Noticias de Arquitectura


¿Esto es arquitectura?¿Dónde está el gusto?
julio 18, 2009, 2:53 am
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En los alrededores de la calle Alcalá hay edificaciones que se divorciaron de la estética y del buen gusto

JESÚS GONZÁLEZ – MADRID – 10/07/2009

Tengo una corazonada, pero mi corazonada es muy descorazonadora para las opciones de Madrid 2016, pues si los oteadores olímpicos hubiesen paseado por los alrededores de la Peineta (que por cierto no tiene nada que ver con el ?Nido? pequinés), podrían haber visto algunas barbaridades urbanísticas y arquitectónicas que son antagónicas a una ciudad que se precia de optar por unas olimpiadas del siglo XXI. Les adjunto una foto de los alrededores de la calle Alcalá, en un radio algo superior a un kilómetro de la Peineta, corazón de la Ciudad Olímpica. Tenemos farolas en medio de las estrechas aceras, que impiden el paso con paraguas, carritos de la compra o cochecitos de niño. Como se puede ver hay edificios en los que la estética y el buen gusto son nulos. ¿Cómo se han autorizado estos ?abortos? en una calle Alcalá o a pocos metros de ella? ¿Dónde está el gusto de los arquitectos? Hay otras zonas más próximas a la Peineta que, supongo, se arreglarán o adecentarán si le conceden las olimpiadas a Madrid
¿Esto es arquitectura?¿Dónde está el gusto?


Arquitectos en España
julio 7, 2009, 1:54 pm
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JOSÉ MARÍA LOZANO
Domingo, 05-07-09
Resisto la tentación de relatarles -a mi manera- la magnífica velada que supuso la representación del wagneriano Ocaso de los Dioses presidiendo (reinando, me corrige con acierto mi amigo Rafael) Doña Sofía, para dedicarme hoy al Congreso Nacional que los arquitectos españoles han celebrado, con éxito, durante tres días intensos.
Quiero resaltar, en primer lugar, la calurosa acogida que la ciudad de Valencia, con su ancestral espíritu hospitalario ha dedicado a los mil quinientos congresistas que han hecho de Valencia en estas fechas -como apuntara hábilmente la alcaldesa Rita Barberá en la inauguración- la capital de la arquitectura española. También es de señalar que el propio presidente Camps hiciera, con tal motivo, una llamada a la unificación legislativa y de mercado del territorio español, fragmentado en exceso con una inflación normativa demasiado localista, enemiga de la eficiencia y deudora de una perversa interpretación de legítimas señas identitarias que no están reñidas con el sentido común.
Han sido muchas las ponencias, comunicaciones, reflexiones y charlas de pasillo en las que, con el fantasma de la crisis económica y sus nefastas consecuencias en el sector de la construcción, se ha abordado el meollo de la cuestión que es el análisis del modelo productivo y organizativo de esta profesión tan antigua como inevitablemente moderna. En mi modesta opinión el debate debe centrarse en la necesaria incardinación de la actividad del arquitecto en los sistemas de producción de riqueza.Tanto a nivel urbanístico -territorial es un término más amplio y más acertado- como edilicio, la gestión eficiente no es objetivo distinto, ni mucho menos incompatible, con la adecuación medioambiental, la funcionalidad, el rigor constructivo y la belleza que siempre persigue nuestro trabajo de arquitectos.
Se han dado cita en Valencia gran parte de los profesionales españoles que más tienen que decir -por su prestigio y reconocimiento- en términos de praxis profesional, de teoría disciplinar y de organización corporativa; y me resulta imposible citarlos aquí a todos.
Pero las cosas han quedado dichas y toca ahora llevarlas a la práctica con la «hoja de ruta» de unas conclusiones de las que ayer se hacía eco la prensa nacional. En esta Comunidad, por lo menos, sabemos cómo hacerlo.


Arquitectura de vanguardia y debate
julio 7, 2009, 1:52 pm
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La Torre Pelli, la Biblioteca del Prado y el plan de la Encarnación dividen a los expertos

SANTIAGO BELAUSTEGUIGOITIA – Sevilla – 05/07/2009

Tres nuevas edificaciones agitan el debate en Sevilla en los últimos tiempos. La Torre Pelli, la Biblioteca del Prado de San Sebastián y el proyecto Metropol Parasol de la plaza de la Encarnación han reavivado las diferencias en torno al modelo urbanístico de la ciudad. Los defensores de estas edificaciones aducen que cuando estén construidas, los vecinos las asumirán como algo propio, como un motivo de orgullo para Sevilla. Sin embargo, sus detractores creen que las ubicaciones de estos edificios no son las más adecuadas para preservar ese carácter de ciudad histórica y monumental por el que Sevilla es célebre.

La petición hecha por la Unesco, el pasado domingo, para que se paralice la construcción de la Torre Pelli ha destapado la caja de los truenos. El Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla (COAS) convocará una asamblea sobre la Torre Pelli en septiembre. Y el acto culminará con una votación en la que los arquitectos de Sevilla mostrarán su postura ante el impacto visual de este rascacielos de 178 metros sobre la ciudad.

El COAS también ha manifestado sus reparos ante la construcción de la nueva Biblioteca Central de la Universidad de Sevilla, obra de la arquitecta iraquí Zaha Hadid, en el Prado de San Sebastián. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha anulado la construcción de la biblioteca.

Toda esta catarata de acontecimientos ha reactivado un viejo debate que parece consustancial a Sevilla. ¿Se puede conciliar la arquitectura de vanguardia con una ciudad llena de tesoros históricos y monumentales?

El concejal de Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (PSOE), muestra su apoyo a la arquitectura de vanguardia. “Desde el Ayuntamiento tratamos de que todos los conceptos de ideas arquitectónicas sean enfocados hacia esa nueva arquitectura. Sevilla gana con esta orientación porque introduce valor. Sevilla es atractiva por sí misma. Y la nueva arquitectura puede provocar que a los que conozcan Sevilla les apetezca volver para observar esta monumentalidad imbricada con la vanguardia arquitectónica”, comenta Gómez de Celis.

¿Cuál es la relación que estas tres edificaciones tendrán si, finalmente, son construidas con los edificios históricos de Sevilla, como la catedral, el Alcázar y todos los palacios y enclaves monumentales de la ciudad? “La misma que tienen el Pabellón de la Navegación, el puente del Alamillo o Torre Triana. Es nueva arquitectura en un ámbito donde se ha innovado mucho. La Cartuja ha sido un lugar de innovación y vanguardia. Las tres nuevas edificaciones añadirán valor a lo que existe. Cuando alguien pasee en el entorno de la catedral, no verá la Torre Pelli, sino que verá la catedral y la Giralda. Cuando los tres edificios estén construidos e integrados en la vida cotidiana, la ciudadanía los hará suyos. Integraremos esos edificios de vanguardia en el orgullo sevillano y los defenderemos a capa y espada como algo nuestro”, concluye Gómez de Celis.

Santiago Cirugeda, un arquitecto sevillano que ha trascendido fronteras por la originalidad de sus creaciones y que apuesta por una ciudad cuyos barrios cuenten con los mismos servicios que el centro, opina que las tres construcciones obedecen a “una política de búsqueda de edificios singulares”. “Es una política de iconos. En Sevilla no hace falta poner nuevos iconos. Volvemos a los nombres famosos, a los arquitectos singulares que no miran los problemas de los barrios, que no escuchan otras voces que hablan de necesidades sociales”, señala Cirugeda, El arquitecto considera que estos edificios son “un despilfarro público enorme”.

José Ramón Sierra, uno de los arquitectos más prestigiosos de Sevilla, opina que hay que analizar los tres proyectos por separado porque “son completamente distintos”. “El proyecto de la Encarnación es completamente inútil y está basado en un empeño retórico, en una especie de capricho de alguien. Formalmente no le encuentro el más mínimo interés. Es un despropósito”, dice Sierra. “La Torre Pelli es un edificio bastante especial por altura y densidad. Sus dos componentes fundamentales son la calidad arquitectónica del edificio y las infraestructuras que necesita una torre de esa envergadura para su correcto funcionamiento. No está dentro del centro histórico. Está justo en los límites. Será una cuestión de medir esa interferencia y tomar las medidas convenientes para que el impacto sea el mínimo”, explica el arquitecto.

“La Biblioteca del Prado de San Sebastián es otra iniciativa de carácter contradictorio. Me da la impresión de que es un asunto que no se ha llevado bien desde el principio. La elección del sitio es parte muy importante del problema. Se elige el sitio de la biblioteca destruyendo una parte del parque. A Sevilla no le sobran las zonas verdes”, recalca Sierra.

Andrés Joaquín Egea, presidente de la Asociación por la Defensa del Patrimonio Histórico de Andalucía (Adepa), opina que los tres edificios representan “una agresión contra la visión de la ciudad no tanto por lo que significan como arquitectura moderna, sino por el sitio donde están ubicados”. Adepa cuenta con cerca de un centenar de miembros (abogados, arquitectos, historiadores, estudiantes).

“Tanto el edificio de Pelli como el de Zaha Hadid son interesantes. El problema fundamental es su ubicación. Si, por ejemplo, se trasladara la biblioteca a terrenos de la Expo sería algo extraordinario, ya que Hadid es una de las mejores arquitectas de las corrientes más vanguardistas. También sería extraordinario si se trasladara la Torre Pelli a Sevilla Este. Porque debe haber dos Sevillas. Debe, así, haber una Sevilla que sea capaz de conservar lo mejor y lo que le ha dado carácter propio. Y debe crearse una nueva Sevilla que engarce con el futuro”, comenta Egea, que es director del Colegio Buen Pastor.

“Estamos a favor de renovar la arquitectura. Creemos que en una zona nueva no se puede repetir la casita del siglo XVIII. Pero tampoco tiene sentido destruir una casita del siglo XVIII para poner en su lugar algo que no se corresponde con la herencia del pasado”, concluye Egea.

El debate es, pues, mucho más complejo que el de tradicionalistas frente a renovadores. La arquitectura de los tres edificios despierta opiniones favorables y contrarias. Y su ubicación está en el centro de esta marejada que agita la ciudad.



La arquitectura emergente se enfrenta al “todo vale”
julio 4, 2009, 2:29 pm
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  • En las jornadas se contrastó la obra de 14 estudios emergentes con firmas consagradas
  • Gran parte de los debates trataron la relación de lo arquitéctónico con sus contextos
Por DIEGO FULLAONDO (SOITU.ES)
Actualizado 03-07-2009 23:06 CET

Como apunté hace algunos días, el fin de semana del 19 al 21 de junio, tuve ocasión de acudir en Navarra al I Campus Ultzama de la Fundación Arquitectura y Sociedad, dirigido por Felix Arranz. La mecánica fue bastante sencilla: durante los tres días de encierro, 14 estudios de arquitectura emergentes (denominados “próximos” en el campus) provenientes de toda España presentaron su trabajo y sus ideas, contrastándolas con las de arquitectos de trayectoria consagrada y con las opiniones de agentes de otras áreas de la sociedad (entre las que estaba yo, como crítico de arquitectura de soitu.es). El último tramo de la tarde de cada jornada se dedicaba a un debate más desordenado y menos sistemático que, como suele ocurrir, resultó la actividad más intensa e interesante del evento.

Obra de una guardería del estudio Los del desierto, participante en las jornadas.

Resulta difícil articular un texto de interés general que recoja lo expuesto y comentado. La querencia natural hacia las tablas de la endogamia que sufrimos los arquitectos, unida a una inevitable especialización de la discusión, hacen que el tema se haga, quizás, un poco árido para el profano. Sin embargo creo que vale la pena el intento de relatar lo ocurrido en palabras llanas (todo lo posible), aunque sólo sea para acercar un poco a los más alejados las preocupaciones y procederes de los arquitectos (al menos las de algunos).

Una consideración inicial para evitar equívocos. El grupo de arquitectos presente en Ultzama no representa al conjunto de la profesión. Como bien se señaló durante las discusiones, un porcentaje altísimo de la construcción que se realiza es absolutamente ajena a este debate. Desde este punto de vista, podemos afirmar que los titulados arquitectos se han escindido en, al menos, dos grupos (muy desiguales en tamaño y ocupación):

  • Un pequeño grupo, mayoritariamente repartido en torno a las escuelas de arquitectura de toda la geografía española, que desde sus ópticas particulares, intentan encontrar respuesta a una pregunta corta pero extremadamente compleja: ¿qué arquitectura debemos hacer? Muchas de sus conclusiones y resultados irán muy lentamente filtrándose al conjunto de la actividad edificatoria.
  • Una enorme mayoría de profesionales, que también en su mayoría, orbitan alrededor de los colegios profesionales, son ajenos completamente a este problema y se dedican a construir nuestras ciudades dentro de un marco normativo, técnico, ético y social que no cuestionan en absoluto. Asépticos ejecutores de aquello que la sociedad y/o el mercado les demanda, profesionalmente impecables, que están, como dicen, “para lo que les manden”.

A pesar de que el Campus de Ultzama debemos encuadrarlo básicamente dentro del primer grupo de los descritos, resultan inevitables en este tipo de reuniones algunas intervenciones más propias del segundo. En general, rebajan sensiblemente el interés del debate debido a la búsqueda de conclusiones precipitadas: la excesiva y recurrente referencia a la actual crisis del sector de la construcción en España; la demonización del período de los llamados arquitectos estrella, que para más inri, muchos coinciden en señalar que inició su andadura con nuestro Guggenheim bilbaíno; o —un clásico— culpabilizar a la ineducada sociedad española incapaz de apreciar la diferencia entre la buena y la mala arquitectura. En fin, comprensibles momentos de debilidad, de los que nadie se libra.

Unifamilar de Santiago Carroquino, también ponente.

La primera diferencia entre las posiciones de los 14 estudios próximos presentes en Ultzama radica en su particular selección de los contextos pertinentes para lo arquitectónico. Es decir, cada uno de ellos (o, más bien, por grupos bastante reconocibles), estima que algunos aspectos de la realidad (contextos) son relevantes (pertinentes) para la construcción de su respuesta arquitectónica.

Para unos pocos, el mundo interior del arquitecto, mágico, intransmisible en su totalidad y fuertemente metafórico, sigue siendo el contexto básico desde el que afrontan la arquitectura. Para muchos, el entorno físico inmediato sigue siendo un dato de incuestionable importancia. Para otros, el sistema constructivo es determinante a la hora de definir la configuración arquitectónica. Es también muy frecuente que se adopten como contextos pertinentes las resoluciones previas que la historia de la arquitectura ha ido articulando para problemas similares. Pero también hay quienes piensan que el entorno de un edificio no se limita a su realidad física circundante, sino que está más determinado por las actividades que albergará y las interacciones que provocará, incluso en lugares muy alejados. Y hay quien opina que la arquitectura, a pesar de su pesada inercia natural, debe esforzarse en reflejar y resolverse de acuerdo a las preocupaciones y características de la sociedad más contemporánea. El valor icónico, representativo o incluso publicitario de los edificios, también es un punto de partida bastante común. Etc.

Muchos, quizás la mayoría, afirman honestamente estar atentos a todos o a gran parte de estos y otros contextos. Pero un rápido vistazo a su producción muestra con claridad cuáles de esos contextos pertinentes son los dominantes en sus razonamientos y resoluciones. Y de esa diferencia nace la diversidad de propuestas que, efectivamente, configura en la actualidad un paisaje general tan rico, tan variado. Y, al mismo tiempo, tan confuso.

Porque el aprecio de la diversidad no debe confundirse con el relativismo absoluto. No es, “todo vale”. O al menos, no es “todo vale lo mismo”. El auténtico aprecio por la diferencia, por lo diverso, está, en primer lugar, en detectarlo y definirlo con precisión. Y en segundo, en comprobar cuál de los diferentes acercamientos se aproxima más al idóneo.



The Architecture Issue
julio 3, 2009, 2:47 pm
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Published: July 1, 2009

If an issue “devoted to architecture and infrastructure would be incomplete without architects,” the vision of future infrastructure offered in the June 14 issue is curiously lacking. The most exciting infrastructure advances today are not being developed by architects. Urban designers and landscape architects are creating public spaces that double as water-treatment facilities; new businesses are using cars to transform energy distribution and storage; artists are rethinking municipal waste facilities; product designers are making it possible to aggregate individuals’ choices to create real change; and engineers are inventing transformative technologies right now.

The infrastructures of the 21st century will undoubtedly take on visible form and create public benefits as suggested by Grimshaw Architects et al. But they will do so because they integrate the expertise of planners, designers and engineers. These interdisciplinary teams are already creating new visions of what urban infrastructure can be — visions The New York Times should be celebrating, as they are the future systems we need.

CHARLIE CANNON
Department of Industrial Design
Rhode Island School of Design
Providence, R.I

While thrilled by the Infrastructure issue of The New York Times Magazine, I was struck by a gaping absence. Here in New York City, we are undergoing our own infrastructure revolution, and yet I didn’t see even a cursory mention of it. In our own backyard, we are in the process of gaining bus rapid transit, protected bike lanes (one on Ninth Avenue reduced collisions between bikes and cars by more than 40 percent) and traffic islands’ making street intersections safer for children, the disabled and the elderly. And pedestrianization! Don’t get me started! Locals, tourists and the upper crust are mixing, with laughter and sandwiches, in the middle of new plazas in Madison Square, the Meatpacking District and Times Square. The work and the vision of our own local hero Janette Sadik-Khan [commissioner of the city’s Department of Transportation] and her staff deserve praise and a lengthy feature article in the next New York Times Magazine.New York

BARBARA LEITERMAN
New York

In “Bridging the Gap,” Henry Petroskifocused on bridges, the most visible infrastructure. But he ignored the invisible infrastructure: aging underground water and wastewater pipes that are rupturing at an increasing rate. The American Society of Civil Engineers gives these aspects of our underground infrastructure a grade of D-minus. According to the U.S. Environmental Protection Agency there are more than a million miles of underground pipes; many are getting old. Our own utility has had more than 4,000 breaks and leaks among our water pipes in the last two years. Please don’t forget the underground pipeline. Our lives depend on clean water.

TERESA D. DANIELL
Washington Suburban Sanitary Commission
Laurel, Md.

I applaud Henry Petroski for his timely essay about our need to rethink the way we build infrastructure. With stimulus money providing a fraction of what is needed, the current administration must support a highway reauthorization bill capable of improving our crumbling roads and bridges. In addition to sufficient funding, governments can and should use alternative delivery methods to get “best value” proposals for their projects, as the success of the Interstate 35 W bridge demonstrates. One such alternative is public-private partnerships, through which governments can borrow money from the private sector and pay it back over a longer period of time than is traditionally possible with municipal bonds. This means cash-strapped states can build projects immediately without raising taxes or diving deeper into debt.

With a viable model already working in Canada and elsewhere, the United States should adopt these proven methods to finance and build our much needed public infrastructure.

TOM RADEMACHER
Longmont, Colo.

Thank you for Jim Lewis’s thoughtful piece on humane prison design (“Behind Bars . . . Sort Of”). Our organization has collected the signatures of more than 1,000 architects (and their supporters) who have pledged not to design prisons in the United States — not because we oppose the type of humanism displayed by Josef Hohensinn’s design at Loeben, but because U.S. prisons are failures irrespective of their design. The facts we rely on were thoughtfully and cogently presented in the article, but our conclusion is different from the implication that better architecture cannot reverse the social injustices and policy failures of today’s American criminal-justice system but will only make it larger and capable of warehousing more people. Perhaps when American criminal justice is based on the concept of respect for human dignity in all circumstances, as Hohensinn so eloquently carved into his building, we will be ready for a new generation of prisons. For now, more prisons just expand the space for the racism, violence, antidrug hysteria and contempt for the poor that pervade the “tough on crime” demagoguery of too many American politicians and their supporters. In other words, before American architects can follow Mr. Hohensinn, we must have “clients” who are willing to challenge the current attitudes toward criminal justice. We hope this article will move the conversation in that direction.

RAPHAEL SPERRY
Alternatives to Prison / Prison Design Boycott campaign
Architects / Designers / Planners for Social Responsibility
San Francisco



Contra la arquitectura espectáculo
julio 3, 2009, 2:43 pm
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Los profesionales critican las obras emblemáticas sin función social

JOSÉ LUIS PARDO – Valencia – 02/07/2009

Trece años después de su último encuentro, los arquitectos españoles se reúnen desde ayer en el Palacio de Congresos de Valencia para dar un nuevo rumbo a la profesión ante la triple crisis que deben capear: la económica, la energética y la ambiental.

En la jornada inaugural del IV Congreso de Arquitectos de España, el presidente del gremio, Carlos Hernández Pezzi, hizo hincapié en la necesidad de hacer un urbanismo “para los ciudadanos, nuestros verdaderos clientes” y criticó la tendencia de los últimos años hacia la llamada arquitectura espectáculo: “Sería absurdo hacer obras que no merezcan la pena como emblemas, no creen valor añadido y sean muy caras”. Pezzi elogió la rehabilitación de Valencia y destacó alguna de sus construcciones, como el propio Palacio de Congresos, el Institut Valencià d’Art Modern o el edificio Veles e Vents, ninguna de ellas obras del arquitecto con el que se asocia a la ciudad, Santiago Calatrava.

Uno de los conferenciantes estrella del congreso, el arquitecto Luis Fernández-Galiano, realizó críticas en la misma línea. En su intervención Paisajes para después de una Burbuja, señaló creaciones de Calatrava y del gurú de la arquitectura Rem Koolhaas como ejemplos de “sueños de los creadores”, en referencia a la falta de función social de estos edificios. Tanto Fernández-Galiano como Pezzi, coincidieron también en identificar “la producción extensiva”, especialmente los chalés adosados, como el gran enemigo de un urbanismo de calidad y sostenible.

La alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, arrojaron una visión más optimista en el acto de inauguración del encuentro. En su discurso de apertura, Barberá presumió de su proyecto urbanístico, “destinado a mejorar la calidad de vida” de los ciudadanos. “Ahora la prioridad es la protección de la huerta, algo que no estaba previsto en el Plan General de 1988 y que se ha hecho bajo mi mandato”, enfatizó ante los cientos de arquitectos presentes. Camps destacó que en momentos de crisis se pueden planificar grandes proyectos, como “este palacio o la avenida de las Corts, una de las más modernas de la ciudad”.

El congreso, sin embargo, arrancó ayer entre las críticas de los vecinos de El Cabanyal. Los manifestantes recibieron a la alcaldesa y al presidente de la Generalitat al grito de “expolio”, en protesta por el proyecto del gobierno local del PP de prolongar hacia el mar la avenida de Blasco Ibáñez a costa de más de 1.600 viviendas.

Los 15 vecinos del barrio pesquero desplegaron sus pancartas con el lema Salvem el Cabanyal y esperaron a los dos mandatarios a las puertas del Palacio de Congresos. El primero en llegar, con diez minutos de retraso, fue Camps, que charló durante un instante con una de las afectadas. “Le he invitado a mi casa, el número 50 de la calle de Eugenia Viñes. Me ha dicho que vendrá, pero del dicho al hecho… ya se sabe”, comentaba incrédula Carmen Cuevas.

La alcaldesa llegó 30 minutos después. Los manifestantes hicieron sonar sus silbatos y varios de ellos comenzaron a acercarse a Barberá, saltándose la barrera de policías. El momento de mayor tensión se produjo cuando una vecina se encaró con la alcaldesa gritándole “expolio”, mientras era empujada por un miembro de seguridad del Ayuntamiento. Barberá, sin perder la sonrisa un solo instante, agarró la camiseta de la manifestante y comenzó a mover el dedo índice de un lado y a otro, indicándole que sus críticas eran infundadas.

Las puertas del Palacio de Congresos se convirtieron en una barrera entre la crispación ciudadana y la satisfacción institucional. Los dos mandatarios visitaron todas las casetas del recinto y saludaron cordialmente a todo el que se le acercaba.



La Torre Pelli tendrá un impacto brutal desde el puente San Telmo
junio 28, 2009, 2:45 am
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POR M. J. PEREIRA
Domingo, 21-06-09
Rafael Manzano_ Arquitecto, restaurador y ex director conservador del Real Alcázar
-¿Cómo ve a Sevilla, arquitectónicamente hablando?
-Yo veo a Sevilla en una situación de crisis, de cambio. Ha sido una ciudad de circulación rodada inadecuada y ahora es una ciudad esencialmente peatonal, con todas las ventajas y problemas que da la peatonalización. Para los cascos antiguos no es del todo bueno la peatonalización. Ésta es buena si pervive algo de organización de transporte colectivo urbano. El tranvía es agradable, pero tiene una estructura externa diabólica por sus catenarias. El tranvía fue una idea romántica de un alcalde, pero hubiera sido más barato y versátil un sistema de microbuses ecológicos.
-¿Qué tiene de malo la peatonalización?
-Deja muerto el casco antiguo y, sobre todo, determinadas áreas. Es como si hubiera cortado el sistema circulatorio y hubieran quedado zonas sin riego sanguíneo.
-¿Qué le parece la restauración de casa antiguas sevillanas?
-No se está haciendo con fidelidad al original, aunque los planos hayan pasado por la Comisión de Patrimonio Artístico. En Sevilla queda poca arquitectura popular por defender. Ahora tenemos que defender Carmona o Écija.
-¿Apoya Metropol Parasol?
-Ha sido un error tremendo. Se trata de una obra cara, inútil, deteriorante del espacio urbano donde está integrado. Ese proyecto es una birria porque esas setas están fuera de escala. Además, la madera de las setas no durará mucho con esta climatología. En principio no me parece mal ese proyecto, sino donde se ubica porque ni siquiera cabe en esa plaza. El proyecto deberían haberse hecho en Bermejales, en una zona carente de lenguaje arquitectónico. Por otra parte, se ha engañado a esta ciudad diciendo que se han salvado los restos arqueológicos. El 60% de lo que hay bajo el suelo son macizos de hormigón de cimentación.
-La Torre Pelli está al menos alejada del casco histórico…
-El sitio está fuera del casco histórico y yo pensaba que el impacto no iba a ser excesivamente grande, pero mi amigo y discípulo Fernando Mendoza ha hecho un estudio riguroso de la perspectiva de la Torre Pelli desde el puente de San Telmo y me he llevado las manos a la cabeza. Su impacto será brutal, empequeñeciendo a la Giralda.
-El arquitecto Víctor Fernández Salinas profetiza que no se hará la Torre Pelli, a la que se opone el Icomos, de la Unesco.
-Me gustaría profetizar que será así, pero ya me equivoqué con las setas. En la Academia San Fernando de Madrid se produjo una gran discusión al respecto. Algunos arquitectos decían que las ciudades no podían quedarse inmovilizadas y que había que construir rascacielos, pero la mayoría éramos contrarios a la Torre Pelli.
-No le gusta la ubicación de la Torre Pelli, ¿y su estética?
-Es de una arquitectura malísima, aunque sea de un arquitecto de renombre. Las academias de Madrid también elogiaron el monumento al 11-M, que ha resultado ser una basura, el antimonumento, la vulgaridad y la torpeza. A la Torre Pelli puede pasarle los mismo.
-¿Por qué cree que Cajasol se empeña en construir la torre y el Ayuntamiento en apoyarla?
-Los ayuntamientos tienen el deseo de la modernización y creen que ésta pasa por tener rascacielos. Cajasol está empeñada porque la considera un símbolo de futuro. El acuerdo urbanístico que permitió ese negocio especulativo fue una barbaridad. Errores de este género ya se cometieron en Sevilla. La Torre de los Remedios fue el precedente más próximo.
-¿Qué edificio u obra civil moderna destacaría en Sevilla?
-Para mí es un monumento el nuevo Seminario. Sin poner los ojos en blanco, ese edificio me parece una obra de calidad. Me gusta el puente de Calatrava porque es un gesto de modernidad y estéticamente está bien.
-¿Qué asignaturas arquitectónicas tiene pendientes Sevilla?
-Poner en valor los pocos monumentos que nos quedan, ordenar algunos espacios urbanos, como el entorno de las iglesias que están en encrucijadas. Con buena voluntad, pero con mala arquitectura, lo que se ha hecho por detrás de San Luis es un horror, algo nauseabundo, que ahí queda para perpetuo escarnio de esta ciudad. Menos mal que queda intacta la otra fachada de esta iglesia. Por otra parte, un buen PGOU debería reestudiar la ciudad con un equipo de arquitectos, no de urbanistas.
-¿Por qué esa animadversión hacia los urbanistas?
-Hoy creemos demasiados en los urbanistas, pero éstos sólo tienen cifras, dimensiones, volúmenes, superficiales útiles, alturas… Si queremos hacer una ciudad bella la tenemos que repensar arquitectos y desde la arquitectura, intentando reordenar los espacios, que no va a ser los antiguos ni los ultramodernos.
-¿Que le parece la restauración del Palacio de San Telmo?
– El Palacio de San Telmo ha tenido muchas intervenciones en muchas épocas y algunas lamentables, como cuando se acopló para el Seminario. Pero al menos el cascarón estaba muy bien y creo que nadie va a alterarlo. Del proyecto de rehabilitación había cosas que no me gustaban nada, pero ya está hecho y yo soy de los que piensan que: «a lo hecho, pecho». Se planteó un parking subterráneo y yo aconsejé que se explorara arqueológicamente porque allí pasaba la Vía Augusta, había una necrópolis romana…
-Usted fue director conservador del Alcázar, ¿cree que el Salón de Embajadores debe usarse para cenas y fiestas?
-El Alcázar está muy bien restaurado y con ello elogio lo que se ha hecho después de mí. En lo que respecta a su utilización, estoy en contra de su uso excesivo, aunque también está para usarlo y verlo. Me parece bien que si vienen unos congresistas, el Ayuntamiento lo abra por la noche. Otra cosa son las copas. El Alcázar es un edificio que tiene mucha sacralidad. En el Salón de Embajadores se casó en privado Carlos V y allí no deben hacerse comidas o cenas. Su uso debe estar limitado al Rey y pocas veces.
-¿Está a favor de indultar algunos pabellones de la Expo 92?
-Creo que hay poca arquitectura de calidad que proteger en la Expo 92. La Muestra Universal fue un fracaso arquitectónico dramático. Ni se hizo urbanismo ni arquitectura. Había cosas aisladas, como el pabellón de Finlandia, que tenía bastante interés arquitectónico. El de España es un pabellón que no está mal, un pabellón académico. El de la Navegación está muy ponderado, pero a mí personalmente no me gusta. Lo que no entiendo son operaciones como Isla Mágica, una ridiculez lamentable, una chapuza, una horterada impresentable.
-¿Qué hubiera hecho en los terrenos de Isla Mágica?
-Un campus universitario. en el que podían haber tenido cabida usos residenciales para profesores y alumnos.
– Y la Alameda, ¿está bien resuelta su remodelación?
-Salvo el edificio de la Comisaría, la Alameda tiene arreglo. Que busquen un arquitecto y que la arregle. Sevilla tiene una arquitectura esencialmente pintoresca y en cuanto se quiere hacer una arquitectura esencial, se va en contra de la urbe.
-¿Sabe que el Ayuntamiento planea la modificación de la fachada de la Casa de la Contratación, que hizo usted?
-No lo sabía. La dibujé inspirándome en una traza antigua que había en la Casa de la Contratación. Supongo que si yo me muriera no la tirarían, pero como estoy vivo, piensan que me van a molestar. En esta vida me molestan muy pocas cosas y estoy más para allá que para acá. Me sorprende porque la Casa de la Contratación no es de las cosas mías que más han sido criticadas. Pero bueno, cuando vea la nueva fachada, a lo mejor pienso que es mejor que la mía.