Noticias de Arquitectura


Emilio Tuñón: "Se puede ser feliz en una escalera"
junio 29, 2008, 9:15 pm
Filed under: Tuñon

Es el autor, junto a Luis M. Mansilla, del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León. Hoy participa en el Internacional Symposium Arquitectures per a la Música del Palau.

NÚRIA NAVARRO

–¿Por qué se metió usted en arquitectura?
–Hubo algo de azar… Luis Moreno Mansilla y yo decimos que estamos en arquitectura porque es la segunda cosa que hacemos mejor, ja, ja.

–¿Cuál es su primera cosa?
–La ingeniería, quizá. Pero la vida se compone de lo esperado y de lo inesperado. Y lo inesperado es siempre más interesante. Al proyectar el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac), por ejemplo, pensábamos en una estructura lineal parecida a la de las Drassanes de Barcelona y, de repente, se impusieron las diagonales, como la mezquita de Córdoba.

–¿Sus edificios le explican?
–Toda obra es un autorretrato. Las nuestras explican la oscilación permanente entre sonido y sentido.

–¿Sonido y sentido?
–El sonido es el optimismo, la alegría, las ganas de jugar; mientras que el sentido es las ganas de servir a la sociedad, de cumplir con unos sistemas constructivos, de ser responsable con el mundo.

–El Musac tiene algo de juguete, sí.
–Nos interesan las reglas de juego. Alguien se las inventa y, al compartirlas, se convierten en universales. Esa idea nos viene del Taller de Literatura Potencial, del OuLiPo, de Perec y de Queneau.

–Y tras establecer las reglas de juego, ¡pam!, ¿la libertad?
–Cuando el proyecto avanza, nos interesa ir a lo esencial, a lo comunicable. Nos encanta esa cita de Coderch que dice que la belleza última es lograr la cabeza calva de Nefertiti, arrancando el cabello uno a uno… Estamos obsesionados con abrir las cajas negras de la arquitectura. Queremos que la gente de la calle entienda un edificio.

–Las vedetes de la arquitectura prefieren construir en Dubái.
–Las vedetes funcionan como reclamo. Es como cuando el Real Madrid tenía a los mejores jugadores del mundo pero no había forma de que ganaran la Liga, ¿no? Ahora que tiene un equipo más ajustadito, la gana. Estoy de acuerdo con Joseph Beuys cuando decía que cualquiera puede ser un artista.

–Cualquiera, cualquiera…
–Si reflexionas y todo lo que haces, lo haces moralmente, tu vida se convierte en una obra de arte. Por tanto, eres un artista. Y cuando la gente convierte su vida en obra de arte, la sociedad se transforma.

–Por el bien de esa sociedad, ¿qué edificio habría que derribar ya?
–Casi todos lo edificios posmodernos con mucha figuración me ponen nervioso.

–¿Por ejemplo?
–La torre ATT de Nueva York. Pero no hace falta demolerla. Si se la das a un colectivo okupa, la convierte en un centro cultural de primera. No hay nada mejor que reciclar, en el sentido de dar nueva vida a las cosas con un cambio de uso, como le sucedió a Santa Sofía, en Estambul, uno de mis edificios favoritos.

–¿A salvar en un apocalipsis total?
–También salvaría la mezquita de Córdoba, ¡un campo de matemática! El autor era un arquitecto visigodo que se creía romano y le dieron a hacer un templo musulmán. A partir de un plano abstracto, creó unas relaciones constructivas con los elementos. Da igual que Abderramán III lo ampliara. El sistema permite que la mezquita cambie.

–Dígame un espacio en el que ha sido feliz.
–Nadando en mitad del mar.

–¡Ahí no hay tocho ni vidrio ni acero!
–Es que la felicidad es algo interior. Además, las grandes obras de arquitectura están en el límite. Y cuando digo esto pienso en un alumno de Harvard al que le tocó como vivienda una escalera. Era hermosísima. Se puede ser feliz en una escalera.

–¿Qué le ocurre ante lo sublime?
–Ante la Tourette de Le Corbusier, al atardecer, me mareé. Otra cosa es la implicación social, la satisfacción de la lectura sintáctica de un edificio… La arquitectura es el resultado de una oscilación entre la utilidad y la identificación social.

–¿Sirve para entender el mundo?
–Sobre todo. Richard Rorty decía que para conocer el mundo, hay que crear un nuevo lenguaje, a partir de las palabras anteriores. Y el mundo se construye a base de grandes escenarios donde ocurren cosas, y la satisfacción se produce cuando la gente se identifica con ellos.

–Barcelona ha perdido fuelle respecto de Madrid. ¿Me lo explica?
–Le diré qué ocurre en Madrid. Cada vez que un arquitecto gana un concurso o hace un proyecto que está bien, todos los demás nos alegramos. Creemos que beneficia al colectivo y a la sociedad. Eso hace que no se produzcan tapones generacionales y genera un optimismo colectivo.

–Creo captar el mensaje.
–Solo digo que es muy importante la apertura. En todos los sentidos.



Un emblema ecológico
enero 13, 2008, 9:57 pm
Filed under: Arquitectura Española, Tuñon

POR CHUS BORJABAD
SORIA. El proyecto «Big Bang» dará forma al edificio institucional que se construirá en la Ciudad del Medio Ambiente en el Soto de Garray en Soria y en el que se invertirán 35 millones de euros. El diseño del estudio de arquitectura Mansilla-Tuñón-Albornoz ha sido el ganador del concurso internacional propuesto para la construcción de lo que se denominó «la cúpula de la energía». El jurado valoró que esta formación arquitectónica se integre en el entorno natural y además sea sostenible. En este sentido los arquitectos han planteado un proyecto acorde a criterios de tecnología medioambiental, utilizando materiales limpios, renovables y reciclables. Así se optimizarán, además, los procesos de construcción y de mantenimiento.
Estos arquitectos madrileños reconocidos entre otros muchos trabajos por diseñar el Museo de Arte de Castilla y Leon en León por el que consiguieron el Premio Nacional de Arquitectura y también el Mies van der Rohe 2007 vieron desde el principio en este concurso una gran oportunidad. «Trabajar en un territorio intelectual, el de los nuevos modelos de convivencia entre la arquitectura, la tecnología, la energía y la naturaleza es una oportunidad única para nosotros», explicó Luis Mansilla.
Ecológicamente sostenible
El edificio será ecológicamente sostenible porqué se construirá protegido frente al viento, con forjado sanitario y enfriamiento evaporativo. Mansilla, Tuñón y Albornoz han integrado en la construcción una cubierta parietodinámica con fachadas activas y producción centralizada.
La cúpula contará con energía geotérmica con refrigeración del agua, una caldera de biomasa y se reciclarán las «aguas grises». Este proyecto también se caracteriza por preservar el arbolado de la zona.
Los arquitectos han apostado por una construcción organizada en diez módulos semiesféricos con cubiertas que rebasan la altura de los árboles y se abren a la altura del suelo. Estos bloques agruparán cinco áreas diferentes para acoger una zona hotelera, otra expositiva, de encuentros y seminarios, operativa y de trabajo además de una dedicada a la energía y al resto de instalaciones.
El proyecto integra un espacio acotado delimitado por fachadas de madera que se ha denominado La Plaza de la Energía. Del total de la superficie edificable de 26.000 metros cuadrados serán ocupados 6.500. Estará ubicado en uno de las ocho zonas en la que se dividirá la Ciudad del Medio Ambiente, el campus institucional (en el gráfico entre los espacios 1 y 9), un área para ubicar un centro de congresos y equipamiento didáctico ambiental especializado en agua, energía, gestión de residuos y naturaleza por el que se preven pasen más de 30.000 visitantes al año.
Según el creador del plan director de la Ciudad del Medio Ambiente y uno de los miembros del jurado del concurso, Patxi Mangado, «estamos seguros de que la obra ganadora cumple fielmente con las condiciones necesaria para integrarse en un espacio tan peculiar como el que nos atañe y hará de la Cúpula de la Energía la mejor representación institucional».
Condición representativa
El jurado, integrado por varios representantes institucionales, así como por cuatro arquitectos de reconocido prestigio, entre ellos, Patxi Mangado, el director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, el director del Ente Regional de la Energía, un representante del Instituto de la Construcción de Castilla y León y un miembro del Consorcio de la Ciudad del Medio Ambiente, consideró que la propuesta del estudio de arquitectura Mansilla-Tuñón-Albornoz, entre otras cuatro más, dota al edificio institucional de una fuerte condición representativa y energéticamente eficaz. Evaluaron los criterios de calidad en el diseño, sostenibilidad, mantenimiento y conservación y de viabilidad técnica, funcional y económica. Las obras del edificio institucional comenzarán en el año 2009 cuando el estudio ganador haya presentado la redacción final del proyecto. La Ciudad del Medio Ambiente se prevé que esté a pleno rendimiento en el 2012. Según el delegado territorial de la Junta en Soria, Carlos de la Casa, «son proyectos muy importantes pero son proyectos de carrera de fondo no son carreras de cien metros», a la vez que destacó la importancia de la Ciudad del Medio Ambiente como proyecto regional.



El estudio Mansilla-Tuñón-Albornoz diseñará la Cúpula de la Energía de la Ciudad del Medio Ambiente de Soria
enero 12, 2008, 8:28 pm
Filed under: Arquitectura Española, Tuñon

La delegación territorial de la Junta de Castilla y León en Soria informó hoy de que el estudio de arquitectura Mansilla-Tuñón-Albornoz resultó ganador del concurso internacional para el diseño de la Cúpula de la Energía de la Ciudad del Medio Ambiente gracias a su proyecto ‘Big Bang’.


La propuesta presenta una construcción organizada en diez módulos semiesféricos cuyas cubiertas rebasan la altura de los árboles y se abren a la altura del suelo.

El jurado del concurso estuvo integrado por varios representantes institucionales, así como por cuatro arquitectos entre los que se encuentran el director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, Patxi Mangado, el director del Ente Regional de la Energía, un representante del Instituto de la Construcción de Castilla y León y un miembro del consorcio de la Ciudad del Medio Ambiente.

A la hora de evaluar los proyectos finalistas, el jurado ha tenido en cuenta el valor arquitectónico y artístico, la calidad del diseño, su sostenibilidad, mantenimiento y conservación, viabilidad técnica, funcional y económica.

Según informaron desde la Delegación Territorial, la Cúpula de la Energía que plantea este estudio se ha proyectado de acuerdo a criterios de tecnología medioambiental, utilización de materiales limpios, renovables y reciclables, y optimización de los procesos de construcción y mantenimiento.

El comunicado emitido por la delegación territorial asegura que el proyecto ganador acoge la creación de un espacio acotado, delimitado por fachadas de madera, y cuenta con una superficie total edificable de 26.000 metros cuadrados, si bien la ocupación en planta es de 6.500 metros cuadrados.



Un rascacielos circular para Madrid
diciembre 9, 2007, 3:44 am
Filed under: Tuñon, ZABALBEASCOA


El Centro de Convenciones contrastará con las cuatro torres de la Castellana

ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid – 09/12/2007

Emilio Tuñón y Luis M. Mansilla (1959) son madrileños. Emilio creció entre Chamberí y Tetuán, y Luis, en el barrio de Salamanca. Aquí estudiaron y aquí pasaron muchos años, casi 10, metidos en un bajo de El Viso, dibujando para Rafael Moneo proyectos como la estación de Atocha. Tuvieron familia y descendencia antes que estudio independiente. De hecho, eran ya de mediana edad cuando se lanzaron en solitario a participar en concursos.

Fue entonces cuando se notó su experiencia. Y su falta de prisas. Comenzaron a construir por España una ristra de museos en la que, aunque parecía difícil, cada intervención superaba a la anterior: el museo de Zamora, el de Castellón, la Fundación Pedro Barrie de la Maza en Vigo, el Auditorio de León y, por fin, el Musac de esa ciudad. Con ese edificio ganaron, en la primavera pasada, el Premio Mies van der Rohe que concede la Unión Europea al mejor edificio levantado en el continente en los dos últimos años.

Tan alto habían llegado. Y fuera de casa. El futuro de los que para muchos son los mejores proyectistas nacionales está, finalmente, en Madrid. Y puede que el pacto sea recíproco. Una parte del futuro de la capital también parece estar en sus manos. El próximo martes firmarán el contrato para comenzar a diseñar los detalles del rascacielos circular que han proyectado para el final de la Castellana.

El Centro Internacional de Convenciones de Madrid (CICM) tiene muchas papeletas para convertirse en la nueva postal de la capital. Su carácter icónico habla del reto de conversar de tú a tú con cuatro torres colosales sin perder la frescura ni tener que ponerse de puntillas. Lo cuentan desde su nuevo estudio en la calle de los Artistas, una de esas callejas que parece aislada por arte de escala (las edificaciones tienen sólo dos o tres plantas) del bullicio de Cuatro Caminos.

La recalificación de la ciudad deportiva del Real Madrid supuso la construcción de cuatro torres de 70.000 metros cuadrados cada una. Marcó, con cuatro rascacielos, el final de la ciudad. “Pero hay otros 70.000 metros cuadrados, que son los que los madrileños sacan de beneficio”, apunta Tuñón.

El CICM quiere dar una respuesta circular y horizontal a esas torres de la Castellana. “Nos parecía que un edificio público no debía estar a los pies de las torres privadas. Por eso, aunque lo tradicional hubiera sido construir un basamento horizontal frente a las torres verticales, recurrimos a la historia de la ciudad. A la convivencia entre las formas circulares y las torres: las cúpulas y los campanarios, vaya”, señala el arquitecto. Y cita un ejemplo en el que un edificio bajo se puede llegar a comer a otro alto: la iglesia de San Patricio en medio de los rascacielos de la Quinta Avenida de Nueva York. Tuñón considera que “era una oportunidad para hablar de otra manera. El edificio será una marca por fuera y una serie de espacios interiores indefinidos. La arquitectura de congresos es hoy una arquitectura efímera que se reinventa según la necesidad de cada congreso”.

Sostienen Tuñón y Mansilla que la Castellana es el río de Madrid: “Recorre la ciudad y explica su historia. Las fachadas de los edificios se asoman, como caras, a mirar el paseo: el Prado, el edificio Sindicatos, el Thyssen, Bankinter, incluso Azca, desde su condición de bodegón”, enumeran. Y consideran que, al final de ese paseo, la escala es más de paisaje que de urbanismo. “Por eso nuestro edificio le pone cara. De El Escorial a la T-4, dialoga con todos porque será visible desde distancias muy grandes”.

Así, aunque admiten que las cuatro torres y el futuro CICM alterarán el perfil de la ciudad, no les preocupa que su edificio se convierta, o no, en el nuevo icono de Madrid. “Será reconocible, pero creemos que Madrid no necesita una postal. La ciudad vende eficacia y una forma de ser muy abierta. Ésa es la mejor postal”. Entre las nuevas torres, se quedan con la de Repsol, de Norman Foster. “Tiene una estructura parecida a la que planteamos nosotros, con los espacios indefinidos apilados y los núcleos de circulación alejados para despejar el interior”.

El Centro de Convenciones, en la nueva ciudad financiera, no es el único edificio que Tuñón y Mansilla levantan en Madrid. El Museo de las Colecciones Reales, en el delicado centro histórico, ilustra la otra cara de la moneda de este estudio de arquitectura. Y también las dos caras del futuro Madrid. Ya han empezado a construirlo junto al palacio Real, y es lo contrario a los museos, reclamo que se construyen hoy: un pedestal para el palacio y un zócalo para la Almudena. “Lo más importante ya existe, y nuestra labor es hacerlo visible”, explican. Y recuerdan la idea del historiador Simón Marchán de que los arquitectos madrileños se caracterizaban por hacer una obra muy conservadora en Madrid y otra más rompedora cuando trabajaban fuera. “A nosotros se nos ha dado la posibilidad de romper esa imagen. Hemos firmado una obra muy conservadora junto al palacio Real. Y otra rompedora al norte. Cada uno en su sitio”.

Más allá del CICM, un tercer edificio, el futuro Museo de la Automoción Eduardo Barreiros rompe también la imagen conservadora a la que aludía Marchán. “Está en Torrejón de la Calzada, y eso hace posible una actitud más abierta. Será un edificio bastante dramático: un círculo forrado de coches reciclados”, cuentan.

La imagen de una arquitectura sostenible asociada a los coches puede parecer una broma. Pero será la esencia de ese museo: “Nuestro cliente, desguaces La Torre, es la mayor empresa de desguace de Europa. Y ha vivido la paradoja de, sin cambiar, pasar de ser considerada una empresa no limpia a ser vista como una que lo es porque recicla automóviles. Evidentemente, hacer un edificio con coches reciclados en cualquier otra situación no sería sostenible. Pero en la nuestra lo es porque la materia prima, que está a 50 metros, son los coches”, cuentan.

Todas esas caras del nuevo Madrid se están dibujando ya en la calle de los Artistas.