Noticias de Arquitectura


Los arquitectos reniegan ahora del modelo de construcción masiva
julio 5, 2009, 3:39 pm
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Su congreso en Valencia se cierra apostando por un urbanismo sostenible

JOSÉ LUIS PARDO – Valencia – 04/07/2009

La construcción masiva que ha caracterizado a España durante la última década parece cosa del pasado. Los arquitectos cerraron ayer su congreso haciendo autocrítica y apostando por un nuevo modelo basado en la rehabilitación urbana y el crecimiento sostenible. “Hemos decidido cambiar y ser más sociales y cuidadosos con el medio ambiente”, aseguró su presidente, Carlos Hernández Pezzi.

En el acto de clausura de su encuentro nacional, celebrado esta semana en el Palacio de Congresos de Valencia, todos remaron en la misma dirección: “Hay que servir a la sociedad, que es a la que nos debemos”. Para sentar las bases de este cambio de rumbo, los profesionales subrayaron que es hora de dejar atrás los paisajes violentados y las viviendas vacías, que según sus conclusiones, “nunca se deberían llamar viviendas”. Y es que en España el número de construcciones de los últimos años ha duplicado la demanda de los ciudadanos. En la actualidad, se cuentan 600.000 casas sin habitantes, según datos del Ministerio de Vivienda.

Después de tres días de “terapia de grupo”, como la definió ayer Francisco Camino, uno de los ponentes, han sentado las bases para hacer un lavado de cara a la profesión, que debe superar una triple crisis: económica, ambiental y energética. La rehabilitación del centro de las ciudades y sus barrios será el eje del nuevo modelo en detrimento del urbanismo extensivo que ha plagado el paisaje del país de casas unifamiliares y chalés.

Hernández Pezzi se mostró muy satisfecho con la repercusión del congreso y defendió que “España es un país joven que todavía puede crecer”, pero no con el modelo actual. El presidente de los arquitectos propuso que la profesión se abra a nuevos campos, como el diseño industrial o la arquitectura efímera, y subrayó la importancia de que los proyectos de urbanismo sean globales.

La ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, presidió el acto de clausura una hora después de firmar un convenio con Hernández Pezzi para la protección de los Bienes de Interés Público. Su discurso estuvo en consonancia con el de los profesionales. “Hay que olvidarse de construir 700.000 viviendas al año, nunca más debería ser así”, expuso. “La ley del suelo tiene gran parte de culpa” de esta manera de actuar, añadió.

Después de agradecer a los asistentes su papel en la mejora de la calidad de las viviendas de protección oficial, defendió que la arquitectura debe ser “un patrón de crecimiento sostenible en el uso de los recursos” y afín a las nuevas tecnologías.

En un plano más estrictamente profesional, los ponentes insistieron en que la profesión de be colaborar con todo el sector, sobre todo con los ingenieros, y criticaron la “masificación” de las escuelas, de donde salen 3.000 nuevos arquitectos en cada promoción.

“No voy a decir lo de Samaranch de que estos han sido los mejores Juegos Olímpicos de la historia”, pero “el congreso ha servido para sacarnos de la incertidumbre en un momento tan difícil”, concluyó Hernández Pezzi. La hoja de ruta ya está marcada, sólo falta cumplirla.



«Hay que apostar por la urbe baja en altura, pero alta en densidad»
marzo 26, 2009, 4:06 am
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El director de la revista ‘Arquitectura viva’ cree que hay que volver al centro y olvidarse de las urbanizaciones de chalés


Urbanismo ¿para qué?
febrero 15, 2009, 8:08 pm
Filed under: Pais, urbanismo

XERARDO ESTÉVEZ 12/12/2008

La ciudad, de nuevo global. Bajo este sugestivo lema se ha celebrado en Santiago el foro Ciudad, Territorio y Urbanismo, impulsado por la Consellería de Política territorial, Obras Públicas e Transportes y el Colegio de Arquitectos de Galicia. Tres jornadas en las que un grupo internacional de participantes transitó entre la gran escala americana y el pensamiento francés en torno al individuo y el colectivo, del detalle de la ciudad a la megalópolis. Ha sido un ejercicio para promover los pensamientos en zoom, flexibles, más que los holísticos que se demandaban antes.

Pese a la buena organización, el evento no tuvo apenas repercusión en los medios y el número de asistentes, unos 300, ha sido muy inferior al del foro de arquitectura que se alterna anualmente con el de urbanismo, con un gran eco mediático y éxito entre los alumnos de la Escuela de Arquitectura. Lo urbano, ante su complejidad y dificultad de comprensión, tiene menos audiencia. Por cierto, de mi generación éramos tres. El arquitecto se ha recluido en el proyecto, mientras muchos jóvenes se dejan obnubilar por el diseño efectista que pocos van a tener la oportunidad de realizar. Cabe preguntarse si se puede hacer arquitectura sin conocer el nuevo fenómeno urbano.

Urbanismo, ¿para qué? Cada ayuntamiento, y así lo promueve la legislación urbanística, tiene vocación de ser ciudad, con su núcleo urbano, su zona de expansión y su ámbito rural, máxime las poblaciones vecinas a las grandes ciudades y las del eje atlántico. Ahora, 30 años después de la “navallada”, miramos de nuevo al conjunto de municipios del corredor Tui-Ferrol y del entorno de las ciudades y descubrimos un territorio densamente urbanizado que, de entrada, nos sorprende, luego nos horroriza e incluso incita a anatemizarlo. A esa expresión del territorio, presente de distintas maneras en todo el mundo, le hemos puesto cantidad de nombres: difuso, disperso, fragmentario, archipiélago… pero, para entendernos, le llamamos metrópoli. Es el resultado de la expansión y la conurbación de los municipios limítrofes producida por una sociedad y una economía que, rompiendo los cánones de concentración de la ciudad clásica, se ha desparramado por el territorio con sus servicios, sus empresas y la residencia. No siempre racionalmente, pero ¿a quién le interesa la racionalidad, si se sabe que detrás de esa fuerza de la dispersión viene la administración pública con una economía de la reparación que cose los fragmentos de tejido urbano y vuelve a abrir líneas de fuga con sus infraestructuras y sus planes sectoriales?

El urbanismo como disciplina de la ciudad se nos ha quedado pequeño para entender el fenómeno metropolitano. En un siglo ha pasado por diferentes enfoques -social, infraestructural, estético-formal, burocrático-jurídico- para convertirse en algo más político, pero no por ello ajeno. Hay que desacralizar la palabra política, alejarla del estricto marco partidario, ya que por ella hemos de entender la toma de decisiones claras y concisas en el momento oportuno, evaluando sus consecuencias sociales, económicas y territoriales. La política puede y debe tutear a la economía y la sociedad si está amparada por una buena base técnica, y ahí estamos los profesionales.

El territorio humanizado, la metrópoli, necesita análisis, describir ante todo cómo es, pero eso no quiere decir que el planeamiento haya muerto. Hay que seguir trabajando para que cada ayuntamiento tenga su plan general, contenido y bien articulado. Antes de meternos en la redacción de planes supralocales, como proponen las Directrices de Ordenación Territorial, los ayuntamientos metropolitanos tienen que reunirse con la autonomía en torno a una mesa de negociación y dedicar horas de reloj para llegar a acuerdos de cooperación en cuanto a servicios, transporte público, ubicación de la residencia, coordinación de los planes e incluso fiscalidad. Y, repito, con la presencia de la autonomía para sacar provecho de las inversiones y fomentar el esfuerzo territorial: yo invierto, juntos ordenamos.

Cuando se clausura un foro solemos preguntarnos para quién hablamos, si para los que asisten o si entre los ponentes aprovechamos la oportunidad para actualizar nuestro bagaje. El nuevo territorio metropolitano no necesita fórmulas mágicas; además, no las hay. Supongo que quienes iban tras ellas habrán salido algo decepcionados. Con el urbanismo o el nuevo término que acuñemos no se puede transformar la sociedad, como se pensaba antes, sino, sencillamente, mejorarla.



‘Education for the Citizenship’
septiembre 15, 2008, 3:55 pm
Filed under: Calatrava, urbanismo

* Así son los contenidos en inglés de Ciudadanía en la Comunidad Valenciana
* Se estudiará la arquitectura de Calatrava o los derechos humanos a través de Mafalda

Actualizado lunes 15/09/2008 12:48 (CET)

NOA DE LA TORRE

VALENCIA.- ‘Downloads y didactic units’. Profesores y alumnos ya pueden ir familiarizándose con los términos de una nueva asignatura: la de Educación para la Ciudadanía que, como ya es sabido, en la Comunidad Valenciana arrancará en unos días bajo el título de ‘Education for the Citizenship and Human Rights’.

Los libros de texto ya circulan por todos los centros de la Comunidad Valenciana y los contenidos están incluso colgados en la página web de la Conselleria de Educación. Y Santiago Calatrava tiene un apartado en esto de la cuestión cívica, como no podía ser menos -o al menos así lo parece- en una tierra que venera las construcciones de su arquitecto más internacional.

«Creating spaces for citizenship is not just a metaphor», justifica la unidad didáctica número siete, la dedicada a España en el mundo. O, lo que es lo mismo, «crear espacios para la ciudadanía no es una mera metáfora». Y a partir de aquí, todo Calatrava, cuya «característica visión de la arquitectura lo convierte en uno de los arquitectos más creativos y originales».

Según el material editado por la Conselleria, la construcción más destacable del insigne valenciano no está en la ciudad del Turia, sino en la sueca Malmö. Es el Turning Torso, un rascacielos de 190 metros de altura y 54 plantas que se estudia como ejemplo de «arquitectura viva», inspirada directamente en la naturaleza.

Comenzando por la primera unidad, la consagrada al propio individuo, los alumnos estudiarán, por ejemplo, a Primo Levi, uno de los judíos supervivientes de Auschwitz que dejaron por escrito su testimonio. Su poema ‘Si esto es un hombre’ se estudia como pretexto para analizar a fondo la condición humana y la dignidad de las personas. Más adelante, el eterno debate entre naturaleza o cultura también se planteará a los alumnos de Secundaria que comenzarán este año a estudiar Educación para la Ciudadanía.

Y ¿cómo redactarías tu biografía? El drama de la vida humana se presenta también a través de la película Family Man, tras la que se supone una reflexión sobre la importancia de las decisiones personales o el significado que dan las personas de alrededor a nuestra propia vida. La convivencia y los valores se abordarán en el tema dos, que se hace eco de la conocida como Matanza de Tiananmen, y que tanto se ha recordado estos meses con motivo de la celebración en Pekín de los Juegos Olímpicos.

Historiasiglo20.org es el espacio en internet del que se ha cogido la información adicional que se ofrece a los alumnos, a quienes también se les invitará en muchos casos a analizar artículos y reportajes aparecidos en prensa.

Y como ejemplo de «familia», que mejor cita que la de la Familia Real española, de la que se enumeran sus valores (extrapolables al resto de familias anónimas, como la de Mafalda, que también aparece en esta unidad): amor, dedicación, actividad… Mafalda sirve también de excusa para el estudio de los derechos humanos, en la unidad cinco. «Y estos derechos a respetarlos, ¿eh? ¡No vaya a pasar como con los diez mandamientos!», advierte el famoso personaje de Quino.

Precisamente en este apartado, el personaje a estudiar es Havel, el que fuera primer presidente de la República Checa, y que sufrió en su propia persona el encarcelamiento por su defensa de los derechos humanos.

Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca, Miguel Herrero, Jordi Solé Tura, Gregorio Peces-Barba, Manuel Fraga y Miguel Roca son los nombres que se estudian en el tema dedicado a la Constitución, que reserva también un apartado a la popular serie de televisión Cuéntame. Avanzando en el tiempo se llega al «fenómeno Google», que se aborda en la octava unidad, la referente a la llamada sociedad de la información. YouTube y el ipod tienen también aquí mucho que decir, como en el último tema se habla de «confesionalismo, laicismo y pluralismo».

Y para concluir, una sentencia: «formar a profesionales es fácil, pero es difícil formar a ciudadanos», junto a la foto de Bin Laden.



Las buenas calles
agosto 3, 2008, 6:03 pm
Filed under: Ensayo, Pais, urbanismo

ÁNGELA MOLINA 14/06/2008

Las figuras del “arte” y la “utopía” llevan mucho tiempo entremezcladas. De su dinámica han nacido múltiples contradicciones. Mientras el arte siempre ha de inquietar, escapar de las normas y obligarnos a reconocer la importancia de tener espacios, la utopía aporta consuelo, armonía sin conflictos. Celebra el imposible impalpable. Es el transporte a un lugar apartado del mundo real exterior. Una de sus más atractivas paradojas tiene que ver con el intento del artista de desestabilizar el ideal platónico de ciudad (una urbe cerrada, ordenada) a base de lanzar sobre ella dudas tan potentes como bombas. ¿Puede el arte hacer que un espacio hegemónico esté menos seguro de sí mismo? ¿Se puede contaminar el espacio público inyectándole estéticas y usos nuevos? El joven licenciado en arquitectura Gordon Matta-Clark (1943-1978) no iba muy desencaminado cuando vislumbró la posibilidad de nivelar la altura de los edificios, incluyendo las Torres Gemelas, con el sky-line de Manhattan, pocos años después de que la pareja de artistas Christo y Jeanne-Claude proyectara convertir en crisálidas eréctiles algunos rascacielos de Wall Street (Lower Manhattan Wrapped Buildings, 1964) sugiriendo un proceso de transición física y metamorfosis de las arquitecturas del poder. Al igual que la idea de obstrucción (blockading), la técnica del embalaje había surgido de la necesidad de crear juegos espaciales, transformar algo familiar en misterioso. Pero, sobre todo, de escapar del “no lugar” alumbrado por la utopía (un tema que animó a buena parte del movimiento del 68 en Francia) para poner los pies en espacios particulares de prácticas reales. El arte necesitaba un nuevo campo de batalla. Y la ciudad se había puesto a tiro.

El arte público crea un espacio político, un ámbito donde las identidades y las ideas de conflicto y diferencia provocan una reacción en la audiencia. Nuestro combate simbólico con las operaciones económicas que se dan en la esfera pública ha conformado el tema de la creatividad en la calle, desde la “alteración” situacionista (détournement), el land-art, las tendencias site-specific, los amonumentos y contramonumentos, las street performances, el grafiti o las nuevas formas de exposición, distribución y lugares de socialización creados por la generación actual de artistas, que han transformado los recursos familiares del readymade, la colaboración y la instalación.

Pero el ascenso del neoliberalismo durante las dos últimas décadas barrió casi por completo cualquier objeción artística en el espacio público. Desde el ámbito de la crítica artística, Lucy Lippard y Graig Owens denunciaron el papel cómplice que el arte estaba desempeñando dentro de los procesos contemporáneos de la ciudad, ya sea como colaborador/decorador de las reestructuraciones urbanísticas o como índice de la revalorización de barrios para futuras inversiones de grupos inmobiliarios. La psicogeografía situacionista, de raigambre surrealista, la sociología y el urbanismo marxista (Peter Marcuse, David Harvey) también se encargaron de reseguir la trayectoria exacta del proceso por el cual el capital construye un paisaje geográfico a su propia imagen en un cierto punto del tiempo sólo para tener que destruirlo después, en una suerte de causalidad circular y acumulativa que no ha hecho más que acentuar las diferencias sociales y los desarrollos desiguales.

Durante los setenta, artistas como Vito Acconci, Adrian Piper, Hans Haacke, Martha Rosler, Richard Serra, Krzystof Wodiczko o Francesc Torres criticaron el desarrollo urbano de la ciudad de Nueva York que afectó profundamente tanto a su morfología arquitectónica como a su distribución social. Crearon contradiscursos con trabajos de resistencia. Hoy, a excepción de algún judas, estos artistas siguen siendo considerados los apóstoles del antagonismo.

En la actualidad, la fuerza crítica y de oposición de aquellos destructores ha degenerado fácilmente en conformidad con el orden establecido. Donde Matta Clark había creado el restaurante Food (galería 112 de Greene Street) para ofrecer a los comensales la cocina económica de su famoso “pollo aterciopelado en salsa de satén”, “guiso de dumpling de hígado de alka seltzer” o su suculenta “bone dinner” (sopa de huesos), hoy tenemos a Ferran Adrià instalado en la alta cocina de la Documenta regalando sus costosísimas degustaciones a curadores y críticos de arte. Donde Hans Haacke había denunciado el negocio inmobiliario (“Shapolsky et al.”, 1971) tenemos hoy a Santiago Sierra (y antes a Andrés Serrano) especulando con la imagen de los sin papeles y las prostitutas (a 24.000 euros la copia fotográfica de sus retratos). Y donde Richard Serra instalara su Tilted Arc (1981, desmantelado en 1989), tenemos hoy las inexpugnables cabezas gigantes de Manolo Valdés, enésima treta mercantil auspiciada por la Fundación La Caixa en la cada vez más falible capital catalana.

En su ensayo Sombras de la ciudad (Alianza, 2007), Iria Candela describe el proceso de desplazamientos, desahucios y disolución urbana que precedió al boom constructivo de la Gran Manzana. Los trabajos de Warhol (Thirteen Most Wanted Men, 1964) o las fotografías de Weegee mostraban las sombras más oscuras de la gran ciudad, que escondían acontecimientos igualmente cotidianos pero que las autoridades se esforzaban en mantener ocultos. “La metáfora de las malas calles tenía un sentido más amplio, pues también les servían para mostrar la fragilidad inherente al espacio público, falazmente entendido como un espacio social plural consensuado y, por tanto, la posibilidad real de resistencia a su poder de dominación”, sostiene la autora. Aquel mural colocado en la fachada del New York State Pavillion con la imagen de 13 fugitivos de la justicia funcionaba como “una pancarta reivindicativa de un espacio público heterogéneo abierto a la diferencia, a la aceptación de aquellos sujetos que, por razones de género, sexo o ideología, eran criminalizados dentro de él” (la propia condición de fugitivo de la sociedad de Warhol enlaza con la ambigüedad que sugiere el título de los hombres más buscados o “más queridos”, wanted).

Francesca Gavin, en su libro Creatividad en la calle. Nuevo arte underground (Blume, 2008), defiende la existencia de una nueva tendencia creativa de “interrupciones callejeras” heredera de los situacionistas. “La razón por la cual hoy la obra de estos jóvenes artistas es importante es porque fuerza al público a ser consciente y a interactuar con el mundo que le rodea. En una cultura dominada por un exceso de medios sensacionalistas, insustanciales y de usar y tirar, y por una cultura virtual, el mundo físico, real, tiene que reafirmar su presencia (…). La calle es el único lugar donde sabemos que algo es real”. Gavin elabora una lista de los 30 principales que trabajan en las grandes urbes con técnicas a menudo de “bloqueo”. Algunas propuestas son sencillamente esteticistas, otras más poéticas. Pero prácticamente todo ya había sido inventado hace tres décadas.

Los maragatos (LED throwies) de uno de los más importantes grupos frikis del grafiti, Graffiti Research Lab, son dibujos “brillantes que compiten con la publicidad y sólo se hacen visibles por la noche”. “Sólo hay que juntar un LED, una pila y un imán con cinta adhesiva. Duran una media de tres semanas y son piezas abiertamente políticas, contra el Gobierno de Bush y sobre la idea de qué es lo público y qué lo privado”, explican. El trabajo de los GRLab se expuso hace unos meses en el MOMA y remite a las proyecciones de Krzysztof Wodiczko para Union Square (The Homeless Projection: A proposal for the City of New York, 1986) y que nunca obtuvieron el permiso del Consistorio para ser proyectadas. En ellas, el artista polaco (1943) criticaba abiertamente la llamada gentrificación urbana; los monumentos escultóricos de George Washington, Abraham Lincoln y el marqués de Lafayette debían aparecer, de la noche a la mañana, convertidos en contramonumentos o esculturas nómadas que representaban a los homeless condenados al espacio abierto a vivir ante el público. Los sin techo compartían con los prohombres de América la condición pasiva de los “sin hogar de la historia”.

El nuevo grafitero, Robin Rhode, combina el dibujo a carboncillo sobre la pared con la performance. Su serie Playground fue concebida en las esquinas de las calles de Johannesburgo para reemplazar virtualmente los parques infantiles sumidos en el abandono. El trabajo de Rhode es defendido por una potente galería neoyorquina. Otros artistas callejeros juegan con las señalizaciones de tráfico (Cayetano Ferrer, Knitta, Leopold Kessler), con pintadas hechas con plantillas (Influenza), grafías (Eine) o intervienen en las vallas publicitarias (Cut Up). Dan Witz, el abuelito de la escena artística callejera, empezó a pintar colibríes sobre viejas paredes. En la fachada de una casa juega con las tres ventanas (como si fueran dos ojos y una boca) y sitúa un gran balón rojo a la altura de la nariz. Una payasada. Matta-Clark se jugaba el pellejo en el Bronx saboteando o cortando trozos de edificios abandonados. Le persiguieron los polis y las bandas callejeras. Las propias autoridades locales demandarían al artista y le pedirían hasta un millón de dólares de compensación por los daños ocasionados en un inmueble de un muelle abandonado de Manhattan. Nunca hubo artista que igualara a Matta-Clark en violencia y compromiso. Su ejemplo es el más radical de site-specific y el que difuminó los límites de lo que era legítimo o no en el arte.



La calle, escenario público y termómetro cultural
agosto 3, 2008, 3:52 pm
Filed under: Clarin, urbanismo

Audiovisuales, fotos y proyectos de arquitectura narran la dura realidad de las calles del mundo.
Por: Mariana Rolandi. ESPECIAL PARA CLARIN

Vivimos la mayor parte del tiempo en viaje, de un sitio a otro. Pero ¿de quién es la calle y cómo compartirla?, éste es el eje de la muestra “La calle es nuestra, de todos”, que reúne en el Palais de Glace hasta el 27 de julio un conjunto de imágenes -hay más de cien fotos de artistas y fotoperiodistas, además de audiovisuales, testimonios, ilustraciones, proyectos de arquitectura y urbanismo- de los cinco continentes. La exposición, organizada por el Instituto para la Ciudad en Movimiento (Institut pour la ville en mouvement- PSA Peugeot Citroen), con sede central en París, fue coordinada localmente por el arquitecto Andrés Borthagaray.

“Desde este espacio cultural, nuestro objetivo es exponer la importancia de la movilidad, como clave del desarrollo urbano moderno. La movilidad es un acceso a la integración social, quien no puede transportarse queda excluido de la sociedad, siendo este un derecho genérico que da acceso a los otros derechos. Nuestra misión es ayudar a la mejora de la calidad de vida” explica Mireille Apel-Muller, jefa ejecutiva del instituto. Lo que ahora se ve en Buenos Aires ya estuvo ya en París, Shangai, Toronto, Montreal y Pekín. Luego irá a Santiago de Chile, Bogotá y Río de Janeiro.

Las imágenes impactan. Se ven chicos sobre las vías de un tren en la India; la furia visual de una esquina en rojo de Tokio; un mercado de Tailandia cuyo paso es un río que los compradores recorren en botes a remo; ropa colgada de punta a punta de una callecita suburbana de Londres; una mujer sin techo que duerme en la acera de una de las más lujosas joyerías de Nueva York. También se ven peatones, tráfico, hombres de traje que se desplazan con apuro por cualquier gran ciudad. Las fotos, casi murales, muestran lo que sucede en las calles. Hay imágenes de agencias de fotoperiodismo como Mágnum, VU o Getty, entre otras. También hay fotos de artistas como Arthus Bertrand y Alex Mc Lean.

Además de las fotos, conmueve un videoarte filmado por el realizador francés Bruno Badiche. Son tres pantallas gigantes que rodean al espectador en una experiencia de video inmersión, en la cual se transmiten en forma simultánea y complementaria distintas imágenes de 50 lugares de todo el mundo. Imposible escaparse al movimiento que invade la vista y el oído con la obra de Badiche.

También hay 50 proyectos de espacios urbanos de arquitectos de distintos países -en su mayoría, europeos- como el italiano Maximiliano Fuksas, el español Manuel de Sola Morales, Rem Koolhas y Christian De Dotzamparc, entre otros.

“Aunque los proyectos que presentamos sean en general de países desarrollados, hay que entender que mejorar la movilidad no tiene por qué ser un lujo. Todos los países pueden hacer pequeños cambios y lograr que los sistemas de transporte y sus sitios -estaciones de trenes y de ómnibus- sean mejores para la gente” cuenta el arquitecto argentino Borthagaray, jefe del instituto para Latinoamérica.

En la muestra hay una gran agenda de actividades paralelas (ver el sitio http://www.palaisdeglace.org), con especialistas internacionales en temas de arquitectura y urbanismo. Hoy a las 18.30 Olivier Pérez presentará sus fotografías junto a Juan Pablo Piccardo, ministro porteño de Ambiente. El martes 22 a las 18.30 hay una jornada con profesores de Arquitectura, donde se presentarán los cortos premiados en la carrera de Imagen y Sonido. El jueves 24 a las 18.30 habrá una charla sobre “Las calles de Galicia” a cargo de funcionarios españoles. Como resume Mireille Apel Muller, “las calles son el alma de las ciudades, también el lugar donde convergen todas las situaciones y complejidades. La calle es el teatro de las sociedades y esta exhibición pone ese teatro a la vista y reflexión de todos”.



Nicolas Michelin, le commissaire d’Agora 2008, revient dans sa peau d’architecte urbaniste à arc en rêve, dans « sur mesure » – une exposition présen
abril 19, 2008, 8:53 pm
Filed under: urbanismo

A peine la semaine du développement durable terminée, son esprit semble toujours plâner sur Bordeaux. Ceci, notamment, grâce à la troisième édition de la biennale d’architecture, qui vient d’ouvrir ses portes vendredi dernier. Une réflexion sur un « agir autrement » face aux enjeux environnementaux d’aujourd’hui. Arc en rêve nous invite à découvrir comment le commissaire d’Agora en personne est arrivé à répondre à ces défis et contextes nouveaux, à travers ses propres créations d’architecte et urbaniste.

Nicolas Michelin, né en 1955 à Paris, crée en 2000 l’agence d’architecture ANMA avec laquelle il est nommé pour le Grand Prix d’Urbanisme en 2005 et 2007. C’est en partie le parcours de cette agence que retrace l’exposition. Un parcours dont les réalisations reflètent en même temps la pensée d’un homme très ergonome, soucieux d’une gestion efficace de l’espace de l’habitat, de sa fonctionnalité et enfin de la recherche de solutions écologiques.

Un architecte urbaniste… artiste
L’exposition « sur mesure » nous permettra par ailleurs de découvrir un autre Nicolas Michelin, celui éprouvant un intérêt profond pour l’art contemporain, la musique, l’écriture. Des éléments essentiels pour cerner la personnalité d’un architecte qui fut, à un moment donné, directeur d’une école d’art, et plus récemment, créateur d’un centre d’art au sein de l’Ecole nationale supérieure d’architecture de Versailles, dont il est d’ailleurs toujours le directeur.

Comme si vous étiez à l’intérieur…
En tout, cinq modules présentent chacun deux réalisations – un projet d’architecture accompagné d’une étude d’aménagement urbain. Pour les projets (transformation de la Halle aux farines à Paris, parking de l’esplanade à Rennes, Agence de l’eau à Rouen, logements « habiter les quais » à Nantes…), l’exposition met en relief l’ensemble du processus de création, allant des dessins-brouillons aux photos du projet abouti. Le visiteur aura en même temps l’occasion d’alimenter encore plus son imagination avec trois vidéos offrant au spectateur trois angles de prise de vue différents sur le même lieu à l’intérieur de l’édifice.

Les cinq piliers d’un « bon » bâtiment
Les études d’urbanisme, elles, compte tenu de leur ampleur, et de l’étendu du territoire concerné, sont présentées sous forme de maquettes qui les remettent en perspective par rapport à la ville. Cinq plans de réaménagement urbain pour leNicolasMichelins quartiers sensibles de cinq villes françaises (Lille, Dunkerque, Mulhouse, Metz et Saint-Denis). C’est en examinant ces derniers que l’on notera les pricipaux fils conducteurs de l’architecture de Michelin, alliant l’ultracontextuel, la légèreté, les économies « naturelles », l’adaptabilité et « l’ordinaire extraordinaire ».

Un bâtiment qui s’incruste dans l’entourage
L’ultracontextuel traduit toute la notion d’un bâtiment fait « sur mesure » ; un bâtiment fait pour et avec le site, présent sans ostentation, en laissant à la nature suffisamment de place pour s’exprimer. « Les gens disent que j’ai pas de style. » remarque Nicolas Michelin : « Je fais toujours des bâtiments différents tout simplement, qui doivent être adaptés au contexte ; je veux qu’ils disparaissent dans le site. » explique l’architecte : « Fait sur mesure c’est comme une veste qui nous va bien, qui dépasse pas, qui forme un ensemble harmonieux. » C’est l’esprit d’une architecture contextuelle.

Architecture vs urbanisme
Il faut établir cependant la distinction entre architecture et urbanisme. « L’urbanisme est beaucoup plus technique, il y a plus de données ; alors que l’architecture est plus rapide, puisqu’elle répond à une commande. » explique M. Michelin : « L’urbanisme opère sur un territoire plus vaste ; il doit par conséquent intégrer plusieurs éléments (la gestion de l’eau, les déplacements, les artères de communication etc.) ; tandis que l’architecture pose des problèmes uniquement à l’échelle de la maison. » Les deux domaines suivent néanmoins le même principe de « vouloir économiser ».

Pour un « supplément d’art »
Mais un bon architecte est un architecte pluridisciplinaire. « Si on réfléchit que par rapport à l’architecture, c’est très stérilisant. » avertit M. Michelin : « Il faut s’intéresser à l’art, au cinéma, à la physique, etc. ; car c’est cela qui va enrichir notre perspective, nous donner des idées. » La fondation d’un Centre d’art contemporain près de l’Ecole d’architecture de Versailles semble répondre exactement à cette préoccupation et volonté de sensibiliser à d’autre dimensions que l’architecture. Ce qui ne veut pas dire pour autant que le bâtiment doit être surtout une euvre d’art. « Un projet doit répondre surtout à des conditions de fonctionnalité, d’ergonomie, d’adaptabilité au contexte urbain et naturel… » explique Nicolas Michelin : « C’est seulement dans un dernier temps qu’il faudra songer à ce supplément d’art qui apporte quelque chose d’exceptionnel. »

Photo: foncieredesregions

Piotr Czarzasty