Noticias de Arquitectura


Sánchez Arquitectos y Asociados, 30 años de proyectos emblemáticos
marzo 1, 2007, 5:13 am
Filed under: México, Sánchez

Por: Ricardo Pacheco Colín

Martes 27 de Febrero de 2007 | Hora de publicación: 00:11

Pensamos que la arquitectura es un servicio, es una de las bellas artes, pero un arte que se vive”, expresa con vehemencia Félix Sánchez Aguilar a propósito de la aparición del libro Sánchez Arquitectos y Asociados, que coincide con los 30 años de funcionamiento de esta firma; texto que publican la Facultad de Arquitectura de la UNAM y el Conaculta, en edición de lujo (selección de color y excelente papel).
Para conocer a los Sánchez y amigos que los acompañan queda que ni pinti parada la frase “por sus obras los conoceréis”. En este caso el volumen citado pasa revista a un conjunto de trabajos arquitectónicos que tienen su sello: Torre del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Flora 16, ITAM Posgrado, Casa-Estudio-Coco, Ámsterdam 120, Mercado público de San Ciprián, Unidad El Rosario, Archivo Histórico de Tlaxcala, Mercado Público de Pino Suárez, además de obras en Europa y Asia.
En estos casos hay un uso de materiales modernos, económicos, vistosos, duraderos; con predilección por el vidrio y el metal, en estructuras armónicas, ligeras, amables y muy llamativas, como el despacho de este grupo de arquitectos donde platicamos, en Chihuahua, colonia Roma.
definición. Sánchez y Asociados surge en discusión con las ideas de Luis Barragán. Por eso, Luis Sánchez nos aclara: “Tomamos a Luis Barragán como otro más de los grandes arquitectos contemporáneos, pero no como el modelo a seguir para hacer arquitectura mexicana”.
Luego, Gustavo López Padilla define con precisión al grupo: “Yo si creo que nuestra arquitectura es funcionalista, porque es aquella que trata de ser muy racional, muy eficiente en cuanto al planteamiento del proyecto, respecto de la racionalidad constructiva, la solución de los detalles.
“Una arquitectura —continúa— que plantea una economía entendiendo las necesidades del usuario, que elimina lo superfluo, los adornos que no tienen una función estética, que toma en cuenta la ciudad”.
ESTADO. “Si tú haces una casa en donde le entra la luz, en la que la gente se siente bien, tiene que mejorar su vida, y la vida de la ciudad”, explica Félix Sánchez Renero.
“Lo hemos visto: cuando en las vecindades de México vivían hacinadas 16 gentes en ocho metros cuadrados sin poderle abrir a la llave de agua y con 50 familias que deben compartir un baño, la vida era una. Pero en la medida en que esa gente tiene una casa, obviamente mejora su vida”, reflexiona.
Luego los tres arquitectos coinciden en que el Estado mexicano se ha retraído: “Volvemos a lo mismo, el México de oro entre 1940 y 1960 era un país fantástico. No hemos tenido la capacidad de volver a ese nivel, como sector público enfocado a la ciudad”.
Luego Félix agrega tajante: “Las necesidades existen, claro que existen, pero está detenida con alfileres la ciudad”.
Luis Sánchez proporciona los datos duros: “Cuando salimos de la escuela, en 1968, el 90 por ciento de los proyectos eran encargados por el gobierno; ahora creo que se ha invertido: el 10 por ciento es del Estado y el 90 es privado.
¿Ven posibilidades que esa participación estatal se renueve? “Yo creo que está difícil”, contesta Gustavo y añade que “a nosotros nos tocó la última etapa de participación del Estado, en la que hicimos grandes proyectos de vivienda, unos en la capital y otros en los estados”.
Gustavo concluye: “Pero lo que no puede suceder es que el Estado renuncie a marcar las directrices en urbanismo y a pensar en el bien común”.
Félix Sánchez cierra la plática: “creo que hemos sido muy afortunados porque hacemos lo que nos gusta y nos pagan por eso. Considero que ha sido muy divertido y quizá por eso es que hemos aguantado tanto tiempo. Me quedo con las palabras de Paul Valery: ‘la arquitectura cuando es mala hay que despreciarla y cuando es bella, canta’”.

Anuncios