Noticias de Arquitectura


La sombra de la escuela Bauhaus
julio 27, 2009, 3:17 pm
Filed under: Arquitectura Alemana | Etiquetas:

Publicado el 26-07-2009 , por Carmen Vela. Berlín

Hace noventa años, Walter Gropius fundó una escuela de arquitectura y diseño cuya influencia aún perdura. La capital alemana exhibe más de mil objetos nacidos de este movimiento.

La escuela Bauhaus, fundada en 1919 en Weimar, trasladada a Dessau en 1925 y cerrada por los nazis en 1933, poco después de su traslado a Berlín, es hasta hoy el artículo de exportación alemán con más éxito del siglo XX. Y su influencia en la arquitectura, el arte y el diseño llega hasta nuestros días. La retrospectiva que se puede ver hasta noviembre en Berlín es la mayor organizada hasta ahora y coincide con el 90 aniversario de su creación y con el 20 de la caída del muro.

Fue polémica desde el primer momento: la dictadura del cuadrado para unos, la utopía de la arquitectura social para otros. La muestra se abre con el cuadro Las catedrales, de Lyonel Feininger (que ilustró el manifiesto de fundación del movimiento) y con una fotografía de una catedral alemana que acompañó siempre como un talismán al fundador del movimiento, Walter Gropius. “Las catedrales eran el núcleo de sus ideas: el de la unidad de todas las artes y oficios en la arquitectura, siguiendo el ejemplo de lo que fueron en la Edad Media la construcción de las catedrales donde arquitectos, pintores, escultores y todo tipo de artesanos trabajaban juntos”, explica el historiador Klaus Weber.

La muestra se desarrolla siguiendo una cronología histórica y cromática: comienza con el amarillo de sus orígenes y se cierra en 1933, con el negro profundo, símbolo de la llegada al poder de Adolf Hitler. Tres veces en sus catorce años de existencia intentaron cerrar la escuela; al final lo consiguieron los nacionalsocialistas en 1933, cuando la dirigía Ludwig Mies van der Rohe. “Era demasiado moderna. El régimen se oponía a todo lo que fuera vanguardia y, sobre todo, si lo que se creaba y se estudiaba se hacía con dinero del Estado”, dice Weber.

Laboratorio de ideas“Aquí, en Berlín, Mies van der Rohe trató de salvar el movimiento y resistir el embate del Tercer Reich transformando su escuela pública en una institución privada. Fracasó, pero ni aun así logró el nazismo su objetivo de acabar con él”, recordó el presidente de la Fundación Weimar, Helmut Seeman.

La escuela Bauhaus fue “un laboratorio de ideas del siglo XX”, que quería romper moldes después de la Primera Guerra Mundial, según Philip Oswalt, director de la fundación Bauhaus.

Intentó socializar el arte, diseñar para la producción industrial en serie, pero sólo lo consiguió en parte “pues los empresarios desconfiaban de los artistas”. Pero sus diseños, las sillas y butacas de Marcel Breuer o la lámpara Wagenfeld, por ejemplo, son todavía hoy objetos de culto, copiados hasta la saciedad.

A lo largo de las 18 estaciones en las que se estructura, la muestra de Berlín, que recoge más de mil objetos, recorre las múltiples ramificaciones de la Bauhaus, y su influencia en el expresionismo, futurismo y dadaísmo. Vasily Kandinsky, Mondrian, Láslo Moholy o Paul Klee fueron algunos de sus destacados representantes.

La exposición estará abierta en el edificio Martin Gropius, diseñado por el tío del fundador de la escuela, a pocos metros de la Potsdamer Platz de la capital alemana. En noviembre se trasladará al Moma de Nueva York.

Objetos cotidianos
En el centro de la muestra hay una instalación de la americana Christine Hill realizada para este noventa aniversario en la que se trata de ejemplarizar la influencia de Bauhaus en la vida cotidiana. La máxima de Bauhaus “funcional para el pueblo, no lujo”, se cumplió en parte como refleja la trivialización que la industria hizo de las ideas de los arquitectos. Entre ellos las lámparas de cristal, las teteras de porcelana o las librerías de Ikea. El coste de la exposición asciende a tres millones de euros, que han sido financiados en parte por diferentes empresas constructoras.



Arquitectura en Alemania: de Bauhaus a la Alemania de la posguerra
junio 12, 2007, 1:41 pm
Filed under: Arquitectura Alemana, Bauhaus

Entre destrucción y reconstrucción, la arquitectura alemana del siglo XX estuvo marcada por el racionalismo, el nacionalsocialismo, el comunismo y la democracia. Durante este periodo Alemania dio a luz a grandes arquitectos.

El fin de la I Guerra Mundial supuso para Alemania una inflación que acabó por derrocar todo el mercado inmobiliario. Las respuestas ante la crisis fueron una inyección de subvenciones y una nueva política residencial estatal, que determinó todo el siglo XX, en el que, por primera vez en la historia, el derecho a una residencia decente se convirtió en una realidad para muchas familias. Este era uno de los derechos fundamentales de la Constitución de Weimar, con la que se estableció la primera República alemana en 1919.

Pragmatismo y eficiencia

El hecho de que el mercado inmobiliario estuviese en manos de grandes cooperativas llevó a la construcción de núcleos residenciales, para los que sólo había espacio suficiente en la periferia de las ciudades. A diferencia del hogar burgués del siglo XIX, la función social dejó de ser un factor determinante.

La experiencia industrial de los Time and Motion Studies, estudios que buscaban el pragmatismo y la funcionalidad en el espacio de trabajo, también se trasladó a la distribución de las residencias: cuando la mujer llegaba a casa, iba primero a la cocina, que estaba situada al lado de la despensa, y ésta, a su vez, comunicada con la sala de estar. La aglomeración del siglo XIX fue sustituida por espacios más luminosos y mejor ventilados, y las antiguas manzanas por bloques independientes.

A pesar de que la habitación se convirtió en el la preocupación principal de los arquitectos de la época, el funcionalismo ganó terreno a la cuestión artística. La estructura amorfa destronó a la forma y el detalle. Se trataba del inicio del modernismo arquitectónico, cuyo racionalismo pasó a ser conocido como “Neues Bauen”, nueva construcción, y que culminó, pocos años más tarde, con el “International Style”, estilo internacional, muy criticado por los arquitectos posmodernitas.

“Comunismo y judaísmo internacional”

Alrededor de 1910, Mies van der Rohe, Le Corbusier y Walter Gropius, considerados los padres del modernismo arquitectónico, trabajaban en las oficinas de Peter Behrens en Berlín.

Los proyectos de Behrens para la compañía eléctrica berlinesa AEG, para la que no sólo diseñó el logotipo, sino también los edificios, influyó notablemente en el proceso de industrialización de la construcción, decisivo a la hora de superar el dilema artístico relativo al nuevo estilo arquitectónico.

Gropius se convertiría más adelante en el primer director de la Bauhaus, la escuela de diseño y arquitectura más importante de todo el siglo XX. Fundada en Weimar en 1919, en 1925 fue trasladada a Dessau, donde el mismo Gropius diseñó una sede de estilo racionalista. En 1932, por motivos políticos, la escuela se llevó a Berlín, donde pasó a estar dirigida por Mies van der Rohe. Los nazis la cerraron un año más tarde: para los adeptos de Hitler, el modernismo era sinónimo de comunismo y de “judaísmo internacional”.

Urbanización de Weissenhof

Uno de los principales ejemplos del Neues Bauen es la urbanización de Weissenhof, cerca de Stuttgart. Bajo la batuta de Mies van der Rohe, 17 arquitectos provenientes de diversos países, entre ellos Behrens, Gropius y Le Corbusier, diseñaron proyectos para la exposición de 1927, año en el que más de 500 mil personas visitaron los 21 edificios de la feria de Weissenhof, cuyo objetivo era mostrar un ejemplo de residencia del hombre moderno en la gran ciudad.

Los arquitectos de la Bauhaus intentaron crear una atmósfera sana, iluminada y ventilada a través de plantas bajas flexibles. Lo que todos los diseños tenían en común era la superación del eclecticismo arquitectónico, la unión de la arquitectura con la vida cotidiana y el uso de nuevas técnicas y materiales de construcción. Se trataba de una arquitectura cúbica y sin adornos: un mínimo de forma para garantizar un máximo de libertad.

A partir de 1933 Weissenhof cayó en desgracia. Los nazis tacharon la urbanización de “vergüenza”, de “suburbio de Jerusalén” y de “ciudad de árabes”. La II Segunda Guerra Mundial les ahorró el derribo. No obstante, el núcleo urbano fue restaurado en los 80 y hoy recibe millares de turistas cada año. Lo mismo ocurrió con el edificio de Gropius en Dessau: fue restaurado entre 1996 y 2006; la Bauhaus es hoy Patrimonio de la Humanidad.

Urbanismo de posguerra

Las bombas de la II Guerra Mundial destruyeron, principalmente, las áreas de mayor densidad urbana. De los 18,8 millones de residencias, 4,8 quedaron completamente destrozadas. Al igual que en Berlín y Múnich, el grado de destrucción alcanzó el 50% en más de 50 ciudades alemanas. En otras, como Colonia, Hamburgo, Núremberg, Dortmund, Essen y Francfort, sobrepasó el 70%.

Al reconstruir las áreas destruidas, tanto en la ex Alemania Oriental como en la Occidental, se evitaron las grandes aglomeraciones urbanas. En el oeste, se apostó por la distribución de los bloques a lo largo de vías vecinales y principales, por la “ciudad orgánica”·apta para automóviles. La antigua Alemania comunista siguió el patrón conservador de las manzanas con enormes patios, distribuidos a lo largo de un eje monumental, como se puede observar en Eisenhütte, la antigua Stalinstadt, o ciudad de Stalin.

De lo apolíneo y lo dionisíaco

El Estadio Olímpico de Múnich, diseñado por Günter Behnisch y Frei Otto entre 1968 y 1972, es un ejemplo de la arquitectura de posguerra. Su contraste con el Estadio Olímpico de Berlín, construido por los nazis para las Olimpiadas de 1936, no es gratuita. En lugar de reproducir el carácter apolíneo e historicista del estadio del 36, Alemania se abrió a nuevas experiencias arquitectónicas, de tipo dionisíaco, como muestra la estructura en membrana acrílica que cubre el recinto, a modo de techo.

Perpetuando el espíritu modernista de los arquitectos de la Bauhaus, Behnisch llegó incluso a diseñar entre 1992 y 1993 la sala de plenos del antiguo Parlamento alemán en Bonn. El edificio estuvo en funcionamiento pocos años. Tras la mudanza a la capital en 1999, el Parlamento volvió a su antigua sede, el edificio del Reichstag, en Berlín.

Carlos Albuquerque (I.G.U.)



Alemania no promueve la arquitectura ostentosa
abril 2, 2007, 5:07 am
Filed under: Arquitectura Alemana, Vanguardia

La gente de ese país está reaccionando a la caída del muro (1989) y los espacios responden a las actuales condiciones de vida

El Universal
Jueves 22 de marzo de 2007
Estas construcciones se distinguen por sus estructuras simples, con fachadas curvas, en forma de semicírculos o con ventanas voladas en forma de cubos y rectángulos.

Igualmente son notables por el uso de materiales simples como el acero, el concreto, el ladrillo y el cristal, aunque algunas ya incorporan materiales inteligentes.

Fue en Alemania donde se fundó la Bauhaus, primera escuela de diseño y arquitectura durante los años 30, que fue un parteaguas del desarrollo de espacios a escala mundial.

Pero ahora descubrimos un panorama distinto que surge como una respuesta a la ostentación y superficialidad de la arquitectura de autor que ha proliferado en los últimos años alrededor del orbe.

“La moderna arquitectura alemana no ofrece un nuevo estilo de vida, sino que por el contrario, parece que está reaccionando ante una situación social que se dio en nuestro país tras la caída del muro (en 1989) y la reunificación alemana”, explica Ullrich Schwarz, curador de la muestra y director del Colegio de Arquitectos de Alemania. en exclusiva para EL UNIVERSAL.

Agrega que los espacios son el resultado de las condiciones del país.

“Ahora tenemos a esta nueva Alemania grande, unida, y lo que queremos ver es si esta nueva situación política y social se refleja en la arquitectura y nos parece que así es; hoy existen diversas manifestaciones al respecto y la primera surge a contrapelo de lo que ha pasado en la arquitectura mundial, en la que se han dado unas estructuras espectaculares, de un efecto mayúsculo, como el museo Guggenheim de Bilbao.

“En nuestro suelo, a partir de los años 90, los alemanes tuvieron que acostumbrarse a una nueva vida, a una nueva situación; no sabían cómo iba a ser el futuro y la reacción fue replegarse a una actitud más sencilla y más modesta arquitectónicamente hablando, no tan espectacular”.

Schwarz explica el subtítulo de la exposición (una modernidad reflexiva): “Para mí, la modernidad reflexiva es un desarrollo de la posmodernidad, en la que se está planteando el fin de las grandes narraciones, cuando llegó un momento en que los grandes proyectos del futuro resultan inciertos.

“Esto lo que produjo fue un proceso de introspección en el que se llegó a concluir que debían aclararse los objetivos que se perseguían y en el que se tuvo conciencia de que las grandes estructuras y formas arquitectónicas no iban a solucionar ningún tipo de problema social, ecológico o económico”, describe.

Además, el curador Schwarz menciona que esta apreciación de la arquitectura también es cosa de actitud. “A los alemanes se nos achaca que somos demasiados serios, pero creo que esto tiene la ventaja de que también nos tomamos en serio los problemas. En el lenguaje arquitectónico, ahora no se trabaja a partir de la forma”.

Dice que la arquitectura de firma con sello personal como la desarrollada por notables como Zaha Hadid, Rem Koolhaas o Frank Gehry tiene una gran efectividad mediática y se vuelve muy comercial, sobre todo por la difusión que le dan los medios. “Sería imposible competir con estas grandes figuras, no tendría sentido. Entonces, en Alemania, hacemos arquitectura sin autor; no es importante quién construyó una obra, sino atender las necesidades del usuario”, expresa.

La vanguardia germana

Una de las obras expuestas que más llaman la atención es la casa R 128, en Stuttgart, a las afueras de Berlín, del arquitecto: Werner Sobek.

Se trata de un ejemplo de modernidad, presidido por la tecnología.

“Es una casa de cristal; puedes verla por todos lados, no utiliza energía eléctrica, sino que la genera por medio de celdas fotovoltáicas que absorben la energía solar.

“En esta casa, aun siendo un ejemplo extremo de modernidad, se reconocen muy bien problemas que se discuten actualmente en la arquitectura alemana, como los de la energía y la ecología. Es un ejemplo brillante que combina un alto refinamiento tecnológico con un gran elegancia y estética”.

La innovación en materiales

“Se utilizan materiales sencillos, económicos y tradicionales como la madera y el ladrillo, pero también otros nuevos, de uso industrial, como grandes placas de plástico para hacer los techos de las casas.

Hay en Alemania una exploración e investigación de materiales inteligentes. En este sentido, ya se utilizan dos placas de vidrio que llevan en medio de ellas un gas especial que reacciona de manera inteligente al sol. Si hay más radiación, se vuelven más oscuras y si hay menos se ponen más claras, como los lentes para sol. También regulan la temperatura en interiores, y a primera vista no se notan.

En ese desarrollo de materiales inteligentes, los ingenieros alemanes están en la punta de lanza”, concluye Schwarz.



Traerán a la UNAM muestra sobre "nueva arquitectura alemana"
marzo 11, 2007, 5:14 am
Filed under: Arquitectura Alemana

por: Notimex
fecha de publicación: 06-03-2007, 17:52 hrs.

MÉXICO.- Con la curaduría de Ulrich Schwarz, llegó a este país la exposición “Nueva arquitectura alemana. Una modernidad reflexiva”, integrada por trabajos seleccionados por la Cámara de Arquitectos de Hamburgo, que podrán admirarse a partir del próximo jueves en la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

De acuerdo con Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se trata de proyectos de jóvenes arquitectos, entre los cuales se pueden apreciar maquetas de gran calidad, planos y fotos.

Expuestas con un sistema museográfico diseñado para conformar una muestra itinerante espectacular, los trabajos, elegidos primero por críticos de arquitectura alemanes y luego por un jurado internacional, estarán en el vestíbulo principal de dicha Facultad, en Ciudad Universitaria.

Destacó que se exhiben ejemplos de 25 edificios, que salvo dos excepciones, fueron terminados entre 1996 y 2002, así como de 10 estudios de arquitectura, con sus obras respectivas, los cuales han influido de manera determinante en la construcción de la República Federal Alemana.

Iglesias, colegios, centros destinados al deporte, un teatro, un museo, edificios de vivienda y oficinas, una biosfera, desarrollos habitacionales uno de las cuales está destinado a la tercera edad, conforman la lista de lo mostrado.

La exposición estará abierta al público del 8 de marzo al 13 de abril, y se puede solicitar el servicio de visitas guiadas a la Coordinación de Difusión Cultural de la Facultad de Arquitectura, de la máxima casa de estudios.

NTX