Noticias de Arquitectura


T1 Aeropuerto de Barcelona
julio 3, 2009, 2:33 pm
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por Ricardo Bofill

La vocación de la nueva terminal es ser la puerta de comunicación de Barcelona con el entorno europeo, potenciar el tráfico de conexiones, mejorar la accesibilidad al aeropuerto por los distintos modos de transporte, tren de Alta Velocidad, trenes de Cercanías y la futura ampliación de la línea 9 del metro.

El aeropuerto tiene una superficie de aproximadamente 300.000 m2 y puede absorber un tráfico de 25 millones de pasajeros, el doble que todas las terminales actuales juntas.

El edificio consta de dos bloques principales bajo un único techo: un bloque de hasta 500 metros de ancho, en el que se realizan los procesos de facturación, seguridad y recogida de equipajes, y que conecta a los pasajeros con los distintos modos de transporte, y otro de 700 metros de longitud en el que se ubican las zonas de embarque, espera y equipamientos comerciales.

La arquitectura del edificio conjuga un carácter internacional y multicultural con la luminosidad y calidez ambiental de la arquitectura mediterránea. Su transparencia favorece la iluminación natural de todas las zonas destinadas a pasajeros, permitiendo una visión amplia sobre las pistas, con la vegetación y el mar como telón de fondo.

Al confluir en el diseño una ordenación de máxima funcionalidad, la incorporación de modernas tecnologías, el respeto por el medio ambiente y una arquitectura representativa y singular, el nuevo edificio terminal del Aeropuerto de Barcelona será uno de los referentes de las futuras terminales aeroportuarias de pasajeros del entorno europeo.



El aeropuerto-pájaro de Bofill
junio 14, 2009, 3:32 pm
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El arquitecto inaugura el martes la espectacular nueva terminal de Barcelona

CATALINA SERRA – Barcelona – 13/06/2009

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman? No. Tiene algo de las tres cosas, pero en realidad es la nueva Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona que ha diseñado Ricardo Bofill, en lo que algunos ya consideran una de las mejores obras de su larga trayectoria como arquitecto. Lo de Superman es broma, aunque teniendo en cuenta que el edificio, que se inaugura el próximo martes, tiene una superficie de medio millón de metros cuadrados, con capacidad de acoger 55 millones de pasajeros al año y una amplísima área de servicios, mucho de “súper” sí que tiene. Lo que es más cierto son las otras referencias. “La forma es vagamente metafórica, entre un avión y un pájaro, aunque las metáforas en arquitectura no pueden ser exactas”, explicaba ayer el arquitecto en su despacho, frente a una mesa amplia y casi vacía en la que sólo destacaban las hojas en blanco en las que dibuja sus proyectos.

Empiezo a trabajar siempre en esta página en blanco. Me encierro dos días aquí, en el despacho, y sin otras referencias me pongo a trabajar. Solo, porque la arquitectura es cosa de equipo, pero cuando defines el concepto y tienes que plasmar en una línea la síntesis de las ideas de un proyecto estás solo contigo mismo, con tu experiencia y con lo que sabes. Esta parte de definir mentalmente lo que quieres es lo que más me gusta de la arquitectura, lo más difícil y lo más bonito. Es la parte mágica de la arquitectura, lo más creativo”.No es fácil, como explica Bofill, plasmar en un boceto la complejidad de un proyecto de esta envergadura. “Este aeropuerto es I+D, es investigación aplicada tanto desde el punto de vista de la construcción como de la logística de las múltiples funciones que hay que combinar”, explica. “El de Madrid y éste son los dos artefactos más complicados que se han hecho en España”. Pero, añade, “lo que llena de satisfacción es ver después de 10 años que la línea que dibujaste se ha hecho realidad”.

El edificio de la terminal tiene dos grandes bloques principales, uno ancho en el que se realiza la facturación, seguridad y recogida de equipajes, y otro longitudinal en la que están las zonas de embarque y espera. Además, está conectado con el parking y la estación intermodal (donde en el futuro llegará el metro y el tren de Cercanías) con una pasarela en cuya parte superior se ha situado un centro comercial. Al contrario que la terminal actual, cuya ampliación también realizó Bofill, que era lineal (del estilo de la T-4), ésta es compacta y vertical, con varios pisos, gran parte de los cuales son subterráneos y destinados a la logística. Pero lo más destacable es su claridad, con muchas zonas con iluminación natural tamizada, con vistas al mar y a los humedales del delta del Llobregat y una separación de espacios que permite orientarse sin necesidad de señales. “Intento que la arquitectura sea clara y sencilla, que la gente no se pierda en el circuito”, explica el arquitecto, que ha aplicado su experiencia de viajero al proyecto. “Antes, un aeropuerto era una máquina funcional, pero ahora es también un lugar de uso en el que la gente compra, trabaja, come y descansa. Es un mundo aparte. Lo importante es que se esté bien dentro y que los espacios sean tranquilos, con zonas variadas para que si hay que estar dentro varias horas la espera sea agradable”. El edificio también es sostenible (con miles de placas solares) y funcional, aunque a lo que no ha renunciado Bofill es a que también sea bello: “Parece ser que esto es poco progresista, pero a mí me gustan la inteligencia y la estética”.



Ricardo Bofill: "El modelo de referencia es el suburbio"
julio 7, 2008, 3:09 am
Filed under: Barcelona, Bofill

• El arquitecto catalán más internacional lamenta que en Catalunya haya “falta de ambición de país”

ROSARIO FONTOVA / HELENA LÓPEZ
BARCELONA

Ricardo Bofill se perfiló ayer en el foro Tribuna Barcelona como un arquitecto producto de la mundialización. Más de mil proyectos internacionales de urbanismo y arquitectura avalan una trayectoria gestada en buena parte en una antigua cementera de Esplugues reconvertida en Taller d’Arquitectura. Bofill mostró imágenes de sus principales proyectos y censuró durante su intervención la “falta de ambición” que detecta en Catalunya. “La arquitectura del suburbio es el modelo de referencia actual” dijo, criticando el urbanismo que se realiza.
El arquitecto, que fue presentado por Montserrat Piñol, explicó su llegada a la mundialización: “Tiene un camino ligado a mi carrera y a mi biografía”. Desde muy joven ha realizado proyectos en distintos países, pero, constató, el fenómeno se ha disparado y “ahora a los arquitectos nos llaman para cosas muy extrañas”. “Nos piden hacer objetos insólitos para ayuntamientos o millonarios, con interiores que están más cerca de la escenografía que del interiorismo. Nos piden una marca con todo lo bueno y lo malo que conlleva. Hay una competencia para ver quien hace la bestiesa más insólita”, aseguró.

ESTILO
A pesar de la crisis financiera, Bofill explicó que se construye mucho más ahora que hace una década, con China, Rusia e India como países donde la demanda ha experimentado un mayor crecimiento. Él mismo ha realizado proyectos en los cuatro continentes siempre desde una perspectiva cambiante. “Me gusta cambiar, pasar por arquitecturas diferentes como una excusa para cambiar de estilo. No es lo mismo hacer una arquitectura en Senegal que en San Petersburgo”.
Pero, sobre todo, a Bofill le satisface trabajar a gran escala, crear barrios, ciudades o planes maestros urbanísticos. “La vergüenza mundial –dijo– es que hacemos ahora ciudades peores que hace 100 años”. Y en Catalunya, añadió en una idea que reiteró en su intervención, “el suburbio, que es el modelo de referencia actual, me parece peor que el Eixample”. “No estamos pasando el momento más potente y emblemático”, opinó respecto a la situación en Catalunya. “Es una lástima no tener mayor ambición de país porque se vive del pasado, de los años 80”.
Durante el coloquio posterior, el arquitecto se refirió a un proyecto en curso en Barcelona, el Hotel Vela. “Se situaba en una gran plaza abierta al mar y aunque ha tenido muchos problemas, lo han recortado y desplazado para atrás, al final quedará bien, será como un faro al final de las playas”. También se mostró contrario a retocar la Diagonal según ciertos planes municipales. “No se puede tocar la memoria de las calles, es una falta de cultura y una falta de atención por la historia de este país. Si lo hacen me parecerá una aberración”.
Bofill elogió la singularidad del Eixample, “donde cada 20 metros se ve la expresión de muchos arquitectos y artesanos”, pero calificó la arquitectura del Fòrum de “una porquería”. Preguntado sobre la recolocación de las cuatro columnas de Puig i Cadafalch, dijo que la idea le divierte “aunque sea de poca calidad” porque es un gesto “muy folclórico”. En cuanto al trazado de la línea del AVE por Barcelona, dijo que “no pasa nada si el túnel se hace bien, con buena tecnología y mucho dinero. Si por el contrario se hacen chapuzas y se abaratan los costes, puede haber peligros”.
Finalmente señaló que es para él más cómodo trabajar en Nueva York que en Barcelona, donde hay que tener “mucho cuidado con las formas”. Y aunque dijo que hay buenos arquitectos en Catalunya, afirmó que “el diseño urbano, aparte del que ha hecho mi amigo Oriol Bohigas, es muy malo”.



Bofill dice que la arquitectura de Calatrava "tiene defectos" y "no siempre funciona bien"
noviembre 13, 2007, 3:29 pm
Filed under: Bofill, Calatrava

El urbanista recela del proyecto de circuito urbano y asegura que es “un capricho”
13.11.07 –

Ricardo Bofill, el conocido arquitecto urbanista que creó el primer diseño del jardín del Turia en 1982, mostró ayer en Valencia un doble posicionamiento sobre la figura de Santiago Calatrava.

Durante las jornadas De la riada a la Copa América, que se inauguraron en el MuVIM, el afamado urbanista catalán alabó el ingenio de su homólogo valenciano, si bien también aprovechó la oportunidad para criticar la funcionalidad de las creaciones del genio de Benimàmet.

“Se nota la intervención de Calatrava en la ciudad. Es un arquitecto con aspectos originales y geniales que se ha metido en el mundo del star system de la arquitectura, por su ingenio, capacidad y desafío. Es considerado un genio en Estados Unidos y tiene mucha capacidad. De hecho salen pocos como él en un siglo”, señaló Bofill.

“Pero su arquitectura tiene defectos, hace iconos que no siempre funcionan bien, la acústica va mal o los aeropuertos van mal”, sentenció Bofill durante una intervención, haciendo una referencia velada a actuaciones de Calatrava como la terminal del aeropuerto de Bilbao o el Palau de les Arts.

El urbanista también valoró la ubicación de la Ciudad de las Artes en el centro del jardín del Turia. Preguntado sobre los posibles fallos en el ajardinamiento del viejo cauce (que se hizo por tramos, y no siguiendo el proyecto unitario de Bofill), señaló: “Ha fallado el hacer las cosas sin sentido de estrategia urbana. Los edificios de Calatrava son interesantes, bonitos incluso, como esculturas, pero funcionan mal y urbanísticamente Calatrava no sabe”, comentó.

“Es un arquitecto ingeniero que hace cosas interesantes. Pero podrían haberse puesto (los edificios) un poco al lado, pues se quería llegar con el río (en el proyecto original) a la dársena y abrir la Malvarrosa. Los edificios eran es un impedimento al estar en el centro”, concluyó.

LAS PROVINCIAS se puso en contacto ayer con la oficina de Santiago Calatrava en Valencia para conocer su reacción a las críticas de Bofill, aunque declinaron replicar al urbanista catalán.

Este señaló que cuando diseñó el jardín del Turia el propósito era “convertir un desastre en una obra de arte”. Sin embargo, ayer no quiso valorar la ejecución por tramos del jardín, diferentes al diseño original. De hecho, argumentó que se debió en parte al cambio político en la alcaldía.

El arquitecto también mostró su rechazo a los planes generales para ordenar una ciudad, al considerarlos desfasados, y optó por incluir viviendas en la futura marina. Respecto al circuito urbano, tildó el proyecto de “surrealista”, “caprichoso” y de “idea importada”, en referencia a Mónaco. “Puede ser una idea curiosa, pero es delicada”, añadió.

Por otro lado, la Autoridad Portuaria estableció ayer las reglas del juego en lo que respecta a burocracia de cara a la celebración del Gran Premio de F-1, tras un acuerdo con la organización. Este refleja el tiempo de antelación con el que Valmor tiene que solicitar el uso de cada espacio del puerto que desee ocupar, la normativa de seguridad, o los tiempos de montaje y desmontaje.