Noticias de Arquitectura


La Arquitectura ya tiene su ciudad
septiembre 26, 2007, 10:51 pm
Filed under: Cité de l'Architecture, Francia

Francia, acostumbrada a ofrecer muestras de grandiosidad, ha encerrado diez siglos de patrimonio urbanístico y arquitectónico, desde el románico hasta la era de los guggenheim y los estadios olímpicos, en la Cité de l’Architecture, un museo único en el mundo que corona la colina parisina de Chaillot.

La Cité, una ciudad dentro de la ciudad, nace entre los muros y los ventanales del Palacio de Chaillot, frente a la Torre Eiffel, con el objetivo de desvelar al gran público los misterios de un arte tan próximo a la ciencia como a la filosofía.

Al mismo tiempo, la Cité servirá de punto de reunión y reflexión para profesionales de la arquitectura y urbanistas, con auditorio, salas de exposiciones temporales, una escuela de rehabilitación arquitectónica y una biblioteca que pasa por ser la mayor de Europa en arquitectura contemporánea.

El espacio, inaugurado la semana pasada, ocupa una superficie de 23.000 metros cuadrados en los que se distribuyen tanto la colección permanente como las salas temporales, gestionadas por el Instituto Francés de Arquitectura (IFA), y la Escuela de Chaillot.

La Cité es producto de trece años de proyectos y obras, sometidas a varias interrupciones y modificaciones, que han costado 80 millones de euros, 35 millones más de lo presupuestado.

Consciente del poder de la arquitectura para moldear los sueños y representar estados de ánimo nacionales, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, aprovechó la inauguración de la Cité, el pasado 17 de septiembre, para exhortar a arquitectos, políticos y urbanistas a ‘un nuevo aliento creativo’ y comprometerse a que la arquitectura regresará ‘al corazón’ de la política.

Sarkozy hereda la tradición monumental, a veces tildada de faraónica, de sus predecesores: el Centro George Pompidou, el museo d’Orsay, de Giscard, la pirámide del Louvre y el arco de la Defense, de Mitterrand, o el museo Quai Branly, de Chirac.

Por lo pronto, el presidente aprovechó la apertura de la Cité para invitar a trece arquitectos de fama mundial al Elíseo, entre ellos el británico Richard Rogers, el francés Jean Nouvel o la iraquí Zaha Hadid.

La Cité homenajea, en sus salas de arquitectura moderna y contemporánea, la obra de estos nuevos creadores que han convertido sus espectaculares edificios en iconos de las grandes ciudades que los albergan.

A través de maquetas de gran calidad, donadas por los estudios de arquitectos o construidas para la ocasión, el visitante se acerca a la historia reciente de la arquitectura partiendo del Crystal Palace de Joseph Paxton, erigido en 1851 en el Hyde Park de Londres para la primera Exposición Universal, y culminando el recorrido en las excéntricas esculturas habitables de André Bloc (1896-1966) o a las casas prefabricadas que Francia montaba en ultramar.

En estas salas, a escasos metros de los frisos y las vidrieras medievales, el museo se rinde ante la modernidad de Le Corbusier (1887-1965), de quien exhibe una maqueta de la casa de 1932 (‘Une maison, un arbre’) que nunca llegaría a construir en Barcelona.

El visitante, en cambio, puede pasear por uno de los apartamentos de la Unidad Habitacional de Marsella, una de las obras emblemáticas del arquitecto franco-suizo en la que dio rienda suelta a su concepto de la vivienda moderna y que ha sido reconstruido a escala real en la Cité.

Como explica el presidente de la Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio, Francois de Mezieres, la modernidad, en este museo de réplicas y maquetas, entabla un diálogo arriesgado con la antigüedad, expuesta a tamaño real en las salas medievales en donde cientos de moldes arquitectónicos y escultóricos dan fe del patrimonio monumental de Francia desde el siglo XII.

En los espacios heredados del Museo de Escultura Comparada, creado para la Exposición de 1878 con objeto de mostrar la riqueza escultórica de Francia, sobresalen las reproducciones de los pórticos románicos del Languedoc y la Provenza o las vidrieras de la catedral de Chartres, con el fondo de unas paredes de rojo pompeyano, el mismo color elegido por el español Rafael Moneo para el Nuevo Prado.

La Cité, repleta de pantallas interactivas en las que el visitante puede jugar a la arquitectura con un ‘joystick’, es obra de Jean-Francois Bodin, responsable del reciente lavado de cara del Pompidou.

Y enfocado al futuro, el museo se acercará en 2008, el año de los Juegos Olímpicos de Pekín, a la arquitectura contemporánea de China en una muestra organizada conjuntamente con el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

Se esperan medio millón de visitantes al año, aunque, como sugieren los responsables de la Cité mirando a través de los grandes ventanales que dan a la Torre Eiffel, aquí no hay más que réplicas y, para ver arquitectura, lo mejor es ‘salir ahí fuera’.

Terra Actualidad – EFE



Inauguran en París la Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio
septiembre 18, 2007, 9:07 pm
Filed under: Arquitectura Francesa, Cité de l'Architecture


El complejo reunirá un museo, el Instituto Francés de la Arquitectura y la escuela de restauración del palacio Chaillot.

17/09/2007 | Actualizada a las 14:04h

París. (EFE).- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, inauguró hoy en París la Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio, que reunirá un museo, el Instituto Francés de la Arquitectura y la escuela de restauración del palacio Chaillot.

Con esta nueva institución, Sarkozy pretende “dar una nueva ambición y un nuevo impulso creativo a la política de arquitectura” del país, indicó el presidente durante la inauguración, en la que estuvo acompañado de catorce arquitectos de fama internacional y de la ministra de Cultura, Christine Albanel.

“La arquitectura es la identidad de nuestro país para los próximos 50 años. Démosle la posibilidad de la audacia”, añadió.

Entre las funciones de la nueva institución figura la de estudiar las formas en las que pueden convivir la arquitectura vanguardista con el respeto al patrimonio histórico de las ciudades.

En este sentido, los arquitectos participaron en un debate titulado “Arquitectura de hoy, patrimonio de mañana”. Entre los arquitectos invitados figuran la iraquí Zaha Hadid, los británicos Norman Foster y Richard Rogers, los japoneses Shigeru Ban y Kazuo Sejima, el italiano Massimiliano Fuksas, el suizo Jacques Herzog, el holandés Rem Koolhaas y el estadounidense Thom Mayne.

Completan la lista los franceses Patrick Berger, Jean Nouvel, Dominique Perrault, Christian de Portzamparc y Rudy Ricciotti.

La Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio, que ocupará 22.000 metros cuadrados dentro del palacio Chaillot, situado en el complejo del Trocadero, junto a la Torre Eiffel, alberga maquetas de algunos de los monumentos más representativos de Francia.



L’architecture a son musée
septiembre 15, 2007, 5:19 am
Filed under: Arquitectura Francesa, Cité de l'Architecture


22000 m2 consacrés à l’architecture à Paris. C’est chose faite avec la Cité de l’architecture et du patrimoine

par Pierre Magnan

Ce nouveau musée, ouvert samedi dans une aile du Palais de Chaillot, a pour ambition d’être «une école d’architecture pour tous» en mêlant patrimoine et architecture contemporaine, expos permanentes et temporaires.

Cette cité agrège trois éléments : le Musée des monuments français, l’Institut français d’architecture et un centre de formation.



La France archi-tendance
julio 7, 2007, 1:47 pm
Filed under: Cité de l'Architecture, Francia

PAR STÉPHANE GUIBOURGÉ.
Publié le 06 juillet 2007

De Vienne à Séoul, de New York à Rome, les architectes français sont de plus en plus appelés à bâtir à l’étranger. Comment expliquer leur succès ? Qu’ont-ils en commun ? Enquête et portraits.

Il ne s’agit pas d’une offensive concertée, d’un plan d’attaque soutenu par l’Etat français, encore moins d’un mouvement collectif qui ferait école. Individualistes par essence même s’ils ne travaillent qu’en équipes – en «agences», pour reprendre le terme exact qui qualifie les entreprises d’architecture -, artistes créateurs, donc assez égotistes pour la plupart, et forcément concurrents, les architectes français rencontrent souvent à l’étranger un succès plus important qu’en France. Les raisons tiennent autant aux spécificités de leur talent, à leurs styles parfois très personnels, qu’aux systèmes (français et étranger) d’attribution des commandes. En trois mots : les fameux concours.

En effet, lorsqu’il s’agit pour une municipalité, une région, une collectivité locale ou l’Etat de songer à un projet architectural (c’est-à-dire aussi d’urbanisme), un cahier des charges est élaboré, un appel d’offres est lancé, à l’échelle nationale ou internationale. Certains de ces concours sont rémunérés, la plupart ne le sont pas. La prise de risque est donc totale, qui consiste à mobiliser une équipe entière pour un résultat aléatoire… Et puis, on ne peut pas remporter tous les concours du pays, et l’agence doit vivre. Comme le note justement Dominique Perrault : «Après la Très Grande Bibliothèque, on a considéré que j’étais servi… Je n’avais plus beaucoup d’avenir dans le pays. Alors, naturellement, je me suis tourné vers l’étranger !»

Il en va de même avec les commandes privées. Elles ne sont pas suffisamment nombreuses pour permettre à toutes les grandes agences de vivre. Aujourd’hui, les grands groupes d’envergure mondiale sont à la recherche de gestes architecturaux forts afin de les représenter. Ainsi, les entreprises de l’univers du luxe se tournent-elles instinctivement vers les grands architectes – et d’aucuns sont français – pour leurs bâtiments de prestige. Entre obligation et songes personnels, les architectes français incarnent, chacun à leur façon, une vision du monde.

Look post-punk, hirsute au matin, vêtements noirs, ongles idoines, Odile Decq semble sortir du Marquee. «Je suis pour la révolution !» clame-t-elle. Decq n’oublie pas, ne renie rien, ignore la trahison. Et cette morale est partout présente dans son travail. Ces jours-ci, elle livre le Macro, musée d’Art contemporain de la ville de Rome. Elle a pu y mettre en oeuvre la théorie de l’hypertension dont elle est la conceptrice avec Benoît Cornette : «Pour aller vite, c’est un jeu de passage entre les parois. Cela induit une dilatation, une explosion de l’espace. En déstabilisant sa perception, les sens peuvent se le réapproprier. Le corps redevient premier. Et c’est cela, pour moi, l’architecture : un vêtement un peu grand pour le corps.»

Ses bâtiments choquent parfois. Et alors ? «Je me fous de l’urbanisme. Le contexte est fondamental, oui, mais pour jouer avec ! J’essaie de construire de façon que le bâtiment dure, et j’estime que mon architecture est très présente, mais pas agressive. C’est un acte d’auteur. Je ne crois pas à l’éternité ! L’archi intangible, c’est con ! Mon travail correspond à un instant, c’est une réponse momentanée à un moment de la vie rapide du monde…» Elle montre un immeuble de logements à Florence. Geste fort d’architecte, souci presque de paysagiste, aussi. Afin de protéger les pièces du soleil, Decq a imaginé une dentelle rouge sur le bâtiment. Une violente douceur. «Ce qui m’importe ? J’ai à coeur que les gens se reposent…»

Dominique Perrault, 54 ans, croit moins à l’instantanéité. L’éternité le tente assez. Intelligence avec fulgurances intégrées, vision d’ensemble et grande agence, le monde est un jardin qu’il rêve de redessiner. Soit, à l’étranger d’ici à 2010 : la Cour de justice des Communautés européennes au Luxembourg ; le Stade olympique de tennis à Madrid ; le Théâtre Mariinsky II à Saint-Pétersbourg ; les Vienna DC Towers à Vienne ; l’université féminine Ewha à Séoul. Pour quels enjeux ? «La restructuration, la revitalisation, la requalification d’un quartier, là est l’impact des grands projets», estime-t-il. Cela induit quelques responsabilités. «Bâtir, c’est participer à la construction du monde. C’est aussi créer de nouveaux paysages… Bref, c’est un travail sur la réalité.» Il y a un style Perrault, une façon de laisser son empreinte. Adepte de l’architecture-manifeste, Perrault s’attache cependant beaucoup à la dématérialisation. «La base d’une réponse architecturale, c’est d’avoir conscience que cela dépasse le bâtiment lui-même. L’architecture appartient à tout le monde.»

Faisons maintenant escale au Brésil pour comprendre la vision d’une autre star de l’architecture française. Le funiculaire s’arrête aux pieds de la statue du Christ rédempteur. Corcovado. La baie de Rio de Janeiro, la forêt tropicale de Tijuca et, en contrebas, le quartier de Barra da Tijuca, qui connaît une expansion de plus en plus rapide. C’est ici que prendra place la Cidade da Musica Roberto Marinho, imaginée par Christian de Portzamparc. Projet considérable qui structurera le quartier entier. Véritable vaisseau conçu pour que le regard traverse et embrasse la montagne et l’océan…

Seul architecte français consacré par le Pritzker Price – le Nobel de l’architecture -, Christian de Portzamparc est une référence mondiale. De la tour LVMH à New York à la Philharmonie de Luxembourg ou au Block One à Almere aux Pays-Bas, son oeuvre est exposée tout l’été à la Cité de l’architecture et du patrimoine *. On y découvre un univers modern classic, élégant et poétique, où se mêlent rigueur, fluidité et densité. On y trouve aussi son souci d’urbanisme, son exigence en la matière : «A mes débuts, j’ai travaillé plus d’un an et demi avec des psycho-sociologues. J’ai écouté la longue plainte des habitants des cités. Des choses très physiques. Et cela m’a donné envie de construire en prenant mes distances avec l’idéologie révolutionnaire de l’époque.» Passionné de musique – «les références musicales vous aident à structurer votre travail» -, de littérature aussi – «on peut y trouver des résonances avec des questions d’urbanisme importantes, sur les formes, les séquences et les enchaînements ; les livres donnent souvent une forme à l’éclatement» -, Portzamparc envisage l’architecture comme «de la sculpture dans l’espace». Qu’il bâtisse en Chine ou au Brésil, à Berlin ou en France, il essaie d’« ouvrir la place au temps». Et ajoute dans un sourire : «Ce que j’aime, c’est qu’aucune commande, aucun site ne se ressemblent. C’est chaque fois une remise en perspective.»

Les honneurs n’ont pas non plus altéré le sens de la formule de Rudy Ricciotti. Grand prix national d’architecture 2006, l’homme de Bandol sourit peu et passe pour un provocateur. Après le sublime Pavillon noir d’Aix-en-Provence et en attendant le musée des Civilisations d’Europe et de Méditerranée à Marseille, Rudy Ricciotti passe à l’étranger. Sans utopie – «elle ne fait plus sens, seule la transformation du réel est un projet critique et révolutionnaire» -, avec la même exigence – «le travail et sa culture produisent de la cohésion sociale, il faut commencer par là !» – , Philharmonique de Potsdam ou pont de la Paix à Séoul, il reste un homme libre : «C’est toujours le même métier. Ce ne sont pas mes expériences chinoises, italiennes, japonaises, algériennes ou allemandes qui permettent de vivre à mon agence…» Architecte-combattant à l’étrange douceur dissimulée, Ricciotti connaît la colère : «On est dans le domaine de la lutte, car notre pays possède une vraie conscience collective au service du laid en architecture.» Il n’a pas tort. «Dans ces conditions, être rebelle relève du minimum éthique.» Alors, bâtir à l’étranger, c’est mieux, plus simple, plus gratifiant ? Laconique : «Je n’ai pas la fascination mythologique de la distance…»

Ricciotti, Decq, Portzamparc ou Perrault ne sont peut-être pas français. Architectes, ils ont leurs langages, leurs obsessions et, mieux que tout, leurs styles. Que font-il à l’étranger ? Ils donnent un écho à la belle phrase de l’architecte français du XVIe siècle Philibert Delorme : «L’architecture sert à lutter contre la mélancolie.»

* Christian de Portzamparc, «Rêver la ville». Jusqu’au 16 septembre 2007. http://www.citechaillot.fr



París rinde homenaje al arquitecto colombiano Rogelio Salmona
julio 5, 2007, 12:18 am
Filed under: Cité de l'Architecture, Salmona

El nuevo museo Cité de l’Architecture et du Patrimoine recibe en sus instalaciones la exposición itinerante Espacios abiertos/espacios colectivos.

“Un orgullo y una felicidad tener su magnífica obra en París”, afirmó François de Mazières, presidente del Museo, quien además recordó que la “arquitectura humanista y generosa de Rogelio Salmona es universal”.

Su paso por París es, además, una oportunidad para que el público galo descubra la dimensión social que guía el trabajo de quien puede ser considerado como “una de las figuras mayores de la arquitectura y del urbanismo suramericanos”, como destacó de Mazières.

Este es un reconocimiento a su creatividad excepcional y a su capacidad de innovar a lo largo de su carrera, que si bien se ha desarrollado más que todo en Colombia está íntimamente ligada a París, ciudad donde nació, en 1927.

Ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, pero sus estudios de arquitectura fueron interrumpidos por el Bogotazo. Viajó a París, en 1948, y trabajó como ayudante del gran maestro racionalista francés Le Corbusier.

No obstante, Francis Rambert, director del Instituto Francés de Arquitectura, señala que después de una década de colaboración el ‘discípulo’ tomó claramente sus distancias con el maestro. Ávido de conocimiento, se interesó también por una experiencia constructiva y por la historia del arte en el famoso museo del Louvre.

La mayor influencia de su formación francesa fue el curso de Pierre Francastel de sociología del arte, en la Escuela Práctica de Altos Estudios, un tema que fascinó al joven colombiano. A sus treinta años de edad dejó la capital francesa y regresó a Colombia donde logró imponer su visión armónica del espacio público dentro de una arquitectura social con valores humanistas, como la Urbanización El Polo, la Fundación Cristiana de la Vivienda y el Desarrollo Urbanístico Timiza.

Cincuenta años después de su partida, es el Palacio Chaillot (Metro Trocadéro), que alberga el nuevo museo de arquitectura, el indicado para acoger este gran homenaje a Rogelio Salmona.

Para los parisinos, es el espacio público multifuncional por excelencia en el que se combinan fuentes, un café-restaurante, un teatro, la plaza de los Derechos del Hombre, y dos museos rodeados por jardines.

Un ejemplo del espacio abierto que tanto se esfuerza Salmona por aportar a la vida de los ciudadanos. La presencia de su obra a unos cuantos metros de la Torre Eiffel y admirada por una nueva generación de arquitectos franceses y colombianos, no dejó de emocionar a una de sus grandes amigas y a Françoise Choay, gran teórica del urbanismo y de la arquitectura.

Françoise fue compañera de estudios de Rogelio Salmona y, como recordaba con gran alegría y nostalgia, gracias a sus explicaciones fue que ella pudo entender plenamente a Pierre Francastel.

La exposición Espacios abiertos/espacios colectivos cuenta con maquetas, planos, bocetos, fotografías y videos mediante los cuales el público francés recorre de manera virtual los grandes temas dentro de la obra de Rogelio Salmona. Un proyecto lanzado en el 2002 e inaugurado en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en abril del 2006.

El motor de esta iniciativa fue el Ministerio de Relaciones Exteriores, el que quiso presentar a Rogelio Salmona como embajador de Colombia para el mundo.

Si en su modestia y sencillez Rogelio Salmona le explicaba a los curadores en Bogotá que no estaba convencido con esta exposición, desde París el público le puede asegurar que es un éxito y que su obra nos reconcilia con la ciudad y con la arquitectura.

Los nuevos proyectos del arquitecto

Centro Cultural Gabriel García Márquez, del Fondo de Cultura Económica (FCE). Se construye en un predio de 9.500 metros cuadrados.

Está distribuido en tres niveles y tendrá una librería, una biblioteca, una sala de exposiciones, un auditorio, un restaurante, una cafetería, un salón de conferencias y las oficinas del FCE. Su inauguración está programada para el último trimestre del año.

MARÍA CAMILA MORALES
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
PARÍS (FRANCIA)