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La ciudad global vista por un arquitecto peruano
marzo 1, 2009, 10:09 pm
Filed under: Arquitectura Latinoamericana | Etiquetas:
Escrito por Jorge Zavaleta
23-02-2009
“Cuba, con un alto nivel de educación, es un país donde el Estado se encarga de ella. Las universidades del país no deberían hacer ser otra cosa que promover cultura. Hoy estas son tan informales como el tráfico en las calles. Lo único que debe ser libre es la prensa”

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Un estadio olímpico en Basora, la primera ciudad productora de petróleo del Irak en guerra. La bella sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. La Exposición Universal Shanghái 2010. Promotor del Instituto del Mundo Árabe. El diseño en La Meca, Arabia Saudita, de un lugar cómodo donde un millón y medio de musulmanes puedan reunirse cada año, son algunos de los diversos proyectos realizados o en plena ejecución de “Architecture Studio”, uno de las más importantes firmas de Europa, de la cual el peruano Rodó Tisnado Manosalva, es uno de sus ocho destacados miembros.

Cuenta Tisnado que el gobierno francés me concedió en 1967 una beca para seguir un doctorado en la universidad de La Sorbona en Paris. Acababa de egresar de la facultad de arquitectura de la UNI, Universidad Nacional de Ingeniería del Perú, y me encontré en un medio tan extraordinario para desarrollar conocimientos y aprendizaje. “Poco a poco me fui quedando y ya no regresé al Perú. Solo voy y vengo. Hoy, todo lo que he hecho está en el mundo global”, agrega el exitoso profesional, natural de Cajamarca, la ciudad donde empezó la decadencia del Imperio Inca, con la llegada de los españoles en el XVI, y anuncia promover becas para jóvenes arquitectos.
Recuerda sus viajes a caballo para poder llegar a un pueblo. De esa experiencia juvenil dice que “lo esencial en el ser humano es poder compartir sus habilidades y condiciones de vida posibles, con inteligencia y seguridad, que no nos maten, que no nos roben. A ese universo lo llamo paraíso terrenal, porque en Europa hay lugares donde se han resuelto las condiciones de vida. ¿Por cuánto tiempo?. No sé”. Prefiere trabajar con jóvenes, como lo hizo cinco años en la Escuela de Arquitectura del Ministerio de Educación de Francia, tarea docente que se extendió a los EEUU y otros países de Europa.

Terminada la beca, comenzó su práctica profesional en la oficina del arquitecto Gomis, donde conoció a Martín Robain y Jean Francois Galmiche, con quienes fundó “Architecture Studio”, organización cuya filosofía conceptual y proyectual “se basa en la creación arquitectural de grupo, (ocho miembros), abierto a todas las referencias de nuestro tiempo y cada edificio que se construye es una pieza única que no se repite en otro lugar. Nuestras leyes, nuestros códigos se revisan en nuestros retiros con todos los miembros de la oficina (suman más de 100”.

¿Para qué sirve la Arquitectura en países donde reina la informalidad?. Opina que la Arquitectura en sí, no es fundamental. Es el trabajo que hace posible la ciudad. La única realidad de la Arquitectura es acompañar a la ciudad, porque es la creación más extraordinaria del ser humano y es el único lugar donde puede desarrollarse; fuera de ella, es como un animal.

Su opinión sobre las ciudades latinoamericanas: “Nuestras ciudades no son inhumanas. Sucede que el control de la ciudad no pertenece a los arquitectos. El control es un problema social y las personas que se ocupan del bien común son los políticos en los lugares democráticos. Antes de que llegaran los españoles, en las culturas pre incas, incas y otras de la región, había una administración que se ocupaba de todo el territorio. Los españoles crean otras ciudades a partir de las cudrículas o kilómetros cuadrados. Así nacieron Lima, Buenos Aires, Caracas, etc. Esos nuevos elementos trataron de ser incorporados a territorios organizados como Repúblicas, pero desde el XIX, el primer siglo de la Independencia, y mucho antes, esas ciudades solo han sido campos de batalla entre caudillos civiles y militares.

La migración es la fuga del campesino, y es un fenómeno universal. “Nadie puede vivir independientemente en un caserío, tiene que desplazarse. El campo sirve para alimentar la ciudad, no es un lugar de riqueza para dominar. Las ciudades demandan la colaboración de políticos, geógrafos, economistas. Todo el mundo debe intervenir. Lógicamente los urbanistas pueden hacer el trazo físico. Son los ciudadanos los que abdican a favor de sus dirigentes, y ellos son los que tienen que hacer viables las exigencias de los habitantes para hacer de la urbe un lugar atractivo para la vida”.

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Los movimientos sociales de los años 70 y 80 del siglo pasado han sido movimientos de desesperanza y han sido intensamente estudiados., pero “el poder político no logró prever, no obstante que esos flujos humanos estaban previstos. Todo el mundo sabe que hay que ir a la ciudad, porque no se puede vivir en las punas, en los lugares inhóspitos”.

¿Qué experiencias europeas contemporáneas pueden ser aplicadas en América Latina?. Responde que la arquitectura es una invención europea, que se fue a Europa y todo lo que ha hecho está en el mundo global. En el Perú y en nuestra región hay decenas de arquitectos que no necesitan nada, sino proyectos que ejecutar. Los anhelos de los arquitectos latinoamericanos son exactamente iguales que en otros lugares del mundo, como en París, Pekín o EEUU.

Coincide con varios de sus compañeros de estudios que en el Perú de la década del 60, existieron condiciones extraordinarias para el desarrollo de la arquitectura. “De esa época a la actual las condiciones se han empeorado. Nos hemos encontrado con un Estado inherente al despilfarro y a la informalidad, que ha pospuesto recursos para la educación. Se ha confiado el crecimiento a la libre empresa y peor a la educación en un negocio. Cuba, con un alto nivel de educación, es un país donde el Estado se encarga de la educación. Las universidades del país no deberían hacer ser otra cosa que promover cultura. Hoy estas son tan informales como el tráfico en las calles. “Lo único que debe ser libre es la prensa”, remarca.

El Arquitecto si antes diseñaba para una élite, ahora su trabajo debe ser el cómo asesorar en este fenómeno cambiante: “Hay que diseñar viviendas y ciudades de acuerdo a la realidad. Los servicios no son inspiración divina. El baño, por ejemplo, debe estar cerca de donde camina y vive la gente. El trasporte tiene que encontrar una solución comunitaria, mutualista, porque es imposible encontrar soluciones individuales. Los viejos tranvías fueron una respuesta ingeniosa, que después la General Motor, reemplazó con los vehículos a petróleo”.
El acceso a los estudios en Europa es cada vez más restringido. Pues, convencido que el desarrollo tecnológico ayuda mucho a los grandes proyectos, pero definitivamente dificulta la creatividad individual, desde París promoverá becas a través del Colegio de Arquitectura de su país natal.

Reconoce que los regímenes autoritarios pueden hacer muchas obras y que dan trabajo, pero no hay libertad para la creación. Señala que durante la dictadura del régimen Doria, en la década del cincuenta, se construyeron edificios como el Estadio Nacional y los ministerios de Educación y Economía del Perú, pero los arquitectos se convirtieron en pésimos constructores.

En China, observa una creciente inversión en obras, pero comenta que no hay aún capacidad creativa, y entonces los chinos invitan a los mejores arquitectos del mundo para que los ayuden. “Para las olimpíadas de Beijing participamos en un concurso, pero no tuvimos la suerte de ganar. Ahora, con la ciudad de Shanghai estamos organizando la sede de la Exposición Universal 2010, que dura seis meses, al igual que las exposiciones de Quebec, Sevilla. Los chinos una vez que tienen la base programática, ellos si saben construir, pero lo que no saben todavía es generar si saben hacer, rehacer y producir”.

Hay que hacer arquitectura de hoy. Eso se logra con espíritus abiertos. Rige para los arquitectos, pintores y artistas en general. En Basora, Irak, hay que reconstruir todo. Sin embargo, en ese país, existe un Ministerio de Deporte y Juventud que nos ha pedido la reconstrucción de un estadio olímpico, como parte de la modernización de un país devastado, con tropa de diversas latitudes, inclusive de soldados peruanos contratados, revela Tisnado al llegar a Lima, procedente de Bagdad, para participar como conferencista en la concurrida XIII Bienal de Arquitectura Peruana.