Noticias de Arquitectura


David contra Goliat o rebelión de arquitectos andorranos ante “Los Pritzker”
julio 31, 2009, 7:10 pm
Filed under: Crítica

José Vicente Pérez

Nueve arquitectos andorranos han decidido plantar cara a varios premios Pritzker, que optan a construir el futuro Museo Nacional de Arte (MNA) del Principado, y han presentado proyectos alternativos a los ideados en su día por Dominique Perrault, Jean Nouvel y Zaha Hadid.

El líder de esta “rebelión del conocimiento”, como él la ha calificado, es el decano del Colegio de Arquitectos de Andorra, Alfons Valdés, que en marzo decidió convocar un concurso “libre” para que los arquitectos andorranos tuvieran oportunidad de presentar sus propias propuestas sobre el diseño del futuro MNA.

La idea, según ha explicado Valdés a Efe, surgió a raíz del “malestar” que provocó entre los arquitectos del Principado que el anterior Gobierno hubiese limitado la participación en el proyecto a profesionales que hubiesen recibido el Premio Pritzker, el considerado como Nobel de la arquitectura.

Era el mes de marzo y Valdés invitó a participar en este concurso alternativo a los arquitectos colegiados del país pirenaico.

A diferencia del concurso oficial, en éste no habría condiciones previas. Era una convocatoria “abierta”.

Ahora, casi cinco meses después, nueve arquitectos, entre los que está el propio Valdés, han dado a conocer sus propuestas, que en realidad son “contrapropuestas” a las presentadas por Perrault, Nouvel y Hadid.

Norman Foster y Frank Gehry, que también tenían intención de hacerse con el proyecto, han abandonado, por motivos diferentes, el concurso a lo largo de los últimos meses.

En total, son seis propuestas arquitectónicas diferentes y dos reflexiones al respecto las que forman la exposición de los arquitectos andorranos, abierta esta semana.

Sus nombres son Josep Adserà, Miquel Albós, Patrick Garcia, Marc Monegal, Josep Antoni Montané, Xavier Orteu, Antoni Pol i Solé, Zair Nada y el propio Alfons Valdés, que afirma que la iniciativa “no va en contra” de ningún arquitecto, “porque nunca hemos querido excluir a nadie. Sólo pedimos participar con las mismas oportunidades que los demás”, añade.

Para entender mejor la esencia de la exposición basta con leer detenidamente una de las reflexiones formuladas por Patrick Garcia, que considera la iniciativa como “el punto de inflexión para que los arquitectos andorranos sean valorados de la misma manera que los arquitectos de fuera”.

“No pedimos nada del otro mundo”, añade.

La actual ministra de Cultura, Susanna Vela, ha sido la primera en respaldar la iniciativa con su presencia en la inauguración el martes de la exposición, en el Colegio de Arquitectos de Andorra.

Vela, en declaraciones a Efe, la calificó de “fabulosa” y es partidaria de que exista un “entendimiento” entre el nuevo Gobierno y los arquitectos del país.

La ministra andorrana ha manifestado que en septiembre un jurado resolverá el concurso para decidir qué arquitecto construirá el MNA, aunque podría descartar, según ha dicho, los tres proyectos presentados hasta ahora.

Alfons Valdés cree que todavía es posible que un arquitecto que no haya recibido el premio Pritzker pueda ser el autor del MNA.

De momento, los arquitectos andorranos participantes en esta “rebelión” tendrán su particular “premio” apareciendo en el que será el cuarto número de la revista “Arquitectura”, que edita el Colegio de Arquitectos de Andorra.

“Si dejamos que todo caiga en manos de los demás, no tendremos la posibilidad de reaccionar, de trabajar”, afirma Valdés.

Es la síntesis de una idea, que defiende un arquitecto que asume que ninguno de sus colegas ni él mismo formarán parte del privilegiado club de “Los Pritzker”.

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La arquitectura existe más allá de Madrid y Barcelona
julio 24, 2009, 4:08 pm
Filed under: Crítica
Por SANTIAGO CARROQUINO (SOITU.ES)
Actualizado 23-07-2009 13:11 CET

En los últimos años la arquitectura española —especialmente la emergente— ha devenido en un continuo Madrid–Barça en el que, de igual manera que su variante futbolística, las alineaciones parecen en constante trifulca teórico-práctica sobre los modos de entender y ejercer. Actualmente, la alineación madridista exhibe su juego desde la teoría a la práctica, mientras que la de la Ciudad Condal se basa en el camino contrario aunque en generaciones anteriores los papeles eran diferentes. El resto, peninsulares e isleños, asistimos al peloteo con apenas opción a réplica, pero sin dejar de experimentar y aplicar nuestros conocimientos en el entorno cotidiano.

Carroquino|Finner

Ejemplo de arquitectura desde ‘vacío sonoro’.

Si bien la condición geográfica no es del todo exacta, pues los hay más y menos cercanos a los bornes, intentaré analizar la arquitectura desde los ‘vacíos sonoros’. Es decir, desde la labor de estudios de diferentes ciudades en las cuales la arquitectura se va abriendo camino casi por empeños personales más que por iniciativas colegiadas, e incluso a veces en contra de éstas, y de los que no se habla tanto.

Por decirlo de otra manera, si otros contertulios hablan de Dior, yo trataré de Adolfo Domínguez, que siendo de igual calidad, resulta más cotidiano. Seré más gráfico: si mi paisano Labordeta enseñó los pueblos con la mochila al hombro, yo intentaré hacer lo propio con la arquitectura de los ‘vacíos’ -y sin mochila- para proponer que, tal vez, la arquitectura no está solamente en el ombligo de las dos capitales.

El concepto de ‘vacío sonoro’ describe perfectamente el entorno en el cual se mueve —nos movemos— este grupo de arquitectos. Recibimos la prensa arquitectónica e incluso oímos los ecos de la mítica ‘Made in Spain’ tan internacionalmente exportada, pero lo que acontece no obtiene sonido alguno. En estos ámbitos -los del ‘vacío sonoro’, la táctica suele ser más de guerrillas, un ‘construyo y modifico la ciudad que habito’, haciendo reciclaje bien entendido de materiales y entornos.

Algunos ejemplos de ‘vacío sonoro’

Una primera alineación (seguirán otras) estaría compuesta por: Los del desierto desde Almería, Carroquino|Finner desde Zaragoza y Bernalte-León desde Ciudad Real.

Los del desierto lo componen Eva Luque y Alejandro Pascual. Su trayectoria comienza con la trascendencia de la primera decisión. Recién terminada la carrera abandonan Sevilla para trasladarse al ‘desierto’ —más bien al mar de plástico—, conscientes de que su alejamiento los hará libres de prejuicios. Este hecho, que suena como un buen comienzo, pronto se ve matizado por la realidad del entorno.

La falta de referentes arquitectónicos es asumida por la realidad del lugar, una realidad que no se puede obviar, y por tanto de necesaria incorporación en proyecto y obra. Como ellos mismos cuentan, el mar de plástico no es negable, se ve incluso desde el espacio. Su actitud es en este caso la siguiente: “Esto es lo que hay, pues con ello debemos hacer arquitectura”.

Los materiales no son buenos ni malos, sino que se usan bien o mal. Esta máxima se hace evidente en obras de Los del desierto como el Pabellón Polideportivo en Garrucha, el Centro de Salud en Vélez-Rubio o la Guardería de la misma localidad. Todas hablan de un diálogo con el contexto, generando una conversación entre iguales, sin intención de ridiculizar al contrario. Atención especial merece el uso de cortinas plásticas sanitarias en el cierre de los aseos de la Guardería, ejemplo de su actitud bricoleur.

En el polideportivo, el uso de la tecnología de los invernaderos del entorno —desde el entendimiento del zócalo y el vallado de cañas hasta la translucidez de los paramentos— generan una excelente e innovadora pieza arquitectónica, fácilmente asumible tanto por el entorno como por los usuarios.

Los del Desierto

Los del Desierto hace cosas como ésta.

En pleno centro logístico e intersección del aspa Madrid-Barcelona Bilbao-Valencia, Zaragoza es uno de los agujeros negros arquitectónicos, que, al igual que los estelares, absorbe toda la información arquitectónica del perímetro sin aparentemente emitir respuesta.

Por la parte que nos toca, nosotros, Carroquino|Finner, intentamos realizar una arquitectura desde la sensatez y el entorno. Este equipo de arquitectos lo formamos dos: Finner, arquitecto alemán resultado fortuito de Erasmus en Zaragoza, entonces ciudad sin escuela de arquitectura; y Carroquino, yo mismo, aragonés educado en Galicia que vuelve a su origen. Nos mueve un interés similar por la construcción, así como por poner en práctica en nuestra localidad técnicas asumidas por la arquitectura contemporánea y el convencimiento de que la arquitectura puede resolver problemas de ciudad a través de edificios no icónicos ‘callados’.

Las Escuelas Infantiles Oliver y Santa Isabel, así como la Biblioteca y Centro de convivencia Actur hablan de esa actitud que acabo de comentar, definida por Fredy Massad como “la sensatez como principio”, que intenta aportar algo de calma y relación con los valores positivos del contexto entre la arquitectura residencial acelerada de la burbuja inmobiliaria.

La Escuela Infantil Oliver, por ejemplo, con la excusa de un nuevo equipamiento educativo, realizó una arquitectura luminosa desde el interior, adaptada a las diferentes escalas de los usuarios, transponiendo en espacio construido la orografía previa y proponiendo una cubierta verde, prolongación del posible parque anexo, como mejor aportación/contraposición a los bloques colmena del entorno. La idea no es negar el entorno, sino ofrecer nuevas oportunidades no cercenando las futuras.

La importancia del entorno frente al nombre

Otro ejemplo destacable es el de Bernalte-León, que realiza una arquitectura de circunstancias, entendiendo ésta como la de las variables de cada entorno concreto. Su relectura de la arquitectura popular, no desde el formalismo, sino desde la actitud anónima, atemporal y eficiente, es el resultado de un aferramiento al contexto potenciando los valores del lugar preexistentes al arquitecto. Sólo bajo este prisma es posible apreciar la sensibilidad de obras como la Casa Patio de Ciudad Real, el Centro de Mayores en Corral de Calatrava y el Centro de Control de Tráfico en la Autovía de los Viñedos.

El Centro de Mayores se adapta a la escala y disposición de la trama tanto de las calles como del arroyo disponiendo su programa según las necesidades de silencio y respondiendo desde el anonimato a la solución necesaria al usuario.

En los tres casos es evidente la consideración del trabajo del arquitecto como canalizador de la potencialidad del entorno, por duro que éste sea, aceptando como reglas del juego las determinadas por el lugar, considerándose dentro del engranaje que componen contexto-arquitectura-usuario. De ninguna manera se puede acusar a esta arquitectura de sumisa, cualquiera de los autores puede refrendarlo por sus desavenencias con organismos colegiados y el costumbrismo ‘atradicional’. Más bien es el deseo de que la obra, no su autor, trascienda desde el anonimato y la apropiación por usuario y ecosistema.



Arquitectos en España
julio 7, 2009, 1:54 pm
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JOSÉ MARÍA LOZANO
Domingo, 05-07-09
Resisto la tentación de relatarles -a mi manera- la magnífica velada que supuso la representación del wagneriano Ocaso de los Dioses presidiendo (reinando, me corrige con acierto mi amigo Rafael) Doña Sofía, para dedicarme hoy al Congreso Nacional que los arquitectos españoles han celebrado, con éxito, durante tres días intensos.
Quiero resaltar, en primer lugar, la calurosa acogida que la ciudad de Valencia, con su ancestral espíritu hospitalario ha dedicado a los mil quinientos congresistas que han hecho de Valencia en estas fechas -como apuntara hábilmente la alcaldesa Rita Barberá en la inauguración- la capital de la arquitectura española. También es de señalar que el propio presidente Camps hiciera, con tal motivo, una llamada a la unificación legislativa y de mercado del territorio español, fragmentado en exceso con una inflación normativa demasiado localista, enemiga de la eficiencia y deudora de una perversa interpretación de legítimas señas identitarias que no están reñidas con el sentido común.
Han sido muchas las ponencias, comunicaciones, reflexiones y charlas de pasillo en las que, con el fantasma de la crisis económica y sus nefastas consecuencias en el sector de la construcción, se ha abordado el meollo de la cuestión que es el análisis del modelo productivo y organizativo de esta profesión tan antigua como inevitablemente moderna. En mi modesta opinión el debate debe centrarse en la necesaria incardinación de la actividad del arquitecto en los sistemas de producción de riqueza.Tanto a nivel urbanístico -territorial es un término más amplio y más acertado- como edilicio, la gestión eficiente no es objetivo distinto, ni mucho menos incompatible, con la adecuación medioambiental, la funcionalidad, el rigor constructivo y la belleza que siempre persigue nuestro trabajo de arquitectos.
Se han dado cita en Valencia gran parte de los profesionales españoles que más tienen que decir -por su prestigio y reconocimiento- en términos de praxis profesional, de teoría disciplinar y de organización corporativa; y me resulta imposible citarlos aquí a todos.
Pero las cosas han quedado dichas y toca ahora llevarlas a la práctica con la «hoja de ruta» de unas conclusiones de las que ayer se hacía eco la prensa nacional. En esta Comunidad, por lo menos, sabemos cómo hacerlo.


Arquitectura de vanguardia y debate
julio 7, 2009, 1:52 pm
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La Torre Pelli, la Biblioteca del Prado y el plan de la Encarnación dividen a los expertos

SANTIAGO BELAUSTEGUIGOITIA – Sevilla – 05/07/2009

Tres nuevas edificaciones agitan el debate en Sevilla en los últimos tiempos. La Torre Pelli, la Biblioteca del Prado de San Sebastián y el proyecto Metropol Parasol de la plaza de la Encarnación han reavivado las diferencias en torno al modelo urbanístico de la ciudad. Los defensores de estas edificaciones aducen que cuando estén construidas, los vecinos las asumirán como algo propio, como un motivo de orgullo para Sevilla. Sin embargo, sus detractores creen que las ubicaciones de estos edificios no son las más adecuadas para preservar ese carácter de ciudad histórica y monumental por el que Sevilla es célebre.

La petición hecha por la Unesco, el pasado domingo, para que se paralice la construcción de la Torre Pelli ha destapado la caja de los truenos. El Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla (COAS) convocará una asamblea sobre la Torre Pelli en septiembre. Y el acto culminará con una votación en la que los arquitectos de Sevilla mostrarán su postura ante el impacto visual de este rascacielos de 178 metros sobre la ciudad.

El COAS también ha manifestado sus reparos ante la construcción de la nueva Biblioteca Central de la Universidad de Sevilla, obra de la arquitecta iraquí Zaha Hadid, en el Prado de San Sebastián. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha anulado la construcción de la biblioteca.

Toda esta catarata de acontecimientos ha reactivado un viejo debate que parece consustancial a Sevilla. ¿Se puede conciliar la arquitectura de vanguardia con una ciudad llena de tesoros históricos y monumentales?

El concejal de Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (PSOE), muestra su apoyo a la arquitectura de vanguardia. “Desde el Ayuntamiento tratamos de que todos los conceptos de ideas arquitectónicas sean enfocados hacia esa nueva arquitectura. Sevilla gana con esta orientación porque introduce valor. Sevilla es atractiva por sí misma. Y la nueva arquitectura puede provocar que a los que conozcan Sevilla les apetezca volver para observar esta monumentalidad imbricada con la vanguardia arquitectónica”, comenta Gómez de Celis.

¿Cuál es la relación que estas tres edificaciones tendrán si, finalmente, son construidas con los edificios históricos de Sevilla, como la catedral, el Alcázar y todos los palacios y enclaves monumentales de la ciudad? “La misma que tienen el Pabellón de la Navegación, el puente del Alamillo o Torre Triana. Es nueva arquitectura en un ámbito donde se ha innovado mucho. La Cartuja ha sido un lugar de innovación y vanguardia. Las tres nuevas edificaciones añadirán valor a lo que existe. Cuando alguien pasee en el entorno de la catedral, no verá la Torre Pelli, sino que verá la catedral y la Giralda. Cuando los tres edificios estén construidos e integrados en la vida cotidiana, la ciudadanía los hará suyos. Integraremos esos edificios de vanguardia en el orgullo sevillano y los defenderemos a capa y espada como algo nuestro”, concluye Gómez de Celis.

Santiago Cirugeda, un arquitecto sevillano que ha trascendido fronteras por la originalidad de sus creaciones y que apuesta por una ciudad cuyos barrios cuenten con los mismos servicios que el centro, opina que las tres construcciones obedecen a “una política de búsqueda de edificios singulares”. “Es una política de iconos. En Sevilla no hace falta poner nuevos iconos. Volvemos a los nombres famosos, a los arquitectos singulares que no miran los problemas de los barrios, que no escuchan otras voces que hablan de necesidades sociales”, señala Cirugeda, El arquitecto considera que estos edificios son “un despilfarro público enorme”.

José Ramón Sierra, uno de los arquitectos más prestigiosos de Sevilla, opina que hay que analizar los tres proyectos por separado porque “son completamente distintos”. “El proyecto de la Encarnación es completamente inútil y está basado en un empeño retórico, en una especie de capricho de alguien. Formalmente no le encuentro el más mínimo interés. Es un despropósito”, dice Sierra. “La Torre Pelli es un edificio bastante especial por altura y densidad. Sus dos componentes fundamentales son la calidad arquitectónica del edificio y las infraestructuras que necesita una torre de esa envergadura para su correcto funcionamiento. No está dentro del centro histórico. Está justo en los límites. Será una cuestión de medir esa interferencia y tomar las medidas convenientes para que el impacto sea el mínimo”, explica el arquitecto.

“La Biblioteca del Prado de San Sebastián es otra iniciativa de carácter contradictorio. Me da la impresión de que es un asunto que no se ha llevado bien desde el principio. La elección del sitio es parte muy importante del problema. Se elige el sitio de la biblioteca destruyendo una parte del parque. A Sevilla no le sobran las zonas verdes”, recalca Sierra.

Andrés Joaquín Egea, presidente de la Asociación por la Defensa del Patrimonio Histórico de Andalucía (Adepa), opina que los tres edificios representan “una agresión contra la visión de la ciudad no tanto por lo que significan como arquitectura moderna, sino por el sitio donde están ubicados”. Adepa cuenta con cerca de un centenar de miembros (abogados, arquitectos, historiadores, estudiantes).

“Tanto el edificio de Pelli como el de Zaha Hadid son interesantes. El problema fundamental es su ubicación. Si, por ejemplo, se trasladara la biblioteca a terrenos de la Expo sería algo extraordinario, ya que Hadid es una de las mejores arquitectas de las corrientes más vanguardistas. También sería extraordinario si se trasladara la Torre Pelli a Sevilla Este. Porque debe haber dos Sevillas. Debe, así, haber una Sevilla que sea capaz de conservar lo mejor y lo que le ha dado carácter propio. Y debe crearse una nueva Sevilla que engarce con el futuro”, comenta Egea, que es director del Colegio Buen Pastor.

“Estamos a favor de renovar la arquitectura. Creemos que en una zona nueva no se puede repetir la casita del siglo XVIII. Pero tampoco tiene sentido destruir una casita del siglo XVIII para poner en su lugar algo que no se corresponde con la herencia del pasado”, concluye Egea.

El debate es, pues, mucho más complejo que el de tradicionalistas frente a renovadores. La arquitectura de los tres edificios despierta opiniones favorables y contrarias. Y su ubicación está en el centro de esta marejada que agita la ciudad.



La arquitectura emergente se enfrenta al “todo vale”
julio 4, 2009, 2:29 pm
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  • En las jornadas se contrastó la obra de 14 estudios emergentes con firmas consagradas
  • Gran parte de los debates trataron la relación de lo arquitéctónico con sus contextos
Por DIEGO FULLAONDO (SOITU.ES)
Actualizado 03-07-2009 23:06 CET

Como apunté hace algunos días, el fin de semana del 19 al 21 de junio, tuve ocasión de acudir en Navarra al I Campus Ultzama de la Fundación Arquitectura y Sociedad, dirigido por Felix Arranz. La mecánica fue bastante sencilla: durante los tres días de encierro, 14 estudios de arquitectura emergentes (denominados “próximos” en el campus) provenientes de toda España presentaron su trabajo y sus ideas, contrastándolas con las de arquitectos de trayectoria consagrada y con las opiniones de agentes de otras áreas de la sociedad (entre las que estaba yo, como crítico de arquitectura de soitu.es). El último tramo de la tarde de cada jornada se dedicaba a un debate más desordenado y menos sistemático que, como suele ocurrir, resultó la actividad más intensa e interesante del evento.

Obra de una guardería del estudio Los del desierto, participante en las jornadas.

Resulta difícil articular un texto de interés general que recoja lo expuesto y comentado. La querencia natural hacia las tablas de la endogamia que sufrimos los arquitectos, unida a una inevitable especialización de la discusión, hacen que el tema se haga, quizás, un poco árido para el profano. Sin embargo creo que vale la pena el intento de relatar lo ocurrido en palabras llanas (todo lo posible), aunque sólo sea para acercar un poco a los más alejados las preocupaciones y procederes de los arquitectos (al menos las de algunos).

Una consideración inicial para evitar equívocos. El grupo de arquitectos presente en Ultzama no representa al conjunto de la profesión. Como bien se señaló durante las discusiones, un porcentaje altísimo de la construcción que se realiza es absolutamente ajena a este debate. Desde este punto de vista, podemos afirmar que los titulados arquitectos se han escindido en, al menos, dos grupos (muy desiguales en tamaño y ocupación):

  • Un pequeño grupo, mayoritariamente repartido en torno a las escuelas de arquitectura de toda la geografía española, que desde sus ópticas particulares, intentan encontrar respuesta a una pregunta corta pero extremadamente compleja: ¿qué arquitectura debemos hacer? Muchas de sus conclusiones y resultados irán muy lentamente filtrándose al conjunto de la actividad edificatoria.
  • Una enorme mayoría de profesionales, que también en su mayoría, orbitan alrededor de los colegios profesionales, son ajenos completamente a este problema y se dedican a construir nuestras ciudades dentro de un marco normativo, técnico, ético y social que no cuestionan en absoluto. Asépticos ejecutores de aquello que la sociedad y/o el mercado les demanda, profesionalmente impecables, que están, como dicen, “para lo que les manden”.

A pesar de que el Campus de Ultzama debemos encuadrarlo básicamente dentro del primer grupo de los descritos, resultan inevitables en este tipo de reuniones algunas intervenciones más propias del segundo. En general, rebajan sensiblemente el interés del debate debido a la búsqueda de conclusiones precipitadas: la excesiva y recurrente referencia a la actual crisis del sector de la construcción en España; la demonización del período de los llamados arquitectos estrella, que para más inri, muchos coinciden en señalar que inició su andadura con nuestro Guggenheim bilbaíno; o —un clásico— culpabilizar a la ineducada sociedad española incapaz de apreciar la diferencia entre la buena y la mala arquitectura. En fin, comprensibles momentos de debilidad, de los que nadie se libra.

Unifamilar de Santiago Carroquino, también ponente.

La primera diferencia entre las posiciones de los 14 estudios próximos presentes en Ultzama radica en su particular selección de los contextos pertinentes para lo arquitectónico. Es decir, cada uno de ellos (o, más bien, por grupos bastante reconocibles), estima que algunos aspectos de la realidad (contextos) son relevantes (pertinentes) para la construcción de su respuesta arquitectónica.

Para unos pocos, el mundo interior del arquitecto, mágico, intransmisible en su totalidad y fuertemente metafórico, sigue siendo el contexto básico desde el que afrontan la arquitectura. Para muchos, el entorno físico inmediato sigue siendo un dato de incuestionable importancia. Para otros, el sistema constructivo es determinante a la hora de definir la configuración arquitectónica. Es también muy frecuente que se adopten como contextos pertinentes las resoluciones previas que la historia de la arquitectura ha ido articulando para problemas similares. Pero también hay quienes piensan que el entorno de un edificio no se limita a su realidad física circundante, sino que está más determinado por las actividades que albergará y las interacciones que provocará, incluso en lugares muy alejados. Y hay quien opina que la arquitectura, a pesar de su pesada inercia natural, debe esforzarse en reflejar y resolverse de acuerdo a las preocupaciones y características de la sociedad más contemporánea. El valor icónico, representativo o incluso publicitario de los edificios, también es un punto de partida bastante común. Etc.

Muchos, quizás la mayoría, afirman honestamente estar atentos a todos o a gran parte de estos y otros contextos. Pero un rápido vistazo a su producción muestra con claridad cuáles de esos contextos pertinentes son los dominantes en sus razonamientos y resoluciones. Y de esa diferencia nace la diversidad de propuestas que, efectivamente, configura en la actualidad un paisaje general tan rico, tan variado. Y, al mismo tiempo, tan confuso.

Porque el aprecio de la diversidad no debe confundirse con el relativismo absoluto. No es, “todo vale”. O al menos, no es “todo vale lo mismo”. El auténtico aprecio por la diferencia, por lo diverso, está, en primer lugar, en detectarlo y definirlo con precisión. Y en segundo, en comprobar cuál de los diferentes acercamientos se aproxima más al idóneo.



The Architecture Issue
julio 3, 2009, 2:47 pm
Filed under: Crítica | Etiquetas:
Published: July 1, 2009

If an issue “devoted to architecture and infrastructure would be incomplete without architects,” the vision of future infrastructure offered in the June 14 issue is curiously lacking. The most exciting infrastructure advances today are not being developed by architects. Urban designers and landscape architects are creating public spaces that double as water-treatment facilities; new businesses are using cars to transform energy distribution and storage; artists are rethinking municipal waste facilities; product designers are making it possible to aggregate individuals’ choices to create real change; and engineers are inventing transformative technologies right now.

The infrastructures of the 21st century will undoubtedly take on visible form and create public benefits as suggested by Grimshaw Architects et al. But they will do so because they integrate the expertise of planners, designers and engineers. These interdisciplinary teams are already creating new visions of what urban infrastructure can be — visions The New York Times should be celebrating, as they are the future systems we need.

CHARLIE CANNON
Department of Industrial Design
Rhode Island School of Design
Providence, R.I

While thrilled by the Infrastructure issue of The New York Times Magazine, I was struck by a gaping absence. Here in New York City, we are undergoing our own infrastructure revolution, and yet I didn’t see even a cursory mention of it. In our own backyard, we are in the process of gaining bus rapid transit, protected bike lanes (one on Ninth Avenue reduced collisions between bikes and cars by more than 40 percent) and traffic islands’ making street intersections safer for children, the disabled and the elderly. And pedestrianization! Don’t get me started! Locals, tourists and the upper crust are mixing, with laughter and sandwiches, in the middle of new plazas in Madison Square, the Meatpacking District and Times Square. The work and the vision of our own local hero Janette Sadik-Khan [commissioner of the city’s Department of Transportation] and her staff deserve praise and a lengthy feature article in the next New York Times Magazine.New York

BARBARA LEITERMAN
New York

In “Bridging the Gap,” Henry Petroskifocused on bridges, the most visible infrastructure. But he ignored the invisible infrastructure: aging underground water and wastewater pipes that are rupturing at an increasing rate. The American Society of Civil Engineers gives these aspects of our underground infrastructure a grade of D-minus. According to the U.S. Environmental Protection Agency there are more than a million miles of underground pipes; many are getting old. Our own utility has had more than 4,000 breaks and leaks among our water pipes in the last two years. Please don’t forget the underground pipeline. Our lives depend on clean water.

TERESA D. DANIELL
Washington Suburban Sanitary Commission
Laurel, Md.

I applaud Henry Petroski for his timely essay about our need to rethink the way we build infrastructure. With stimulus money providing a fraction of what is needed, the current administration must support a highway reauthorization bill capable of improving our crumbling roads and bridges. In addition to sufficient funding, governments can and should use alternative delivery methods to get “best value” proposals for their projects, as the success of the Interstate 35 W bridge demonstrates. One such alternative is public-private partnerships, through which governments can borrow money from the private sector and pay it back over a longer period of time than is traditionally possible with municipal bonds. This means cash-strapped states can build projects immediately without raising taxes or diving deeper into debt.

With a viable model already working in Canada and elsewhere, the United States should adopt these proven methods to finance and build our much needed public infrastructure.

TOM RADEMACHER
Longmont, Colo.

Thank you for Jim Lewis’s thoughtful piece on humane prison design (“Behind Bars . . . Sort Of”). Our organization has collected the signatures of more than 1,000 architects (and their supporters) who have pledged not to design prisons in the United States — not because we oppose the type of humanism displayed by Josef Hohensinn’s design at Loeben, but because U.S. prisons are failures irrespective of their design. The facts we rely on were thoughtfully and cogently presented in the article, but our conclusion is different from the implication that better architecture cannot reverse the social injustices and policy failures of today’s American criminal-justice system but will only make it larger and capable of warehousing more people. Perhaps when American criminal justice is based on the concept of respect for human dignity in all circumstances, as Hohensinn so eloquently carved into his building, we will be ready for a new generation of prisons. For now, more prisons just expand the space for the racism, violence, antidrug hysteria and contempt for the poor that pervade the “tough on crime” demagoguery of too many American politicians and their supporters. In other words, before American architects can follow Mr. Hohensinn, we must have “clients” who are willing to challenge the current attitudes toward criminal justice. We hope this article will move the conversation in that direction.

RAPHAEL SPERRY
Alternatives to Prison / Prison Design Boycott campaign
Architects / Designers / Planners for Social Responsibility
San Francisco



Contra la arquitectura espectáculo
julio 3, 2009, 2:43 pm
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Los profesionales critican las obras emblemáticas sin función social

JOSÉ LUIS PARDO – Valencia – 02/07/2009

Trece años después de su último encuentro, los arquitectos españoles se reúnen desde ayer en el Palacio de Congresos de Valencia para dar un nuevo rumbo a la profesión ante la triple crisis que deben capear: la económica, la energética y la ambiental.

En la jornada inaugural del IV Congreso de Arquitectos de España, el presidente del gremio, Carlos Hernández Pezzi, hizo hincapié en la necesidad de hacer un urbanismo “para los ciudadanos, nuestros verdaderos clientes” y criticó la tendencia de los últimos años hacia la llamada arquitectura espectáculo: “Sería absurdo hacer obras que no merezcan la pena como emblemas, no creen valor añadido y sean muy caras”. Pezzi elogió la rehabilitación de Valencia y destacó alguna de sus construcciones, como el propio Palacio de Congresos, el Institut Valencià d’Art Modern o el edificio Veles e Vents, ninguna de ellas obras del arquitecto con el que se asocia a la ciudad, Santiago Calatrava.

Uno de los conferenciantes estrella del congreso, el arquitecto Luis Fernández-Galiano, realizó críticas en la misma línea. En su intervención Paisajes para después de una Burbuja, señaló creaciones de Calatrava y del gurú de la arquitectura Rem Koolhaas como ejemplos de “sueños de los creadores”, en referencia a la falta de función social de estos edificios. Tanto Fernández-Galiano como Pezzi, coincidieron también en identificar “la producción extensiva”, especialmente los chalés adosados, como el gran enemigo de un urbanismo de calidad y sostenible.

La alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, arrojaron una visión más optimista en el acto de inauguración del encuentro. En su discurso de apertura, Barberá presumió de su proyecto urbanístico, “destinado a mejorar la calidad de vida” de los ciudadanos. “Ahora la prioridad es la protección de la huerta, algo que no estaba previsto en el Plan General de 1988 y que se ha hecho bajo mi mandato”, enfatizó ante los cientos de arquitectos presentes. Camps destacó que en momentos de crisis se pueden planificar grandes proyectos, como “este palacio o la avenida de las Corts, una de las más modernas de la ciudad”.

El congreso, sin embargo, arrancó ayer entre las críticas de los vecinos de El Cabanyal. Los manifestantes recibieron a la alcaldesa y al presidente de la Generalitat al grito de “expolio”, en protesta por el proyecto del gobierno local del PP de prolongar hacia el mar la avenida de Blasco Ibáñez a costa de más de 1.600 viviendas.

Los 15 vecinos del barrio pesquero desplegaron sus pancartas con el lema Salvem el Cabanyal y esperaron a los dos mandatarios a las puertas del Palacio de Congresos. El primero en llegar, con diez minutos de retraso, fue Camps, que charló durante un instante con una de las afectadas. “Le he invitado a mi casa, el número 50 de la calle de Eugenia Viñes. Me ha dicho que vendrá, pero del dicho al hecho… ya se sabe”, comentaba incrédula Carmen Cuevas.

La alcaldesa llegó 30 minutos después. Los manifestantes hicieron sonar sus silbatos y varios de ellos comenzaron a acercarse a Barberá, saltándose la barrera de policías. El momento de mayor tensión se produjo cuando una vecina se encaró con la alcaldesa gritándole “expolio”, mientras era empujada por un miembro de seguridad del Ayuntamiento. Barberá, sin perder la sonrisa un solo instante, agarró la camiseta de la manifestante y comenzó a mover el dedo índice de un lado y a otro, indicándole que sus críticas eran infundadas.

Las puertas del Palacio de Congresos se convirtieron en una barrera entre la crispación ciudadana y la satisfacción institucional. Los dos mandatarios visitaron todas las casetas del recinto y saludaron cordialmente a todo el que se le acercaba.