Noticias de Arquitectura


El premio Príncipe de Asturias para la arquitectura de vanguardia
junio 14, 2009, 3:35 pm
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El británico Norman Foster, es reconocido por una obra de “alcance universal” que conjuga la calidad estética, la reflexión intelectual y el diálogo entre territorio y ciudadanía.

“Norman Foster, arquitecto de la era global, anticipa con brillantez la única ´polis´ posible en el siglo XXI, al servicio del desarrollo sostenible y de la libertad personal y social”, destacó el jurado en Oviedo, en el norte de España. Al hacerlo acreedor al galardón, otorgado por la Fundación Príncipe de Asturias, de 50.000 euros y una estatuilla de Joan Miró.

Foster, de 73 años, se enfrentó en las deliberaciones finales con la actriz Vanessa Redgrave, el cineasta Carlos Saura, el escultor Richard Serra, el cantautor Joan Manuel Serrat y el compositor Cristóbal Halffter.

Nacido en Manchester en el seno de una familia humilde, es actualmente uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo, como le reconoce el Premio Pritzker (1999) y el Mies van der Rohe (1990), entre otros galardones.

Se destaca entre otras cosas por el compromiso con los valores nobles de la arquitectura, la actitud abierta a la innovación, la orientación a la calidad en todas las fases del desarrollo de un proyecto, así como por la sensibilidad hacia los principios del desarrollo sostenible.

La obra que le hizo popular fue el Banco de Hong-Kong y Shanghai (1985), un rascacielos de cristal de 47 plantas que sobresale por la funcionalidad de los espacios, la iluminación natural y el uso de la tecnología como herramienta de creación arquitectónica.

Foster mantiene una estrecha relación con España. Está casado desde 1996 con la psicóloga española Elena Ochoa y ha realizado varios proyectos en el país, entre ellos la torre de comunicaciones de Collserola, en Barcelona, el metro de Bilbao y la Torre Caja Madrid.

Es además autor de la cúpula del Reichstag, en Berlín; la Torre Millenium, de 92 pisos y 385 metros de altura, en Londres; así como del puente más alto del mundo, que se eleva a 243 metros sobre el río Tarn, en Francia.

El Premio Príncipe de Asturias de las Artes fue concedido en 2008 al Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. El galardón se otorga anualmente a personas o instituciones cuya labor artística “constituya un aporte relevante al patrimonio cultural de la Humanidad”.

El de las Artes es el primero de los ocho galardones que concede anualmente la Fundación Príncipe de Asturias que se da este año. El heredero de la corona española, el príncipe Felipe, entrega los premios en una ceremonia que se celebra en el Teatro Campoamor de Oviedo en el otoño español.

Norman Foster (Manchester, 1935) es uno de los arquitectos más prestigiosos y cotizados del mundo. Tiene en su haber más de 400 premios y menciones especiales. El Pritzker (1999), considerado el Nobel de Arquitectura; el Europeo de Arquitectura Mies van der Rohe (1990), compartido con su colega de estudio Spencer Grey, el Auguste Perret de la Unión Internacional de Arquitectos (2002) y ahora, el Príncipe de Asturias. En el terreno personal, la reina Isabel de Inglaterra le concedió el título de ‘Sir’ en 1990 y, en 1999, el título nobiliario que lo convirtió en Lord Foster of Thames Bank. En la imagen, aparece sonriente junto a su colega Rafael Moneo, también Premio Pritzker.

Banco de Hong Kong y Shangai.- La característica principal es la ausencia de una estructura soportante en el interior, depende de un exo-esqueleto perimetral. La luz natural es la principal fuente de iluminación, hay un grupo de enormes espejos en la parte superior del atrio central, que la reflejan al interior, llegando hasta la plaza interior en primer nivel. El uso de luz natural ayuda a la conservación de energía, lo que lo convirtió en uno de los edificios más avanzados en su tipo en la década de los años 80. Adicionalmente, se emplean quebrasoles en las fachadas para bloquear el acceso directo de los rayos solares, reduciendo el calentamiento interior. El sistema de aire acondicionado auxiliar, utiliza agua de mar en lugar de agua potable.

La Torre Swiss Re en Londres.- Con una altura de 180 metros, es conocida con el nombre ” the gherkin” ( el pepino), tiene una planta circular cuyo diámetro crece en su desarrollo hacia lo alto, para después disminuir de nuevo al acercarse a la parte superior de la punta. Gracias a esta forma ha sido posible aumentar la superficie disponible para la entrada de la luz natural, y mejorar la circulación del aire, aprovechando de este modo la ventilación natural en los espacios interiores. El control sistemático del microclima interno y las soluciones para el ahorro energético han llevado a una reducción del 50% en el consumo de energía.

Cúpula del Reichstag .- Está construida en lo alto del edificio del Reichstag. Intenta simbolizar la reunificación alemana. Toda de vidrio ofrece una vista de 360 grados al paisaje urbano circundante. La cámara de debates del parlamento alemán, el Bundestag, puede ser vista debajo de la cúpula. Un cono reflector en el centro dirige la luz solar hacia el interior del edificio. La cúpula está abierta al público y se puede llegar mediante varias rampas en espiral hechas de acero que recuerdan la figura de una doble hélice.

Torre Heast en Nueva York.- Parece que la primera piedra de este espectacular edificio fue puesta, en 1928, cuando William Randolph Hearst expresó su deseo de hacer, el basamento de un futuro rascacielos. Casi 80 años después, su proyecto ha tomado forma realmente, ya que el edificio diseñado por Foster se levanta justo sobre aquel Art Déco proyectado en los años 20 por el arquitecto Joseph Urban. Se ha tratado al menos de reutilizar el material de la vieja estructura, reciclando más del 80% del acero. Y en la actualidad se colocaron vidrios de baja emisión para el revestimiento exterior, gracias al cual la luz natural entra en el edificio, pero queda protegido del sobrecalentamiento.



Norman Foster quiere “estar implicado” en el proyecto de la Isla de la Innovación de Avilés
mayo 27, 2009, 1:19 am
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RTPA, 24-05-200915:25 h

El flamante Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2009 ha vuelto a elogiar el proyecto de la Isla de la Innovación que pretende cambiar totalmente la fisionomía de la Ría de Avilés y cuya principal punta de lanza es el Centro Cultural diseñado por otro ilustre arquitecto galardonado con el Príncipe de Asturias, en este caso en 1989, Óscar Niemeyer. De hecho, Norman Foster incluso se ha dejado querer: “Es un proyecto muy interesante en el que ojalá podamos estar implicados”.

Lord Norman Foster ha hecho esta afirmación en una entrevista concedida a la TPA en la Torre Hearst de Nueva York uno de sus edificios más famosos y dónde además está emplazado su estudio neoyorquino. El arquitecto inglés aseguró que no esperaba recibir el Premio Príncipe de la Artes y lo consideró un reconocimiento a su concepción de la arquitectura, a su trabajo y al de todo su equipo. “Fue una sorpresa total, una sorpresa maravillosa. El premio también es éxito para el diseño, para esta disciplina y para todo el mundo que ha estado involucrado, colaboradores, consultores, en los proyectos”, comentó.

El jurado del Príncipe de las Artes valoró sobremanera al concederle el galardón su habilidad para conjugar en sus edificios un diseño innovador con una evidente el respeto por el medio ambiente. Foster reconoce que es algo que le ha preocupado desde que fundó su estudio arquitectónico en los años 60. “Entonces no estaba de moda, pero pienso que ahora se ha convertido, como decirlo, en algo con lo que estamos más concienciados” explicó el arquitecto nacido en Manchester en 1935.

En cuanto a desvelar alguna de las claves de sus éxitos, Foster aclaró que “cada proyecto me resulta placentero, estimulante y desafiante, ya sea grande o pequeño. No depende de su tamaño”. Además del Príncipe de las Artes, Foster ha sido galardonado con la medalla de oro del instituto americano de arquitectura y con el prestigioso premio Pritzker en 1999.



La «arquitectura global» de Norman Foster gana el Príncipe de Asturias
mayo 23, 2009, 2:45 pm
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  1. Los edificios más emblemáticos del Londres contemporáneo llevan la firma del británico
  2. El jurado del premio destaca la sensibilidad del creador «a los principios del desarrollo sostenible
BEGOÑA ARCE
LONDRES

El premio Príncipe de Asturias de las Artes 2009 reconoce el trabajo de un coloso de la arquitectura mundial: el británico Norman Foster (Manchester, 1935) autor de algunos de los edificios y proyectos urbanos más revolucionarios de nuestra era. El «arquitecto global», como ayer le definió el jurado al concederle el galardón, es a sus 73 años un artista hiperactivo y nómada con proyectos en los cinco continentes y con especial querencia por España.
Foster, casado con la doctora Elena Ochoa, dijo sentirse «emocionado» con el premio, que se entregará el próximo mes de octubre en Oviedo. «Es un enorme honor y un reconocimiento estupendo a la importancia del diseño como catalizador en la búsqueda de la mejora de la calidad de vida». También se mostró «orgulloso» de todas sus obras, sin distinción, y en especial de las infraestructuras, «que pueden considerarse en cierto modo más importantes que los edificios individuales». El británico se impuso a otros 25 nominados, de 11 países, superando a finalistas como el cineasta Carlos Saura, el escultor Richard Serra, el cantautor Joan Manuel Serrat, la actriz Vanessa Redgrave y el compositor Cristóbal Halffter. Una de las primeras felicitaciones fue la del príncipe Felipe, presidente de honor de la fundación que lleva su nombre.
En el comunicado anunciando el veredicto, el jurado subrayó el compromiso de la obra de Foster «con los valores más nobles de la arquitectura», «la actitud abierta a la innovación» y «la sensibilidad hacia los principios del desarrollo sostenible». El jurado entiende que el gran innovador británico, concibe «con brillantez la única polis posible en el siglo XXI, al servicio del desarrollo sostenible y de la libertad personal y social».
El aeropuerto internacional de Hong Kong, donde también construyó los cuarteles del banco HSBC; el Reichstag, sede del Parlamento alemán en Berlín; la Hearst Tower de Nueva York, y la Medioteca de Nimes son algunos de sus trabajos más conocidos. El arquitecto, además, pasará a la historia como el hombre que cambió la fisonomía de Londres. A él se deben incontables actuaciones en la capital británica, como la renovación de la plaza de Trafalgar y la del Parlamento, el puente del Milenio, el edificio Gherkin de la City , el aeropuerto de Stansted, el patio central del Museo Británico, el nuevo Ayuntamiento y el nuevo estadio de Wembley.

TÍTULO NOBILIARIO / En España ha construido el metro de Bilbao, el Palacio de Congresos de Valencia, el edificio de Caja Madrid de la capital y la Torre de Collserola en Barcelona. Y tiene dos proyectos en marcha: la modernización y remodelación del Camp Nou, pendiente de la recalificación de los terrenos por parte del consistorio barcelonés; y la ampliación de la estación de esquí de Cerler, en el Pirineo oscense.
A Lord Foster of the Thames Bank, el título que ostenta desde 1999, y su esposa, Lady Foster, la noticia de la concesión del Príncipe de Asturias les pilló en una recepción en el Palacio de Buckingham. La pareja asistía al almuerzo que cada año ofrece la reina Isabel II a los miembros de la Orden del Mérito. El matrimonio ponía horas más tarde rumbo a Nueva York, donde acaban de adquirir un apartamento en la Quinta avenida con vistas a Central Park. Con una fortuna valorada en más de 150 millones de euros, Foster se crió en una familia con pocos recursos y tuvo que costearse los estudios. Sus comienzos con Richard Rogers son leyenda y a lo largo de su carrera ha conseguido todos los grandes premios de arquitectura, como el Mies van der Rohe, el Pritzker y el Auguste Perret de la Union Internacional de Arquitectos. H



Foster gana el Príncipe de Asturias de las Artes
mayo 23, 2009, 2:43 pm
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Marisol Paul – Madrid – 21/05/2009

Lord Foster of the Thames Bank almorzaba ayer con la Reina de Inglaterra y otros miembros de la Orden del Mérito en el Palacio de Buckingham cuando se enteró de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes. “Estoy emocionado por recibir el premio Príncipe de Asturias. Es un enorme honor y un maravilloso reconocimiento de la importancia del diseño como catalizador en la mejora de la calidad de la vida”, expresó el arquitecto en un comunicado.

El jurado, presidido por José Lladó Fernández-Urrutia, destaca que “Norman Foster, arquitecto de la era global, anticipa con brillantez la única polis posible en el siglo XXI, al servicio del desarrollo sostenible y de la libertad personal y social”.

La candidatura había sido propuesta por Alfonso Vegara, presidente de la Fundación Metrópoli, quien acogió la decisión del jurado con gran satisfacción. “Foster es una figura de dimensión global”, apuntó. En el momento de dar esta respuesta, Vegara aún no había podido felicitar en persona a Foster. El último encuentro con el arquitecto británico tuvo lugar en Asturias. Foster se interesó por la Isla de la Innovación, un proyecto de transformación urbanística de Avilés, concretamente mostró interés por participar en la futura estación intermodal. “Él no sabía que estábamos presentando su candidatura al Príncipe de Asturias”, señala Vegara. Para el presidente de la Fundación Metrópoli, sería maravilloso contar con una obra del arquitecto en la Isla de la Innovación, junto con la de otro Príncipe de Asturias y Premio Pritzker, el brasileño Oscar Niemeyer, cuyo centro cultural es el edificio más emblemático del proyecto asturiano.

Uno de los últimos proyectos de Norman Foster en España es el rascacielos que Caja Madrid levanta en la capital. Además, su estudio Foster+Partners, el tercero más grande del mundo, diseñará la ampliación de la estación de Cerler, en el Pirineo Aragonés, el primer proyecto relacionado con el esquí que abordará la firma y la operación más importante del sector en España (la inversión supera los 400 millones de euros).

En la presente edición concurrían al Príncipe de Asturias de las Artes 26 candidaturas procedentes de Austria, Brasil, Cuba, Estados Unidos, Francia, Italia, Perú, Portugal, Reino Unido, Rusia y España. Éste ha sido el primero de los ocho premios Príncipe de Asturias que se conceden este año. Cada uno está dotado con 50.000 euros y una escultura creada por Joan Miró. Los galardones serán entregados el próximo otoño en Oviedo, en un acto presidido por el Príncipe de Asturias.

Los orígenes humildes de un arquitecto comprometido

Norman Foster nació en Manchester en 1935 en el seno de una familia humilde. Se costeó con distintos empleos sus estudios de arquitectura, que amplió en Yale (EE UU) gracias a una beca. En 1967 fundó Foster Associated, hoy Foster+Parners. La obra que le hizo popular fue el Banco de Hong-Kong y Shanghai, en 1985, un rascacielos de cristal de 47 plantas. Es el autor del puente más alto del mundo, que se eleva a 243 metros sobre el río Tarn (Francia). Posee diferentes honores y premios, como el Stirling o el Pritzker, colabora con organizaciones como Save the Children y financia una beca para estudiantes de arquitectura. Viudo y divorciado,está casado con la española Elena Ochoa.



Hiperactivo, genial, global
mayo 21, 2009, 3:30 am
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por ANTONIO LUCAS

La arquitectura es memoria, espectáculo, identidad, ideología… Y en casos como el de Norman Foster, gloria y ambición. Es uno de los proyectistas más influyentes del mundo. El creador de una galaxia propia donde el talento se alió con el esfuerzo y el rigor. Capitanea un estudio de más de 1.000 profesionales, con una veintena de oficinas repartidas por el planeta, y tiene casi 300 obras en ciudades de los cinco continentes. Pero Foster and Partners, la nave nodriza de este emporio, situada en la orilla ‘pobre’ del Támesis, no es exactamente una industria del diseño, sino una de las marcas ‘intelectuales’ que ha alumbrado algunos de los caminos imprescindibles de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX y ahora traza algunas de las sendas de la nueva construcción de este milenio que empieza. Todo con Lord Foster en primera línea de fuego.

Dicen los que colaboran con él que es un fajador incansable, obsesivo, perfeccionista sin tregua. Supervisa cada una de sus obras, conoce de memoria hasta las medidas de las planchas de acero utilizadas en los acabados o revestimientos de algunos edificios, viaja en un Falcon 900 con el que va punteando el mundo. El 19 de mayo estaba en Madrid para asistir a la inauguración de la muestra del vibrante artista chino Ai Weiwei en la sede de Ivory Press (calle de Comandante Zorita, 48), editorial fundada por su mujer, Elena Ochoa Foster. El 20, por la mañana, puso rumbo a Londres para salir, por la tarde, en su avión privado hacia Nueva York.

Algunos de sus edificios forman parte de las obras maestras de la arquitectura de las últimas décadas. Y, de entre todos ellos, quizá es la sede del HSBC en Hong Kong el más aplaudido. Su arquitectura es sofisticada y liviana, delicada y rotunda. Apabullante. También poética en su concepción más íntima. Un buen ejemplo, casi a modo de detalle, es la elegancia de la torre de comunicaciones de Collserola, su primera intervención en España, realizada en 1991 con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Y de entre sus más ambiciosos proyectos por aquí, destacan las sedes del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y de la Audiencia Provincial, dentro del ‘perímetro’ del Campus de la Justicia.

En 1999 recibió el galardón más rotundo de la arquitectura, el Premio Pritzker. Reconocimiento a 40 años de destellos constructivos. Una aventura vital y profesional que comenzó en un suburbio de Manchester, Levenshulme, donde nació en 1935. Los comienzos fueron difíciles, como estaba previsto para un chico adscrito a la clase social menos luminosa en un país de raíz clasista. Foster es un tipo manufacturado en la dificultad de una infancia humilde en la que pronto descubrió su pasión por proyectar y construir. Frank Lloyd Wright y Le Corbusier fueron sus referentes. Los ‘ochomiles’ del oficio a superar. El destino le había asignado más impedimentos que favores. Luchó para ir a la universidad. Trabajó en todo lo necesario para costearse los estudios: en un pub, de portero de discoteca, de panadero… Logró una beca para rematar la carrera en Yale (EEUU) y allí comenzó a forjar un ideario de extrema exigencia intelectual. «La calidad de nuestro entorno determina nuestra calidad de vida», suele decir como un mantra forjado a fuego.

Infatigable proceso mental

Fundó su primer estudio junto a su primera mujer, Wendy Cheesman, y con Richard Rogers de socio. Fue el comienzo de los comienzos para un creador que ha impulsado la profesión desde los procesos constructivos hasta las innovaciones tecnológicas. Todo el proceso está en su infatigable proceso mental. Desde el croquis a mano alzada en cualquier lugar, como una primera tentativa, hasta el último detalle en la entrega del encargo. Ha desarrollado una voz propia con la punta de la intuición apuntando siempre hacia adelante. Y ese lenguaje destaca, entre muchos aspectos, por la delicadeza de líneas, por el concepto total de cómo asume el oficio, por los diálogos impecables que establece con los espacios en los que actúa. Más o menos como sucede en esa bellísima obra que es el Viaducto de Millau (Francia), una línea blanca que subraya el horizonte.

La aventura de Norman Foster es la de alguien plenamente seguro de sí mismo. Un tipo que arriesga ideas, capaz de balancearse al borde de la quiebra si ese vértigo es imprescindible para sacar adelante un proyecto. Gasta un raro karma de hiperactivo dotado de unos nervios de acero. Inteligente. Reflexivo. Eléctrico. Curioso. Duerme cuatro horas al día. Pero mantiene la fuerza de un titán que viste de impecable (Prada, Armani, Gianfranco Ferré…).

Entre sus proyectos de mayor envergadura destacan las intervenciones en China con motivo de los Juegos Olímpicos de 2008. Y un nuevo rascacielos en Nueva York. Y una torre de 600 metros en Moscú. Y otros tres de medio kilómetro de altura en Shenzhen, Shanghai y Suzhou. De algún modo viene a advertir que el futuro será vertical. Y necesariamente ecológico. Esa conciencia apuntala muchos de sus últimos proyectos. No es un patrón, sino una conducta asimilada por quien estudia la forma que tenemos de estar en el mundo. La crisis, de momento, no parece dañar la línea de flotación de Foster and Partners. El capitán no se detiene. «Estoy siempre donde me necesitan. Me gusta supervisar todo el proceso constructivo de nuestras obras», afirma. Un día en Madrid, otro en Londres, a la mañana siguiente en Nueva York. Es el arquitecto global. Siempre con una libreta a mano, dibujando, porque cuando la mano actúa en libertad suele dar con líneas sueltas, perfiles inesperados que encierran a veces una idea futura, una solución. Y no hay tiempo que perder. El futuro, en las iluminaciones de Norman Foster, es un acontecimiento que ya sucedió anteayer.



Norman Foster, Premio Príncipe de Asturias de las Artes
mayo 21, 2009, 3:28 am
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El jurado destaca el “original dominio del espacio, la luz y la materia” del arquitecto británico

IKER SEISDEDOS – Madrid – 20/05/2009

Norman Foster, uno de los arquitectos más influyentes del mundo, es el nuevo premio Príncipe de Asturias de las Artes. Con este galardón, la Fundación que otorga los premios reconoce la capacidad de la arquitectura para definir nuestro tiempo y hacer avanzar la cultura. Foster se suma de esta manera al firmamento de las estrellas de talla mundial que han recibido la distinción, como Margaret Atwood, Oscar Niemeyer, Paul Auster o Woody Allen, entre otros.

El jurado de la Fundación Príncipes de Asturias ha calificado a Foster como “arquitecto de la era global” cuya obra tiene un “alcance universal” con un “original dominio del espacio, la luz y la materia”. “Su obra destaca por el compromiso constante con los valores más nobles de la arquitectura, la actitud abierta a la innovación, la orientación a la calidad en todas las fases del desarrollo de un proyecto, el interés por aplicar los avances de la tecnología, la dimensión global de su actividad profesional y la sensibilidad hacia los principios del desarrollo sostenible”, destaca la Fundación.

“Estoy emocionado por recibir el Premio Príncipe de Asturias. Es un enorme honor y un maravilloso reconocimiento de la importancia del diseño como catalizador en la mejora de la calidad de la vida”, ha señalado el arquitecto mediante un comunicado.

Su esposa, la española Elena Ochoa, comunicó mediante un mensaje electrónico que estaban -en el momento de producirse la noticia- en el palacio de Buckingham, donde asisten al almuerzo anual de la reina Isabel II con los miembros de la Orden del Mérito, tras lo cual el matrimonio Foster tiene previsto viajar a Nueva York, informa Efe.

Junto al arquitecto británico, eran finalistas la actriz Vanessa Redgrave, el cineasta Carlos Saura, el escultor Richard Serra, el cantautor Joan Manuel Serrat y el compositor Cristóbal Halffter. La seis candidaturas, que ya han sido propuestas en todos los casos en ediciones anteriores, fueron seleccionadas en la primera reunión del jurado, celebrada el martes, entre las 26 candidaturas que se habían presentado a este galardón procedentes de 11 países.

Lord Foster (Manchester, 1935), premio Pritzker de arquitectura, es autor, entre otros iconos de la arquitectura mundial, de las torres Hearst (Nueva York), The Gherkin (Londres), la Torre de Caja Madrid (Madrid) y el Metro de Bilbao, así como del aeropuerto de Pekín, acaso la obra más impresionante de su carrera, capaz de absorber 60 millones de viajeros al año y que supuso una inversión de 2.800 millones de dólares.

Con Allen, Barceló y De Lucía

Estudió arquitectura en la Universidad de su ciudad natal y completó sus estudios con una beca en Yale. De regreso en Inglaterra, Foster trabajó primero con Richard Buckminster Fuller para fundar, en 1965 el estudio de arquitectos Team 4, que dos años después se transformaría en Foster and Partners. En sus primeros años lo formaban su primera esposa Wendy -desde 1996 está casado con la psicóloga Elena Ochoa-, Richard Rogers y la esposa de éste, Sue. Los proyectos iniciales de Foster se caracterizan por un marcado estilo High-tech o de alta tecnología, aunque con los años las las líneas de sus edificios se suavizan, sin perder nunca su sello industrial.

Foster fue nombrado caballero en 1990 y en 1997 se le impuso la Orden de Mérito. En 1999, la reina Isabel II le otorgó el título nobiliario vitalicio de Barón Foster de Thames Bank (Lord Foster of Thames Bank). También ha recibido varios de los más importantes premios de arquitectura, como la medalla de oro del instituto americano de arquitectura y, en 1999, el premio Pritzker, al que suma ahora el Príncipe de Asturias.

El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela fue el último galardonado con este honor, con el que también han sido distinguidos Bod Dylan, Woody Allen, Miquel Barceló y Paco de Lucía. El Premio de las Artes, al igual que los otros siete galardones que concede la Fundación Príncipe de Asturias, está dotado con 50.000 euros y será entregado por don Felipe de Borbón en una solemne ceremonia que se celebrará a finales de octubre en el teatro Campoamor de Oviedo.

El premio, en el blog de Juan Cruz.



Foster se dice “orgulloso” de todo lo construido, en especial infrastructuras
mayo 21, 2009, 3:25 am
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El arquitecto británico Norman Foster, galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Artes, se declaró hoy “orgulloso” de todas sus obras, y no de una en particular, porque “todo es importante a su manera”.

En declaraciones a Efe tras asistir a una recepción en el palacio de Buckingham y antes de volar a Nueva York, Foster quiso, sin embargo, destacar algunas de sus obras en España como el metro de Bilbao, del que dijo que “aunque se trata de infraestructura, puede considerarse en cierto modo más importante que los edificios individuales”.

“Las infraestructuras sirven para la comunicación entre las gentes, son el espíritu de un lugar”, señaló Foster, quien recalcó que también la torre de telecomunicaciones de Collcerola en Barcelona es infraestructura.

“Todas son excelentes iniciativas políticas. Cada una de ellas con capacidad para transformar un lugar. Collcerola, que sustituyó a una proliferación de torres, contribuyó a limpiar la línea del horizonte urbano”, agregó.

Foster se refirió igualmente a la inicialmente llamada torre de Repsol (hoy sede de Caja Madrid) en Madrid para afirmar que “son poderosos edificios simbólicos”.

Preguntado por el hecho de que uno de los anteriores galardonados con el premio sea el centenario arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, Foster dijo que no podía estar “en mejor ni más distinguida compañía”.

“Niemeyer ha tenido una extraordinaria carrera de gran creatividad. Levantó con Lucio Costa una nueva ciudad (Brasilia) con extraordinarios edificios”, dijo el británico.

Preguntado por las críticas que hacen algunos a los arquitectos “estrella” que levantan edificios por todo el mundo sin tener en cuenta muchas veces las necesidades locales, Foster dijo estar “en total desacuerdo”.

“Nuestro proyecto en Duisburgo (Alemania) lo hemos madurado durante diecinueve años. Hemos creado parques, canales, lagos, hemos abierto ríos para la navegación. Hemos tenido en cuenta las necesidades locales”, explicó.

También la Mediateca de Nîmes (sur de Francia), construida frente al templo romano de la Maison Carrée, “está arraigada en el lugar”, dijo Foster, quien agregó que algo parecido puede decirse de los museos que ha construido o del aeropuerto de Pekín, “que es muy del lugar tanto por la forma como por los colores”.

Foster explicó, por otro lado, que lleva desde los años sesenta del pasado siglo dando importancia a la “sostenibilidad” de la arquitectura -es decir, desde antes de que se acuñase esa palabra- y se refirió a “un proyecto en Gomera”, de 1971, en el que se utilizó “el reciclado y la vegetación local”.

El Reichstag (Parlamento alemán en Berlín) por él renovado, con su famosa cúpula, es un edificio “totalmente sostenible”: “utiliza biomasa y acuíferos y es virtualmente neutral en emisiones de CO2 – explicó- y también es ecológica la sede del Commerzbank en Fráncfort o la torre Hearst, en Nueva York.

Preguntado finalmente por la arquitectura española y la de Latinoamérica, Foster dijo que “España tiene una tradición arquitectónica extraordinaria”.

“La calidad de infraestructuras y edificios contemporáneos habla por sí sola”, comentó el varias veces premiado arquitecto, quien señaló asimismo que gracias a la “poderosa influencia” del brasileño Niemeyer han surgido también en América Latina varias generaciones de grandes profesionales.



Algunas obras que hablan de Foster
mayo 21, 2009, 3:24 am
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Un repaso a las construcciones más emblemáticas del nuevo premio Príncipe de Asturias de las Artes

M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid – 20/05/20091- Edificio del Reichstag (1999). Esta obra de rehabilitación y sede del Parlamento alemán, se puede considerar un modelo de arquitectura simbólica, en el sentido de que une esta disciplina a un momento histórico clave, la caída del muro de Berlín, y la nueva Alemania unificada. Este edificio une admirablemente su vertiente pública (una nueva forma de hacer política que nace) con la privada, en el sentido de conectar con el nuevo espíritu y las nuevas ilusiones que surgen en la sociedad alemana.

2- Banco HSBC Hong Kong (1986) . Es una apuesta decidida de Foster por la modernidad. Esta obra resume muy bien su manera de entender la arquitectura, porque une su faceta de investigador sin renunciar a la resolución de los problemas arquitectónicos. Aquí Foster hace una declaración de principios: no es un arquitecto entregado sólo a la técnica. Este edificio derrocha el uso de nuevas tecnologías, pero destinadas a lograr un excelente juego de espacios.

3- Aeropuerto Internacional de Hong Kong (1998) . Nadie duda de que Norman Foster es un maestro en construir este tipo de obras. Ese afán suyo por ser resolutivo y estudiar todos los factores que intervienen en el uso del edificio, este aeropuerto es un ejemplo de convertir los grandes movimientos de masas en proyectos con mucho interés arquitectónico. Este aeropuerto tiene capacidad para trasladar hasta 35 millones de viajeros y su construcción en la pequeña isla de Chef Lap Kok, está considerado uno de los proyectos de ingeniería más costosos de la historia.

4- Metro de Bilbao (1995) . Es el ferrocarril de Bilbao y de su aérea metropolitana, extendido en ambas márgenes de la ría, que concentra aproximadamente a un millón de habitantes. Es la cuarta red de metro de España. Como en la obra anterior, Foster no se olvida de quien todos los días tiene que utilizar ese medio de transporte y logra hacer de ello un hecho agradable. Ha logrado que sea una obra muy querida por quienes todos los días tienen que hacer uso de él. Aquí, el arquitecto ha logrado convertir algo antipático (el hecho de enterrarse en un Metro) y doméstico, en algo muy confortable. Y por si fuera poco es una obra estéticamente admirable.

5- Torre Swiss Re en Londres (2004) . Conocida como “el pepinillo” tiene 180 metros de altura y su exterior son 24.000 metros cuadrados de cristales de vidrio. Pero esta obra gigante habla de otra de las facetas de Foster, su interés por el medio ambiente, más allá de las etiquetas. Su forma aerodinámica cubierta de paneles de vidrio reduce a la mitad el consumo de energía de un edificio convencional. Y si hay alguien del que se pueda decir que ha cambiado el perfil del cielo de Londres, sin duda es Foster que lo logró de nuevo con esta obra radical arquitectónica y espacialmente.

6- Torre La Collserolla (1992) . Es una torre de comunicaciones, situada en el Pico de la Vilana, de 350 metros, justo al lado del monte emblemático de Barcelona, el Tibidabo. Mide 280 metros y tiene 30 pisos. Pero esta obra se puede considerar, más que una construcción, una escultura, es decir, está más cerca de este arte que de la arquitectura y donde Foster hace un derroche de su total dominio sobre la forma. Y, pese a que su actividad está más cerca de lo prosaico (realizar los enlaces audiovisuales de Barcelona, incluso tiene hasta un cátering) que de la poesía, algo que logra hacer con esta escultura.

7- Torre Caja Madrid (2009) . Es el edificio español más alto y está entre los más altos de Europa. Está dentro del complejo de las cuatro torres construidas en los antiguos terrenos de la ciudad deportiva del Real Madrid y que han cambiado el perfil del cielo de Madrid, algo a lo que Foster está muy acostumbrado en Londres. Tiene un total de 250 metros de altura donde se reparten 45 plantas y su estructura de acero pesa 11.000 toneladas. El vidrio y las plazas de acero son los protagonistas de este edificio que habla de otro momento de Foster, el actual, que es cuando desarrolla obras más corporativas, por decirlo de algún modo, más mecánicas y en colaboración con otros socios. Esto tiene que ver con la configuración de su estudio de Londres, en el que ya no es el propietario absoluto, sino que vendió parte a otras entidades. Pero de las cuatro, su torre ya es valorada por los ciudadanos como la más emblemática. Porque si algo tiene Foster, es que logra unir en su persona la admiración de los profesionales y del público en general.



Vacas sagradas y buenos arquitectos
mayo 21, 2009, 3:21 am
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TRIBUNA: SANTIAGO ÍÑIGUEZ DE ONZOÑO

El rector de la IE Universidad valora la concesión a Norman Foster del premio Príncipe de Asturias

SANTIAGO ÍÑIGUEZ DE ONZOÑO 20/05/2009Hay que sacrificar algunas de las vacas sagradas de la arquitectura”, me comentaba recientemente con cierta ironía Sir Norman Foster, refiriéndose a algunas creencias generalizadas, en un encuentro en el que hablamos de la enseñanza de la arquitectura y de la profesión de arquitecto. Entre esas vacas sagradas se encuentra la convicción de que diseño y economía están reñidos, que el desarrollo de un gran proyecto no se puede completar en presupuesto y plazo, algo frecuente en la ejecución de obras del estrellato arquitectónico actual. Ciertamente, ya no nos sorprendemos al conocer que la construcción de una importante infraestructura pública, o un gran edificio, haya multiplicado el gasto previsto en más del triple. Por el contrario, algo de lo que presumen Sir Norman y su firma -Foster and Partners- es cumplir con los términos económicos y temporales acordados.

Los arquitectos que han trabajado en vivienda social, el verdadero test que pone a prueba capacidad de diseño y limitación presupuestaria, conocen la importancia de esos aspectos que a veces se desprecian. También Sir Norman ha experimentado personalmente la necesidad de combinar eficiencia y excelencia, habilidades que conjugó cuando cursaba arquitectura en Manchester y necesitaba trabajar para costearse sus estudios. Sigue pensando que esta experiencia fue buena para su formación como profesional y que es recomendable para todos los universitarios.

La concesión del premio Príncipe de Asturias de las Artes a Sir Norman es un reconocimiento a la calidad, la innovación y la globalización en la arquitectura moderna, pero también a la deontología de la profesión de arquitecto. Significativamente, los buenos arquitectos han sido inteligentes pero modestos, y muy próximos a sus clientes. A este respecto, Sir Norman, de nuevo, es un ejemplo. Es una de esas personas inteligentes que, al conocer a un nuevo interlocutor, escucha un buen rato antes de formular su opinión.

Sir Norman es un arquitecto prolífico, con una dilatada carrera proyectada y construida en todos los continentes, también presente en España en obras como la emblemática Torre de Collserola en Barcelona, el Metro de Bilbao o, más recientemente, la Torre Caja Madrid. Su buena forma física le permitirá continuar involucrado en el ejercicio especulativo y práctico de la arquitectura. Esta buena forma tiene que ver, probablemente con su afición por la práctica del ciclismo, con su balance entre vida profesional y privada, y con la excelente sinergia personal que mantiene con Elena Ochoa, The Lady, como se refiere ella cuando no está presente. Conjuntamente, siguen emprendiendo interesantes iniciativas en el ámbito de las artes. La profesión de arquitecto está por reinventar y Sir Norman tiene todavía mucho que aportar.

Santiago Íñiguez de Onzoño es rector de la IE Universidad



REPORTAJE: Premio Príncipe de Asturias de las Artes
mayo 21, 2009, 3:18 am
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El triunfo del arquitecto global

Norman Foster obtiene el galardón por su inconfundible obra, repartida en los cinco continentes – “La crisis no debería afectar a nuestro oficio”, asegura

ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid – 21/05/2009Yates y rascacielos, el nuevo autobús de Londres y el mayor aeropuerto del mundo. No hay escala ni continente que se le escape al nuevo premio Príncipe de Asturias de las Artes. El arquitecto Norman Foster (Manchester, 1935) cree que “todo forma parte de lo mismo. El mundo entero me interesa”, dice. Es ese trabajo, ambicioso y meticuloso a la vez, lo que lo ha convertido en el paradigma del arquitecto global. Es el proyectista más internacional de todos los tiempos. El 80% de sus estaciones, rascacielos, aeropuertos y puentes se levantan lejos de su país: de Argentina a Qatar, de China a Marruecos. Y trabajar en cualquier lugar del planeta cambia algo más que la vida de Foster. Cambia también la arquitectura. Fiel a su imagen de profesional inquieto, contesta a las preguntas de EL PAÍS desde el avión que lo traslada a Nueva York.

-¿No estará pilotando?

-No. En esta ocasión no puedo. Tengo trabajo.

Explica que ya no vuela tantas horas al mes como hace años. Aún así, durmió en Madrid, despegó en Londres y pasará la noche en Manhattan. “Dado su prestigio y mis conexiones con España [está casado con Elena Ochoa y suyos son el metro de Bilbao, la torre de Caja Madrid o el futuro Camp Nou] es un gran honor recibir el Príncipe de Asturias”. Lo dice un hombre que, del Pritzker para abajo, parece tener ya todos los premios y que sigue recibiendo, y aceptando, una media de un galardón cada tres meses.

-Tras Niemeyer, Sáenz de Oiza y Calatrava, es el cuarto arquitecto que recibe el galardón. ¿Qué le parece la compañía?

-Niemeyer me parece un Héroe. Y el premio, un reconocimiento para la arquitectura. Yo creo en su poder transformador.

Él mismo, uno de los pocos proyectistas fiel a un estilo -el high tech– y a una manera -cartesiana y tecnificada- de pensar la arquitectura, se ha transformado a lo largo de los años. En su primera década en activo -los setenta- concluyó tres proyectos. En lo que va de siglo ha rubricado 100. ¿Cómo afectan esos números a su obra?

-La arquitectura es una larga espera. La semana pasada nos aprobaron el urbanismo de Duisburg, en Alemania. Hace 19 años que ganamos el proyecto. Y sólo ahora comenzaremos a plantar árboles. Los números engañan.

Más números. Tiene 74 años y no piensa descansar: “Otra vida sería tremendamente aburrida”. En 40 años de profesión sus retos han cambiado. De ensayar nuevas tecnologías constructivas pasó a preocuparse por los inquilinos de los edificios, para que tuvieran luz natural y zonas de recreo. Es lo que hizo en su Hong Kong & Shanghai Bank, por entonces, 1986, el edificio más caro del mundo: “La arquitectura es cliente y usuario. Determina la calidad de vida de las personas”.

Hoy sus retos parecen tener más que ver con el tamaño. Suyos son el mayor aeropuerto del mundo -Pekín- y el puente Milleau -en Francia-, de 2,46 kilómetros. Pero en ese difícil equilibrio entre lo grande y lo pequeño, los jefes y los empleados, Foster ha aprendido a aterrizar en cualquier sitio.

“Puede que cuidar la construcción de 100 edificios sea más complicado que vigilar la de tres. Pero Foster siempre construye mejor que el 95% de los arquitectos del mundo”, declaraba hace pocas semanas a este diario el arquitecto indio Charles Correa. India es uno de sus nuevos retos: “Un mercado nuevo”, explica. La terminología empresarial es también marca de la casa. El año pasado, The Sunday Times colocó a Foster & Partners a la cabeza de las empresas privadas con mayores beneficios. Desde el avión asegura que la crisis también le ha afectado: “Tal vez menos que a otros porque seguimos ganando concursos y estamos acostumbrados a diversificar los proyectos”.

Sus propios edificios entienden de economía. Son caros, pero resultan formalmente económicos. Discretos y alejados del espectáculo, buscan más la sólida solvencia que la sorpresa. Ninguno de sus casi 500 trabajos construidos contiene excesos gratuitos, “por eso en épocas de crisis no tenemos mucho de donde quitar”. No cree que la crisis vaya a cambiar la arquitectura: “No debería. Las necesidades de la arquitectura son constantes. Son las de la gente”. ¿Cree que la idea de arquitectura del Príncipe de Asturias difiere de la del Príncipe de Gales? “Eso debería hablarlo con ellos”, bromea. Minucioso y preciso, prolífico, y discreto, Norman Foster no pone jamás una pieza fuera de sitio.