Noticias de Arquitectura


Arquitectura sostenible
junio 17, 2009, 1:08 am
Filed under: Sostenibilidad | Etiquetas:

“Chapala Green Group” en la búsqueda de la arquitectura sostenible en apoyo a la ecología y a la comunidad ribereña

Es por todos sabido que los problemas ambientales que enfrentamos hoy en día, son consecuencia misma de nuestras acciones irresponsables hacia nuestro entorno. Debido a esto, han surgido en la ribera, grupos activistas que han promovido, por ejemplo, el mantener libre de basura las calles y la apropiada separación de los desechos, (Ajijic Limpio) o el cultivo libre de fertilizantes para conseguir alimentos orgánicos (ACA) pero en los últimos meses surgió un nuevo grupo interesado en la construcción de vivienda ecológica autosostenible y de bajo costo, se trata de (Chapala Green Group).

Este grupo dirigido por el señor Kelly Hart está construyendo la primera casa “earthbags” (sacos de arena) en la ribera de Chapala, se trata de un sistema de construcción que utiliza como principal materia prima costales llenos de tierra, el lugar que eligieron para realizar la demostración de la construcción, se trata de una escuela llamada “Niños y Jóvenes”, ubicada en San Juan Cosalá, en donde niños de escasos recursos provenientes de diversos lugares, reciben de manera gratuita alimentación, techo y educación, gracias al párroco del pueblo. La intención es que estos niños y jóvenes aprendan la técnica de construcción y cuando regresen a sus comunidades tengan la oportunidad de tener una vivienda propia.

Esta técnica de construcción a base de sacos de arena ha sido utilizada desde hace muchos años por militares para la creación de barreras de protección, o para el control de las inundaciones, es así como las mismas razones que las hicieron útiles para este fin las acercaron a la creación de vivienda. Por medio de los costales llenos de arena se da estructura a las paredes de estas edificaciones y han resultado muy resistentes a todo tipo de clima, además son resistentes a las inclemencias del tiempo como terremotos e inundaciones, este tipo de construcción es muy rápida y fácil de desarrollar, pues para ella se utilizan componentes de fácil acceso y bajo costo, con lo que se busca además acercarse a la arquitectura sostenible pues ofrece la oportunidad de reciclar los sacos de grano, pero incluso si se quieren utilizar nuevos, no son caros.

Los costales se pueden rellenar con materia mineral local, lo que reduce la energía asociada a la fabricación y el transporte de materiales de construcción.

Los costales de arena pueden apilarse en una amplia variedad de formas, incluyendo las cúpulas, que tienen el potencial de eliminar prácticamente la necesidad de tracción de materiales comunes en la estructura, especialmente la madera y el acero utilizados a menudo para los tejados, lo cual ayuda a salvar nuestros bosques.
Este tipo de construcción no necesita de mano calificada pues una persona familiarizada con los elementos básicos de la construcción “earthbag” puede entrenar a otros para ayudar en la construcción de un edificio, esto no sólo hace que el proceso sea más asequible sino que también lo hace viable en zonas alejadas, donde muchas de las habilidades de construcción no se encuentran.

Puede leer más sobre el tema en: http://www.earthbagbuilding.com, ver fotos de los proyectos en http://www.flickr.com/photos/kellyhart/ y comentar o compartir ideas en http://tech.groups.yahoo.com/group/chapalagreengroup/

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"La ciudad también es naturaleza"
julio 7, 2007, 2:09 pm
Filed under: Ciudad, Sostenibilidad

ENTREVISTA: LUIS ANDRÉS ORIVE Paisajista

T. G. C. – Vitoria – 04/07/2007

El director del Centro de Estudios Ambientales de Vitoria, Luis Andrés Orive, es uno de los principales valedores de este Foro Urbano de Paisaje. Doctor Ingeniero de Montes con una tesis sobre los paisajes de Álava, profesor en la Universidad de Nueva York de Arquitectura del Paisaje, es uno de los principales defensores del cierre urbano definitivo de Vitoria y su blindaje con un segundo anillo verde.

Pregunta. ¿Qué papel juega el paisaje en el entramado urbano?

Respuesta. El paisaje, considerado como sujeto de actividad humana e industrial y soporte de sistemas vivos, ha pasado a primer plano ahora que se habla de sostenibilidad. Ahora que parece que preocupa el cambio climático o la brutal pérdida de biodiversidad, me parece imprescindible el estudio del paisaje.

P. El Foro que comienza hoy se centra en la periferia.

R. Efectivamente, la expansión del espacio de borde es el que más duele tanto a los ecólogos como a los urbanistas. Cada día más, los arquitectos se preocupan por la expansión de las ciudades, algo que hasta hace unos años sólo interesaba a los ecologistas. Hay que desvincular crecimiento de desarrollo urbano y ocupación del suelo. La construcción de grandes polígonos industriales, infraestructuras viarias desproporcionadas, en fin, espacios fuera de la escala humana, no conducen a un mundo mejor.

P. El anillo verde de Vitoria es un referente internacional, ¿qué supondrá el segundo?

R. El impulso del primero llevó a aumentar la densidad de vivienda en los nuevos barrios y eliminar zonas verdes que suponen gasto y segregación urbana. El segundo anillo verde trata de preservar Vitoria de un desarrollo desaforado al que le puede someter su ubicación estratégica en el eje Paris-Madrid-Lisboa. Nosotros, en lugar de pensar la ciudad como un centro logístico de referencia, apostamos por su consideración como reserva de la biosfera, porque la ciudad también es naturaleza.

P. ¿Una ciudad, reserva de la biosfera?

R. Estamos trabajando en ese sentido, con la Diputación, los gobiernos vasco y central y la UNESCO. Vitoria como concepto ecológico, con un radio de 20 kilómetros que se conviertan en patrimonio natural de la Unión Europea. Nos estamos encontrando unas sorpresas maravillosas en cuestión de fauna y flora, de ecosistemas, y así lo constatan los científicos que vienen a estudiar nuestro proyecto. Creemos que los alrededores de Vitoria se pueden considerar el referente piloto de la ciudad sostenible. Con este proyecto, hemos conseguido la referencia como una de las 50 mejores ciudades del mundo en sostenibilidad.



La vivienda, no sólo arquitectura
junio 25, 2007, 3:16 am
Filed under: Sostenibilidad

La revista ‘A+t’ publica ‘Dbook’ una reflexión sobre la ciudad sostenible con el análisis de 64 proyectos residenciales

TXEMA G. CRESPO – Vitoria – 13/06/2007

¿Cómo se están construyendo las ciudades? ¿Hasta que punto los ciudadanos ven resueltas sus necesidades en las diferentes propuestas de vivienda que les ofrece el mercado y la administración pública? ¿Qué es mejor, la densidad de las concentraciones urbanas clásicas europeas o la dispersión de las urbanizaciones de adosados y chalés? Éstas y otras preguntas llevan rondando por la redacción de la revista de arquitectura A+t desde hace un decenio, por lo menos. Fruto de sus reflexiones y dudas han surgido varios números y monográficos. El último, titulado DBook. Analisis visual de 64 proyectos de vivienda colectiva es, sin duda, el más ambicioso, con el estudio de edificios de todo el mundo.

“Siempre hemos mantenido cierta predilección por la vivienda colectiva, tan olvidada en las revistas de arquitectura, pero partir de 2000, comenzamos a estudiarla en profundidad”, explica Aurora Fernández, responsable y fundadora de A+T junto con el arquitecto Javier Mozas. Fruto de aquellas primeras investigaciones, fue el volumen titulado Density, en el que el análisis se centraba sólo en el aspecto arquitectónico. En DBook, el estudio les ha llevado, además, a incluir aspectos contextuales, que superan la arquitectura y que atienden a la sociología, el urbanismo, el medio ambiente o la economía.

Y, por supuesto, las dudas, que se presentan como la cuarta parte de DBook -las otras tres son density (densidad), diagrams (diagramas explicativos) y dwellings (viviendas)-. “Hemos querido que aquellos autores que habían incorporado a su diseño criterios de sostenibilidad tuvieran la oportunidad de hacerlo saber, porque suele ser un esfuerzo que rara vez aparece en las fotos”, explican. De este modo, cada proyecto va acompañado de un análisis concienzudo de los editores sobre la tipología del edificio y de las respuestas de los arquitectos a un cuestionario, hecho sin compromiso de respuesta. “El resultado es bastante desalentador, con algunas excepciones, y nos lleva a cuestionarnos nuestra idea de la buena arquitectura, porque no puede ser buena la ignorancia absoluta de cualquier consideración medioambiental”, reflexionan los editores.

Por supuesto, los autores no pretenden en ningún momento que su compilación tenga validez científica. Pero sí permite descubrir algunas tendencias de la arquitectura de vivienda colectiva contemporánea. Se ofrece en un voluminoso libro de gran formato con más de 400 páginas, en las que se presentan los 64 proyectos ordenados desde la menor a la mayor densidad de población en parcela. Pero también se valoran otros datos, como los ingresos medios al año del municipio, el plano de la situación del edificio en el territorio, espacios colectivos o parcelas de aparcamiento. Por supuesto, se incluyen viviendas de protección oficial y libre, apartamentos tutelados y casas de lujo, residencias universitarias y pisos de alquiler, de Asia, América, Europa y África.

El resultado no deja indiferente a ningún interesado en el desarrollo de la ciudad contemporánea. “Evidentemente, los proyectos se han seleccionado porque nos parecen buena arquitectura, pero también entendemos que la vivienda y la ciudad no son sólo arquitectura”, explica Fernández. La editora de A+t recuerda que han publicado una edición más pequeña y manejable, destinada a los estudiantes, porque el libro viene dotado de un componente informativo indudable. “La ciudad no sólo se construye con materiales; tan importantes como el propio edificio son los condicionamiento económicos o sociológicos de la zona y sus habitantes”, asevera.

¿Por qué estos proyectos y no otros? “Son los 64 ejemplos imprescindibles para mostrar que es posible una buena arquitectura sostenible”, resume Fernández. Por supuesto, no han elegido ninguna vivienda unifamiliar, pero hay propuestas que sorprenden como la de Scottsdale, en Estados Unidos, cinco viviendas con oficina en hilera. “Esta propuesta es una alternativa compacta al conocido paisaje de la dispersión, propio del urbanismo norteamericano”, señalan los editores. Además, inciden en un aspecto que cada día se valora más: al incluir lugar de trabajo junto a la vivienda, se evitan los desplazamientos.

La selección de obras, en las que dominan las grandes urbes como Barcelona, Viena, Madrid, Nueva York, Zúrich o Praga, también incluye dos aportaciones vascas. Se trata de dos complejos de viviendas levantados en la zona de Mina del Morro, en el barrio bilbaíno de Santutxu, un espacio recuperado para zona residencial. Son dos actuaciones residenciales de protección oficial muy bien relacionadas. Por un lado, el proyecto de Belzunce, Mauriño y Millán, 84 viviendas de alquiler, que se adaptan a la pendiente del comienzo del grupo Sagarminaga, para crear un complejo de edificios en hilera de baja altura, muy atractivos. Por otro, las cinco torres de los arquitectos De la Puerta y Burgos en la parcela superior, que se imponen con su rotundidad en el abigarrado tejido del barrio de Ollerías, y que se presentan como miradores sobre la ciudad.



Arquitectura para un futuro más sostenible
junio 24, 2007, 1:31 pm
Filed under: Sostenibilidad

FLORENCIO MANTECA

La arquitectura sostenible tiene ‘sex appeal.’ El interés mediático es evidente y proliferan las jornadas y cursos técnicos de formación y reciclaje para profesionales. Sin embargo, es preciso matizar algunos de los mensajes casi siempre bien intencionados, pero muchas veces erróneos o inexactos, que desde diferentes canales están llegando a los profesionales y a los usuarios en general.

Uno de esos mensajes es que una manera de reducir los consumos energéticos en la edificación -responsable de más del 40% de la energía primaria que se consume en Europa- es construir edificios de elevada eficiencia energética. Falso.

Construir edificios bioclimáticos implica emitir menos CO2 que edificar sin aplicar estos criterios, pero nunca se reducirán los índices de CO2 en la atmósfera construyendo más. Al contrario. Para reducir el consumo energético debido a la edificación, sólo hay tres caminos: en primer lugar, reducir la demanda energética en el parque inmobiliario existente mediante proyectos integrales de rehabilitación medioambiental de los edificios.

En España existían en el año 2006 aproximadamente 24 millones de viviendas diseñadas y construidas en su mayoría sin ningún criterio de eficiencia energética y que suponen, en la práctica, unos gigantescos sumideros energéticos. El potencial de ahorro energético en este campo es enorme y las administraciones deben concentrar todos sus esfuerzos en facilitar la renovación de los cerramientos y sistemas de climatización de los edificios existentes con criterios medioambientales y energéticos.

Otro camino es integrar a gran escala las energías renovables en la edificación y en los entornos urbanos. De forma coherente con la transición que estamos viviendo desde la ciudad post-industrial hacia la ciudad del conocimiento, parece evidente que es necesario cambiar el modelo energético actual para suministrar energía renovable de manera significativa. Las tecnologías de producción de energía solar térmica y fotovoltaica están maduras y existen otras posibilidades aptas para integrarse en la edificación: calderas de biomasa, eólica de pequeña potencia, geotérmica.

Y por último, realizar unas planificaciones territoriales y urbanísticas coherentes con el concepto de desarrollo sostenible.

Hoy en día, España tiene un ratio de 1,54 viviendas por familia, el más elevado del mundo, de las cuales el 30% están vacías o son segundas viviendas de ocupación muy ocasional.

Florencio Manteca director del departamento de Arquitectura Bioclimática del Centro Nacional de Energías Renovables (Cener).



Barcelona apuesta por la movilidad sostenible
junio 10, 2007, 9:22 pm
Filed under: Barcelona, Sostenibilidad

Por Nuria Rabadán [07-06-2007]

La Ciudad Condal es una de las tres ciudades elegidas como modelo de prueba piloto para el proyecto ICiNG; una iniciativa europea que nace con el objetivo de crear una localidad integradora y reactiva a las necesidades de los ciudadanos, mejorando así su calidad de vida. T-Systems actúa como socio tecnológico.

El Ayuntamiento de Barcelona se ha caracterizado siempre por su vocación tecnológica y por impulsar la implantación de soluciones innovadoras aplicadas a los servicios municipales, que mejoren la calidad de sus ciudadanos y procuren una administración más próxima a ellos, sin barreras burocráticas y administrativas. Este compromiso por la modernización y la mejora de los servicios le ha llevado a participar en numerosos programas marco europeos de gran envergadura.
Precisamente, el Consistorio de la Ciudad Condal trabaja actualmente junto con Dublín y Helsinki en un proyecto denominado ICiNG (Innovative Cities for the Next Generation), incluido en el sexto Programa Marco de la Comisión Europea. La iniciativa, que ha sido una de las más valoradas por la Comisión, reúne los esfuerzos de empresas como T-Systems España, Telefónica y eSpacial Solutions (especialistas en servicios de proximidad a través de dispositivos móviles), así como diversas universidades de prestigio internacional, entre las cuales están la Universidad Pompeu Fabra, la Helsingin Kaupunki de Helsinki y el Dublín Institute of Technology. El objetivo es desarrollar el modelo y la tecnología que facilite el acceso a los servicios públicos, mejore las planificaciones estratégicas, fomente la comunicación entre los miembros de una misma comunidad y potencie la creación de nuevas relaciones interpersonales. “Se trata de una iniciativa que forma parte de lo que llamamos proyectos de investigación y desarrollo, por lo que no está actualmente en producción sino en la fase de análisis”, explica José Ramón Rodríguez Bermúdez, gerente adjunto de Organización y Sistemas de Información del Ayuntamiento de Barcelona.
Tecnologías móviles
El proyecto se inició en junio de 2006 y tiene una duración de treinta meses. En él se aplican tanto los conceptos como las tecnologías de última generación que se integrarán en diferentes dispositivos relacionados con la movilidad (PDA, teléfonos móviles, GPS, etc.) y con la arquitectura de aplicaciones que tienen las diferentes administraciones de origen. Así pues, la solución ICiNG permitirá un acceso multimodal y multidispositivo a los servicios ofrecidos a los ciudadanos y además propondrá una arquitectura universal: cualquier nuevo servicio que el municipio quiera desarrollar para la población tendrá cabida dentro de esta arquitectura y será fácil de integrar.
Los módulos que componen la plataforma ICiNG son bastante especializados. Algunos de ellos ya se han puesto en funcionamiento mientras que otros continúan en fase de desarrollo. Rodríguez Bermúdez enumera los tres más importantes:
– MultiAccess Gateway (Plataforma Multiacceso): es una pasarela que admite las comunicaciones que se reciben desde sensores automatizados a través de diferentes redes de telecomunicaciones como Wi-Fi, GSM y 3G, entre otras.
– MultiModal Gateway MMC. En este caso, la plataforma es capaz de leer e interpretar la información que se recibe desde diferentes dispositivos y en diferentes formatos (PDA, teléfono móvil, etc.).
– Módulo de integración ISYS. Es el más relevante. Permite la integración del sistema con las diferentes plataformas de origen, así como determinadas funciones de gestión (administración de perfiles de usuarios, suscripciones, alertas, mensajería) y todas las funciones propias de administración del sistema (autorizaciones, altas, bajas, modificaciones de usuarios, etc). Según Rodríguez, lo novedoso de este sistema es que se basa en una Arquitectura Orientada a Servicios (SOA) y en estándares J2EE y WebServices.
Servicios modelo
La puesta en marcha de este proyecto permite llevar a cabo una investigación en torno a la accesibilidad y usabilidad de los futuros servicios de la administración electrónica. Ahora bien, “el objetivo no es que sean servicios masivos y que se adopten rápidamente, sino en probar servicios modelo para luego hacer desarrollos más amplios”, insiste el responsable municipal.
Dentro de ICiNG podemos distinguir tres grupos de servicios:
– eGovernment: consiste en el uso de las tecnologías de la información y el conocimiento en los procesos internos del Ayuntamiento y en la entrega de los productos y servicios de la entidad municipal tanto a los ciudadanos como a la industria. En este grupo se probará un servicio que es el resultado de la ampliación de su actual sistema IRIS (acrónimo de Incidencias, Reclamaciones y Sugerencias): un programa multicanal para gestionar las peticiones de servicios, avisos, incidencias y reclamaciones de los ciudadanos. “Mediante este sistema el ciudadano, con sólo apretar una tecla de su teléfono, podrá enviar una foto MMS al Ayuntamiento reportando una incidencia en la vía pública, como por ejemplo un semáforo averiado, un árbol caído, etc.”, explica el directivo. En este caso, lo que permitirá ICiNG es que el ciudadano no tenga que identificarse ni que dar todos los detalles de la avería ya que será el propio sistema el que reconozca automáticamente quién es el ciudadano que está llamando, desde qué punto del territorio está reportando la avería y en qué lugar está situada la misma. Concretamente, lo que se busca con esta iniciativa son tecnologías muy básicas y populares que, por su capacidad de integración con otros sistemas, van a ser más accesibles y sencillas para los ciudadanos.
– Sistema de gestión del tráfico. Aunque en Barcelona ya existen programas eficientes de gestión de la movilidad, análisis de flujo de vehículos y previsión de congestión, ICiNG aportará una prestación superior. “Como la mayoría de los dispositivos móviles de tercera generación ofrecen servicios de localización y disponen de diferentes conexiones (bluetooth, Wi-Fi, etc.), el nuevo sistema será capaz de analizar el volumen de tráfico en cualquier punto del territorio de manera automática mediante sensores ubicados en la vía pública. A través del mismo, los operadores municipales y los ciudadanos que se suscriban a este servicio recibirán en su móvil toda la información relativa al tráfico, de manera que podrán reaccionar rápidamente ante un incidente.
– Comunicación entre los propios ciudadanos: Imaginemos que se produce algún accidente en un espacio público y se necesita más personal para atender esa emergencia. Ante esta situación ICiNG tendrá la capacidad de localizar de manera inmediata a las personas que se hayan registrado en el sistema como voluntarios y se les informará del lugar donde se ha producido la incidencia. En palabras de Rodríguez Bermúdez “esto es un tema bastante importante y es el fundamento del concepto ICiNG. Los cuerpos profesionales: bomberos, ambulancias, etcétera, ya tienen sistemas de localización vía GPS y sistemas avanzados de radio digital. Lo que estamos haciendo desde hace unos años en el Ayuntamiento de Barcelona es involucrar a los propios habitantes en los servicios de la Administración; buscar esa ayuda, ese voluntariado, una colaboración ciudadana que mejore los servicios de la ciudad utilizando para ello las tecnologías”. Para poder poner a disposición de los vecinos barceloneses todas estas prestaciones las entidades que se han involucrado en el proyecto construirán una plataforma basada en este tipo de utilidades.
Una vez desarrollada la infraestructura tecnológica el objetivo es efectuar la investigación y el desarrollo necesarios para disponer de las primeras realizaciones del proyecto en el distrito 22@ de Barcelona, en el barrio de Grangegorman de Dublín y en el barrio tecnológico de Arabianranta de Helsinki.
El distrito 22@, situado en el centro de la Ciudad Condal, se creó hace ocho años como resultado de una iniciativa para recalificar suelo industrial degradado y convertirlo en una demarcación tecnológica, con capacidad para atraer empresas de servicios de la economía y del conocimiento.



Sostenibilidad tecnocrática
mayo 12, 2007, 4:48 am
Filed under: Montaner, Sostenibilidad

JOSEP MARIA MONTANER 03/05/2007

Cuando parece que un término como sostenibilidad ha sido aceptado; más aún, cuando ha sido asumida la gravedad de un problema planetario como el cambio climático, que afecta a todos los habitantes de la tierra, conviene revisar las soluciones que se pretenden aportar para conseguir un mundo y unas ciudades menos insostenibles. De hecho, la ambigüedad viene de partida en un concepto que pone énfasis en la durabilidad; que plantea cómo seguir desarrollándonos en unas sociedades opulentas sin poner en peligro los recursos del planeta, cómo frenar los estragos del progreso sin renunciar a él, y no cómo transformar un sistema productivo que lleva, irremediablemente, a la destrucción de la tierra. Por ello, cuando se plantean propuestas sostenibles son, a menudo, discutibles y, a veces, disparatadas o falsas.

El reciente encuentro de urbanistas, arquitectos, ingenieros y activistas de todos los continentes promovido por el Holcim Forum for Sustainable Construction en Shanghai (China), que se ha celebrado del 18 al 21 de abril, dedicado a la transformación sostenible de las ciudades, ha permitido comprobar, de nuevo, la gran diversidad de propuestas que se engloban en la idea de ciudad sostenible. Partiendo ya de algo tan paradójico como que se debatiera en una ciudad tan insostenible como la metrópolis de Shanghai, un ejemplo puro de la “ciudad genérica” sobre la que ha escrito con tanta lucidez Rem Koolhaas: desbordante, sin atributos ni calidad, basada en la multiplicación de los rascacielos, hecha a base de la destrucción del tejido histórico, el consumo continuo de los campos de cultivo y el desplazamiento forzoso de grandes masas de habitantes.

Se podría establecer que las conferencias y comunicaciones se centraban en tres tipos de concepciones de urbanismo sostenible: aquellas que insistían en los aspectos más sociales y humanos, recuperando el sentido común y los valores comunitarios, recurriendo a la participación y a la democracia local y, por tanto, en estrecha relación con la política y las estrategias del poder; aquellas que planteaban un cambio científico de métodos, de procesos de proyecto, de usos de materiales y recursos, de sistemas de cálculo de los impactos y los resultados, y de herramientas de comunicación; y aquellas más tecnológicas, que sin abandonar en absoluto la mentalidad racionalista y productivista lo ven como una nueva fase de desarrollo del sistema de mercado en la que se introducen nuevos productos pretendidamente sostenibles.

No hace falta decir que esta última es, posiblemente, la versión más discutible; la que entiende la sostenibilidad sólo desde una mentalidad tecnocrática y olvida las vertiente social y la científico-metodológica. El objetivo de la sostenibilidad sólo puede afrontarse desde el cambio de dos paradigmas: el social, no hay sostenibilidad posible sin justicia y, por tanto, el abismo entre ricos y pobres aumenta la insostenibilidad; y el metodológico y científico, ya que no hay sostenibilidad sin un cambio de paradigma hacia el pensamiento complejo y sistémico, que supere con carácter multidisciplinar las especializaciones y los compartimentos estancos, y que rechace la idea de una sosteniblidad tecnocrática basada en los kits añadidos.

Esta concepción tecnocrática plantea como solución añadir nuevos apósitos, prótesis y aditamientos tecnológicos e informáticos a unas construcciones que malgastan recursos, consumen territorio, arrasan campos o se aprovechan de paisajes naturales y reservas ecológicas para uso de un turismo de élite. No es ecológico explotar reservas naturales, por mucho que la nueva arquitectura sea ligera y bioclimática, proyectada por los ingenieros de Ove Arup, como se propone en la isla de Chongming en Shanghai; o eliminar las huertas supervivientes cerca de las grandes ciudades con proyectos de firmas reconocidas, por mucho que se rememoren las trazas agrarias y se coloquen después vegetación y frutales en las azoteas.

Tampoco es aceptable proponer la casa unifamiliar ecológica como alternativa. Por muy bioclimática que pudiera llegar a ser, la tipología de la casa suburbana, en el campo, en el suburbio o, lo que es aún peor, en el barrio cerrado para ricos, es totalmente insostenible, ya que mantiene la pareja infernal entre automóvil y casa unifamiliar, continuando la lógica del suburbio como ocupación territorial, que es la que ocasiona este despilfarro de energías fósiles y esta búsqueda desesperada de alternativas como la bioenergía que va a monopolizar e hipotecar amplias zonas agrarias de México, Brasil, Argentina e India.

De acuerdo con esta concepción tecnocrática, el crecimiento urbano es legitimado bajo el signo del plus ecológico; los nuevos procesos de urbanización se justifican ideológicamente con la excusa de la sostenibilidad, intentando que sus estrategias pasen inadvertidas.

Como decíamos al principio, el mismo objetivo de la sostenibilidad es ambiguo de partida: ¿Se trata de hacer lo más durable posible un mundo basado en el despilfarro, el consumo y la injusticia o de lo que se trata es de luchar por un cambio que sólo se puede producir si las fuerzas destructivas del mercado son fuertemente contrapesadas por las fuerzas sociales y por las medidas de regulación y control establecidas desde el sector público de cada país y desde los organismos internacionales? La sostenibilidad auténtica, si puede existir, más que un cambio tecnológico implica un cambio social y político.

Josep Maria Montaner es catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).



Indicadores de sostenibilidad
febrero 11, 2007, 3:24 pm
Filed under: Montaner, Pais, Sostenibilidad

JOSEP MARIA MONTANER 10/02/2007

El pasado 18 de enero, la teniente de alcalde Imma Mayol presentó el estado de los indicadores de sostenibilidad de Barcelona. Con ello se sigue una de las directrices definidas en 1992 en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro: elaborar agendas 21 locales y trabajar sobre unos indicadores que sean sintomáticos de la aproximación o el alejamiento a los objetivos de la sostenibilidad. En la primera fase se tomó como modelo la ciudad de Seattle, pionera al disponer en 1994 de los primeros indicadores, y se siguieron directrices iniciales como la Carta de Alborg. En 1995 se creó el Fòrum Cívic Barcelona Sostenible, una iniciativa promovida por la confederación Ecologistas en Acción, la plataforma Barcelona Estalvia Energia y la Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona, que tras un arduo trabajo interdisciplinar definió unos indicadores cuyos primeros resultados se presentaron en 1998. Seguidamente el Ayuntamiento de Barcelona asumió dicha responsabilidad configurando en 2000 la composición del Consejo Municipal de Medio Ambiente y Sostenibilidad, que, dividido en grupos de trabajo, fue discutiendo y elaborando unos indicadores oficiales para la ciudad que se presentaron a debate en el año 2001 y quedaron aprobados en 2002 en el Compromís ciutadà per la sostenibilitat dentro de la Agenda 21 de Barcelona. A partir de entonces estos indicadores se han ido actualizando, con la colaboración de la Universidad Politécnica de Cataluña, y se han ido haciendo públicos a través de la página web municipal. En noviembre de 2006 se publicaron por primera vez en papel los resultados de la evolución desde finales de los años noventa hasta 2005.

Estos resultados muestran que la dirección hacia la que se apunta es buena, pero que el ritmo es demasiado lento. La mayoría de los indicadores permanecen estancados, como el de “accesibilidad a espacios públicos y servicios básicos” o “superficie verde por habitante”. Otros no despegan como sería deseable: el uso de transporte privado no disminuye y el de transporte público no aumenta. Tampoco mejoran los de emisiones de CO2, que no disminuyen, ni el de “satisfacción ciudadana”, que disminuye levemente.

Hay dos indicadores de evolución negativa y preocupante. El de la “calidad del aire”, que está excesivamente contaminado, tal como demuestra el aumento de la concentración de dióxido de nitrógeno (NO2). Y, como es obvio, el de “esfuerzo económico de acceso a la vivienda”, que sigue aumentando: ha pasado del 47,3% de la renta familiar por habitante en 1999 al 75,4% en 2005. Aumenta también el precio medio del metro cuadrado de la vivienda de alquiler. Esta situación tan negativa tiene una pequeña contrapartida: se incrementa el número de contratos de alquiler, que pasa del 5,9% en 1999 al 11,8% en 2005, y se recupera así una práctica usual hace décadas, adecuada para nuestra modernidad líquida.

Hay indicadores inequívocamente positivos y esperanzadores, en especial la disminución en el “consumo total de agua por habitante”, junto al aumento del “consumo público de agua freática”. Aumenta, por tanto, la conciencia ecológica entre la ciudadanía, tal como demuestran los indicadores “número de organizaciones con certificado ambiental” o “número de puntos de venta de productos de comercio justo”. Otros son positivos, aunque matizables. Aumenta la “recogida selectiva de residuos”, que, igual que el ahorro del agua, ha sido incorporada a los hábitos de la gente, pero no despega la recogida selectiva de materia orgánica desde el propio domicilio. Ambos indicadores dependen de otro más determinante: que la “generación de residuos sólidos urbanos” disminuya, cosa que no sucede: se mantiene en 1,52 kilogramos por habitante y día.

Lo mismo ocurre con el indicador levemente positivo de aumento del “consumo de energías renovables”, al que ha contribuido la Ordenanza de Energía Solar del año 2000, aunque sólo haya pasado del 0,06% en 1999 al 0,25% en 2004. Lo que no recogen los indicadores es el hecho clave del incremento del consumo de energía final, tal como sucede en toda Cataluña. Este es el problema grave, que pone en cuestión todo el sistema económico y que no parece que aquí haya intención de cambiar. Véase, por ejemplo, la tendencia, tanto administrativa como productiva, en incorporar la climatización artificial a todos edificios o la falta de controles que eviten las pérdidas de frío y calor en las tiendas: un proceso que hipoteca el futuro aunque beneficie momentáneamente a las empresas de climatización. No en vano, el sector inmobiliario está pasando a invertir en empresas de energía. Mal augurio para este futuro control del sector de la electricidad y del petróleo después de cómo el sector de la construcción ha dejado el país.

Ciertamente, los que trabajan en este terreno del medio ambiente han de tener una paciencia inagotable: los avances, que tienen que ver con la evolución del sistema productivo, el uso adecuado de las energías y la transformación de los hábitos, son casi imperceptibles, de una extrema lentitud. Y los indicadores de sostenibilidad sirven para esto, para entrever ciertas tendencias en series estadísticas en el tiempo. Sin embargo, hay problemas globales, como el cambio climático o la inflexión que anuncia el Post Carbon Institute para 2010, cuando el incremento del consumo de energía empiece a colapsarse, que exigen medidas drásticas y urgentes; cambios estructurales que sólo se producirán, entre otros factores, si los medios de comunicación visibilizan los graves problemas medioambientales, si se realizan rápidamente reformas legales y fiscales para impedir los abusos, excesos y contaminaciones que siguen siendo noticia diaria, si se reduce el uso del vehículo privado, si los servicios de medio ambiente de los ayuntamientos y las comunidades no son secundarios, sino centrales, o si, en definitiva, nos convencemos de que no hay otra alternativa que transformar nuestros modos de producción, transporte y consumo.

Josep Maria Montaner es arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC).