Noticias de Arquitectura


The Venice Architecture Exhibition
septiembre 13, 2008, 4:05 am
Filed under: Venecia

Sane meets silly at the International Architecture Exhibition in Italy

Lucy Alexander

Architecture: from the sublime to the ridiculous; from the practical to the farcical. This would be a more apt theme for the 11th International Architecture Exhibition at the Venice Biennale this weekend (until November 23) than the real one, Out There: Architecture Beyond Building. According to the publicity materials, the British presence promises to be a mixture of serious debate and pretentious posturing.

In the former category is a British Council debate entitled “How lovely is thy dwelling: building homes in the 21st century”. This will examine such crucial questions as: “Is it possible to mention leading architectural design and volume housebuilding in the same breath?” and “Is it possible to shake off the cynicism and lethargy that beleaguers UK housebuilders, particularly in the current economic climate?” The speakers include John Callcutt, the author of the 2007 Callcutt Review into housebuilding, plus a panel of five architects, whose concurrent exhibition, Home/Away: Five British Architects Build Housing in Europe, will “explore the roots of the British obsession with home ownership”.

All very sensible and interesting – unlike the description of the Hypnerotosphere exhibition, pictured, by Nigel Coates, the head of architecture at the Royal College of Art, which includes a film of “sensuous dance” intended to “explore architectural relationships through the medium of the body”. How? Well, the dancers’ “flow” takes place “against the unsympathetic and brutal backdrop of some well-known Italian social housing”, and the “physical interaction between these bodies, their libidinous attraction even, suggests a paradigm that could underpin architecture with a new humanism”.

But top prize for pomposity goes to the director of the Biennale, Aaron Betsky, for his description of a fringe debating forum, the Darkside Club: “A coven of knowledge, in which the secret history of architecture that is critical and constructs alternatives to the built affirmation of the social, political and economic status quo receives a documentation and discussion, strategies are developed for fighting the power, and poems and paeans to other worlds are developed.” Eh?

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Más problemas para el puente veneciano de Calatrava
septiembre 1, 2008, 4:35 pm
Filed under: Calatrava, Pais, Venecia

AGENCIAS – Roma – 27/08/2008

La polémica no abandona al puente diseñado por el arquitecto español, Santiago Calatrava, sobre el Gran Canal de Venecia. El Ayuntamiento de la ciudad italiana ha decidido cancelar la ceremonia de inauguración, que estaba prevista para el próximo 18 de septiembre, con la presencia del presidente de Italia, Giorgio Napolitano.

La controversia que ha rodeado la construcción del puente, el primero que se levanta en Venecia en 125 años y el cuarto en cruzar el Gran Canal (con los de Rialto, Accademia y Scalzi), ha forzado la marcha atrás del Consistorio. El alcalde ha decidido abrir el puente a mediados de septiembre. Pero sin fastos. Los partidos derechistas en la oposición habían amenazado con protestar durante la inauguración por los altos costes del proyecto (se han disparado de los 4,7 millones de euros inicialmente presupuestados hasta casi 20 millones). También habían anunciado manifestaciones las asociaciones de minusválidos. Según éstas, el puente se iba a inaugurar sin completar la instalación de los ascensores que permitirán el acceso a las sillas de ruedas y carritos de bebé.

Ha sido precisamente la necesidad de improvisar en el último momento este mecanismo una de las causas del aumento del coste. “Era inevitable asumir esas demandas”, ha declarado Mara Rumiz, concejala de Obras Públicas, al diario Il Corriere della Sera. “Si bien inaugurar el cuarto puente de Venecia en presencia del presidente Napolitano era la ocasión adecuada para afrontar la cuestión de las barreras arquitectónicas, los plazos no han podido ser respetados”, añadía. El tipo de ascensor en cuestión es un prototipo que requiere la autorización del Ministerio de Transporte y, una vez instalado, precisa una inspección ulterior. “No era posible mantener el puente cerrado hasta entonces, puesto que la parte peatonal ya está lista”, dijo Rumiz.



Calatrava, "disgustado" con Venecia por no inaugurar su puente
septiembre 1, 2008, 4:30 pm
Filed under: Calatrava, Pais, Venecia

El ayuntamiento de la ciudad véneta decidió no celebrar la apertura de puente para evitar las protestas

AGENCIAS – Venecia – 27/08/2008

El arquitecto español Santiago Calatrava está “muy disgustado” después de que se haya tomado la decisión de suspender la inauguración oficial del puente que proyectó para cruzar el Gran Canal de Venecia (noreste), explicó hoy el alcalde de esta ciudad, Massimo Cacciari. El Ayuntamiento de Venecia suspendió la ceremonia -prevista para el próximo 18 de septiembre y “en la que habría participado Giorgio Napolitano (presidente de la República), de quien (Calatrava) es amigo”, según Cacciari-, después de que algunos sectores amenazaran con protestas durante el acto.

Los partidos derechistas de la oposición habían amenazado con iniciativas en el transcurso del evento para protestar por el elevado coste de la construcción del puente respecto del presupuesto inicial, que pasó de 4,7 millones a 20 millones de euros (de 6,8 a 29,3 millones de dólares). También anunciaron acciones de protesta las asociaciones de discapacitados físicos, que denuncian que el puente se abra al

público sin que se haya completado el mecanismo que permita cruzar el Canal a las personas que utilizan sillas de ruedas.

Aun así, el arquitecto español -creador de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia (España) o el Complejo Olímpico de Atenas- acudirá a Venecia el próximo 2 de septiembre para dar a conocer este proyecto a los medios de comunicación. Durante la comparecencia de hoy, Cacciari defendió el puente

de Calatrava y lo definió como “la obra de arquitectura contemporánea cualitativamente más importante que se ha realizado en Italia en el último decenio”.

Asimismo, lamentó que las amenazas de protestas hayan obligado a suspender la inauguración, pues aseguró que el puente “se convertirá en nueva atracción para la ciudad y atraerá a más turistas”. “Esto causará un daño a la ciudad”, añadió Cacciari, que criticó que “algunos sectores hayan desaprovechado la oportunidad de una gran inauguración para hacer una buena promoción de Venecia”.

La falta de un acceso para personas minusválidas ha sido uno de los grandes problemas con los que se ha encontrado en la fase de construcción la obra de Calatrava, por lo que se ha tenido que improvisar una especie de telecabina para cruzar el Canal en silla de ruedas. “Hubo un error de evaluación, pues se pensó que sería suficiente para los minusválidos el uso del ‘vaporetto’ que cruza el Canal exactamente en ese punto”, indicó Cacciari, que aseguró que la construcción de la telecabina se concluirá en tres o cuatro meses.

Por otra parte, el alcalde propuso que la obra de Calatrava fuese bautizada con un nombre “antifascista” como “Puente de la Libertad” o “De la Constitución”, debido a que coincide con el sexagésimo aniversario de la Carta Magna italiana.



Venecia cancela la inauguración del puente de Calatrava debido a las protestas
septiembre 1, 2008, 4:23 pm
Filed under: Calatrava, Pais, Venecia

Las críticas que han rodeado a la construcción del puente mueven al consistorio a abrirlo sin ninguna ceremonia

EFE – Venecia – 26/08/2008

El ayuntamiento de Venecia ha decidido cancelar la ceremonia de inauguración del puente sobre el Gran Canal de Venecia proyectado por el arquitecto español Santiago Calatrava tras las numerosas polémicas que han rodeado su construcción, anunció hoy la concejala de obras públicas, Mara Rumiz. En un primer momento, las autoridades municipales habían previsto inaugurarlo el próximo 18 de septiembre con la presencia del presidente de la República, Giorgio Napolitano, que tenía previsto viajar a la Ciudad de los Canales para asistir a un acto conmemorativo por el 60 aniversario de la Constitución italiana.

Pero las polémicas que han rodeado la construcción y las acusaciones que se siguen vertiendo sobre la obra arquitectónica de Calatrava han forzado la marcha atrás del ayuntamiento, que abrirá el puente a mediados de septiembre sin ninguna ceremonia extraordinaria. Los partidos derechistas en la oposición habían amenazado con iniciativas durante la ceremonia de inauguración para protestar por el elevado coste del puente respecto al presupuesto inicial.

También anunciaron protestas las asociaciones de minusválidos físicos, que denuncian que el puente se va a inaugurar sin que se haya completado el mecanismo de acceso para las sillas de ruedas. La falta de un acceso para los minusválidos ha sido uno de los grandes problemas de la obra de Calatrava, por lo que se tuvo que improvisar una especie de ascensor para permitir cruzar el puente en silla de ruedas.

Evitar más protestas

La concejala de obras públicas de Venecia explicó que la decisión de anular la ceremonia de inauguración se ha tomado “para evitar más polémicas y posibles actos de protestas ante el presidente de la República”. “Nadie está satisfecho de cómo ha concluido todo el asunto”, dijo Rumiz, quien consideró no obstante que el puente “es bellísimo” y que “Venecia necesitaba una gran obra de arquitectura contemporána”. “Nos hubiera gustado compartir con la ciudad este momento de fiesta, pero lo importante no es la inauguración sino que finalmente se cuente con un nuevo puente”, añadió la concejala. Rumiz aseguró que los ciudadanos venecianos y los turistas sabrán apreciar la originalidad de la construcción y su utilidad, ya que une las dos más importantes “puertas” de entrada y salida de la ciudad: la estación ferroviaria de Santa Lucia y la plaza de Roma.

El primer puente nuevo en más de un siglo

El puente, el primero que se construye después de 125 años en esta ciudad, y que será el cuarto que cruzará el Gran Canal, junto a los de Rialto, Accademia y Scalzi, sigue dividiendo a los propios venecianos y al mundo del arte y la cultura. “Me gusta. Además es útil y la utilidad es belleza. No es la clásica obra que va más allá del necesario o del exhibicionismo”, afirmó el presidente de la Bienal de Arte de Venecia, Paolo Baratta, en una entrevista publicada hoy por el diario Corriere della Sera. Para Vittorio Sgarbi, famoso crítico de arte italiano, el puente “no es necesario y por tanto es inútil, peligroso y dañino” para Venecia. Además, a su juicio, “resulta feo” en la silueta de la histórica Venecia. La construcción del puente de Calatrava ha estado rodeada de polémicas desde el inicio y está siendo investigada por la Fiscalía para aclarar los posibles peligros de un derrumbe de la obra.

Asimismo, la Autoridad de Vigilancia sobre las Obras Públicas, el Tribunal de Cuentas, y una comisión municipal extraordinaria, estudian el aumento del coste de la construcción que pasó de los 4,7 millones de euros previstos en el presupuesto inicial a los cerca de 20 millones que ha costado la construcción. El aumento del presupuesto se ha debido a la necesidad de tener que improvisar en el último momento un mecanismo para que las sillas de ruedas puedan acceder al puente. Además, cuando finalmente se termine, un equipo de técnicos tendrá que monitorizar las 24 horas del día y durante al menos cinco años los movimientos del puente ante posibles oscilaciones.



"La arquitectura espectacular no echa raíces"
enero 5, 2008, 8:53 pm
Filed under: Pais, Venecia, ZABALBEASCOA

Cino Zucchi es uno de los pocos arquitectos contemporáneos que han logrado construir en Venecia

ANATXU ZABALBEASCOA 05/01/2008

Venecia es, como tantos centros históricos, un lugar detenido en el tiempo. Es extraño que alguien logre construir allí. El aeropuerto que Frank Gehry diseñó tras su sonado triunfo con el Guggenheim de Bilbao se estrelló antes de despegar. En los últimos tiempos, muy pocos -como el japonés Tadao Ando, que parece desaparecer en sus proyectos venecianos- se han hecho un hueco en la ciudad de la laguna. Tras remodelar el Palazzo Grassi, aborda ahora la reforma interior de la Dogana, la antigua aduana. Frente a esa opción casi invisible, un Santiago Calatrava en estado puro, escultórico y polémico, ha conseguido dejar su impronta en la Serenísima tendiendo el tercer puente fijo sobre el Gran Canal, algo que no ocurría desde hace 125 años. En ese marco, el milanés Cino Zucchi, de 52 años, es uno de los arquitectos que hacen que Venecia hable en presente y con naturalidad. Su progresiva transformación de un barrio entero, donde se encontraba la fábrica Ex Junghans, le valió el Premio del Comune di Venecia y el reconocimiento internacional. Ha llegado a Almagro, en Ciudad Real, para hablar en el Primer Congreso Internacional de la Fundación Miguel Fisac. Vehemente y meticuloso, expone sus ideas para relacionar pasado y futuro en un lugar fuera del tiempo, como Venecia.

PREGUNTA. ¿La arquitectura rompedora que se hace hoy está reñida con Italia?

RESPUESTA. En todos los países la relación entre lo local y lo global es hoy un tema difícil de simplificar. Pero la arquitectura espectacular vive un momento extraño. Tiene un origen intelectual, sublime, pero ha terminado por convertirse en un aliado casi banal de las promociones inmobiliarias. Así, en éstas vemos los mismos proyectos que habíamos analizado intelectualmente pero presentados de forma más mundana. Uno podría retroceder a la distinción que hizo Umberto Eco entre la vanguardia y el kitsch ya en 1964. En Apocalípticos e integrados apuntaba que la vanguardia nació como reacción a la masiva aparición de piezas artísticas al final del siglo XIX. La vanguardia era el idioma secreto de los artistas para separarse del pelotón de creadores.

P. ¿Ya no es así?

R. Las artes populares son tan rápidas copiando estilos que han masificado la vanguardia rompedora. Haciéndolo accesible a todo el mundo y reproduciéndolo hasta el aburrimiento, cualquier lenguaje pasa a ser algo kitsch. Hoy sentimos nostalgia de la vanguardia, pero no tenemos enemigo al que oponernos. La sociedad de consumo necesita alimentarse de pocos creativos. Y es importante que sean pocos. El grueso del entramado social toma prestados modelos de esos innovadores y los copia. Así, la arquitectura se ha convertido en el aliado objetivo de los políticos. Los alcaldes de los pequeños municipios no quieren ser menos y quieren su Daniel Libeskind de turno. En algunos casos eso produce proyectos interesantes: inyecta vida a territorios aislados. En otros produce desastres provincianos. De modo que no tengo un punto de vista generalizado.

P. Se lo preguntaré de otra manera. ¿Las ciudades italianas con un pasado muy visible no tienen espacio para la nueva arquitectura espectacular? ¿No la necesitan?

R. Las ciudades italianas tienen dos partes: la Italia real y la Italia soñada, que es una idea romántica. Uno podría decir que la Italia de postal no ha dejado ver la Italia que ha crecido en los últimos treinta años: las periferias, la ciudad difusa. Es evidente que tiene algunos de los centros históricos más bonitos del mundo. Pero tener eso es como la gente que tiene un título nobiliario y vive de las rentas. Italia tenía, y en muchos casos todavía tiene, los mejores centros y las peores periferias. En general Europa tiene las ciudades más densas del mundo. Y el entramado urbano está hecho de estratos, de capas de historia. Hay geología, naturaleza artificial, gótico, barroco o lo que quieras. En el corazón de las ciudades europeas no hay un centímetro de espacio virgen, sin pasado. La arquitectura rompedora de hoy choca con esos centros porque nace más del objeto que del suelo. Puede ser muy espectacular. Y se puede colocar en todas partes. Pero no echa raíces. Italia y España han desarrollado, en los últimos 20 años, una cultura de modificación del territorio. Y eso, a mi entender, tiene que ver con el hecho de aceptar que no eres el primero y que no serás el último. Aceptar ese entramado de capas históricas es lo que define nuestra cultura arquitectónica. Y eso, salta a la vista, es otra manera de trabajar, un hacer opuesto al de otros lugares, como Dubai.

P. Hay excepciones, como Holanda.

R. Mi socio paisajista para los proyectos que hago allí dice que ellos construyen la naturaleza. Y es cierto que la naturaleza holandesa es bastante artificial, pero también es así en el resto de Europa. Aquí, al contrario que en Asia o en América, no hay naturaleza salvaje. El mundo salvaje para nosotros es un mito. Y de hecho, cuanto menos tienes algo más lo deseas. Por eso nuestra publicidad muestra coches en Islandia o en la Patagonia.

P. ¿Y cómo afecta a un arquitecto saber que no es el primero y que no será el último? ¿Cómo se respeta la identidad de una ciudad manteniendo la firma de un edificio?

R. Un urbanista debería ser más como un jardinero que alguien que trabaja sobre un folio en blanco. Un jardinero poda aquí y planta allí. Su técnica es el injerto. Sabe esperar y contempla cómo crece el jardín. El urbanista-jardinero podría ser un buen eslogan. En Venecia, por ejemplo, ganamos un concurso en una zona industrial alejada de la parte turística de la ciudad. Los edificios existentes eran de los años treinta, casi Bauhaus. No representaban la imagen de postal que uno espera de Venecia. De modo que el proyecto nació con una imagen contradictoria entre esos dos clichés: el de la modernidad real del contexto y el de la postal. La realidad tenía que ser otra.

P. ¿Qué les decidió a actuar de una manera?

R. Yo creo que la imagen mental, la que proyectamos, la que imaginamos de una ciudad, es tan importante como la imagen real. Es importante saber producir nuevos edificios aceptando el estado imaginario, o mediático, de la ciudad, más allá del real. Un edificio debe así tener una doble vida: la material y la que transmite. No se puede ser sólo mediático y no se puede, al contrario, vivir con una moral intachable como si uno no viviera en esta era de la comunicación. Por eso uno trata de manejarse en medio. Lo que uno piensa sobre las cosas también influye sobre lo que son esas cosas. Hoy, en arquitectura, hay que aceptar que la retransmisión y la comunicación de un edificio forma parte del juego. Incluso los edificios más matéricos se conocen por su imagen.

P. En ese equilibrio entre la arquitectura arraigada y la que responde a su tiempo mediático, ¿pierde algo? ¿Se le escapa algo al no aceptar escorarse hacia uno de los dos lados?

R. Me interesa ir a un estado de naturalidad. La ciudad antigua, para nosotros, es como una segunda naturaleza. Pero la ciudad antigua no fue, en su momento, la ciudad natural que hoy percibimos. Fue el fruto de unos medios técnicos y unas posibilidades materiales. Hoy, por ejemplo, no ya las necesidades del transporte, las propias normas de seguridad no permitirían construir Venecia. Todo debería estar vallado. Parapetado. La naturalidad con la que vivimos la ciudad antigua es hoy irrepetible. Porque a ella ya nos hemos acostumbrado. Claro que se podría repetir Venecia. Pero sería ya en un centro comercial. La relación entre la naturalidad y lo impostado es compleja. Nos gusta sentirnos bien, vivir con naturalidad en un lugar. Pero se llega a hacer cosas de forma bastante artificial. No sé si la arquitectura es un arte, pero sí sé que debe oscilar entre una manera concreta de leerla y algún valor abstracto, como la creación de un ambiente. No puedes descuidar una de esas caras. La arquitectura es un asunto con numerosas lecturas. Ni la forma ni la función solas hacen la arquitectura. La vibración entre todas las caras de una obra hace la gran arquitectura.

P. Usted ha vivido la experiencia de tratar de ser natural y no sentirse un falsificador al responder a un contexto no sólo intocable sino inimaginable de otra manera. ¿Cómo abordó sus trabajos de reconversión industrial en Venecia?

R. Adquirir naturalidad a través de un método artificial es el truco de todas las artes. Es más importante la verosimilitud que la verdad. La actitud alemana, la posición calvinista, le da la vuelta: si es verdad es hermoso. De modo que creo que tarde o temprano tienes que afrontar el dilema entre pensar o representar. Así las cosas, el asunto se resume en: ¿harías algo narrativo o con truco si el resultado se siente real, natural? Es como aplicar sombra a un ojo antes de juzgar su belleza. El otro día miraba a mi hija de 17 años. Le veía una cara rara. “¿Qué te pasa?”, le pregunté. Me contestó que no iba maquillada. Entre la naturalidad y el exceso de artificio hay un punto que se vive como más natural que la naturaleza desnuda.

P. ¿Qué traducción arquitectónica tiene esa naturalidad aparente?

R. Si vieras a Nureyev bailando, si lo hubieras visto en su mejor momento, no ahora que tendrían que levantarlo, si entonces lo hubieras entrevistado tras una representación, hubieras visto a un hombre agotado, roto, sudoroso. Y cinco minutos antes, durante la función, hubieras podido comprobar cómo Nureyev volaba. El truco del arte es esconder el esfuerzo.

P. ¿Y qué puede delatar el esfuerzo en arquitectura?

R. Aunque uno deba rehacer las cosas mil veces, el resultado debe parecer sencillo. Ése es el misterio del arte. Uno no sabe si lo maravilloso fue hecho en estado de gracia o si costó mucho hacerlo. Pero el resultado fluye tan bien que parece fácil.

P. En Venecia, su estudio ha firmado sucesivas intervenciones: parques, edificios de viviendas y reconversiones industriales. La de la fábrica Ex Junghans es pintoresca en el mejor sentido de la palabra. Su intervención hizo que el edificio pertenezca al lugar y a la vez delate un sello personal.

R. Ese edificio tuvo mucho éxito. Pero yo siempre me he preguntado si no era demasiado dulce. En arquitectura, y en según qué lugares, ocurre como en el cine. Uno debe construir un tipo, un género. Este edificio tenía el agua al lado, tenía la proporción de un palacio veneciano y estaba rodeado de chimeneas. Condensas todas las intervenciones y te sale una nueva con una parte moderna, otra nueva y otra antigua. Un día estaba fotografiándolo y llamé a la puerta de uno de los vecinos para pedir permiso para hacerlo desde su ventana. Una señora, que estaba planchando, quiso saber si era el arquitecto. Cuando respondí que sí, me contó que había sufrido mucho con la construcción. Que temía quedarse sin vistas. Pero que, al final, había perdido parte de la vista sobre la laguna pero había “ganado una pintura”. Eso me tocó.

P. Su edificio ha conseguido ser popular. ¿A qué lo atribuye?

R. Los niños van allí a dibujarlo. Como es un edificio tipológico, los niños pueden dibujarlo. Yo estaba tratando de hacer pop sofisticado, que es el tipo de música que me gusta a mí, Belle & Sebastian. Es algo que entra bien pero que tiene un contenido sofisticado. Ni Céline Dion ni Nine Inch Nails. Siempre estás en el borde de ser popular o ser populista. El equilibrio es difícil.

P. ¿En los edificios que levanta en Milán va a ser menos equilibrado? ¿Más lanzado? ¿Se puede ser más lanzado en un lugar que en otro?

R. Siempre me han gustado los arquitectos que consideran las cuestiones del lenguaje o la intensidad como un único proyecto. Por decirlo con ejemplos: Franco Albini, Rafael Moneo o Herzog & De Meuron me interesan más que Gerrit Rietveld o Tadao Ando. Me gusta cuando uno responde a las preguntas una a una. En una canción, a veces necesitas la batería. En otras no. No me gusta la gente que se autoclasifica. Bob Dylan pasó del folk a la música eléctrica. No creo que en la biografía de un arquitecto quepa sólo un estilo, un material o una intensidad. Las circunstancias de cada proyecto son más importantes que el sello del arquitecto.

P. Herzog & De Meuron cambian mucho. Establecieron una manera de hacer que llegó a ser paradigmática en Suiza, pero cuando vieron que todo el mundo los empezaba a copiar decidieron cambiar.

R. Y ahora no hay quien los siga. Son libres y siempre van por delante. Manejan referencias directas e indirectas, pero por la frescura de sus ideas no temen copiar o citar directamente. Todo suena en su cabeza y ellos destilan, eligen, interpretan.

P. ¿Se puede copiar para ser original?

R. Paul Valéry lo dijo muy claro: “Lo que no se parece a nada no existe”. Creo que no tendríamos que tener miedo de las resonancias. No digo copiar. Después de Andy Warhol, la manipulación de las imágenes forma parte del tiempo en que vivimos.

P. ¿Hoy es imposible partir de cero?

R. Los primeros modernos necesitaban la mesa vacía, la página en blanco. Pero ahora la gente produce imágenes distorsionadas. Los productos de la cultura popular son parte de nuestra época. Nos ha tocado fusionar e interpretar, más que crear de cero. Al grado cero de Schönberg o Mondrian oponemos a Stravinski o Braque, gente que ha aceptado su contexto y lo ha transformado en otra cosa. Me gusta esa idea. Partir de lo conocido, de lo popular, para trascenderlo. Lograr algo sublime con los pies en el suelo. Pero la idea no es nueva. En 1931, Josef Frank ya habló de una arquitectura hija del caos, la variedad, el mal gusto y los sentimientos. A los que se creían capaces de levantar edificios para salvar a la gente él opuso una arquitectura pensada por la gente. –



Operación Calatrava en Venecia
agosto 4, 2007, 1:40 pm
Filed under: Calatrava, Venecia


Comienza la construcción del cuarto puente sobre el Gran Canal, obra del arquitecto valenciano

MILENA FERNÁNDEZ – Venecia – 30/07/2007

Santiago Calatrava ha llegado a Venecia. O, al menos, la primera parte de su obra en la ciudad italiana. El complejo y delicado viaje de los extremos del cuarto puente sobre el Gran Canal -proyecto del arquitecto valenciano cuya inauguración está prevista a finales de 2007- terminó la madrugada del sábado.

Venecia amaneció así con el primer guiño a la arquitectura contemporánea entre sus canales y consiguió empezar una de las obras de Calatrava que más retrasos ha sufrido.

Y es que han pasado 11 años desde que el Consistorio veneciano dio luz verde al proyecto. “Durante todo este tiempo nos han tomado el pelo. Lo veo y aún no lo creo”, comentaba Giancarlo Saoner desde su quiosco de revistas y periódicos, justo enfrente del nuevo puente. La llamada Operación Calatrava, sin embargo, concluyó antes de lo previsto, a las 3.10. Los extremos del puente (cada uno de 85 toneladas) partieron el viernes del puerto de Marghera hacia la Punta de la Aduana, frente a la plaza de San Marcos. Desde allí arrancó la “procesión” por el Gran Canal, desierto, sin vaporetti ni góndolas, pero con muchos curiosos en las orillas. La estructura viajaba en una plataforma flotante bautizada Susana, que a las doce comenzó su recorrido por el Gran Canal. Si el puente de madera de la Academia no presentó ningún problema, sólo 90 centímetros separaban la carga de Susana del arco de piedra del Rialto, el puente más antiguo y más bajo. Muchos venecianos temían que se derrumbase. Pero, cuando Susana llegó al Rialto, otras dos plataformas avanzaron hasta colocarse a ambas orillas del puente. De esa forma impidieron que tocase el puente, comentaba el sábado por la mañana, tras una noche en vela, el ingeniero Salvatore Vento, responsable de la ejecución del proyecto: “Pasamos bajo el Rialto a la velocidad de un anciano, piano, piano”. Así, la obra de Calatrava pudo llegar a su destino, para conectar la estación de autobuses con la de los trenes, y a las siete de la mañana se inició el montaje del primer extremo. Ayer tocó el turno del otro extremo, que fue ensamblado a la orilla de Santa Lucía.

Aún más complejo será el transporte, entre el 7 y el 8 de agosto, del arco central: 60 metros y 250 toneladas. “Esta prueba ha sido un juego de niños si se compara con lo que nos espera… La aventura no ha concluido”, decía Vento.

Entre el 11 y el 13 de agosto será montada la enorme estructura, formada por 74 vertebras de acero, parecidas al esqueleto de un dinosaurio. El resultado final será, sin embargo, en palabras de Calatrava, mucho más delicado. Y el Gran Canal tendrá su cuarto puente: una pasarela de cristal.



La pesadilla veneciana de Calatrava
mayo 12, 2007, 4:50 am
Filed under: Calatrava, Venecia

Los estudios señalan el peligro del peso del puente que el arquitecto diseñó para el Gran Canal

ENRIC GONZÁLEZ – Roma – 08/05/2007

Era una obra económica y elegante. Con sólo dos millones de euros y 74 viguetas de vidrio, Venecia iba a contar al fin con una pieza de arquitectura contemporánea. Pero el cuarto puente sobre el Gran Canal, diseñado por el español Santiago Calatrava (Benimamet, Valencia, 1951), se ha convertido en una pesadilla. Desde que se aprobó el proyecto, en 2002, el coste ha alcanzado los 10 millones de euros y se han acumulado los problemas. El último, el peso: se teme que la presión de la pasarela sobre ambas orillas cause un desastre imprevisible. La inauguración ha sido pospuesta hasta julio o agosto, mientras se realizan nuevas pruebas técnicas.

La comparación con el puente más antiguo del Gran Canal, el de Rialto, resulta inevitable. La obra de Rialto, concluida en 1591, constituyó una audacia para su tiempo, por diseño y por precio. Pero se construyó en sólo tres años. La “pasarela de luz” de Calatrava encalló en 2004 y permanece en un almacén, como símbolo de todo lo que puede ir mal cuando se intenta plantar un pedazo de modernidad sobre los frágiles cimientos de Venecia. La idea surgió en 1996. Venecia quería algo nuevo y el Ayuntamiento pensó en un puente para el Gran Canal, el cuarto tras los de Rialto, Academia y Scalzi. El lugar idóneo sería la plaza de Roma, junto a la estación, casi de frente a la tierra firme. Era una zona poco agraciada, pero constituía la puerta de entrada a la ciudad. La cosa maduró y se encargó el proyecto a Calatrava, uno de los profesionales más prestigiosos del mundo.

Calatrava presentó su proyecto definitivo en 2002. Era una pasarela de acero y vidrio, con una longitud de 94 metros y una altura máxima de 10 metros sobre el canal. El precio resultaba moderado: poco más de dos millones de euros. El Ayuntamiento de Venecia aprobó el proyecto. De inmediato surgió, sin embargo, una queja: la pasarela no era utilizable por los minusválidos. La objeción fue trasladada al arquitecto. Calatrava respondió que no se podía tener todo y que si se deseaba una pasarela de líneas puras no cabían aditamentos. Propuso que los minusválidos utilizaran el transbordador, que tarda un minuto en desplazarse de una orilla a otra. El argumento no convenció y reforzó a los opositores de la obra, que recordaron que si bastaba con el transbordador, sobraba el puente. Por otra parte, dar la vuelta por el puente ya existente, el de la Academia, suponía apenas 15 minutos a paso pausado.

Al final se acordó construir algo parecido a un teleférico paralelo a la pasarela. La cabina quedaría oculta en una caseta y los usuarios en silla de ruedas deberían avisar a un funcionario, que pondría en marcha el mecanismo, introduciría al usuario en la cabina y le acompañaría hasta el otro lado. Tiempo de viaje: un cuarto de hora, trámites administrativos aparte. “Ésta ha sido una experiencia amarga, pero el problema está resuelto”, dijo en 2003 la concejala de Obras Públicas, Mara Rumiz, convencida de que no habría nuevas dificultades.

Las hubo, e inmediatamente. La viuda de Giuseppe Creazza, el ingeniero fallecido en 2002 que había realizado los estudios para asentar los dos extremos de la pasarela, publicó unas cartas de su esposo en las que éste denunciaba “graves carencias geotécnicas” y se mostraba escéptico sobre la posibilidad de realizar la obra. El proyecto de los pilares fue revisado y se robustecieron los cimientos, con el normal aumento de costes y el esperable retraso de las obras.

En 2005, las piezas del puente estaban ya montadas en un almacén de la constructora Cignoni. Y se planteó un nuevo problema: ¿cómo trasladarlas hasta la plaza de Roma? Tenían que pasar por debajo del puente de Rialto, y un error de centímetros podía causar gravísimos destrozos en el puente antiguo y el puente contemporáneo. Se estudió la cuestión y se decidió que la empresa era viable si se realizaba en un momento de marea baja, con el tráfico paralizado.

Todo parecía resuelto a principios de este año. Los pilares reforzados empezaron a construirse el 15 de enero y se anunció que hacia finales de marzo se inauguraría la pasarela. Entonces apareció un nuevo estudio técnico, según el cual los pilares resultaban insuficientes. El peso muerto de la obra, 52 toneladas, no era nada comparado con la presión lateral que iban a soportar los pilares en el momento de la instalación: 1.500 toneladas en total. Dado que Venecia no se apoya sobre roca, sino sobre un fondo fangoso, se temía que los pilares se desplazaran varios centímetros y se produjera un desastre. ¿Solución? Hacer un ensayo con elementos reales en los terrenos de la empresa Cignoni y reforzar los pilares con 16 piezas de acero de gran tamaño, con un precio de 1,2 millones de euros. “Queremos verificar la estructura para evitar sorpresas”, explicó ayer la concejala de Obras Públicas. “Será cuestión de semanas, o de pocos meses; ya no importa esperar un poco más”, puntualizó.

Rumiz no quiso hacer previsiones sobre cuándo se podría caminar sobre el cuarto puente del Gran Canal. “Esperamos que en julio, o como muy tarde en septiembre, cuando se inaugure la Mostra cinematográfica. “Eso”, precisó, “si no surge algún otro contratiempo”.