Noticias de Arquitectura


Construirán centro de arte, arquitectura y diseño en LA
julio 31, 2009, 7:03 pm
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Cultura – Miércoles 29 de julio (13:05 hrs.)

  • Anuncia la Universidad de Monterrey que será el más importante de la región
  • Concentrará al mejor talento creativo

El Financiero en línea

Monterrey, N.L., 29 de julio,- La Universidad de Monterrey anunció el inicio de la construcción del más importante centro de arte, arquitectura y diseño de Latinoamérica que concentrará al mejor talento creativo. El centro se denominará Roberto Garza Sada y estará a cargo del arquitecto japonés Tadao Ando, siendo su primera obra en Latianomérica y contará con todas las especificaciones para ser una edificación sustenable.

La Universidad de Monterrey, es una institución universitaria privada que encabeza el empresario regiomontano Dionisio Garza Medina quien funge como presidente del Consejo de Administración.

Este edificio emblemático, que Tadao Ando bautizó como “Gate of Creation” (“Puerta de la creación”) albergará espacios para el diseño, investigación, docencia y exhibición, así como 22 laboratorios y talleres.

El objetivo es contribuir a colocar a México como líder en Latinoamérica en la formación profesional de talento creativo, dijo Anna Cecilia Cantón Guzmán, directora de Construcción y Mantenimiento de la Udem.

Añadió que también se pretende incrementar la competitividad de las organizaciones e incentivar la propiedad intelectual de sus servicios, procesos y productos, creando desarrollos e innovaciones fundamentadas en mejores diseños.

Se dará atención a investigadores creativos y a más de mil 500 estudiantes de seis carreras profesionales: Arquitectura, Arte, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Diseño de Interiores y Diseño Textil y de Modas; además de dos maestrías y un programa de alto desempeño para los mejores 300 estudiantes de Latinoamérica.

El arquitecto japonés Ando cuenta con obras en Japón, Estados Unidos, Francia, Alemania e Italia; el Centro Roberto Garza Sada constituirá su primer proyecto a realizar en Latinoamérica.

La directora de Construcción y Mantenimiento de la Udem, comentó que el edificio se construirá en un área de 13 mil 115.48 metros cuadrados y la inversión total ascenderá a 36.65 millones de dólares.

Se contempla que el Centro Roberto Garza Sada estará listo en el semestre de otoño del 2011.

Cantón Guzmán, dijo que el nuevo edificio contará con la certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), sistema internacional que acredita si una construcción es sustentable, la idea, añadió es que facilite el ahorro de energía, la eficiencia en el consumo de agua, la reducción de CO2 y otras emisiones contaminantes, etcétera. (Esther Herrera Cervantes/Finsat/AYV)

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Rogers Stirk Harbour to design Mexico City office tower
julio 13, 2009, 9:12 pm
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13 July, 2009

By David Rogers

Rogers Stirk Harbour has been chosen to design a new headquarters building in Mexico City.

The firm has teamed up with local practice Legorreta & Legorreta for the building, which will be the new home of Mexican bank Bancomer and Spanish financial institution BBVA.

The 221m-high tower will feature 50 floors and cover 78,600sq m of office space along with a car park capable of holding nearly 3,500 vehicles.

Richard Rogers said: “The form of this building is based on a rethinking of conventional approaches to office space. The design creates a new hierarchy of vertical communities or ‘villages’ with open areas where staff and visitors can meet and enjoy spectacular views across the city.”

The building is due to be completed in 2013 and will house 4,500 employees.

The structure will be designed by Arup and Mexican firm Colina de Buen using the latest earthquake technology.

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Conmemorado el arquitecto, escultor y muralista mexicano, O`Gorman
julio 7, 2009, 2:03 pm
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erá recordado este lunes en el 104 aniversario de su natalicio

Reconocido por haber introducido el funcionalismo en la arquitectura mexicana

CIUDAD DE MÉXICO.- El arquitecto, escultor y muralista mexicano Juan O’Gorman será recordado este lunes en el 104 aniversario de su natalicio, entre otras cosas, por haber introducido el funcionalismo en la arquitectura mexicana.

También, por su proyecto más ambicioso, que abarca cerca de cuatro mil metros cuadrados de representaciones históricas de las culturas mexicanas: prehispánica, colonial, Revolución de 1910 y cultura moderna, hechas con diferentes piedras del país, y que quedó plasmado en la decoración de la Biblioteca Central, de esta ciudad.

Juan O’Gorman nació en la Ciudad de México, el 6 de julio de 1905; fue hijo del ingeniero y pintor irlandés radicado en México Cecil Crawford O’Gorman, de quien aprendió dibujo y pintura.

Llevó a cabo sus estudios de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México de 1922 a 1926, época en la que hizo sus primeros murales en cantinas y pulquerías y a partir de los años 30 los efectuó en inmuebles públicos y particulares.

Influido por las teorías funcionalistas del franco-suizo Le Corbusier (1887-1965) proyectó y construyó unas 30 escuelas para la Secretaría de Educación Pública, dependencia en la que estuvo cargo del Departamento de Construcción de Edificios de 1932 a 1934.

Asimismo, de decenas de casas-habitación, entre las que destacan las de Diego Rivera y Frida Kahlo, de quienes fue amigo muy cercano.

Tiempo después retomó los planteamientos del estadunidense Frank Lloyd Wright y del catalán Antoni Gaudí, sobre la arquitectura orgánica y los aplicó en su propia residencia de San Jerónimo, en el sur de la Ciudad de México.

En la Terminal aérea de esta capital efectuó el tríptico ”La conquista del aire por el hombre” (1939-1938), ”Historia de la aviación” y los frescos ”Los mitos paganos” y ”Los mitos religiosos”, que fueron destruidos por razones de censura.

Entre 1941 y 1942 pintó otro fresco, ”Historia de Michoacán”, en la Biblioteca Gertrudis Bocanegra, de Pátzcuaro, y con la misma técnica llevó a cabo, en los años 60, dos pinturas notables en el Castillo de Chapultepec: ”Retablo de la Independencia” y ”Retablo de la Revolución Mexicana” (1910-1914).

De su labor como muralista, destacan obras con mosaicos de piedras de colores naturales, como ”Representación histórica de la cultura”, en Ciudad Universitaria, y ”Alegoría de México”, en la entonces Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, entre otras.

De acuerdo con los especialistas, en su vasta producción de caballete, sobre todo dibujos y temples, pueden distinguirse tres modalidades principales: las alegorías, el retrato y el paisaje, en las cuales se aprecia una ejecución cuidadosa y detallada.

Entre ellas destacan ”Consumatum” (1945), ”Ruinas de la Torre de Babel” (1981), ”Autorretrato múltiple” (1959) y la ”Ciudad de México” (1947), entre otras.

O’Gorman fue profesor fundador de la escuela de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Politécnico Nacional; dictó conferencias en diversas instituciones e ingresó a la Academia de Artes en 1971.

Si bien en sus inicios promulgó el funcionalismo arquitectónico, a partir de los años 50 introdujo la concepción de esta disciplina como arte, en una síntesis en la que la imaginación permita ”encontrar cosas extrañas, raras, joyas (…) que pueden dejarle al hombre obras que son flores de la cultura humana”.

Aún dentro de sus amplias composiciones murales, su pintura tiene cualidades de miniatura, por su perfecto acabado, tanto en los paisajes con arquitectura, como en sus retratos y alegorías.

La realidad mexicana, así como la influencia de la pintura popular, fueron características constantes que se combinaron con lo insólito, maravilloso o fantástico en su arte.

Juan O’Gorman murió en la Ciudad de México el 18 de enero de 1982.

Como parte de los festejos por el centenario de su natalicio en el 2005 se inauguró una magna exposición retrospectiva, ”Juan O’Gorman. Arquitecto”, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

También en ese mismo año, se publicó un libro ilustrado de su curso “El arte artístico y el arte útil”, y fueron organizadas una serie de actividades para esta conmemoración, incluyendo la cancelación de un timbre postal.



Torre BBVA Bancomer y Centro Operativo BBVA Bancomer en Ciudad de México
julio 7, 2009, 1:45 pm
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BBVA Bancomer presentó ayer dia 6 de Julio los proyectos arquitectónicos ganadores para sus dos nuevos inmuebles en la Ciudad de México: la Torre BBVA Bancomer y el Centro Operativo BBVA Bancomer. Los despachos “Rogers Stirk Harbour + Partners” y “Legorreta + Legorreta” crearán en conjunto la Torre BBVA Bancomer, mientras que “Skidmore, Owings and Merrill” (SOM) proyectará el Centro Operativo BBVA Bancomer.

El acto de presentación, celebrado en el Club de Banqueros de la Ciudad de México, contó con la presencia del presidente de BBVA, Francisco González; del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon; y del presidente y director general de BBVA Bancomer, Ignacio Deschamps.

La Torre BBVA Bancomer se ubicará en un área de 6.600 m2 en la esquina que forman Paseo de la Reforma y la calle de Lieja, en la Colonia Juárez de la Ciudad de México. Tendrá una altura de 225 metros y 50 pisos. Al terminar su construcción, en el año 2012, la Torre alojará a 4.500 empleados, aproximadamente.

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El Centro Operativo BBVA Bancomer estará ubicado en el complejo denominado Parques Polanco, en la Avenida Mariano Escobedo y Laguna de Mayrán, en un área de 13.400 m2. Tendrá 137 metros de altura y 32 pisos. Se estima finalizar su edificación en el año de 2012. Albergará a alrededor de 4.500 personas.

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El desarrollo de las dos nuevas sedes de BBVA Bancomer en la Ciudad de México forma parte de un proyecto de racionalización de inmuebles que inició el año pasado con la venta de 108.000 m2 de terreno repartidos en cuatro inmuebles: Centro Bancomer y su estacionamiento (Av. Universidad No. 1200), Torre Platino (Insurgentes Sur No. 1811) y Liverpool No. 88.

Para la construcción de estos dos nuevos edificios se hará una inversión de 900 millones de dólares y se generarán 14.000 empleos directos e indirectos durante su edificación.

Francisco González, presidente de BBVA, subrayó que la construcción de los nuevos inmuebles de BBVA Bancomer es una muestra del compromiso del Grupo Financiero con México. “Estos proyectos arquitectónicos que hoy presentamos son totalmente coherentes con nuestra estrategia, basada en principios, personas e innovación, y reflejan los valores distintivos del Grupo. Estamos convencidos de que ambos se convertirán en edificios emblemáticos para la Ciudad de México”. Añadió que la inversión prevista en ambos inmuebles se sumará a los más de 8.300 millones de dólares que el grupo español ha invertido en México desde el año 1995.

En su intervención, Ignacio Deschamps, presidente y director general de BBVA Bancomer, aseguró que “en el diseño arquitectónico de nuestros nuevos edificios confluirá el talento nacional e internacional, buscando por encima de todo la armonía con el entorno y la mayor calidad de vida para todos los que trabajan en el Grupo. Asimismo, estos inmuebles nos permitirán ofrecer una mejor atención y servicio a nuestros clientes”.

Deschamps definió la Torre BBVA Bancomer como “un edificio mexicano y universal” y al Centro Operativo BBVA Bancomer como “un bello edificio con el máximo rigor en la eficiencia”. Agregó que esta inversión de BBVA Bancomer, en medio de una crisis económica es, sin duda, una gran noticia para la Ciudad de México, así como para el país.

Las nuevas sedes corporativas de BBVA Bancomer se edificarán con las más avanzadas técnicas de construcción. La utilización de modernas tecnologías y diseño de interiores permitirán que sus puestos de trabajo tengan una gran flexibilidad de espacios y, por otra parte, que su operación implique menores costes de mantenimiento.

El año pasado, BBVA Bancomer lanzó un Concurso Internacional de Ideas de Arquitectura en el que, además de las firmas ganadoras, participaron otras de gran prestigio nacional e internacional, todas con experiencia en el diseño de proyectos inmobiliarios para grandes corporaciones y comprometidas con la eficiencia económica, energética y medioambiental.

Un equipo interdisciplinario de Grupo BBVA, junto con especialistas externos de amplio reconocimiento internacional, realizaron, durante ocho meses, una evaluación de 77 factores, tanto aspectos técnicos, como de diseño arquitectónico y de plazos y costes. Las firmas elegidas son las que, de acuerdo con el equipo y los especialistas, pueden desarrollar los mejores elementos arquitectónicos para plasmar en ambos edificios los valores de la cultura corporativa que BBVA quiere mantener en sus nuevas sedes:

* Eficiencia inmobiliaria
* Desarrollo sostenible
* Aplicación de las últimas tendencias en tecnología
* Construcción con bajos costes de mantenimiento
* Desarrollo de la ciudad
* Y, sobre todo, un firme compromiso con la calidad de vida en el trabajo de sus colaboradores

Beneficios para los empleados

Para determinar la ubicación de ambos inmuebles se tuvo en consideración su fácil acceso, gracias a los servicios de transporte público. La gran mayoría de los empleados se verá beneficiada en sus tiempos de traslado a su centro de trabajo, al acudir a zonas más céntricas de la capital. Además, ambos inmuebles están a muy poca distancia uno del otro (1.8 kilómetros), lo que redundará en mayores sinergias y, por consiguiente, en un mayor aprovechamiento del tiempo.

Las nuevas sedes de BBVA Bancomer serán un importante elemento para fomentar la cultura de empresa e impulsar innovadoras formas de trabajo con más espacios de interacción social, que favorezcan la comunicación y faciliten el trabajo en equipo.

Eficiencia operativa y compromiso con el Medio Ambiente

Uno de los objetivos buscados por BBVA Bancomer es fomentar la eficiencia energética de los edificios, mediante construcciones sostenibles. Para ello, la meta es conseguir que ambos proyectos reúnan todos los elementos necesarios para obtener la certificación LEED (Líder en Energía y Diseño Ecológico), estándar americano que reconoce las construcciones comprometidas con el cuidado del medio ambiente.

La institución financiera estima que sus nuevos edificios permitirán importantes ahorros, como:

* 25% en energía,
* 30 a 50% en agua

Los diseñadores de la Torre BBVA Bancomer

El arquitecto mexicano Ricardo Legorreta es el autor del Hotel Camino Real (en colaboración con Luis Barragán); del Hotel Westin Brisas en Ixtapa; del Museo de Arte Contemporáneo Marco, en Monterrey; del Centro Nacional de las Artes, en la Ciudad de México; y del Corporativo Televisa en Santa Fe, en la Ciudad de México, entre otros inmuebles en México y el extranjero. Desde principios de los años 90 se incorporó a su estudio su hijo Víctor, dando lugar, en el año 2000, a “Legorreta + Legorreta”.

“Rogers Stirk Harbour + Partners” (antes llamada Richard Rogers Partnership) es una firma fundada y encabezada por el reconocido arquitecto británico Richard Rogers, quien ha diseñado el Centro Georges Pompidou (en colaboración con Renzo Piano); los edificios Lloyd’s y Leaddenhall, en Londres; el Millennium Dome, también en la capital de Inglaterra; la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, en Madrid; y la Terminal 5 del Aeropuerto de Heathrow, en Londres, entre muchas otras obras a lo largo de más de tres décadas de práctica arquitectónica.

En su intervención durante el acto, Lennard Grutt, socio del despacho “Rogers Stirk Harbour + Partners”, transmitió un mensaje del actual presidente de la firma, Richard Rogers, quien no pudo asistir por motivos de salud. “Estamos encantados con la oportunidad de trabajar para BBVA Bancomer en este proyecto tan importante para la Ciudad de México y poder colaborar con “Legorreta + Legorreta”, una de las firmas de arquitectura líder a nivel mundial”, afirmó Grutt.

Explicó que por su magnífica ubicación, la torre servirá como punto de referencia marcando el vínculo entre el Bosque de Chapultepec y Paseo de la Reforma. El diseño altamente sustentable incorpora una fachada que se inspira en el patrimonio arquitectónico mexicano reinterpretando la particular textura de la celosía tradicional.”

Los diseñadores del Centro Operativo BBVA Bancomer

La explicación del diseño del Centro Operativo Bancomer estuvo a cargo de Gary Haney, socio del despacho estadounidense “Skidmore, Owings and Merrill” (SOM), firma fundada por Louis Skidmore, Nathaniel Owings y John Merrill en los años 30 del Siglo XX.

SOM diseñó la Torre Sears de Chicago, la más alta en su momento, así como el rascacielos Burj Dubai, que será el edificio más alto en todo el mundo. Reconocida por sus rascacielos en forma de caja de cristal, estilo en el que fue pionera, SOM ha desarrollado múltiples proyectos en diversas latitudes del orbe y recibido más de 800 premios internacionales de arquitectura y diseño.



La arquitectura no tiene estilo; resuelve problemas, asegura Lucio Muniain
mayo 17, 2009, 4:16 am
Filed under: Arquitectura Mexicana
Arturo García Hernández

De lo perdido, lo que aparezca. El arquitecto Lucio Muniain (DF, 1969) ha presentado 11 proyectos en otros tantos concursos y sólo ha ganado uno.

Convencido del interés y el valor de los trabajos que se han quedado en el papel, decidió reunirlos en un libro junto al único que sí construyó.

El libro, que hace unos días fue presentado, lo publicó el sello editorial Arquine. Su título: 10 concursos perdidos 1 ganado. Un libro nacido del fracaso.

–¿Cuál es su reflexión después de concluir el libro?

–Hay tres tipos de arquitectura: la que se construye, que pasa de un proyecto muy complicado a su edificación; otra es la que más visito, la que más analizo y critico, la que más me gusta; la tercera es la que ves en el libro, que son fotos, maquetas, dibujos que dan una buena idea de lo que se hubiera hecho en cada caso.

“Hoy por hoy, las ideas que se quedan en el papel, sobre todo en arquitectura, son las que se me hacen más interesantes. ¿Ya viste el proyecto que quedó en segundo lugar en el concurso para la Ópera de Sidney o la que quedó en tercer lugar en el concurso del museo Guggenheim de Bilbao? Las obras que ganan son las que más le gustan al jurado, y el jurado en cada concurso es diferente.

“Por tanto, los concursos son como un certamen de belleza donde no necesariamente gana el mejor traje de baño. Quizás gana el verbo, quizás gana el cuerpo o la cara. Así en los concursos de arquitectura. El jurado escoge lo que es mejor para ellos en ese momento, pero no quiere decir que los demás sean unos estúpidos. Nada más los astros no se alinearon.

“El libro para mí es voltear hacia atrás, es constante reflexión. Volver a visitar los proyectos después de un tiempo me parece hasta sano: ver qué hice, en qué momento y por qué. ¿Por qué no ver todo eso que nunca llegó pero ni a un cajón.’’

Las necesidades del cliente

–Fuera de las vacas sagradas, ¿un arquitecto puede hacer la arquitectura que le gusta hacer?

–Para ser vaca sagrada lo único que se necesita es ser un necio, hacer lo que te gusta todo el santo día, ir a las fiestas correctas y a los simposios correctos.

Por desgracia la arquitectura tiene una utilidad, puede tener algo de arte, pero el hecho de hacer lo que más te gusta siempre tiene un límite.

El cliente tiene necesidades y entonces las agarras y las haces papel y ya depende de uno meterle suficiente veneno para que el edificio sea una cosa especial, para que cada vez que una persona entre en él, viva otras cosas.

–¿El caso de usted con los concursos es sintomático de un fenómeno más extendido en el ámbito arquitectónico?

–Creo que sí. De entrada hacer un libro que habla del fracaso, de mi postura: si esto es lo que mejor sé hacer, pues lo muestro, ¿no? La arquitectura no es nada más tabiques y tabiques, ya no es nada más mira, el arquitecto hizo esta casa; también es mira a este cuate le dieron un problema arquitectónico a resolver y lo resolvió así. Tienes que estar consciente de que todo eso que sale de ti sea único. En ese sentido la arquitectura puede tener una personalidad individual. Lo que hace Lucio es muy Lucio.

–¿Cómo describiría lo que hace?

–Más que hablar de plasticidad y decir que mis edificios tienen tales o cuales cualidades, puedo entender lo que el cliente necesita y traducirlo a arquitectura.

Talento desaprovechado

–¿Están amafiados los concursos de arquitectura?

–Algunos, claro, otros no. Hay de todo. ¿Cuáles no están amafiados? Aquellos en los que gano, porque no tengo relaciones.

–¿Eso obra en perjuicio de la arquitectura que se realiza en México?

–Pues sí, porque no son los mejores arquitectos los que hacen obra, si no los que mejores relaciones tienen.

“En México hay mucho talento, pero poca explotación del mismo; los clientes como que siguen miedosos. Aunque esa generación de clientes, los adinerados viejitos, van para fuera y ahora los jóvenes son directores de bancos y los que empiezan a hacer cosas.

“La generación que cree que todo es Teodoro González de León ya va para fuera. Está bien, lo felicito y me gustaría estar en sus zapatos y pensar que hice El Colegio de México, el Fondo de Cultura Económica, el Arco de Bosques (conocido como ‘el pantalón’). El problema es que el éxito del arquitecto son sus relaciones. Y eso ocurre en todo el mundo.”

–¿Todavía se puede hablar de una arquitectura mexicana?

–Mi opinión muy personal es que afortunadamente ya no. Todavía en los años 80 y principios de los 90 se hablaba de ella. ¿Qué es arquitectura mexicana? Se refieren a cosas parecidas a lo de Luis Barragán, rositas y mexicanistas, con macetitas, y parecen un pueblito.

“Ese ranchito style como que ya afortunadamente se acabó. Aunque todavía por ahí dos o tres lo siguen.

Los arquitectos que estamos en este momento en el panorama, todos pueden hacer una casa donde sea, en China, en Italia, porque la arquitectura no tiene estilo, resuelve problemas. El estilo nunca lo he buscado, ni me interesa ni lo quiero.



Gracias a Torres Bodet ingresé a la arquitectura: Pedro Ramírez
mayo 16, 2009, 3:54 am
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El laureado arquitecto y urbanista afirmó que fue gracias al autor que ingresó en este arte de planear, proyectar, diseñar y construir espacios habitables.

Ciudad de México.- Convencido de que la arquitectura es una disciplina al servicio del hombre, el laureado arquitecto y urbanista Pedro Ramírez Vázquez (1919) aseguró que su incursión en este arte se lo debe al escritor, ensayista y poeta mexicano Jaime Torres Bodet (1902-1974).

Durante una charla que ofreció la víspera en el Museo Soumaya por sus 90 años de vida, el autor de obras como el Estadio Azteca, la Basílica de Guadalupe y el Museo Nacional de Antropología afirmó que fue gracias al autor que ingresó en este arte de planear, proyectar, diseñar y construir espacios habitables.

“A través de él comencé a captar la arquitectura y su interés, y la seriedad con la que debemos aportar los espacios en el que mexicano va viviendo”, señaló.

El destacado urbanista hizo un recorrido histórico por su vida, así como por la de Torres Bodet, a quien conoció en la década de los 50.

Afirmó que en dos ocasiones, Torres Bodet fue un gran servidor público, sobre todo cuando desempeñó el cargo de secretario de Educación Pública durante el mandato de Manuel Avila Camacho.

Detalló que de 1958 a 1964 ocupó por segunda vez el cargo de secretario de Educación, periodo en que inició un plan de 11 años para resolver el problema de la educación primaria en el país.

Dijo que en ese lapso trabajó estrechamente con la economista Ifigenia Martínez, fundando la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos y promoviendo varios museos, entre ellos, el de Antropología y el de Arte Moderno.

Destacó que el también director general de la Unesco de 1948 a 1952, además de dar auge al programa nacional de construcción de escuelas, brindó coherencia doctrinaria a la educación mexicana.

Recordó que al fundar el Comité de Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, Torres Bodet se dio a la tarea de buscar a los mejores arquitectos de México, para llevar a cabo su proyecto de construcción de centros educativos en todo el país.

Dijo que su primera asignatura pública la obtuvo por casualidad a los 25 años, en 1944, cuando el arquitecto designado para dirigir el proyecto de construcción de aulas rurales en Tabasco canceló a última hora.

Ramírez Vázquez se ofreció como voluntario y el arquitecto José Luis Cuevas, entonces director del CAPFCE, aceptó con la anuencia del secretario de educación pública de aquellos años, Jaime Torres Bodet.

Mencionó que la experiencia en Tabasco fue definitoria, pues ahí se enfrentó por primera vez con los desplantes de la clase política nacional que más adelante aprendería a controlar e incluso a utilizar a su favor.

Durante este periodo, Ramírez Vázquez indicó que llegó con la idea de construir al mismo tiempo que estas aulas, casas para los maestros, con el fin de que vivieran en condiciones más dignas.

“Los tiempos eran otros, pero cuando ya las teníamos que realizar, no había manera de hablar por teléfono y pedir cierto número de material”, añadió.

Subrayó que las instrucciones de Torres Bodet, era que cada escuela tuviera su propio espacio.

Indicó que luego de conocer al presidente Adolfo López Mateos, su relación con el ex mandatario le ayudó para colocarse en la mira de los grandes constructores y a ser el elegido para los grandes encargos públicos.

Agregó que con López Mateos, vio su gran anhelo cumplido de diseñar una serie de museos públicos que lo colocarían en la cima de la escena arquitectónica nacional.

Refirió que la culminación de esta serie de espacios culturales fue el Museo Nacional de Antropología, recinto construido en tan sólo 19 meses y que se convirtió en el gran templo que albergaría el corazón de la cultura nacional.

Tras hacer un breve recuento de su juventud, el destacado arquitecto, acompañado por amigos y familiares, agradeció a las cerca de 30 personas que se dieron cita en la Sala Julián Slim, del recinto ubicado en Plaza Loreto.

Nacido el 16 de abril de 1919, Pedro Ramírez Vázquez es egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido catedrático en “la máxima casa de estudios” y también miembro del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República.

Fue además presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 1968 celebrados en la Ciudad de México, colaborando en el diseño de la imagen gráfica de los juegos.

Es autor también el estadio Cuauhtémoc, en Puebla; la Basílica de Guadalupe, el Palacio Legislativo de San Lázaro, el Museo Nacional de Antropología y el Museo de Arte Moderno, entre otros recintos.

Notimex


¿Hay “mano negra” en los concursos de arquitectura?
mayo 14, 2009, 3:19 am
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El arquitecto Muniain indica que perder certámenes de diseño no depende del proyecto, sino de los “contactos” y de la suerte

Yanet Aguilar Sosa
El Universal
Martes 12 de mayo de 2009
yanet.aguilar@eluniversal.com.mx
Ganar un concurso de arquitectura es más producto de la suerte, las relaciones personales y el estado de ánimo de los jueces, que de la experiencia y el currículum del arquitecto. Aunque en los certámenes arquitectónicos no hay nada dicho, representan la pared con la que practica el tenista o el sparring con el que prueba sus golpes el boxeador.

Hay arquitectos que se llevan todo, y otros que ganan uno de cada 15 o cada 20 concursos, su premio es la experiencia. Obtienen algún reconocimiento pero nunca respuestas de por qué su proyecto no ganó, eso nadie lo sabe y sin embargo, el arquitecto mexicano Lucio Muniain ha tratado de entenderlo en su libro 10 concursos perdidos 1 ganado, que es un acercamiento lúdico y crítico al interior de los concursos de arquitectura y al quehacer de la profesión.

Su propuesta en el libro publicado por Arquine, la editora y revista que organiza el Congreso Internacional de Arquitectura y Diseño Arquine, es hablar del monstruo desde adentro. “A los arquitectos no les gusta hablar de fracasos, a mi sí, porque los fracasos son una oportunidad; lo que quería era decir que un segundo lugar, un tercero o un cuarto lugar no para todo mundo lo ocupan los perdedores, para mi representan otras posturas distintas que no lograron su objetivo para ese jurado en particular”.

Muniain indaga en su propia experiencia; de 1997 a la fecha su despacho ha perdido cerca de 40 concursos, a partir de ahí surgieron varias preguntas, una de ellas generó el libro: ¿De qué depende ganar un concurso para un nuevo proyecto arquitectónico, sea éste para una biblioteca, un acuario o una galería? De acuerdo con el arquitecto no depende del currículum vitae, ni del reconocimiento o el proyecto en sí mismo.

“El concurso no es una postura que defina al mejor o al peor, es como si hubiera un Miss Universo donde cada año con un jurado distinto; un año ganan las que mejor responden, al otro las de mejor cuerpo, al siguiente las más altas y luego las más güeras; pasa un poco lo mismo cuando entras a un concurso, es una cosa tan distinta una de otra y resuelve una necesidad y un problema tan distintamente, no es que haya uno bueno y uno malo, es que hay uno aburrido y uno interesante”, señala Muniain.

El autor del Corporativo Autofin (Edificio de Oficinas de 40 mil metros cuadrados) y Proyecto Bahía Balandra en La Paz Baja California Sur (Plan maestro de ciudad para 20 mil habitantes, en su primera etapa), asegura que todo depende del jurado, ellos deciden a qué arquitectos invitan, si se hace el concurso o no, si quieren un edificio que cambie la ciudad, un inmueble que pase desapercibido o tal vez un edificio que grite y sea un ícono del turismo.

Para los arquitectos concursar es fundamental. Hay metáforas, es como un tenista que juega un tiempo con la pared, esa práctica le da habilidad; lo mismo les ocurre a los arquitectos con los concursos, los ha hecho más hábiles en la comunicación básica, en cómo vender mejor sus proyectos, es casi como mandar su foto en bikini, si gustan pasan a la final y ya entonces les tocará echar su discurso. Los despachos cuidan al máximo la lámina que mandan a concurso, es el rostro bonito de todo el cuerpo.

Los arquitectos no entienden los razonamientos de los concursos pero toman la experiencia. Su proyecto nada tiene que ver con el primero que presentaron. “Te van curtiendo un poco” porque sabes que ahí vas a concursar contra otras 100 propuestas.

Nada garantiza ganar. Hay muchas cosas en juego: las relaciones, el poder, el dinero, el azar, el nombre; pero los arquitectos concursan con el sueño de que su proyecto se realice, que no se quede guardado. Muniain asegura que hay mil propuestas que se quedan en el tintero y por lo general son las más interesantes.

En el mundo hay concursos de todo tipo. Hay certámenes muy serios y otros muy puercos en los que hay ganador desde el primer día y lo demás es una cortina de humo. “He ganado concursos internacionales de invitación entre 50 convocados y he perdido concursos donde estoy yo y otro cuate; donde dices ya gané y acabas como segundo lugar, es decir último. Hay de todo, quien escoge es quien paga, quien paga es el juez”.

Quiso hablar de los fracasos porque ellos dan luz sobre los concursos. De los 40 proyectos que ha metido a concursado y han perdido, el arquitecto egresado de la Universidad Iberoamericana eligió 10 muy diversos: un museo, un teatro, una casa, la remodelación de un restaurante, un aeropuerto; la pregunta es de qué carecen éstos que sí tiene el proyecto ganador del diseño de la Corporación Andina de Fomento en Caracas, Venezuela que obtuvo hace unos meses.

Su libro es una reflexión crítica, analiza su carrera de arquitecto, pero sobre todo qué pasa con los concursos. “Ahora con el del Arco del Bicentenario, el jurado que es Felipe Calderón entre otros, decidió hacer un concurso con 37 invitados, yo no fui invitado. El ganador podrá gustar a no, pero a él le gusta y él es el jurado. Así, marcará esta etapa de la vida de México, para bien o para mal”.

“Los fracasos en los concursos de arquitectura enseñan mucho, imagínense ver un libro de Roger Federer donde explica por qué no ganó tal o cual partido, eso sería mucho más útil para otro futuro tenista”, dice aludiendo al tenis, otra de sus pasiones.

Muniain dice que la arquitectura es una profesión ingrata, por lo que recomienda pararse luego de cada caída.