Noticias de Arquitectura


Hacia un hábitat autosuficiente
abril 3, 2009, 3:49 pm
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Esta crisis económica es un fantástico punto de arranque para cambiar físicamente los espacios en los que vivimos, de acuerdo a nuevas reglas de relación. Habría que aplicar el modelo de Internet a la habitabilidad

VICENTE GUALLART 28/03/2009

Puede la actual crisis ser un estímulo para desarrollar una nueva economía en torno al desarrollo eco-eficiente? España es un referente mundial en el desarrollo de infraestructuras urbanas, construcción de equipamientos y espacios públicos, diseño de viviendas innovadoras y de buena arquitectura. Y es un líder en la producción y gestión de energías renovables. El equivalente a los automóviles eléctricos que hoy se desarrollan en Estados Unidos, Alemania o Japón con los que se pretende impulsar una nueva etapa económica global, puede tener su replica en los eco-barrios, edificios autosuficientes, y diseños de viviendas avanzadas que se pueden desarrollar en España. ¿Es posible superar los debates respecto a la crisis de la economía del ladrillo y centrarse en la oportunidad del desarrollo de nuevos modelos de hábitats autosuficientes, con los que mejorar nuestra calidad de vida, y presentarse al mundo?

La sociedad de la información y el mundo en red, ha cambiado la manera como habitamos las ciudades, pero no ha cambiado las ciudades. Siguen siendo diseñadas y construidas con parámetros propios de la sociedad industrial, disfrazadas en ocasiones con dosis de sostenibilidad. Las actuales circunstancias económicas son un fantástico punto inicial para afrontar la transformación física de los espacios que habitamos de acuerdo a nuevas reglas relacionales. ¿Cómo se aplica el modelo distribuido de Internet a la habitabilidad del mundo?

La sociedad industrial se ha caracterizado por resolver las necesidades humanas a través de grandes infraestructuras que abastecían a millones de personas. Energía, alimentos y bienes se producían de forma centralizada con estructuras creadas para resolver necesidades a la escala global, que luego necesitaban mecanismos logísticos para llevar a la escala individual dichos productos. Estas estructuras funcionaban porque había trabajadores que producían y millones de consumidores que consumían. Ahora, si no consume, el mundo no funciona. Y si se consume, el planeta se degrada.

Sin embargo, a los trabajadores-consumidores de la era industrial les pueden suceder los creadores-productores conectados de la sociedad de la información capaces de producir casi cualquier recurso de forma local a partir de un know-how que se comparte en red. Éste es probablemente el gran cambio de paradigma, que va a transformar la economía y que debe transformar la habitabilidad del territorio.

Frente a un modelo con pocos centros de producción que abastecían a millones de personas con el mismo producto, Internet fomenta la relación de millones de personas que producen contenidos diversos y que permiten personalizar tanto el momento como el producto producido y la manera como se intercambia con otros nodos de la red. La aplicación de estas estructuras, a la construcción del mundo físico, fomentaría el desarrollo de estructuras autoorganizadas tendentes a la autosuficiencia, capaces de crear y mejorar calidad de vida, y consumir menos recursos.

La autosuficiencia conectada es el límite de la sostenibilidad. Este era un concepto basado en buenas intenciones, no definible a partir de parámetros precisos, y ya vacío de contenido por su uso indiscriminado para justificar casi cualquier acción sobre el territorio. La autosuficiencia conectada plantea seguir los principios autoorganizativos propios de los sistemas naturales, que tienen por principio esencial la perdurabilidad en el tiempo con el menor consumo energético. Más que confiar en un desarrollo sostenible, hay que iniciar un proceso proactivo de dotación de estructuras eco-eficientes del territorio construido y de producción de excedentes energéticos en los nuevos desarrollos.

Y varios de los elementos básicos de la habitabilidad de las personas, directamente relacionados con las estructuras que habitamos pueden ser transformados siguiendo principios nuevos:

1. Energía. Cualquier edificio, barrio o ciudad, debería generar el 100% de la energía que consume en el propio lugar a través de la introducción de sistemas captadores integrados en los primeros edificios, que se comparten a través de microrredes inteligentes. Este principio debe redefinir la propia forma de la arquitectura que debe garantizar por medio de su geometría y su posición en el territorio, que es capaz de generar su energía.

2. Alimentos. Lo urbano es por definición diferente de lo agrícola. En el campo se hacía la comida y en la ciudad se consumía. Para dar valor a los alimentos, habría que fomentar la puesta en valor de las grandes extensiones de terreno muy fértil situado en el entorno de grandes ciudades, la distribución directa desde el punto de cultivo al de consumo o la creación de huertos urbanos. Y estos paisajes agrícolas deberían introducir sus trazas y estructuras en los desarrollos en los bordes de las ciudades.

3. Fabricación. La doctrina de los últimos años, decía que en los países avanzados se diseñaba y en los emergentes se fabricaba. Sin embargo, el desarrollo de maquinaria de fabricación avanzada permite que cualquier objeto pueda ser producido en cualquier lugar del mundo por cualquier persona, a partir de conocimiento compartido. Los laboratorios de fabricación o Fab Labs son las nuevas fábricas locales, que fomentan economías de alto valor y evitan millones de desplazamientos diarios.

4. Internet. Tras el Internet de la economía, y el Internet social, el próximo Internet es el Internet de las cosas: objetos, lugares y edificios fabricados con cierta inteligencia, y relacionados con el fin de ahorrar energía, y fomentar la interacción social. De esta manera, existe un potencial de aumentar la eficacia del mundo físico dotándole de nuevas propiedades relacionales, a partir de criterios desarrollados de forma abierta y transparente.

5. Compartir. Si el mundo físico se divide entre espacios públicos y privados, Internet nos enseña los beneficios de los recursos compartidos. El intercambio propio de la economía va más a allá de comprar o vender. Existen otros modelos más centrados en el uso de las cosas, que no en su propiedad, aplicables a espacios urbanos y habitacionales.

6. Conocimiento. El conocimiento es la materia prima fundamental de la nueva economía, y la investigación su principal mecanismo de producción. Cualquier ámbito de la sociedad puede ser motor de la economía, si se investiga y se fomenta la innovación en torno a él. La arquitectura, y el desarrollo urbano deberían ser capaces de mezclarse con disciplinas próximas, como la ecología urbana, el paisajismo, el diseño de nuevos materiales, la nanotecnología o la inteligencia artificial.

Estos y otros cambios de paradigmas pueden fermentar un cambio estructural en la manera cómo se diseñan, producen o reforman las ciudades. La arquitectura debe superar su etapa puramente icónica y volver a los principios esenciales de lo sistémico, donde el proyecto de la habitabilidad sea entendido de forma global. Hay que diseñar barrios y ciudades eco-eficientes, asumiendo que quizás haya que invertir más para ahorrar más. La figura del arquitecto que repite sus diseños (cual franquicia) por ciudades de todo el mundo, es obsoleta. Y hacen falta políticos que lideren estos procesos, en los que más allá de gestionar problemas puedan reconocer oportunidades en las ciudades y en el territorio y las sepan ejecutar, a la velocidad adecuada.

Ahora es el momento de innovar y crear un nuevo liderazgo, más que de vender los logros pasados, o criticar los excesos de los que se quisieron beneficiar del sistema sin aportarle valor. España ha tenido en los últimos años una posición central en el debate urbano internacional porque ha sabido trasladar su transformación social y económica a una transformación física de sus ciudades y su territorio. El desarrollo de experiencias de éxito de una nueva forma de construir y habitar el territorio puede permitir generar nuevas economías a partir de trasladar tanto a países desarrollados, como a las economías emergentes, las experiencias relativas al diseño de nuevos hábitats autosuficientes.

Vicente Guallart, arquitecto, es director de Guallart Architects y del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña.

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Venice Architecture Biennale: Ideal Homes
septiembre 21, 2008, 4:14 am
Filed under: bienal venecia, Guallard


By RACHEL SPENCE Wednesday, Sep. 17, 2008
IT’S A WIRED WORLD: Guallart Architects’ Hyperhabitat installation
Guallart Architects

Asked what he hoped to achieve as curator of this year’s Venice Architecture Biennale, Aaron Betsky replied: “To astonish and amaze.” He succeeds. “Out There: Architecture Beyond Building” (until Nov. 23; http://www.labiennale.org) opens in the Arsenal with a parade of “starchitect” installations — visionary, fantastic creations that push the boundaries of architecture.

Frank Gehry’s Ungapatchket, a wooden tower with curved panels covered in clay, is both a design for a contemporary Moscow hotel and a throwback to the plaster-and-wood molds used for the Statue of Liberty. It’s a dramatic, back-to-basics statement by the maestro of high-tech spectacle. The Spanish studio of Guallart Architects takes the opposite approach, presenting a Hyperhabitat of household objects embedded with micro servers that digitally communicate with each other.

But whether sci-fi or low-tech, the future of architecture is still, it seems, about people. Landscape artist Kathryn Gustafson offers up Towards Paradise, a lush oasis that stands as an allegory for the human condition. “It’s not a Utopia,” explains Betsky. “It’s a garden you can sit in. A concrete paradise.” That, surely, is the ultimate architectural vision.



Vicente Guallard representa a España en la Bienal de Arquitectura
septiembre 13, 2008, 6:11 pm
Filed under: bienal venecia, Guallard

Sábado, 13-09-08
V. B.
ROMA. Tras la inauguración de hoy, la Bienal Internacional de Arquitectura de Venecia se abrirá mañana de forma oficial al público en sus dos sedes, por un lado en el parque frente a la laguna, y por otro en el Arsenal. España participa con un pabellón proyectado por los arquitectos españoles Ángel Fernández Alba y Soledad del Pino, bajo el título «De lo construido a la arquitectura sin papel». La sección española apuesta por presentar las respuestas vanguardistas de distintos arquitectos españoles -en la sección «Sin nombres, lugares»-, y por la arquitectura web, en la que no hay papel, siendo una pantalla la que sustituye el soporte tradicional del arquitecto, en la sección «Arquitectura sin papel». «En España se está evolucionando mucho en el panorama arquitectónico, declaró a ABC el comisario del Pabellón español, Ángel Fernández Alba. Ahora hay voluntad de construir cosas que en otros países no se atreven, hemos pasado de la arquitectura del papel de los años 80 y 90, en la que sólo se dibujaba pero no se pasaba a la práctica, a construir lo plasmado en un boceto».
Medio centenar de arquitectos españoles participan en este pabellón, pero uno en particular fue seleccionado para representar a nuestro país. Se trata del valenciano Vicente Guallart, que expone junto a otros 21 arquitectos internacionales de reconocido prestigio. La obra del español lleva por título «Hyperhabitat» y recrea a escala 1:1 una planta de un edificio de viviendas para jóvenes con espacios compartidos que se está construyendo en Valencia. La presencia española no termina aquí, ya que cuatro estudios de arquitectura de nuestro país fueron seleccionados para presentar sus propuestas al Pabellón de Italia en el apartado de Arquitectura Experimental. En esta edición el director artístico, Aaron Betsky, ha querido ir más allá de la arquitectura, «mostramos una perspectiva completamente diferente de la arquitectura, que no es sólo construir, va más allá». El presidente de la Exposición y promotor principal del evento, Paolo Baratta, expresó su satisfacción por la acogida de este evento porque «la arquitectura tiene que volver a encontrarse a sí misma, separada de la ciencia o del pensamiento; nuestro objetivo es mostrar la arquitectura que precede a su fusión con otros campos». El León de Oro a toda una carrera lo recibirá Frank O. Gehry, autor del Guggenheim de Bilbao, y el León de Oro especial, el histórico arquitecto américano James S. Ackerman, uno de los grandes nombres de este arte.



Bienvenido a la casa digital
septiembre 1, 2008, 3:44 pm
Filed under: Guallard, Pais

España lleva a la Bienal de Venecia una vivienda con todos sus objetos conectados a Internet

ELPAÍS.com – Barcelona – 04/08/2008

Hyperhabitat. Reprogramando el mundo es el nombre de la instalación, obra de un equipo liderado por el arquitecto valenciano Vicente Guallart, que representará a España en la Bienal de Venecia, y que integra los elementos típicos de un hogar, hechos en metacrilato, y conectados a Internet gracias a un microsevidor. Una paella, una lavadora, camisetas, sillas, una televisión, libros, un crucifijo o un simple frutero son algunas de las decenas de piezas que conforman esta propuesta que se verá en la cita veneciana (del 14 de septiembre al 23 de noviembre): una “casa prototipo”, a escala 1:1, “hermana” de un edificio real de viviendas para jóvenes con espacios compartidos, que se está construyendo en Gandía (Valencia) en colaboración con el Ministerio de la Vivienda.

Los visitantes que pasen por la sala Arsenale de Venecia, donde se instalará Hyperhábitat, podrán “manipular” los objetos por medio de un ordenador -también se podrá hacer desde Internet-, vincularlos con otros de su propiedad, y realizar aportaciones acerca de cada uno de ellos como, por ejemplo, la posible creación de una gran biblioteca con los libros que los usuarios tengan en su casa.

Un microordenador recogerá todas las propuestas en un registro

Guallart ha explicado en la presentación del proyecto a los medios de comunicación que la instalación tendrá una superficie de 21 por 16 metros cuadrados, que reproducirá seis viviendas para jóvenes, con sus zonas comunes -similar a la proyectada en Gandía- y contará con una gran pantalla en la que se podrán seguir los “vínculos” generados entre los objetos de la casa y los de otros lugares. El mobiliario, el menaje y el resto del contenido de Hyperhábitat -elaborado con piezas de metacrilato transparente encajadas- disponen de un microordenador que permite su “movimiento” gracias a un slider (dispositivo de control) y que recogerá todas las propuestas de los participantes en un registro que, una vez acabado el proyecto, se analizará.

“Se trata de crear una conexión entre los objetos, romper la estructura del mundo industrial”, ha asegurado Guallart, quien ha defendido la utilidad de este proyecto basado “en el Internet de la cosas” y que defiende además un modelo filosófico de autogeneración de recursos y de conexión de los ya existentes. “Es un hábitat informacional que pretende explicar cómo reprogramar el mundo desde una arquitectura más inteligente”, añade este arquitecto valenciano, que confía en que esta tecnología, que tiene como eje la tercera generación de Internet (Internet Zero), sea aplicable en breve “porque cada vez la utopía está más cerca de la realidad”, ha afirmado.

Un pequeño ecosistema

Para sus promotores, la casa es un pequeño ecosistema en el que cada uno de sus objetos tiene un reflejo directo, aunque a una escala superior, en otra parte del mundo: así, la nevera es como una diminuta Mercabarna, o el inodoro o un grifo tendría su reflejo en una gran red depuradoras, que permiten su funcionamiento real. Este proyecto ha sido desarrollado en el barrio del Poblenou de Barcelona por un equipo multidisciplinar formado por Guallart Architects, el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña, The Center for Bits ands Atoms del MIT, así como por miembros de Bestiario, especialistas en este tema.

Guallart: “Se trata de crear un plan urbanístico para cambiar la estructura socioeconómica del mundo”

La idea surgió cuando el estudio se planteó cómo utilizar la arquitectura para relacionarse con las cosas, generando espacios inteligentes coordinados por ordenadores. Se trata de “reprogramar” los edificios y las ciudades para ahorrar energía y para que sean autosuficientes y “más sociales”, explica Guallart a ELPAÍS.com… Como si una casa fuera un cerebro formado por neuronas, que serían los objetos domésticos. Este proyecto, pues, quiere materializar el cambio socioeconómico que atraviesa el mundo, en el que se pasa de una economía financiera a una productiva basada en quitar precio a los objetos para darles valor. “La forma de visualizar esta idea es construir hábitats autosuficientes, aplicando la inteligencia artificial a la arquitectura”, explica Guallart. El arquitecto valenciano no se detiene en el edificio en sí: se trata de “crear un plan urbanístico para cambiar la estructura socioeconómica del mundo”.

Hyperhábitat de Guallart es la única obra española de la exposición Out there, Architecture beyond building, comisariada por el crítico norteamericano Aaron Betsky, en la que participan 25 equipos de arquitectos internacionales con diferentes. Guallart es el único arquitecto español seleccionado para participar en el principal pabellón de la Bienal, y lo hará junto a arquitectos como Zaha Hadid, Massimiliano Fuksas y Ben Van Berkel. La XI Bienal de Venecia se celebra del 14 de septiembre al 23 de noviembre en la ciudad italiana.



"Los fuegos artificiales han llegado a su fin"
septiembre 1, 2008, 3:35 pm
Filed under: Entrevista, Guallard, Pais

ENTREVISTA: ARQUITECTURA – Entrevista Vicente Guallart
ÁNGELES GARCÍA 02/08/2008

El arquitecto valenciano participa por tercera vez en la Bienal de Venecia

La bienal de Arquitectura de Venecia es el gran escaparate mundial en el que sólo participan los profesionales más innovadores. Vicente Guallart (Valencia, 1963) asiste este año por tercera vez a esta cita mundial. Es el único español que presenta proyecto y manifiesto en el pabellón del Arsenale junto a nombres tan prestigiosos como Coop Himmelb, Diller Scofidio Renfro, Zaha Hadid, Massimiliano Fuksas, MVRDV o Ben van Berkel. El equipo de Guallart viaja con una revolucionaria propuesta de vivienda universitaria, Hyperhabitat: reprogramming the world, en la que hace que el mundo físico funcione a través del mundo digital. El arquitecto, siempre polémico, acompaña su instalación con un jugoso manifiesto titulado ¿Puede el planeta soportar otro siglo XX? La presencia española se completa con tres jóvenes estudios españoles (Ecosistema Urbano, Cloud 9 y Recetas Urbanas) y uno hispanocolombiano (Husos) en la sección Experimental Architecture. El Pabellón de España está comisariado por Soledad del Pino Iglesias y Ángel Fernández Alba.

PREGUNTA. Es la tercera vez que participa en la Bienal de Venecia, algo que consiguen muy pocos. ¿A qué cree que se debe el interés de este certamen por su obra?

RESPUESTA. No lo sé. Me llamó el comisario, Aaron Betsky, y me explicó que el tema de esta edición era La arquitectura, más allá de la construcción. Me pidió que creara una instalación para el Arsenale. La idea de arranque fue mostrar cómo la arquitectura se relaciona con el mundo y cómo éste se puede reprogramar. En el estudio, trabajamos con cinco o seis iniciativas que hemos desarrollado en los últimos años. Partimos de que la arquitectura es la interface a través de la que nos relacionamos con el mundo. Creo que ahora atravesamos una situación en la cual hay que repensar, a través de la arquitectura, cómo nos asentamos con el medio, con la globalización, con las personas, etcétera. Todo esto, en Venecia lo vamos a manifestar construyendo una planta de un edificio de viviendas compartidas. Las viviendas serán construidas con metacrilato. Cada vivienda tendrá un objeto al que llamamos Ordenador cero que nos permitirá visualizar cómo cada vez que interactuamos con un objeto lo hacemos con una organización jerárquica superior. Por ejemplo, si encendemos una bombilla, nos conectamos con una central nuclear; si cogemos un libro, con la Biblioteca de París. La arquitectura y la ciudad están organizadas de una manera jerárquica a base de redes de cosas y hay que ver cómo la información se hibrida con el mundo. Y con la idea clara de que hay que generar estructuras autosuficientes.

P. Suena muy utópico.

R. Nada utópico. La distancia entre utopía y realidad es muy pequeña. Recordemos que hace diez años era inimaginable que buscaras una palabra en el ordenador y que inmediatamente tuvieras a tu disposición toda la información.

P. ¿Cómo va a repercutir en este tipo de proyectos y en las grandes estrellas de la arquitectura la crisis económica general y de la construcción en particular?

R. Los fuegos artificiales que hemos visto todos estos años han llegado a su fin. Soy de los que defienden las propuestas sintéticas y detestan las icónicas. A lo largo de la historia, todo periodo se ha caracterizado por sus palacios y catedrales. En cambio, la nuestra se recordará por sus alardes de formalismo totalmente vacíos.

P. La propuesta que lleva a Venecia es una residencia universitaria.

R. Es una residencia de uso unipersonal de un barrio prototipo. Cada una de las seis viviendas tiene 36 metros cuadrados, más otros 72 metros cuadrados de zonas de servicios (lavandería, zonas de música o vídeo…), un 30% de la construcción.

P. Recuerdan a los famosos minipisos.

R. Los minipisos de 2004 no se entendieron porque no se explicaron bien y por eso fracasaron. Se dio a entender que eran para familias y por eso se rechazaron.

P. ¿Cree que es una propuesta recuperable?

R. Totalmente. Se necesita un plan estatal de viviendas universitarias donde encajaría ese concepto. En el ámbito regional, se está haciendo en Gandía. Cada apartamento tiene 42 metros cuadrados. El plan Sociópolis que hicimos para Valencia es un proyecto para 10.000 habitantes.

P. Es un plan en el que plasma sus planteamientos más ecologistas.

R. Recuperamos la convivencia de la ciudad y la huerta. Las acequias y los huertos están en el centro de la urbanización. Sus habitantes están rodeados del sonido del agua. Se podrá volver a disfrutar de los cultivos tradicionales. En Motril están construyendo un ecobarrio tropical totalmente pionero.

P. No parece que el Ministerio de Vivienda tenga gran interés en este tipo de proyectos.

R. No veo ningún interés. El I+D es inexistente. Cero en turismo y construcción. La próxima generación tiene que contar con barrios autosuficientes que generen el 100% de la energía que consuman. Ahora mismo no se puede hacer porque los suministros están bloqueados por estructuras económicas del pasado.

P. ¿Cuál sería el papel de los arquitectos?

R. No el que tienen ahora, porque la mayor parte se han dejado arrastrar por la moda y no por el conocimiento. Son los que yo llamo La internacional de la forma, pero que no son más que unos listos disfrazados de innovadores. A partir de 2000, los arquitectos se convirtieron exclusivamente en iconos mediáticos y las instituciones empezaron a competir en gasto y relumbrón con los nombres más conocidos.

P. ¿Comparte la idea de que muchos edificios están construidos para epatar, al margen de cuál sea su uso público?

R. Totalmente. Están hechos de espaldas a su uso y al entorno. No hay más que ver esas construcciones geométricas insertadas en las montañas. ¿Qué formas de la naturaleza tienen forma de cubos?

P. ¿Ponemos ejemplos de algunos edificios que le resulte difícil soportar?

R. Los hay por todas partes.

P. En Barcelona, donde trabaja, parece que ya no hay posibilidad de intervención.

R. Eso lo dicen quienes decidieron cerrar el área metropolitana de Barcelona. Se dice que si se toca algo, se pierde. Lo mismo había que replantearse muchas cosas y resultaba beneficiada la ciudad.

P. No ha construido nada en Madrid.

R. Lo mismo es porque soy valenciano con estudio en Barcelona

… Es broma. Pero la verdad es que nadie me ha llamado.

La Bienal de Arquitectura de Venecia se celebra entre los días 14 de septiembre y 23 de noviembre.



Vicente Guallart: ´La arquitectura del futuro formará parte del mundo natural´
julio 7, 2008, 3:03 am
Filed under: Guallard

Esta semana se puso la primera piedra de Sociópolis, un proyecto lanzado por este arquitecto y urbanista valenciano que también trabaja en Dubai y Taiwan y propuso “reconstruir” la cantera desaparecida de Dénia para crear un espacio social.

LA GALERÍA DE J. R. SEGUÍ Dicen de usted que es un arquitecto atípico.
-Soy alguien que trata de conectar con la realidad en la que vive y que considera que la misión del arquitecto es crear interfaces con las que relacionarse con el mundo mucho más que construir edificios.Tengo una formación muy diversa y así es mi trabajo y mis campos de interés. Quizás desde el punto de vista comercial sea negativo, pero hoy en día hacen falta personas que tengan una visión transversal del mundo. Los arquitectos que me interesan son aquellos capaces, al mismo tiempo, de construir una ciudad o diseñar un mueble.
-¿La arquitectura tiene límites?
-Lo bueno de la arquitectura es que, finalmente, es el reflejo de la sociedad y materializa deseos de su época. Los retos que plantea el siglo XXI son distintos a los del XX en cuyos comienzos nadie imaginó que la naturaleza sería algo importante para la habitabilidad. Todo el planeta debe ser objeto de proyecto. La arquitectura del siglo XXI formará parte del mundo natural. Tenemos que aprender más de los materiales, de la naturaleza y a los edificios les hemos de pedir más, como por ejemplo que generen la energía que consumen, reciclen sus aguas y puedan transformarse.
-¿De verdad cree que la arquitectura es reflejo de la sociedad que la habita y no del arquitecto?
-El arquitecto es un mediador.
-¿Y si es un político el que realiza el encargo es su reflejo?
-Detrás de las transformaciones importantes de las ciudades tiene que existir un liderazgo. Históricamente fueron reyes y ahora la democracia hace que sean políticos. Sin embargo, lo que es importante es aquello que trasciende a los arquitectos y a los políticos, lo que la sociedad hace suyo. Estoy más a favor de la arquitectura como trabajo sistémico y no icónico si sólo sirve para justificar un sistema malo.
-Aún así, toda ciudad quiere su icono y cada gobernante dejar su impronta, por tanto las ciudades se convierten en caprichos llenos de iconos y en ese juego participa el arquitecto. Y no sé si existe suficiente cultura política capaz de crear ciudades
-Creo que le damos demasiada importancia a los políticos. Lo que faltan son líderes. En mi caso me siento identificado con la sociedad civil y en su capacidad de transformarse. El siglo XXI gracias a sus redes de información nos demostrará que el político también es reflejo de su sociedad aunque la sociedad sea la que ejerza el liderazgo.
-¿Qué es la ciudad perfecta?
-Creo que no existe. Las ciudades están siempre en construcción aunque queden vestigios buenos. Ahora tenemos la suerte de conocer más y eso nos permite comprobar la diversidad.
-Pues cambiemos la pregunta ¿Cómo sería la ciudad ideal?
-Está todavía por hacer. Una ciudad es como un bosque. Hace años París era una ciudad fantástica y hoy la vemos decadente. No me identifico con las ciudades sino con los lugares.
-¿Los edificios singulares pueden ser capaces de construir por sí mismos ciudades?
-Es una manera de contar la historia que de alguna manera se demostrará equivocada. 
-Pero ustedes lo intentan e incluso hasta algunos quieren ser la vedette del paisaje.
-En muchos lugares del mundo se empieza a reconocer que la arquitectura icónica está en declive. Me interesa el arquitecto como aquel profesional capaz de canalizar energías, que sabe materializarlas y es capaz de conseguir que emerjan cosas. Hemos visto mucha arquitectura relacionada con la moda y como la propia moda acaba pasando. Las ciudades más inteligentes son las que tiene un buen guión.
- Lo decia también por la influencia del dinero porque con dinero cualquier idea, cualquier locura o genialidad parece realizable o incluso lo es.
-También es verdad que hacer edificios icónicos pueden marcar un futuro. La torre Eiffel lo fue y lo sigue siendo. Yo me creo los iconos conectados que hacen ciudad y no son objetos aislados. La mejor manera de ver si un icono es bueno es observar la ciudad que se ha construido al mismo tiempo en torno a él. Yo hablaría de momentos y en la actualidad me resulta muy interesante Tokio.
-¿Qué es arquitectura buena, la que hace la vida del hombre más cómoda y habitable?
-Sí y aquella que estimula a las personas que la habitan y también la que es inteligente, autosuficiente y limpia y que se conecta con la naturaleza. Hoy en día se utiliza la palabra sostenibilidad para justificar unas pistas de esquí frente al mediterráneo. Y no es éso. En el Siglo XXI la arquitectura tiene que interactuar con el medio, pero a partir de sistema limpios y naturales. Estamos pasando por un momento de refundación de las ciudades. Cuando una ciudad ya no puede crecer más ha de volver a sus valores geográficos y son los que hay que poner en valor
-Será el único español presente en el pabellón de Arquitectura de la Bienal de Venecia y va a titular su instalación «¿Puede el planeta resistir otro siglo XX?» ¡Menudo lema!
-El proyecto está basado en la idea de que básicamente construimos ciudades porque no queremos vivir desnudos de la naturaleza y durante siglos hemos estado construyendo estructuras para la habitabilidad. El crecimiento del planeta ha hecho que pongamos en balance nuestro equilibrio con todo el sistema. La única manera de poder abordar la habitabilidad en el mundo es con un sistema más eficaz que es la naturaleza
-Hábleme de Sociópolis un proyecto que en un principio parecía utópico y desde esta semana comienza a ser realidad.
-Sociópolis es un nuevo barrio en La Torre que plantea muchas cosas y se sitúa en un lugar que parecía no ser Valencia. Lo importante del proyecto es mostrar que somos capaces de proyectar simultáneamente la escala del barrio, el diseño del espacio público y ver qué tipo de viviendas hay que construir. La vivienda es sólo un proyecto de habitabilidad, pero no el objetivo final. Muchas veces se confunde el desarrollo urbano con construir viviendas. Hace cien años existían lavanderías en los centros de los pueblos y eran lugares de sociabilidad. Una lavadora, hoy, ha suprimido el espacio social. De lo que tratamos en Sociópolis es de integrar en el barrio todas aquellas funciones que el ser humano necesita, desde el deporte hasta espacios verdes o apostar por la recuperación de estructuras agrícolas.
-También ha planteado un proyecto en Gandia muy parecido pero a una escala menor que es la construcción de un edificio universitario donde las viviendas son de 36 metros cuadrados, sólo para la intimidad, y todo el resto espacios compartidos.
-Ese proyecto nace de la idea de tratar de llevar el mundo digital al físico. Al igual que la gente comparte por internet música o archivos pensamos que por qué no poder compartir espacios físicos. En Gandia con 45 metros vamos a destinar 36 metros a espacio privado, 62 metros compartidos con 12 personas donde puede estar el salón y luego hay 300 metros en la planta baja para la biblioteca y el resto de equipamientos comunes. Pagas por 45 pero disfrutas 408.
-¿Cree que la sociedad está preparada para esa vida en común que plantea?
-Absolutamente.  Lo que han hecho siempre los jóvenes es vivir compartiendo pisos. Los jóvenes de hoy en día han nacido y se han desarrollando enviándose email, compartiendo archivos con gente que no conoce de nada… Ese potencial hemos de saber canalizarlo. También son una parte de la sociedad más sensible al medio ambiente.
-Está trabajando en Qatar donde ha creado el diseño de iluminación del frente marítimo de Doha y en Taiwan, con la creación de dos áreas turísticas en antiguos puertos pesqueros. Son mentalidades muy distintas y sociedades opuestas.
-En  España llevamos muchos años de tecnología turística que no ha sabido generar una manera de situarse frente al territorio. A nosotros nos seleccionaron para Taiwan porque querían importar cultura mediterránea para generar un tipo de turismo. Después del desarrollo cuantitativo, como ocurrió en España, pasamos al cualitativo. Esto es lo que también sucede en Doha o en otros países árabes en los que se han dado cuenta de que tienen que aprender de la urbanidad de Europa y de su potencial turístico.
-Pero el desarrollo urbanístico costero en España da miedo y sobre él parece no existir control alguno.
-Dubai es un país que ha descubierto un potencial. Y por eso gente que antes invertía o ahora podría hacerlo en España está efectuándolo allí, lo cual me parece insólito porque la calidad de vida aquí es superior. El reto que nos debemos plantear en España es cómo hacer posible que la economía continúe desarrollándose sin destruir aquello que hace la economía posible. Es un reto complicado, tanto para ciudades turísticas como consolidadas. La pregunta es qué tanto por ciento de nuestro patrimonio estamos dispuestos a perder a cambio de qué tanto por ciento de desarrollo económico queremos. En la costa mediterránea estas dos cuestiones no se han puesto en valor y se ha optado por la simple economía.
-¿Vamos camino del desastre?
-En parte puede conducir al desastre pero también hay lugares con un potencial de desarrollo que hay que abordar. No sería crítico de forma global respecto al hecho de si Valencia se ha de desarrollar sino del cómo debe hacerlo
-Ya tiene la pregunta.
-La cultura, el paisaje, la tradición… este es un lugar recorrido por muchas culturas. Todo ello nos da unos valores antropológicos increíbles que hay que ponerlo en valor aunque también hay que tener mucho cuidado porque ciudades como Barcelona están atrayendo a un turismo de muy bajo nivel que sería lo peor que le puede pasar a Valencia.
-Baje a la práctica ¿Cómo desarrollaría con su teoría una ciudad cómo Valencia?
-Valencia es la tierra de las flores, luz y color. Y no lo digo de forma irónica. Hay cosas que no se pueden pagar con dinero y esta sociedad lo tiene y se ha de poner en valor: el paisaje de la huerta, el color de naranjos, la arquitectura gótica.
-Pero eso es lo primero que el llamado progreso deja de lado.
-Las ciudades no puede surgir por imitación. Los liderazgos hay que demostrarlos inventando nuevas realidades. Valencia podrá ser una ciudad líder si es capaz de inventarse cosas.
-¿Valencia es una ciudad que se está construyendo bien?
-Como todas las ciudades tiene lugares buenos y malos. La ronda nueva es fantástica y será muy importante para el futuro, como también la ciudad que se va a comenzar a construir tras la Copa del América. Más de uno se ha dado cuenta de que el mundo ha mirado a Valencia. Así que cada metro cuadrado que se haga se debe hacer muy bien. Este es el reto. La huerta es un elemento a integrar porque no se puede pagar con dinero. El día que no exista nos daremos cuenta de lo que hemos perdido. Las ciudades más inteligentes son aquellas capaces de transformarse guardando su interior.
-¿Cómo se le ocurrió la idea de reconstruir la cantera de Denia para crear un centro de actividad social?
-Es un cúmulo de circunstancias. Denia es una población que está perdiendo comercio. Estudiamos cómo la arquitectura podría aprender de la naturaleza. La mejor manera de conservar el patrimonio es aumentarlo y por ello llegamos a la conclusión de que debíamos ser capaces de hacer un edificio que se confundiera con el paisaje de una cantera desaparecida. No fue un ejercicio de esnobismo. Al contrario y estoy convencido de que se hará porque ahora la gente comienza a pedirlo.
-¿Es positivo que una ciudad esté en manos de un único arquitecto? Y no pretendo que personalice.
-Desde un punto de vista ecológico no es bueno que sólo haya leones en la selva sino diversidad animal porque cuantos más existan será mejor. Tiene que haber un equilibrio entre lo público y lo privado. Insisto en que lo importante son los liderazgos.
-¿Koolhaas, Foster o Calatrava?
-Hoy en día me interesan los clásicos y los arquitectos siempre hacen unos proyectos mejores que otros.
-¿La firma de un arquitecto ha de ser como la de una artista, identificable, como cuando se ve un Picasso?
-Los arquitectos tiene personalidad y la transmiten. El problema es cuando se convierten en franquicia de sí mismos.
-Y hoy vende la franquicia
-En muchas ocasiones sí, pero en otras muchas más, no. Creo que en el futuro más próximo las ciudades van a dejar de apostar por las franquicias y lo van a hacer por el valor de lo auténtico.



Lógica artificial
noviembre 3, 2007, 4:11 pm
Filed under: Guallard, Pais, ZABALBEASCOA

ANATXU ZABALBEASCOA 03/11/2007

i la arquitectura es paisaje, los edificios son montañas”. A grandes rasgos, en ese tipo de deducciones consiste la lógica natural de Vicente Guallart (1963). El arquitecto valenciano lleva media vida investigando cómo funcionan las cosas. Le interesa todo: desde la frecuencia del paso del metro hasta el tiempo que necesita una hierba para crecer. (Por hablar sólo de tiempos). Pretende que la arquitectura se nutra de la naturaleza. De ahí el título de esta exposición, Lógica natural, que puede verse en el IVAM. Ésta es una muestra justa, porque retrata a un arquitecto en todas sus vertientes: la utópica, la realista y la mezcla de todo que es, finalmente, la que suele definir la arquitectura. Y la vida. Vitalmente, es significativo que, más allá del icono Calatrava, Valencia reconozca a su “arquitecto ultramoderno” (como lo define Consuelo Ciscar, directora del IVAM y cocomisaria de esta exposición) y es oportuno que lo haga ahora, cuando el gran proyecto urbanístico Sociopolis, ideado por Guallart, está a punto de iniciarse.

Tratando de describir cómo procede este arquitecto que titula sus proyectos en inglés, el comisario de la muestra Aaron Betsky explica que “optó por diseñar edificios que para muchos no parecen edificios”, y que “su trabajo puede parecer raro, pero no es más que su manera de reaccionar ante la naturaleza que rodea a los seres humanos”. Esos argumentos indican también que Guallart “imita el desarrollo natural para desestabilizar”, que pertenece al grupo de los que “quieren que la arquitectura construya una alternativa crítica al mundo en que vivimos”, y que “se diferencia de quienes sólo construyen estructuras útiles y se aferran a una capitulación reaccionaria construyendo con materiales preindustriales”. Así define Betsky el hacer de Guallart que cataloga como “arquitectura emergente” un término “cuyo origen”, dice, “se desconoce”.

Vayamos por partes. Lo de escuchar al paisaje lo hacen, o lo intentan, todos los buenos arquitectos. No sólo los ultramodernos, también los ultraantiguos. Siendo además el paisaje no sólo la topografía sino también su historia, su fauna, su flora, el viento, la lluvia y el sol. Lo de criticar a quien construye con materiales preindustriales no tiene sentido a menos que el señor Betsky vista todos los días de látex o tergal y coma pastillas en lugar de pescado con patatas. Finalmente, que Guallart investiga lo creemos. (La buena voluntad se nos presupone a todos). Que hace propuestas, podemos verlo. Pero que éstas se parezcan en algo a lo que finalmente consigue construir, francamente, cuesta más de ver. Como recuerda en el catálogo el que fuera su profesor José María Lozano, los trabajos de este arquitecto “a veces han sido premiados, alguna vez construidos y prácticamente siempre publicados”. Ésa es una de las claves que definen a Guallart. Se ha hecho fuerte en las dos dimensiones del papel y ha investigado arropado por los trucos de la pantalla. Por eso sus obras construidas, también incluidas en la exposición, no son como la montaña que propone para el Pabellón de Wroclaw 2012. Esos proyectos adquieren una dosis de realidad (sensatez, la llama Betsky) que les confiere a veces un aire ramplón (como los apartamentos Thalassa en Cambrils) y otras (como las rocas artificiales del paseo de Vinaroz) permiten soñar con esa lógica natural tan artificial con la que Guallart parece sentirse tan a gusto. –

Vicente Guallart. Lógica natural. IVAM. Guillem de Castro, 118. Valencia. Hasta el 11 de noviembre.