Bird’s Nest signifies the future,” said Harvard University Professor Eugene Wang.
Olympic Zone
“It’s not so much a landmark of the past, but rather the Bird’s Nest signifies the future,” said Harvard University Professor Eugene Wang.

As the world has turned its eyes to China’s capital, the 423 million dollar stadium has become a symbol of the Beijing Games. With the weight of the Olympic ideal resting on its beams, the Bird’s Nest, in its form as well as its function, evokes a new Chinese spirit that the Olympics has spearheaded.

The porous structure, which seats 91,000 people, suggests transparency, while its steel latticework reinforces the notion of strength. “The idea of openness did not seem to get lost on Chinese spectators,” said Eugene Wang, a professor of Chinese Art History at Harvard University. “Now the country is opened up, made more susceptible to modernization. It’s no longer this old, walled city.”

With spaces like Tiananmen Square and the Forbidden City that have for so long been preeminent features of Beijing’s urban identity, the Bird’s Nest and other Olympic structures have created a new feel. “Beijing has changed so much,” said Delin Lai, a native of Beijing who now works as a professor of Architectural History at the University of Louisville. “Undoubtedly, the design demonstrates the desire of the Chinese government to portray the open image of contemporary China — a country that would actively join the international community and confidently accept global culture.”

And while comparing a 42,000-ton structure to the likes of a nest that rests tentatively in a tree, the comparison is far from inaccurate. “It suggests certain upward aspirations,” Wang said. “The use of the word ‘bird’ suggests flying, loftiness. It speaks to the Chinese at this time of anxiety and eagerness to take off.”

And the Chinese, who must live with the structure beyond the snuffing of the torch, have responded positively. “The residents of Beijing take pride in it as cutting edge, world architecture,” Wang said. “That structure is one of a kind.”

With a facade that seems outrageous and unlike any stadium built before, its message extends beyond its own walls. “The relationship it has with other structures gives it a Chinese characteristic, so from this perspective it is successful,” Lai said.

Just across the street is the National Aquatics Center, or the Water Cube, built by the Australian firm PTW + CCDI + Arup. In direct contrast to the Bird’s Nest, the Water Cube is a solid, square form. Referencing “duilian” principles, or antithetical couplets in Chinese poetry, Lai explained how the relationship between the Bird’s Nest and the Water Cube contributes to a comprehensive encapsulation of the Chinese essence on the Olympic Green. “One uses steel, the other plastic; one is heavy, the other light. Other contrasts include masculinity and femininity, perforation and solidity, movement and static. Most important are the circle and square, which symbolized heaven and earth in traditional Chinese cosmology.”

Wang emphasizes the building as a symbol of change: “It redefines the culture of the city. There is really a sense of expanded, new Beijing.”

At this important turning point for the Chinese people, where they hope to be introduced to the world in somewhat of a new light, the Olympic Games has given them quite a stage. However, with the 17 days almost up, that stage will soon go dark. But what remains, after competition is over and the world’s focus is elsewhere, is a building that has captured an Olympic spirit and redefined an urban landscape — a permanent reminder of the future it represents.



Le « nid d’oiseau » : Le symbole d’une architecture de tous les défis
agosto 31, 2008, 3:50 am
Filed under: China, Herzog and de Meuron

Les Chinois se sont construit, au cours de l’histoire, une architecture tout à fait unique. Les principes, les structures et le style des bâtiments sont conformes à la philosophie taoïste et bouddhique qui enseigne les liens existant entre le ciel, la terre et les hommes.

Pour les Confucéens, l’homme qui est un petit cosmos, doit être en harmonie avec le grand cosmos qu’est la nature, pour vivre mieux. Le souci de l’harmonie entre les cieux et l’homme, a une forte influence dans la vie des Chinois et donc sur leur architecture.

Du fait de la croissance explosive de ces dernières années en Chine, l’espace se raréfie. On ne peut que constater, cependant, que les nouveaux architectes de l’Empire du Milieu y ont trouvé la parade parfaite : le truc de l’architecture chinoise, c’est de mélanger les matières et de les projeter dans un mouvement aérien. Quant on regarde les tours penchées de la télévision locale, CCTV, qui s’appuient l’une contre l’autre, ou « l’œuf » qu’est l’Opéra de Pékin, on ne peut s’empêcher de s’émerveiller et de se demander comment tout cet acier, ce verre et ce béton peuvent bien tenir ensemble, qui plus est, à ce degré de gigantisme. Gratte-ciels, sphères immenses, tours de verre… L’architecture chinoise est celle de tous les défis.

Incarnant ce concept, « Nid d’oiseau », le nouveau stade olympique construit pour les jeux de Pékin, est une énorme arène entourée de « brindilles » de métal étincelant, pesant chacune plusieurs tonnes, qui s’emmêlent pour donner l’illusion du nid argenté qu’un oiseau gigantesque aurait fait dans la capitale.

Le principal attribut esthétique de la façade en acier du stade, est qu’elle permet à la lumière interne d’être réfléchie à l’extérieur et de recréer dans les rues, un gigantesque spectacle d’« ombres chinoises » toujours en mouvement. Cette nasse d’acier abrite une immense enceinte où sont installés les gradins, qui elle, ressemble à un bol de terre rouge cuite. Les couleurs chaudes, issues de la terre, donnaient aux constructions, dans la tradition taoïste, une atmosphère naturelle. Ainsi, on reste en Chine, toujours attentif à créer un lien entre l’intérieur et le monde extérieur, conformément au principe confucéen d’unité entre l’homme et la nature. Le « Nid d’oiseau » géant qu’est le stade olympique, est appelé à devenir l’un des symboles la capitale chinoise.

En matière de protection de l’environnement, des efforts ont été faits pour ce stade qui, en plus d’équipements modernes et confortables, a un système d’énergie solaire installé sur le toit de son guichet, et un autre système de récupération des eaux de pluie capable de traiter 58 000 tonnes de précipitations par an.

A la fin du mois de mars dernier, à la suite d’un appel d’offre, le projet de stade de deux architectes suisses mondialement connus, Jacques Herzog et Pierre de Meuron, a été préféré à ceux de leurs concurrents japonais et chinois par un jury international. Les deux associés ont dit s’être inspirés de la culture chinoise, allant même jusqu’à prendre des cours de céramique traditionnelle.

L’implication de grands noms internationaux dans ces chantiers des J.O., ne fait cependant pas d’ombre à celle des architectes locaux : l’Ecole chinoise d’Architecture de Tsinghua a réalisé à elle seule, trois bâtiments olympiques, dont un gymnase pour les arts martiaux.

Sofiane Bengeloun (stagiaire)



“El nido de pájaros” una impronta arquitectura helvética en Beijing
agosto 31, 2008, 2:58 am
Filed under: Herzog and de Meuron

El Estadio Olímpico de la capital china, una obra de ingenio de los arquitectos suizos Herzog & De Meuron.

La impronta suiza en los Juegos Olímpicos de Beijing no sólo corre por cuenta de sus atletas, sino que también por el prestigio de sus dos más grandes y famosos arquitectos contemporáneos, Jacques Herzog y Pierre De Meuron, los padres del “nido de pájaros”, el monumental estadio que anida las olimpiadas 2008.

Precisamente una de las infraestructuras más impresionantes es el estadio olímpico, un gigantesco “nido” de acero y hormigón, es obra de los arquitectos helvéticos Herzog & De Meuron, que han entregado la “primera medalla de oro” a Suiza, por su belleza y valor arquitectónico.

La audacia artística y técnica del proyecto impresionó a un jurado del que formaban parte impresionantes profesionales como Koolhaas, Nouvel o Perrault, los que terminaron por otorgar a los arquitectos suizos el encargo mayor y quizás más decisivo de sus carreras.

El Estadio Olímpico de Pekín costó 500 millones de dólares y es presentado a la mirada universal durante la ceremonia inaugural, que da “el vamos” a los Juegos de Beijing del año 2008. Todo un símbolo de la presencia suiza en este evento planetario.

Un nido de acero

El Estadio ha sido bautizado popularmente como “nido de pájaros”, debido a una red de acero y cubierto por una membrana transparente que decidieron aplicar en su construcción los arquitectos suizos.

El estadio tiene 330 metros de largo, 220 m. de ancho y 69 m. de altura y está equipado con un sistema de energía solar y de recogida de agua de lluvia para su riego y limpieza. Enormes vigas de acero que se entrelazan como ramitas, soportadas por 24 columnas de 1.000 toneladas (cada una) y dispuestas a alojar en su interior a 91.000 espectadores.

Acoge las ceremonias de inauguración y clausura, las pruebas de atletismo y la final de fútbol en los JJOO de Beijing.

A juicio de los arquitectos helvéticos se trató de “un brillante desafío estético y estructural” a pesar de que ambos llevan tres décadas creando todo tipo de edificios, desde fábricas para las famosas pastillas de Ricola hasta el cuartel general de Prada en Tokio. Tienen en su haber librerías, museos, edificios de viviendas y varias instalaciones deportivas.

“No podrías hacer esta estructura en ningún otro sitio”, declaró Herzog durante una rueda de prensa. Todo el mundo cree que esta es la obra arquitectónica más extraordinaria que hemos diseñado nunca, dice pero el público olvida que tenemos otras seis obras en China”, precisó.

Un destino común

La vida de Herzog y su colega De Meuron (foto) ha corrido siempre en paralelo. Ambos nacieron en Basilea en 1950 y se conocieron a los siete años, en el colegio. Estudiaron juntos y en su ciudad natal crearon, en 1978, su estudio: Herzog & De Meuron.

Muchas de sus obras, sobre todo las primeras, se concentran en su Suiza natal, aunque hoy en día sus edificios se diseminan por todo el mundo. En 2001, recibieron conjuntamente el premio Priztker, el Nobel de arquitectura.

Jacques Herzog y Pierre de Meuron mezclan en sus edificios fachadas modernas y originales con materiales ‘clásicos’ (cristal, hierro e, incluso, piedra) que combinan con nuevas tecnologías, como fotografías grabadas en el cemento, tiras de cobre que se retuercen o cortinas de hierro fundido, como las que muestra el Estadio de Beijing.

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