Noticias de Arquitectura


La Villa Olímpica, funcional y mutante
septiembre 24, 2008, 2:14 am
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Miércoles, 24-09-08
SARA MEDIALDEA
MADRID. ¿Para qué sirve una Villa Olímpica? Para que residan allí los atletas. ¿Y en qué se convierte tras los Juegos? En una zona residencial. Con estas premisas, los responsables de Madrid 2016 han elegido para la Villa Olímpica madrileña proyectos arquitectónicos que priman la funcionalidad sobre el espectáculo, y que permiten que los edificios «muten» tras el evento deportivo y puedan ser reutilizados fácilmente.
En opinión del jurado -compuesto por políticos y arquitectos-, se ha tratado de «utilizar elementos de arquitectura doméstica para hacer Arquitectura con mayúsculas». O, lo que es lo mismo, menos fachadas epatantes y más espacios distribuidos para vivirlos, explicó Patxi Mangado, del Colegio de Arquitectos de Madrid.
Su opinión coincidía con la del también jurado Carlos Ferrater, arquitecto, que junto con Dominique Perrault y varios concejales -Manuel Cobo y Pilar Martínez (PP), Pedro Sánchez (PSOE) y Daniel Álvarez (IU)-, y con el alcalde como presidente, eligieron ayer los diseños a los que se ceñirán las instalaciones de la Villa Olímpica madrileña.
El espacio destinado a residencia de los atletas ocupa lo que en el futuro será un nuevo barrio de Madrid: la Centralidad del Este, con capacidad para 30.000 personas. Está situado frente a La Peineta, al otro lado de la M-40.
17.000 atletas
Pero antes, si Madrid es elegida ciudad organizadora de los Juegos, allí se construirán viviendas, una policlínica, un centro de seguridad, aparcamientos, zonas verdes, comedores, hoteles y otras instalaciones destinadas a dar servicio a 17.000 atletas olímpicos y más de 700 paraolímpicos.
De acuerdo con las decisiones adoptadas ayer, habrá una primera manzana que de acceso a la Villa Olímpica, y en la que una glorieta de diseño singular actúe como «puerta» simbólica. Aquí se situarán los edificios de servicios: un Centro de Investigación y difusión del deporte, zona comercial, un hotel de doce alturas, los comedores principales de atletas, el centro de acogida de deportistas, una policlínica, un centro logístico -para el parque móvil de la Villa- y una estación de autobuses, además de aparcamientos subterráneos para 1.400 vehículos.
Flexible como un aspirador
Este diseño responderá al proyecto «Family Tree», de los arquitectos Fernando Pino y Manuel García Paredes, que ayer ganaron por unanimidad el concurso convocado para ello.
Su obra se inspira en los retratos de Modigliani -edificios diferentes pero con un «aire de familia» que permite reconocerlos como parte de un conjunto-, y en algo tan simple como un aspirador, cuyo tubo flexible es capaz de llegar a todos los rincones, como ellos pretenden dotar a la zona de edificios que sirvan para usos diferentes y que luego puedan reconvertirse como legado para la ciudad una vez pasen los Juegos.
Las manzanas dedicadas a las viviendas de los atletas son dos. Ambas se diseñarán siguiendo el mismo modelo: el que ganó una de ellas -la otra quedó desierta-: «12 bloques, 12 torres», firmado por Jorge Javier Camacho Díez y María Eugenia Macías.
Impacto y eficiencia
Un proyecto que fue muy avalado por los arquitectos del jurado. Patxi Mangado, en su nombre, explicó que su principal virtud era la funcionalidad, frente a la arquitectura-espectáculo que tanto prima en iniciativas, dijo, impactantes pero no siempre eficientes ni fáciles de trasladar a la realidad. Son, dijo, viviendas de calidad, visualmente muy atractivas, y que pueden adaptarse a usos futuros.
La idea para las viviendas de los atletas combina torres de hasta diez alturas, con bloques más pequeños. En las primeras, habrá viviendas de un dormitorio con doble altura, y con un tamaño útil total de 39,50 metros cuadrados. Estarían destinadas a la promoción privada.
De 39,50 a 50,30 metros
En los bloques, por el contrario, habría viviendas de dos dormitorios, con 50,30 metros cuadrados. Ambas tipologías, combinadas, resultan muy funcionales: «Son casas que servirán para vivir», explicaba gráficamente Mangado.
Las viviendas también aplicarán en su diseño medidas de eficiencia energética: así, las habitaciones de uso más continuado estarán orientadas a las fachadas que reciban el sol de invierno, y tendrán ventilación natural transversal y cubiertas vegetales. El proyecto le ha parecido al jurado tan bueno, tan funcional y tan adaptable al futuro de ese nuevo barrio de la ciudad, que han decidido que también se desarrolle en la tercera y última de las manzanas de la Villa Olímpica.
Entre los equipamientos que se mantendrán, destacan el centro de seguridad, que se convertirá en comisaría; y la policlínica que será en el futuro un centro de salud.


Francisco mangado: "La arquitectura espectáculo está acabada"
agosto 3, 2008, 4:48 pm
Filed under: Arquitectura Española, Mangado

El autor del Pabellón de España dice que su estilo es más propio del teatro clásico que del espectáculo de varietés. Tras su éxito en la Expo, ahora concursa para diseñar el estadio

MANUEL LÓPEZ. Zaragoza
PREGUNTA.- Zaragoza ha experimentado un aluvión de nueva arquitectura de todo tipo, desde Rafael Moneo hasta Zaha Hadid. ¿Cuál es la aportación de Patxi Mangado?

RESPUESTA.- En términos públicos, la más importante es el Pabellón de España. Es un manifiesto que explica que se puede hacer una arquitectura importante, significativa, responsable, con una vocación ciudadana, de representación, y que además responde a un programa que se caracteriza por grandes afluencias de masas, con medios modestos, con inteligencia para detectar los problemas y sensibilidad para resolverlos, mucho más que con espectáculo. No es la arquitectura importante la que más se exhibe, la que más grita. A veces es la menos fuerte, la que menos aguanta el tiempo.

P.- Zaragoza también ha buscado esa arquitectura espectáculo.

R.- La arquitectura espectáculo está acabada. Si no la acabamos desde una perspectiva ideológica y cultural los arquitectos, la acabará el mercado con la enorme crisis económica que está viniendo. En este momento, los países que viven al margen de la realidad, que son los de oriente medio porque están nadando en petróleo, son capaces de hacer esa arquitectura de nuevos ricos, que es moral y éticamente repudiable.
P.- ¿Por qué?

R.- Hemos vivido durante estos años en una sociedad que pregonaba el fin de las ideologías. El dios todopoderoso era el mercado y nos ha llevado a una crisis extraordinaria. Creo que va a volver otra vez una sociedad en la que la ética, los valores y los principios van a ser importantes. Desde esa perspectiva, una disciplina que aborde la solución a los problemas con una desproporción desaforada entre medios y fines está acabada. ¿Una arquitectura que vale diez veces más, que crea problemas, que está solo hecha para mayor gloria del arquitecto y no para servir no es éticamente repudiable en un mundo de deficiencias, de ausencias? La arquitectura no es solo hacer objetos; es hacer objetos en un contexto, en una sociedad, al servicio de una cultura.

P.- También recela de conceptos como la imaginación.

R.- La arquitectura es una disciplina donde hay que repudiar conceptos como la imaginación, la especulación… La imaginación hay que sustituirla por la inteligencia y la sensibilidad. La especulación, por la investigación. No podemos aceptar una arquitectura que la harían mejor los diseñadores gráficos. Yo tengo en mi estudio a 25 chicos que mañana les digo que me hagan 25 proyectos espectáculo y ese día ya tengo 25 chorradas en la mesa. Y como vivimos en un mundo con una suficiencia de nuevos ricos extraordinaria, esas 25 chorradas se pueden construir. Eso es patético. La arquitectura es más seria que todo eso y requiere más inteligencia. Me niego a que la gente que no tiene inteligencia, que es estúpida, haga arquitectura. Y hay demasiada arquitectura estúpida rodeándonos.

P.- Con la crisis económica, ¿se irá a una arquitectura más sobria?

R.- Si dijera yo que hay que hacer una arquitectura más austera o más sobria caería en la trampa de hacer una opción estilística. Hay arquitectos que alguien puede decir que no son muy de Patxi, pero que han aportado cosas extraordinarias. Por ejemplo un arquitecto como Koolhaas es evidentemente mediático, pero es uno de los grandes de nuestro tiempo. Pero no por la revolución estilística, sino porque plantea investigaciones serias de programas, de usos en materiales, tipológicos, de relación con la ciudad.

P.- ¿Qué impresión le ha dejado la arquitectura de la Expo?

R.- Hay distintas maneras de ver la Expo. Está la Expo en el tiempo, es decir, la operación estructural, la creación de infraestructuras o la aportación de espacios públicos. Creo que la nota es de sobresaliente. Como consecuencia, hay una fácil adaptación a la post-Expo. Luego hay un segundo aspecto que es la arquitectura y la recuperación de la ribera del río. También se ha hecho muy bien. El centro de prensa, la Torre del Agua, el Palacio de Congresos o el hotel son buenos edificios. El pabellón de Zaha es lo mejor que nunca ha hecho ella. Como no me gusta mucho lo de Zaha, lo digo así. Luego hay un tercer nivel, que es el que yo critico, pero es lo menos importante porque va a desaparecer. Esa recuperación de infraestructuras y ese ramillete de edificios aparecen enmascarados por una colección de cacharretes que para mí hay en exceso. Pero entiendo que forman parte de la componente lúdica de una Expo.

P.- En el recinto hay muchos elementos de estilos diversos. ¿No se pisan unos edificios a otros?

R.- Yo creo que cuando se le quiten los aditamentos intermedios se verá mucho más limpio. Es verdad, y yo lo critico alguna vez, que el puente de Arenas y el no se sabe qué de Zaha, porque no se sabe si es puente o pabellón, compiten demasiado, porque están muy cerca. Pero eso no es tan grave.

P.- El Pabellón de España trasmite una sensación de serenidad.

R.- Yo pienso en la Expo, con cacharros, con 40 grados, el niño y tal… ¿Cómo me diferencio? Pues no gritando como el que más. Sería un grito entre tantos gritos. Te diferencias a partir del silencio, de la serenidad. Si hubiera querido pasar desapercibido, hubiera gritado. El Pabellón de España quiere ser un silencio en medio de tanto grito. Mi arquitectura es justo lo contrario de lo que yo soy.

P.- Es un edificio muy alabado.

R.- Quería un edificio que representara a mi país con poder, que fuera importante por encima del espectáculo, buscaba una significación que tiene que ver con la permanencia en el tiempo y una serie de actitudes ideológicas. He hecho teatro clásico, no espectáculo de varietés. Es un edificio que sobre todo está estudiado. La pregunta es: ¿está igualmente estudiado el puente de Zaha Hadid o es un dibujo convertido en arquitectura? ¿Hay una búsqueda de un estilo porque sí para identificarse con un producto consumible en el mercado o hay realmente una voluntad de hacer una arquitectura con ideología?

P.- Parece que no le gusta mucho el puente de Zaha Hadid.

R.- El puente de Zaha Hadid es lo que más me gusta de todo lo que ha hecho. Podríamos hablar de otros arquitectos. No hable del puente de Zaha Hadid, hable de Calatrava, por ejemplo, de lo de las Ciencias y las Artes en Valencia. Yo siempre digo lo mismo: bajarse los pantalones y que se rían es facilísimo. Pero qué haces después de bajarte los pantalones para que se sigan riendo. Lo difícil es que se rían en un discurso hablado.

P.- ¿No se está tardando en definir los usos del Pabellón de España?

R.- Me estoy poniendo ya nervioso. Siguen diciendo lo mismo que hace un año o año y medio. Que tiene muchas novias. Y yo siempre digo que el que tiene muchas novias al final se queda soltero.

P.- Participa en el concurso para diseñar el campo de fútbol. ¿Qué posibilidades le ofrece el proyecto para desarrollar esa filosofía?

R.- La búsqueda de la inteligencia lógica, de la sensibilidad en la relación con el entorno, de resolver de una manera atractiva el programa tiene las mismas posibilidades que en cualquier otro edificio. Un campo viene bastante dado. Podrá ser circular, rectangular… El compromiso con el medio y los recursos económicos tienen que ver más con los materiales. Dicho esto, tiene las mismas posibilidades para asumir la arquitectura de la que estamos hablando.

P.- ¿Qué le parece la ubicación?

R.- Un campo de fútbol de 50.000 espectadores no puede estar en el centro. Sin embargo no se ha ubicado en una lejana periferia. Por otra parte, va a estar bien comunicado. Una de las cosas buenas es que alrededor va a haber edificación y esto produce una mezcla de usos, le dota de un sentido ciudadano y por lo tanto más cívico. El sitio es bastante razonable.



Patxi Mangado: «La colección será la gran protagonista del Museo de Asturias»
febrero 12, 2007, 1:53 pm
Filed under: España, Mangado

El arquitecto navarro se enfrenta al diseño del Bellas Artes sabiendo que debe ser «claro y riguroso, porque toreas tú solo en la plaza»

Pamplona, Pilar RUBIERA, enviada especial de

LA NUEVA ESPAÑA

En una ocasión le preguntaron a Manolete: «Maestro, ¿cómo se torea?». Y respondió: «Se torea como se es». A Patxi Mangado, arquitecto que diseñará el proyecto de ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, le gustan los símiles taurinos para hablar de arquitectura. «Se hace arquitectura como se es», explica. Y siguiendo con la metáfora y ya en clara referencia al toro que le espera en Oviedo, reflexiona: «Enfrentarte con estos edificios te obliga a ser muy claro y riguroso, toreas tú solo en la plaza».

Viernes tarde. Patxi Mangado, profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, revisa con los alumnos sus proyectos finales. Roba algún tiempo a los estudiantes para atender a LA NUEVA ESPAÑA. En este momento, es uno de los arquitectos españoles de mayor proyección. Su agenda da vértigo. El lunes estuvo en Palma de Mallorca, donde proyecta el Palacio de Congresos; el martes tuvo una reunión en Madrid sobre el pabellón de España en la Exposición Universal de Zaragoza, ciudad a la que viajó el jueves; el miércoles vigiló las obras del auditorio de Ávila. La próxima semana, en la que tal vez viaje a Oviedo, no estará ni un solo día en su estudio de Pamplona, un ático con impresionantes vistas a la Ciudadela y desde el que puede verse el Baluarte, el edificio del Palacio de Congresos y auditorio de Pamplona que marca un antes y un después en su trayectoria. Ha tenido que abrir oficina en Barcelona, ya que tiene varios proyectos en Cataluña, entre ellos la torre de la Caixa, y también trabaja en Madrid.

«Me gusta hacer arquitectura», dice. ¿Y cuando lo consigue? «No siempre es así. Hay tiempo para todo, aunque no tanto como quisiera para mi familia». Patxi Mangado, hombre afable y de respuestas directas, está casado y tiene dos hijos: una niña de 13 años que es campeona de España de doma y un niño de 8. Además, imparte clases. «La enseñanza es algo absolutamente unido a mi condición de arquitecto, no se puede separar. Aprendo mucho más de lo que enseño. No podría hacer la arquitectura que hago si no diera clases. Una de mis mayores alegrías es, como ocurre hoy, analizar los proyectos finales de los alumnos, ver cómo han progresado, eso te da una gran satisfacción».
Oyó hablar por primera vez de la ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias cuando le llamaron unos amigos de la empresa IDOM de Bilbao y Santiago Caicoya, gerente de Sedes, empresa asturiana a la que se le adjudicó la obra y el proyecto. «Entonces estaba haciendo el Museo Arqueológico de Vitoria, al lado de la catedral, en un contexto histórico similar, supongo que les llegaría algún tipo de referencia. El de Asturias es un proyecto muy complejo en el que está embarcado un equipo muy amplio aunque yo sea el que figure».

Mangado aceptó el reto y viajó a Asturias. Le interesaron varios aspectos del encargo: la ubicación del museo, al lado de la Catedral, la importancia de la institución y, cómo no, el problema de arquitectura que plantea unir tantos edificios históricos en uno solo. «He trabajado con total libertad. Sedes me dijo que hiciera lo que considerara mejor y se agradece. Hay algo que tengo muy claro, si uno de mis edificios está mal, la culpa la tengo yo. Pero soy siempre muy positivo y creo que éste será un buen proyecto».

El diseño mantendrá las fachadas de todos los edificios, tanto de los del actual museo como de los de la ampliación. El Palacio de Velarde y la Casa de los Oviedo-Portal conservarán sus estructuras interiores aunque se modificarán los usos. El cambio más notable afectará a los nuevos espacios, ubicados en las calles Rúa y plaza de la Catedral. Una tela metálica de vidrio que actuará como un telón entre el exterior y el interior, el espacio y la luz serán los elementos fundamentales del nuevo edificio, que acogerá las colecciones. «La gran protagonista del proyecto será la colección de arte. Tuve una impresión al visitar el museo y espero no ofender a nadie si la expreso, y es que es una institución poco valorada. Los edificios tienen un planteamiento espacial y estructural rural y la colección, sensacional, no se corresponde con el continente. Es como si los asturianos no se sintieran orgullosos de tener una colección de tanta envergadura, he pensado mucho sobre esto y no sé si forma parte de una visión global. Asturias tiene una gran historia, un paisaje único, un patrimonio potente, parece como si los propios asturianos no lo valoraran. Si Navarra tuviera la colección del Museo de Asturias seríamos los reyes del mambo».

La luz se obtendrá a través de lucernarios en las cubiertas, que quieren recordar a los cimborrios de las catedrales, y el actual museo y el nuevo se comunicarán a través de dos pasarelas luminosas en las que se formará una especie de jardín de cilindros de luz. El nuevo museo contará con dos plantas de sótano. «Los espacios de ahora son de crujías pequeñas, casi domésticos, y muchos de los cuadros necesitan luz y amplitud. Ahora tenemos la oportunidad de crear espacios grandes para que las obras luzcan espectaculares. Las salas me atrevería a decir que serán humildes, otra cosa es que los lugares comunes sean vistosos».

Ha sido la necesidad de ganar esas dimensiones la que ha llevado a Patxi Mangado a trasladar a los nuevos edificios el grueso de la colección. «No voy a tocar ni el palacio de Velarde ni la casa de los Oviedo-Portal, pero ubicaré en esos edificios los servicios, que son elementos fundamentales de un museo».

En el proyecto del arquitecto navarro el actual salón de actos desaparece. Construirá un auditorio en el palacio de Velarde, en el que también se expondrán algunas piezas. El jardín, hoy espacio expositivo de esculturas, acogerá una cafetería-restaurante. «Un museo tiene que ser, además de una institución científica y rigurosa, un centro vivo y divulgativo».

Mangado considera que el cliente cumple un papel «fundamental y extraordinario» en el proyecto. «Tiene que saber lo que necesita y luego la solución ya se la daré yo. No conozco una buena obra de arquitectura que no haya tenido un gran cliente, de la misma manera que el contexto me parece fundamental».

Reflexiona antes de definir su arquitectura. «Es difícil, voy a decirle lo que yo intento que sea aunque no sé si lo consigo. Diría que es una arquitectura responsable, atenta al contexto, que muestra gran interés por la especialidad, especialmente por el interior. Me interesa cómo se materializa el edificio, me apasiona la luz, que exista una relación adecuada entre medios y fines y todo esto desde una cierta voluntad de transgresión, de sorpresa a través del silencio».
La arquitectura, añade, no se puede medir de una manera racional. «Tiene mucho que ver con el mundo de los sentimientos, de las percepciones, de las ideas. La ilusión es fundamental, sobre todo para acometer proyectos como el del Museo de Bellas Artes de Asturias. No sólo tienes que ser buen arquitecto, tienes que tener capacidad para ilusionar a la sociedad. No son proyectos menores, hay involucrados muchos recursos, intereses e ilusiones. Son diseños que tienen un contenido político en el sentido en que sirven a la sociedad, y también en el otro. La clave es la ilusión, las ganas de hacer una buena arquitectura y de servir. La sociedad reclama muy poco y hay que dar más de lo que pide y hay que estar dispuesto a estar solo».

Insiste mucho en dos ideas, el compromiso y la soledad. «Los compromisos morales y éticos en nuestra sociedad brillan por su ausencia. ¿Qué podemos esperar de una sociedad que exhibe con orgullo el fin de las ideologías, en la que lo único que triunfa es el mercado? ¿Cómo puede haber desigualdades tan salvajes e ignominiosas? A mí me interesan las ideologías, las posiciones fuertes y radicales, la ética, que se valore más a la persona que al individuo. Pese a todo, soy optimista porque creo en la juventud y no podemos ir a peor».

En cuanto a la soledad, Patxi Mangado recuerda las palabras que le dijo un buen amigo, extraordinario arquitecto: «La buena arquitectura es la historia de una soledad».