Noticias de Arquitectura


La Sagrada Familia se inaugurará como templo en 2010
agosto 14, 2009, 8:39 pm
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La genial creación inconclusa de Antonio Gaudí, emblema de Barcelona, tendrá su nave central lista en 2010, lo que permitirá que se empiecen a celebrar misas.

Por: La Vanguardia
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La Sagrada Familia, el templo es un emblema de Barcelona. (ARCHIVO)

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Las obras del templo expiatorio de la Sagrada Familia –la gran creación que el arquitecto Antonio Gaudí no pudo concluir– avanzan a buen ritmo y en septiembre del año próximo se terminará de cerrar la nave central, lo que permitirá inaugurar el edificio como templo en La Mercè de 2010 y empezar a celebrar misas. La información fue brindada hoy por el presidente del Patronato de la Sagrada Familia, Joan Rigol, quien se mostró confiado en la evolución de los trabajos: “Mucha gente de mi generación, la de los años 30 y 40, podrán ver la Sagrada Familia acabada”.

El templo es un emblema de Barcelona, pero se está viendo afectado por la crisis económica y el descenso de turistas. Según Rigol, experimentó en enero y febrero “una bajada de visitantes espectacular”. “Ahora estamos en un buen momento de recuperación de terreno, pero nunca estaremos como estábamos en 2008”, aseguró.

La construcción del templo comenzó en marzo de 1882 a partir de un proyecto del arquitecto diocesano Francisco de Paula del Villar. Al año siguiente, Gaudí -arquitecto también de La Pedrera y el Parque Güell, otros símbolos de Barcelona- se hizo cargo de los trabajos, los que no abandonó hasta su muerte, en 1926. Desde entonces, diferentes arquitectos continuaron el trabajo sobre su idea original, un exponente acabado de la arquitectura modernista catalana.

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La nueva T-1 de El Prat: arquitectura de diseño y funcionalidad acústica
junio 20, 2009, 6:14 pm
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Ayer se inauguró la nueva Terminal 1, un proyecto de infraestructura aeroportuaria de gran envergadura (525.000 m2 y un aparcamiento de 12.000 plazas) que requiere las mejores prestaciones de insonorización acústica.

Para evitar el incremento de los índices de contaminación acústica provocados por el aumento de la capacidad para alojar 55 millones de pasajeros al año, se han utilizado más de 100.000 m2 de lana de roca Rockwool para el aislamiento de la cubierta del edificio.

La nueva T-1 ha sido concebida como un gran nodo de enlace de transportes y centro de servicios dentro del proyecto de creación de un centro de comunicaciones aeroportuario intercontinental en el Aeropuerto del Prat (Barcelona).

La inauguración de hoy estará presidida por el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Además, asistirá el ministro de Fomento, José Blanco

Infraestructuras: aplicación de últimas tecnologías

Gracias a las obras de ampliación cuyo objetivo es hacer frente al creciente aumento del número de pasajeros, el Aeropuerto de Barcelona se convierte en uno de los mayores nexos de transporte de pasajeros internacionales. Por ello, “ha sido esencial la insonorización acústica obtenida de las soluciones constructivas Rockwool, que cumplen con la estricta normativa y requisitos de Aena referentes a la gestión de ruidos” explica Mercedes Sánchez, responsable del Departamento Técnico de Rockwool.

Soluciones constructivas de aislamiento

Existen varias particularidades en el proyecto que lo hacen especialmente singular respecto a otros aeropuertos. La principal de ellas es la insonorización acústica obtenida de la tela acústica y de los paneles de lana de roca Rockwool. Se han utilizado más de 100.000 m2 de lana de roca Rockwool para el aislamiento de la cubierta ligera del edificio que está formada por una chapa de aluminio, los paneles Hardrock 391 en 100 mm, una tela acústica, el panel Confortpan 208 Roxul en 110 mm y otra chapa metálica.

Además, se han aplicado paneles de lana de roca de 50 mm en el falso techo y soluciones Rockwool en otros puntos donde se requería insonorización acústica, aislamiento térmico y protección contra el fuego.

En cuanto al comportamiento térmico se han instalado placas térmicas sobre las cubiertas de los diques laterales, suficientes para los requerimientos de agua caliente del edificio.

Diseño mediterráneo: Confluencia entre funcionalidad y diseño

Debido a esta complejidad logística y técnica, el edificio se ha diseñado en base a una composición de diversos espacios diferenciados y muy dinámicos.

Tal como explica Peter Hodgkinson, arquitecto del Taller de Arquitectura Ricardo Bofill y responsable del proyecto, “La adaptabilidad de formatos de la lana de roca ha permitido lograr una alta calidad acústica sin renunciar al diseño. La variedad de formatos que ofrece la lana de roca ha sido muy positiva para ajustarnos a la modulación de las placas del falso techo”.

Esto ha permitido lograr un completo equilibrio entre la arquitectura de diseño y la funcionalidad del correcto aislamiento, reduciendo el impacto medioambiental. Asimismo, la nueva terminal destaca por los criterios de la arquitectura mediterránea, centrando un especial interés en la iluminación natural y calidez ambiental en todas las zonas destinadas a pasajeros.

En un plano más técnico, la cubierta se caracteriza por cerchas metálicas bidireccionales a ejes de 36 x 36 m, con soportes de acero laminado muy esbeltos sin junta de dilatación.

Infraestructura de 525.000 m2

La puesta en marcha del programa de modernización y ampliación de las instalaciones actuales del aeropuerto que permitirán una mayor capacidad de tráfico aéreo (Plan Barcelona de Aena) se inició en 2005, con las obras de la nueva T-1, de 525.000 m2 y un aparcamiento de 12.000 plazas.

La infraestructura de la Terminal se compone de un edificio central destinado al procesamiento de pasajeros (facturación, recogida de equipajes y zona comercial); tres diques de embarque; y el vestíbulo de la estación intermodal donde confluirán los diferentes medios de transporte. Cabe destacar que la mitad de la superficie estará destinada a espacios no accesibles para pasajeros.

Por otro lado, además de la construcción del nuevo edificio, se están modificando los accesos al aeropuerto, que hasta la fecha se efectuaban por la carretera C-31, congestionando los flujos de tráfico.

Más pasajeros

La T-1 permitirá doblar la capacidad y volumen de tráfico del aeropuerto (llegando a alcanzar los 10.000 pasajeros diarios), gracias a su capacidad para alojar 25 millones de pasajeros anuales. Con estas previsiones, el Aeropuerto de Barcelona pasará de albergar 32 millones de pasajeros al año a 55 millones.

FICHA TÉCNICA
T-1 AEROPUERTO DEL PRAT (BARCELONA)

Constructora
Tres UTES integradas por Ferrovial Agromán, FCC Construcción, Construcciones RUBAU, NECSO, OHL, COPCISA, PROINOSA, DRAGADOS, COMSA, SEFRI Ingenieros, KLIMACAL, Control y montajes industriales CYMI.
Promotora
AENA
Arquitectos
Peter Hodgkinson de Taller de Arquitectura Ricardo Bofill y la Ingeniería IBERINSA
Localización
El Prat del Llobregat (Barcelona)
Inicio – finalización
2005 – Junio 2009
Presupuesto
1.000.000 millones €

Detalles constructivos
M2
525.000 m2 + aparcamiento de 12.000 plazas

Kg de lana de roca utilizados
más de 100.000 m2 de lana de roca Rockwool

Soluciones constructivas Rockwool
Cubierta del edificio:
– Hardrock 391 en 100 mm
– Confortpan 208 Roxul en 110 mm
Falso techo:
– Paneles de lana de roca de 50mm

Rockwool Peninsular

Rockwool Peninsular es la filial española del grupo empresarial Rockwool Internacional. Desde sus inicios en España en el año 1989, ha ido creciendo hasta la inauguración de una fábrica propia de productos Rockwool en Navarra, un proyecto de más de 70 millones de euros y con más de 200 trabajadores.

Rockwool destaca por su filosofía y sus valores de compromiso medioambiental, que la hacen líder y la convierten en empresa responsable socialmente.

Manteniendo su compromiso con la sostenibilidad y la eficiencia energética, Rockwool participará en la XV Convención de la ONU sobre Cambio Climático. Este encuentro de ámbito internacional reunirá a los dirigentes de casi 200 países para negociar la sustitución del Protocolo de kioto.

El objetivo de Rockwool es trabajar por la sensibilización de la sociedad y de los líderes mundiales sobre la necesidad de reducir las emisiones de Co2 a la atmósfera, buscando nuevas soluciones energéticas basadas en la eficiencia energética como instrumento clave para el ahorro del 80% de las emisiones antes de 2050.



La fábrica Batlló de Barcelona será el Museo de Arquitectura y Urbanismo
junio 14, 2009, 3:29 pm
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BARCELONA, 13 Jun. (EUROPA PRESS) –

Gobierno y Ayuntamiento de Barcelona firmaron el primer trámite para que la fábrica Batlló de Barcelona se convierta en un plazo de cuatro años en la sede del Museo de Arquitectura y Urbanismo, dentro de un proyecto que cuenta con dos sedes más, en Salamanca –dedicada a la arquitectura– y en Madrid –que acogerá el centro de documentación y administración–.

La ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, anunció que el Gobierno convocará en otoño el concurso de ideas para las sedes de Barcelona y Madrid, además de elegir al director del museo e incorporar centros asociados en otras autonomías que deseen sumarse a la iniciativa.

El cuarto teniente de alcalde, Ramón García-Bragado, explicó que tras el concurso de ideas de otoño, hará falta un año para elaborar el proyecto constructivo, y otros tres para las obras.

El museo se ubicará en la nave del complejo Can Batlló que da a la Gran Via, junto a la plaza Cerdà, dedicada al famoso urbanista catalán Ildefons Cerdà, que ideó el Eixample de la capital catalana cuando se derribaron las murallas. La fábrica, en desuso desde hace años, es además un ejemplo de la arquitectura fabril del siglo XIX.

El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, destacó la ubicación del museo como un “magnífico lugar para poner de relieve”, y que se adaptará para que pase a ser un complejo del siglo XIX a uno del siglo XXI. Para ello, el Ayuntamiento cedió al Ministerio de Vivienda el derecho de superficie, paso previo a la rehabilitación.

La fábrica está situada en un solar de 2.400 metros cuadrados y suma una superficie construida de 4.850 metros cuadrados, que se ampliarán a 6.000 cuando se convierta en museo y albergue bienes del patrimonio arquitectónico, urbanístico y documental adscrito al Ministerio de Vivienda.

La instalación museística se enmarca en el proyecto de renovación de Can Batlló-Magòria elaborado por el Ayuntamiento de Barcelona, que incluye 1.615 viviendas, un parque de 5,5 hectáreas y equipamientos educativos, sanitarios y asistenciales. Todo ello en un área de 14,1 hectáreas.



Puig i Cadafalch se tiró a la piscina
junio 2, 2009, 3:47 am
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La reforma de Sant Miquel de Terrassa suprime la restauración del arquitecto

JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS – Barcelona – 01/06/2009

El arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch es autor de edificios barceloneses tan destacados como la Casa Amatller, el Palau Macaya y la Casa de les Punxes, que siguen despertando admiración. También restauró numerosos edificios medievales. Durante años excavó y rehabilitó el conjunto de iglesias formado por Santa Maria, Sant Miquel y Sant Pere de Terrassa. En Sant Miquel identificó un baptisterio de época visigótica y, al restaurar el edificio, decidió reconstruir, en el centro, una piscina octogonal como la que él creyó que se utilizó a partir del siglo IV para bautizar a los nuevos cristianos. Puig i Cadafalch se equivocó.

La Dirección General de Patrinonio la Generalitat ha sido quien ha enmendado la plana a Puig i Cadafalch. En una nueva restauración se ha eliminado la piscina al no encontrarse en las investigaciones indicios de que hubiera existido nunca. Así, el edificio ha perdido el significado de baptisterio; un uso que Puig utilizó en su tesis de que el arte románico catalán era un estilo nacional sin conexiones con el del resto de España, pero que la arqueología niega ahora. Los últimos trabajos apuntan una función totalmente contraria del edificio: fue un mausoleo.

El conjunto de los tres edificios fueron desde el siglo IV la sede del obispado de Egara. “La construcción de las primeras catedrales provocó la desaparición de este tipo de edificación de principios del cristianismo que en Terrassa se ha mantenido”, afirma el arquitecto Alfred Pastor, responsable de la restauración. Explica que la decisión de suprimir la intervención de Puig i Cadafach fue “meditada y dura de tomar”. Y añade: “Sé que puede suscitar polémica, pero las evidencias arqueológicas, geológicas y arquitectónicas no apuntaban a que el edificio fuera un baptisterio”.

Este arquitecto del Servicio de Patrimonio Arquitectónico de la Generalitat ha coordinado un equipo multidisciplinar para devolver el aspecto original a Sant Miquel. Se ha exhumado un deambulatorio oculto alrededor del edificio, se han abierto dos de las puertas de acceso originales; se han restaurado las pinturas y el pavimento de opus signinum (cal, arena y sílice), se han limpiado las celosías y eliminado el cemento rápido que Puig i Cadafalch usó entre los sillares. En el lugar que ocupaba la piscina, se ha colocado una losa cuadrangular de mármol travertino flotante. “Una intervención reversible”, subraya Pastor.

Los trabajos realizados en Sant Miquel (con un presupuesto de 400.000 euros) se incluyen en el plan director aprobado en 1998 por el Ayuntamiento de Terrassa y la Generalitat para restaurar los tres edificios y hacer visitable el conjunto. Tras la rehabilitación de Santa Maria, sólo falta intervenir en Sant Pere. En aquélla el problema, según Pastor, fue hallar el equilibrio entre arquitectura y restos arqueológicos. Se ha colocado un suelo de láminas de madera que deja ver las construcciones anteriores, sobre todo cuando se ilumina la parte inferior. Esto permite celebrar la liturgia con normalidad.



Arquitectura sin maquillaje
junio 2, 2009, 3:45 am
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El museo Can Framis reivindica la antigua pobreza de un barrio barcelonés

ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid – 02/06/2009

Barcelona ha echado el freno. El nuevo vecino de la Torre Agbar de Jean Nouvel y del estilizado hotel de Dominique Perrault no quiere maquillajes. El museo Can Framis prefiere antes un collage que revela los ladrillos y el hormigón basto de la vieja industria del barrio barcelonés Poble Nou que las nuevas pieles que empieza a gastar el vecindario. El arquitecto Jordi Badía lo tuvo claro. Un museo en el que exponer arte catalán contemporáneo no podía ignorar los cimientos del antiguo barrio fabril. Guinovart y Tàpies tienen más que ver con los viejos ladrillos que con los brillantes muros cortina de los nuevos rascacielos.

Poble Nou (Pueblo Nuevo) nació en el siglo XVII en el extrarradio barcelonés, cuando la abundancia de agua, el bajo precio de los terrenos y la cercanía al corazón de la ciudad fomentaron la aparición de pequeños talleres textiles. Luego llegaría la industria y, posteriormente, la electricidad. Fue ese crecimiento pausado lo que hizo del barrio un lugar singular, una especie de polígono con forma de pueblo en el que los quioscos y las fuentes convivían con las chimeneas. Allí los trabajadores convivían familiarmente con la industria. Hasta que, en los años setenta, esa industria pequeña empezó a desaparecer. Fue entonces cuando Poble Nou dejó de ser nuevo. Y el barrio empezó a cambiar.

Hace algo más de una década, cuando el consistorio barcelonés optó por rebautizar parte de Poble Nou como el 22@, más que cambiar, el vecindario se transformó: los diseñadores tomaron las calles, las bicicletas volvieron a circular, subieron los alquileres y a la señora Pepeta le llegaron vecinos cosmopolitas. Así, la antigua arquitectura fabril, la mayoría de nula calidad arquitectónica, desapareció bajo la piqueta o reconvirtió su pasado industrial en nuevos lofts de diseño. Pocos vecindarios habitados de España se habrán transformado tanto en tan poco tiempo.

En menos de un lustro, arquitectos como Nouvel, Perrault o Herzog & De Meuron aterrizaron en los solares vacíos. Eran, son, las nuevas estrellas de la zona. Sus edificios han llevado al viejo barrio a las revistas internacionales. Sólo que esos inmuebles tan brillantes… no acaban de cuajar. Como les ocurre a algunas estrellas del fútbol galáctico, esos iconos no se adaptan, no hacen amigos. No se hacen con el lugar aunque sobresalgan, como islas, en medio de un paisaje desconocido.

Por eso llama la atención este nuevo edificio que, enfrentándose al nuevo mundo del barrio, consigue, sin embargo, anclarse en él. Fue un mecenas como los antiguos, el farmacéutico Antoni Vila Casas, quien decidió salvar una antigua fábrica y apostar por la cantera local: el pasado del barrio. Se trataba de transformarla en Can Framis, un museo de arte contemporáneo catalán.

El arquitecto Jordi Badía entendió el encargo. Allí no se pedían fuegos de artificio. La apuesta era bajar del pedestal al museo. Llevar el arte a la calle. Se trataba de trabajar con materiales crudos, formas despojadas y volúmenes rotundos: la especialidad de su estudio, BAAS arquitectos. Badía partió de dos naves industriales, que ha restaurado y ha unido ahora con un nuevo edificio. La suma de los tres inmuebles forma una gran plaza por la que se accede al museo. Una nueva capa de hormigón y pintura, en la que se puede entrever la vieja y deteriorada piel de los inmuebles, contrasta con la alta tecnología que gastan los edificios del entorno.

Con este museo, la labor que la Fundación Vila Casas quiere hacer por la cultura catalana se multiplica. Can Framis no sólo expone arte catalán contemporáneo. También su arquitectura habla. Y el mensaje es rotundo: muros, luz y espacio público. No hace falta mucho más. Eso sí, el anclaje físico y social de los edificios precisa tiempo. Cuando la hiedra se apodere del pavimento, los álamos blancos y el nuevo verde compondrán una mancha húmeda que, asegura el arquitecto Jordi Badía, “contrastará con el olor a nuevo del entorno”.



Alfonso Milà, la elegancia de la arquitectura
mayo 28, 2009, 12:49 pm
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EL PAÍS – Barcelona – 27/05/2009

El arquitecto Alfonso Milà falleció ayer en Barcelona, su ciudad natal, a 85 años, de un derrame cerebral. Abarcó todos los campos de su disciplina, partiendo de una vivienda unifamiliar que realizó en Cadaqués en 1955 hasta proyectos tan emblemáticos como el anillo olímpico de Montjuïc o el nuevo Museo Episcopal de Vic, de 2002. Pero también, y para muchos, fue un extraordinario diseñador de muebles, como la silla Barceloneta o lámparas como la famosa Diana; o el interiorista de locales que el tiempo ha convertido en míticos como la tortillería Flash Flash.

La arquitectura de Alfonso Milà, siempre en asociación con Federico Correa, ha sido ejemplar. Se la podría denominar de elegante, porque también lo era él. La suya era una elegancia discreta,sin aspavientos. Su carácter vitalista y abierto era famoso entre sus amigos, entre los que tenía fans de su vis cómica.

Al igual que Correa, con el que montó estudio en 1953, tuvo de maestro en la Escuela de Arquitectura de Barcelona a Josep Maria Jujol, discípulo de Gaudí, y, sobre todo, a Josep Maria Coderch, que les abrió las puertas al círculo de arquitectos que encabezaban el Movimiento Moderno.



Barcelona descubre al arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva
abril 11, 2009, 8:41 pm
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Joaquim Ibarz | 09/04/2009 – 19:54 horas

Fotos: Helio Piñón

El Fomento de las Artes y del Diseño (FAD) de Barcelona, la institución que es referente en Europa del diseño, la arquitectura y el urbanismo que se hace en Cataluña, no podía haber elegido una exposición más adecuada para conmemorar el 50 aniversario de la creación de los premios que otorga cada año al mejor edificio y al mejor interiorismo. Bocetos y planos originales, vídeos, maquetas, fotografías y nubes flotantes de Alexander Calder forman parte de la muestra Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, que se presenta en Barcelona hasta el 13 de mayo. Los muros góticos de la sede del FAD en la Plaza dels Angels acogen esta singular muestra de la que fuera considerada la obra arquitectónica más importante de la América hispana. Después de Barcelona, la exposición viajará por varias ciudades de Europa y Latinoamérica.

La exposición está organizada por la Fundación Museos Nacionales, Museo Nacional de Arquitectura y Ministerio de Cultura de Venezuela con apoyo del FAD. Se exponen piezas pertenecientes al Consejo de Preservación y Desarrollo de la Ciudad Universitaria de Caracas, a la Universidad Central de Venezuela (UCV), a la Fundación Museos Nacionales y al coleccionista privado Domingo Álvarez.

“La obra de Villanueva es uno de los iconos arquitectónicos del país; en tal sentido, la exposición es una pieza clave para los estudiantes de arquitectura y el público en general”, explica la Fundación Museos Nacionales en una nota de prensa.

“Si logras que esto se construya, serás el diablo”, le dijo el artista estadounidense Alexander Calder a Villanueva, en una de las charlas que mantuvieron durante el diseño y construcción del Aula Magna de la UCV. Así lo rememoró Silvia Hernández de Lasala, historiadora de la arquitectura venezolana, en la inauguración de la muestra en la sede del FAD.

Villanueva integra el arte en la vida cotidiana
Villanueva desarrolló en la Ciudad Universitaria de Caracas una arquitectura que se aprovechó de los avances tecnológicos de la época, del diseño de la nueva arquitectura y de las artes plásticas para crear ambientes adecuados al entorno natural de Caracas. Los edificios más notables de esta obra monumental son el Aula Magna y la Biblioteca de la UCV, unidas por la plaza cubierta. La propuesta de Villanueva de integración de las artes no se reduce al valor artístico de la pieza arquitectónica, sino que busca apoyarse en la participación estratégica de los artistas visuales de la vanguardia internacional. Uno de los máximos aportes del arquitecto venezolano fue la valoración del entorno tropical y de las tradiciones locales, así como la presentación de ideas originales a partir de la experiencia de grandes arquitectos.

Villanueva integró el arte en la vida cotidiana, adaptando sus diseños al cálido clima venezolano, a su contexto. Reinterpretó la herencia tradicional; balcones, patios y porches, fueron adaptados a la arquitectura moderna. La contemporaneidad de la obra, ideas y conceptos de Villanueva sigue vigente.

Villanueva tendió puentes con las vanguardias de su época; de manera funcional integró el arte a los edificios con esculturas y murales de creadores internacionales como Leger, Vasarely, Jean Arp, Laurens, Pevsner, Victor Vasarely, Lam, Alexander Calder, así como los venezolanos Francisco Narváez y Jesús Soto, precursores del arte cinético. En los más de dos kilómetros cuadrados sobre los que se edificó el complejo universitario, se instalaron obras de algunos de los artistas más emblemáticos de la época. Gran parte de las piezas se crearon en Paris, pero antes de enviarlas a Caracas fueron expuestas en el Museo Nacional de Arte Moderno de la capital francesa.

Más que una superposición de las esculturas y murales sobre las estructuras de la Ciudad Universitaria, artistas y arquitectos desarrollaron un pensamiento común que acercó el diseño funcional y la sensibilidad artística. En el Aula Magna, las nubes de Calder que coronan el techo de la sala, forman parte del planteamiento estructural y resuelven un problema acústico.

Para la arquitectura venezolana, Villanueva representa el gran salto a la modernidad. En sus proyectos se hace evidente su vinculación conceptual con arquitectos como Le Corbusier y Robert Mallet­Stevens y Lurat. De Le Corbusier tomó la idea de la ciudad­jardín, que incorporó a la Ciudad Universitaria.

Diálogo entre pintura, escultura y espacios urbanos y arquitectónicos
José Ramón Alonso Lorea, estudioso de la obra de Villanueva, destaca que el arquitecto desarrolló en la Ciudad Universitaria dos concepciones fundamentales: vincular los espacios construidos a través del uso de aceras peatonales cubiertas, y convertir esos mismos espacios en un inmenso taller de integración de las artes al reunir en un ambiente de colaboración único al arquitecto y al artista plástico. “De aquí se hará extensivo ese diálogo entre la pintura, la escultura y los espacios urbanos y arquitectónicos, materializados en policromías para fachadas y otras variantes de integración entre artistas y arquitectos. En la Facultad de Arquitectura, Villanueva retoma la idea de hacer dialogar la arquitectura y las artes plásticas”, escribe Alonso Lorea.

Helio Piñón, catedrático de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña, quien ha dictado dos cursos en la Escuela de Arquitectura de Caracas, declara a “La Vanguardia” que el interés que suscita Villanueva en Iberoamérica se debe a su propuesta de una modernidad autóctona.

“Como es sabido –nos dice Helio Piñón-, una de las críticas que se hicieron a la arquitectura moderna era su presunta indiferencia ante las peculiaridades nacionales. Villanueva, seducido -al parecer- por cierta arquitectura moderna brasileña, basó la obra en una atención prioritaria al clima de Venezuela. Sendas cubiertas, brisse-soleis contundentes y celosías refinadas se convirtieron en la imagen de su arquitectura, tanto para el gran público, como para los profesionales”.

Piñón, buen conocedor de la arquitectura de las principales ciudades de América Latina, destaca que la biografía de Villanueva abarca una formación clasicista, unos comienzos académicos y un desarrollo en el que se acusan los mitos decenales que fueron moviendo los criterios de la modernidad arquitectónica. “Esta disponibilidad –subraya Piñón- le confiere a su obra un talante versátil, ajeno a cualquier tentación dogmática, lo que unido a la plasticidad de sus propuestas, justifica la admiración de unos y otros”.

Para Piñón son muy interesantes las diferentes aulas de la Ciudad Universitaria, en las que para protegerlas del sol diseñó celosías gigantes de gran plasticidad.

Javier Cerisola, comisario (curador) de la exhibición explica que la exposición reconstruye el proceso de creación intelectual del complejo universitario con planos, maquetas y videos que nunca fueron expuestos en Venezuela.

Patrimonio cultural de la Humanidad
En el año 2000, la Ciudad Universitaria de Caracas se convirtió en el primer campus latinoamericano en ser declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad; es una de las veinte edificaciones que han recibido esa calificación.

Algunos de los planos de Villanueva exhibidos en Barcelona están firmados por Juan Pedro Posani, director general del Museo Nacional de Arquitectura de Venezuela, quien trabajó con Villanueva.

Para seleccionar el material expuesto en la muestra, los organizadores hurgaron entre los 8.000 documentos (planos, bocetos, esquemas y fotocopias) que se guardan de la Ciudad Universitaria. Los diseños elegidos muestran desde cortes de la Biblioteca Central, la Plaza Cubierta y la Escuela de Ingeniería, hasta la planta del conjunto de edificios del complejo universitario. De las tres maquetas en exposición, dos pertenecen al Museo Nacional de Arquitectura y una a la Facultad de Arquitectura de la UCV.

Un audiovisual sin sonido sobre la construcción de la UCV -hallado en los depósitos de la Biblioteca Nacional de Venezuela- se proyecta sobre una nube que emula la obra de Calder. En el centro de la sala de exposiciones del FAD se exhibe un documental biográfico del arquitecto, que ha sido producido por Bolívar Films. La muestra se completa con una colección de imágenes de la UCV captadas entre los años sesenta y setenta por Paolo Gasparini, referente de la fotografía en América Latina.

La principal obra de arte de Venezuela
El conjunto de piezas exhibidas ofrecen una completa idea de la principal obra del genial arquitecto venezolano. En el acto de inauguración el propio Juan Pedro Posani calificó a la Ciudad Universitaria como “la obra de arte más importante de nuestro país”.

Posani explicó que “en esta época de arquitectura estrafalaria” cobra mayor vigencia el legado “optimista” de Villanueva, quien puso de manifiesto, con ese conjunto urbano, la posibilidad real de construir ciudades “hermosas y justas”. Posani subrayó que Villanueva “sigue siendo nuestro arquitecto más importante, pero sus lecciones no han sido aprendidas. Nos queda mucho para que veamos en Villanueva un ejemplo a seguir”.

Beth Galí, directora del FAD, destaca que la Ciudad Universitaria de Villanueva hace tangible la integración entre el arte y arquitectura, en un diálogo que, todavía hoy, constituye una búsqueda constante entre los diseñadores. “La Ciudad Universitaria de Caracas sintetiza la vanguardia arquitectónica del siglo XX”, subraya Galí.

El arquitecto Oriol Bohigas, impulsor del nuevo urbanismo de Barcelona, en el artículo Villanueva o la madurez de la vanguardia, expresa el convencimiento del valor social y cultural de la arquitectura de Villanueva, por encima de los avatares políticos y revolucionarios.

Bohigas afirma que Villanueva mantuvo su autonomía, incluso en términos políticos, a pesar del desbarajuste continuo y permanente que se vivía en Venezuela.

“En la Ciudad Universitaria de Caracas, subraya Bohigas, Villanueva tuvo que aguantar más de 10 cambios de presidente del país, con las correspondientes revoluciones y algaradas. La gran obra fue marchando bajo la batuta -y los sacrificios- del arquitecto, sorteando las dificultades, convencido de la prioridad cultural y social de la obra, reclamando su autonomía”.

Al comienzo de su carrera, los diseños de Villanueva estuvieron cargados de un carácter ecléctico producto de su educación académica y de las condiciones culturales imperantes en Venezuela. Sus obras de esa época fueron el Hotel Jardín (1929) y la Plaza de Toros (1933) en Maracay, y el Museo de Bellas Artes en Caracas (1935). Más tarde comenzó una etapa de diseños con estilo neocolonial. En 1937, junto a Luis Malausena, realizó los planos del pabellón venezolano de la Exposición Universal de París. Del mismo estilo es la embajada de Perú en el Country Club de Caracas. En 1939, con la escuela Gran Colombia, comenzó a desarrollar el diseño moderno. En 1941 Villanueva ganó el concurso para la reurbanización de la insalubre zona de El Silencio, integrado a los programas del Banco Obrero, en este trabajo incorporó el uso comercial de la planta baja, práctica que no era usual para la época. Si en El Silencio recrea el ambiente colonial con una plaza rodeada de pórticos de arcos apoyados en columnas, en las torres gemelas del Centro Simón Bolívar mostró la geometría de los códigos modernos. Influido por los conceptos de la Ciudad Jardín de Le Corbusier, en 1943 diseñó el conjunto residencial Rafael Urdaneta como alternativa a los proyectos de las compañías petroleras. La urbanización en cuestión fue planificada para 1.000 viviendas unifamiliares de tres pisos, dispuestas en filas paralelas. En la construcción de grandes bloques de viviendas mostró que su preocupación social no estaba reñida con la modernidad arquitectónica de los edificios. Villanueva también es el autor del Museo de Bellas Artes, de la plaza de La Concordia y de la urbanización 23 de Enero.

Otras construcciones de importancia realizadas por Villanueva son: la Escuela de Ingeniería de Petróleos de la Universidad del Zulia; el Museo Jesús Soto en Ciudad Bolívar; el edificio de oficinas de la Fundación La Salle, en Caracas. Son notables por su adaptación al ambiente, las residencias que diseñó en La Florida (Caracas) y en Caraballeda (La Guaira). Una de sus últimas obras fue el nuevo edificio del Museo de Bellas Artes en Los Caobos (en colaboración con Oscar Carmona).

En 1944 comenzó el proyecto de la Ciudad Universitaria de Caracas, que a partir del conjunto del hospital, desarrolló durante los 16 años siguientes.