Noticias de Arquitectura


Intervenciones neoliberales en la Barceloneta
agosto 3, 2008, 6:05 pm
Filed under: Barcelona, Ensayo, Montaner, Pais, UPC

JOSEP MARIA MONTANER 14/06/2008

Es de temer que la Barceloneta va a seguir al Poblenou como barrio cuya memoria más se ha arrasado. A los riesgos que comporta la modificación del Plan General Metropolitano en la regulación de la edificación tradicional de la Barceloneta (2007), llamado para abreviar y como protesta plan de los ascensores, se suma la amenazante aparición de la estructura del hotel Vela, proyectado por Ricardo Bofill en 1999, situado en la misma línea del mar, en los terrenos de la Autoridad Portuaria de Barcelona, hito con el arranca la transformación especulativa de la nueva bocana del puerto

Hay pocas dudas de que la política del Ayuntamiento de Barcelona ha cambiado. A ciertas miradas malévolas les interesa desfigurar esta evolución y quieren enfatizar que siempre ha sido así. Pero no es cierto. Cuando Barcelona renació como ciudad democrática, a principios de los años ochenta, se aplicó una política progresista y prometedora, si la comparamos con la regresión que implicaron los modelos neoliberales que entonces implantaban Margaret Tatcher y Ronald Reagan. Poco a poco, este modelo Barcelona, de búsqueda del consenso entre lo público y lo privado, se ha ido diluyendo en una política marcadamente neoliberal. La paradoja dura de digerir es que esta política urbana -conservadora y capitalista- la esté aplicando un gobierno municipal formado por dos partidos políticos que se autodenominan de izquierda.

El plan de la Barceloneta es expresión de un neoliberalismo implacable aplicado a los planes urbanos: será la lógica del propio mercado la que transforme el barrio en función de derribos selectivos para instalar núcleos de ascensores, agrupando varias fincas, y serán los propietarios potentes, los inversores y los turistas los que se irán acomodando a medida que se vaya expulsando a los antiguos inquilinos de pocos recursos económicos y legales. Es la culminación del proceso de ir dejando a la frágil Barceloneta a su suerte. Mientras se intervenía en otras áreas de Ciutat Vella, su patrimonio de casas proyectadas por ingenieros militares a mediados del siglo XVIII se dejaba desmoronar. El mismo plan de los ascensores, al establecer la altura reguladora en planta baja y seis pisos, favorece la desaparición de los escasos testimonios de casas bajas originales.

Y el hotel Vela se levanta como emblema de la gentrificación de un barrio popular, como otro episodio más de la avaricia del puerto con sus terrenos, que ya generó una fuerte polémica a finales de los años ochenta y principios de los noventa por la abusiva transformación del Port Vell. Cuando funcione, el hotel va a contribuir más al colapso circulatorio y a la mutación de la Barceloneta. Seguro que el preceptivo estudio de evaluación de la movilidad habrá demostrado la sobrecarga que ya existe sobre el paseo de Joan de Borbó. Tal mamotreto, fuera de escala y de contexto, chupando de las infraestructuras, aprovechándose de los desagües y colapsando los accesos del barrio, es un nefasto símbolo de la Barcelona neoliberal, vendida a la industria turística y a los intereses inmobiliarios. De momento, ya se ha expulsado a vecinos y las cases de quart se convierten en apartamentos por semanas. A los trabajadores del Poblenou les han ido borrando su memoria día a día, fábrica a fábrica, a cambio de nuevos edificios arroba; el antiguo barrio de pescadores y artesanos lo están convirtiendo en escenario del mundo basura del turismo. Quizá estén pagando tardíamente la factura de que en las primeras décadas del siglo XX fueran los focos de los movimientos sindicales y anarquistas.

¿Será cierto que se va a detener el plan de los ascensores y la moratoria permitirá hacer uno nuevo, con una mejor supervisión pública y una mayor participación ciudadana? ¿O son tantos los pactos previos y componendas, los intereses para elevar astronómicamente los alquileres, que el plan ya no tiene vuelta atrás y se irá destruyendo el tejido social de la Barceloneta?

El proyecto del hotel Vela fue aprobado en 2001, con la connivencia de la Autoridad Portuaria, la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno de la Generalitat de Jordi Pujol, y con una rebaja de los 154.000 metros cuadrados a un máximo de 129.000. El hotel tiene 450 habitaciones y, en la base, un gran edificio recreativo y de oficinas, de planta baja y seis pisos de altura. Se pactaron entonces unas contrapartidas de conexiones y transporte (monorraíles y recorridos marítimos) que aún no se han cumplido. ¿Es aceptable que los futuros usuarios del hotel colapsen aún más un paseo por el que pasan los vecinos, la ciudadanía y los bañistas? ¿Puede ser que contemplemos callados cómo se levanta, saltándose la Ley de Costas, la última puntilla para ahogar el carácter social y urbano de la Barceloneta?

Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).

Anuncios


La arquitectura destruida de Bagdad renacerá en Barcelona
febrero 19, 2008, 4:52 am
Filed under: Barcelona, UPC

18/2/2008 Edición Impresa ARQUITECTURA

• Un proyecto de la UPC rescata edificios de arquitectos como Sert y Le Corbusier

Maqueta de la gran mezquita de Bagdad que diseñó Ricardo Bofill para Sadam Husein. Foto: EL PERIÓDICO
Maqueta de la gran mezquita de Bagdad que diseñó Ricardo Bofill para Sadam Husein. Foto: EL PERIÓDICO

ROSARIO FONTOVA
BARCELONA

La ciudad de Bagdad, ahora semidestruida por los bombardeos, acogió a los mejores maestros de la arquitectura del siglo XX antes de la era Sadam. Frank Lloyd Wright, Le Corbusier y Walter Gropius realizaron proyectos avanzados. A ellos se sumó Josep Lluís Sert, el arquitecto catalán exiliado en Harvard, que diseñó la embajada norteamericana. Y Ricard Bofill, que proyectó para Sadam Husein una mezquita gigantesca que abandonó al comprobar la megalomanía del sátrapa. Aquella época de urbanismo floreciente solo es un recuerdo en Irak y, en el mejor de los casos, un montón de ruinas. Una exposición rescatará en Barcelona todos aquellos proyectos según una idea común del profesor de Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) Pedro Azara y del embajador de España en Bagdad, Ignacio Rupérez.

COCHES BLINDADOS
Cuando llegó a Bagdad, Rupérez se encontró ya con una ciudad devastada, pero aún pudo recorrer las calles de Karkh y Russafa, y entrar en las antiguas mezquitas de Galaini y Kadhhimain. Ahora, en el Badgad actual, al exterior se sale con coches blindados, escoltas armados y chalecos antibalas. “Lo más recomendable –escribe el embajador– es pasar desapercibido, vivir a escondidas y sin destacar, que nada se note detrás de los muros y los libros, conectado a internet…”. Hace pocas semanas, entregó a la escuela de arquitectura de Bagdad un lote de 50 kilos de libros de arquitectura (donados por las editoriales Actar y Gustavo Gili) en una cita secreta, casi como si se tratara de material altamente radiactivo y peligroso. Porque en Bagdad la universidad sobrevive rodeada de muros texas antibombas, con las bibliotecas y archivos devastados y el temor a los espías integristas y a las denuncias.
Aun así, Pedro Azara ha logrado recrear para la exposición Bagdad, ciudad del espejismo, que se inaugurará en julio en la sede del Col.legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC), los proyectos que encargó el rey Faisal en la década de los años 50. El estadio que construyó el francés Le Corbusier sigue intacto; la embajada americana de Sert está en bastante buen estado; el Ministerio de Planificación de Gio Ponti está dañado; Sadar City, del griego Constantinos Doxiadis, cuna del integrismo, está casi completamente destrozada; sigue en pie la universidad que proyectó el alemán Gropius y el gran proyecto cultural de Frank Lloyd Wright –ópera, bazar, museos– está pendiente de construcción.

INCÓGNITAS
La investigación, muy compleja, plantea incluso incógnitas. Se desconoce si llegó a construirse un museo de arte islámico según diseño de Alvar Aalto de 1953 y si se hizo un barrio con torres de viviendas a cargo de Robert Venturi y Ricardo Bofill. El arquitecto catalán ganó, por cierto, un concurso para hacer la gran mezquita de Bagdad que debía acoger a 30.000 personas y que se olvidó tras la guerra Irak-Irán. Tras muchas vicisitudes, Sadam ordenó construir una versión reducida con minaretes en forma de misil y un Corán escrito con su sangre.
La exposición que se prepara en Barcelona contará con el apoyo del ayuntamiento, interesado en establecer una agenda de cooperación que incluso podría incluir la restauración del edificio de Sert, de estilo mediterráneo y propio de tiempos menos belicistas. Los americanos construyen una nueva embajada, una fortaleza inmensa que se quiere inexpugnable.



Trabajos de Fin de Carrera
junio 12, 2007, 2:07 pm
Filed under: Barcelona, PFC, UPC

Este link los llevara a los Proyectos de Fin de Curso (PFC) de la escuelas del Valles, UPC.

LINK



Barcelona inclusiva y exclusiva
abril 21, 2007, 1:56 pm
Filed under: Barcelona, Montaner, UPC

JOSEP MARIA MONTANER 30/03/2007

Ante el horizonte de las elecciones municipales, se empiezan a plantear balances de estos cuatro años. Existe un amplio sentimiento de descontento, un cierto consenso de desacuerdo con la gestión municipal en Barcelona, empezando por la realización de un Fórum 2004 que nadie quería y que fue un fracaso nunca reconocido oficialmente, y terminando con la actual fase, antipática y de ausencia de ideas. Sin embargo, se ha de reconocer que en ciertas áreas, como Bienestar Social, Medio Ambiente, Educación e incluso en Política del Suelo y Vivienda, y en ciertos distritos, como Sants-Montjuïc (Imma Moraleda) y Horta-Guinardó (Elsa Blasco), la gestión ha sido prometedora, avanzada y honesta.

La política aplicada en Bienestar Social define un cambio sustancial: un marco conceptual procedente del mundo universitario y de las teorías sociológicas más avanzadas, que parten de la premisa de que la tradiciones de la socialdemocracia en política y urbanismo, y del Estado del bienestar, pueden ser reestructuradas desde una perspectiva progresista, lejos de caer en la posición neoconservadora de decretar su crisis total. La política social toma como marco el Plan Municipal para la Inclusión Social, Barcelona inclusiva (2005-2010), que bajo el impulso del equipo dirigido por el concejal Ricard Gomà, profesor universitario especialista en políticas sociales, parte de un detallado análisis del estado de la cuestión social en Barcelona, detectando cuáles son los sectores más pobres y vulnerables, buscando diversas soluciones para favorecer su inclusión y para fomentar la acción comunitaria, creando redes de cooperación y coordinando todas las sinergias posibles.

Además de los servicios sociales convencionales se ha puesto en marcha la teleasistencia para personas ancianas; planes de acogida y formación para inmigrantes; programas para promover una vida autónoma a disposición de las personas discapacitadas; hay servicios y programas para las familias con infancia y adolescencia en riesgo, y para los sin techo se han ampliado los servicios y se ha reforzado la red de colaboración entre la iniciativa pública y lo que se ha denominado la “iniciativa social”, en este caso las 19 ONG que atienden a los sin techo, en unos casos con convenios para cubrir una parte de los gastos y en otros de manera concertada para asumir todo el presupuesto.

Por este contacto con la realidad de una ciudad que se ha transformado radicalmente en 15 años, con cambios en el sistema productivo, la inmigración, la diversificación de las estructuras familiares y la mayor visibilidad de los riesgos, Gomà ha estado atento a los movimientos sociales y ha mantenido una posición autocrítica con algunas medidas municipales. Desde Bienestar Social se tienen claras las insuficiencias de una sociedad contemporánea obsesionada por el control, sumisa con la especulación inmobiliaria y reprimida por la hipocresía de unas normas cívicas. Y se comprueba que la dureza de estas condiciones sólo se puede compensar con acciones sociales que contrarresten la tendencia a la exclusión.

Por eso da la impresión de que dentro del actual Ayuntamiento de Barcelona hay dos posiciones diferenciadas: por una parte, la que defiende la mano dura, a lo Giuliani en Nueva York, desoye a los vecinos, prohíbe y reprime, la que creó y defendió las normas contra el incivismo, en definitiva, la que cede a los intereses financieros e inmobiliarios, turísticos y de imagen. Y por otra parte, la que intenta incluir, ayudando a reinsertar, la que atiende a los que otros presionan, estigmatizan, marginan y desalojan.

En este sentido, el actual alcalde ha dejado claro que no aceptará ningún tipo de participación que no sea atravesando los angostos, burocráticos y laberínticos cauces establecidos, demostrando más voluntad de poder que capacidad para entender la complejidad real de la ciudad.

Son paradojas de la globalización, de la que Barcelona forma parte y que genera un discurso ideológico distinto de lo que en realidad sucede y se hace. Y ahí radican las posiciones diferenciadas en unas instituciones que no son homogéneas: mientras algunos toleran los mecanismos de exclusión, otros, con compromiso personal, promueven programas y ayudas sociales para la reinserción laboral y el acceso a un cobijo. En un mundo que crea más excluidos y más vida basura, cada vez se tienen que crear más programas de inclusión para intentar recuperar a los excluidos. Y ahí sólo hay una solución: deconstruir esta perversa dualidad exclusión/inclusión, que se retroalimenta y que genera drama personal y gasto social.

Entre la ciudadanía existe la conciencia de que la variedad cultural y la vitalidad participativa que se da en los barrios no encuentran reflejo ni resonancia en la cúpula del Ayuntamiento, que sigue con su discurso triunfalista y desarrollista, que promueve un único tipo de habitante para la ciudad, de cuello blanco y corbata, y que fomenta la exclusión de los demás modos de vida. Por eso se ve la necesidad de una democracia más directa y más completa; que si continua un gobierno municipal progresista lo haga con una política más vinculada a la sociedad y menos a las maquinarias partidistas. Por lo tanto, una democracia que permita votar directamente a aquellos que la ciudadanía identifique como sus aliados, los que en cada barrio han sido receptivos a las necesidades de los vecinos. ¿Para cuándo una auténtica democracia participativa, con listas abiertas? Mientras tanto, y a pesar del dominio, las normas y el secretismo del poder municipal, afortunadamente, la crítica, la disidencia y la diversidad son la mejor y más creciente característica de la Barcelona actual.

Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).



La arquitectura moderna, en un clic
febrero 22, 2007, 4:42 am
Filed under: Arquitectura Moderna, Cataluña, UPC

Un nuevo portal publica profusa documentación sobre las grandes obras y proyectos del siglo XX

21/02/2007 | Actualizada a las 09:18h
Barcelona. (Redacción).- Desde el pasado 15 de febrero los amantes de la arquitectura tienen una nueva dirección electrónica que añadir a la pestaña de favoritos de su navegador, la del portal ‘Història en Obres’.

EL origen de este proyecto es la recopilación de los mejores trabajos de investigación presentados desde 1988 en las asignaturas de Historia del Arte y de la Arquitectura II y III de la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona.

Con la ayuda de docentes, doctorandos, jóvenes profesionales y estudiantes, los cuatro miembros del equipo promotor, coordinado por el profesor Fernando Álvarez Prozorovich, se ha elaborado un completo portal de arquitectura moderna en el que pueden encontrarse decenas de fotografías de maquetas, interpretaciones tridimensionales, textos teóricos y referencias bibliográficas sobre las mejores obras del siglo XX.

Los padres de Història en Obres pretenden fomentar un discurso crítico a partir del conocimiento de documentos originales que ayude a elaborar una “”historia en construcción”, en permanente expansión y revisión”, en palabras del profesor Álvarez Prozorovich. “No hay ninguna vocación de neutralidad y, ni mucho menos, pretensiones de coleccionismo de obras o de autores, sino la intención de que el material expuesto sea capaz de generar preguntas nuevas, comprometidas, curiosas”, explica en la página principal del sitio.

Aunque los contenidos están dirigidos principalmente a la comunidad universitaria, todo aquel que desee consultarlos puede hacerlo libremente, ya que el material es de acceso público. Únicamente está protegido con una licencia de Creative Commons, que permite el uso sin ánimo de lucro de los documentos a cambio de citar la fuente y el autor.

La Universitat Politècnica de Catalunya ha dado soporte técnico al proyecto, alojado en su propia página web.