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Clorindo Testa: propuestas de artista en arquitectura
septiembre 30, 2008, 10:12 pm
Filed under: Arquitectura Argentina, Testa | Etiquetas: ,

Por: Jorge Glusberg

Las obras que integrarán la nueva muestra de Clorindo Testa aluden a la cuadrícula de la Ciudad de Buenos Aires, que se vincula con el sistema de la Ley de Indias, y modifica sustancialmente el diseño europeo.

El 14 de octubre se inaugurará una exposición de Clorindo Testa en la galería Agalmaarte (Libertad 1389). Estas obras del gran maestro de la arquitectura y el arte latinoamericanos aluden al origen de la cuadrícula de la ciudad de Buenos Aries, que modifica sustancialmente el diseño europeo. Son propuestas que se vinculan con el sistema de la Ley de Indias, la legislación establecida por los monarcas españoles para regular la vida de los pobladores en América. Una urbanización opuesta a las de las ciudades romanas limitadas por murallas, que se cerraban por las noches.

Las americanas tenían cuatro calles a partir de las cuales las ciudades crecían armónicamente hacia el norte, el sur el este y el oeste. En el encuentro de los ejes se ubicaba una plaza, el espacio público urbano por excelencia, y a sus lados la iglesia y el cabildo.

En «Amanzanamiento», Testa presenta pinturas sobre papel, que simulan vistas aéreas de las manzanas de Buenos Aires, en las que no se corresponden las calles, ni los nombres. En una de ellas, algo más abstracta, ha querido marcar el sentido optimista de este tiempo: un cuadrado negro representa la Plaza de Mayo, y dentro de él, uno verde nos remite a una esperanzada proyección al futuro.

Los ejes de lo americano y las ciudades surgen de muchas obras de Testa. En «Autorretrato con la peste», elaboró una mímesis de su práctica real como arquitecto, exaltando los hechos estructurales en su relación con el entorno: el urbanisdeseosta, dentro de su esfera de acción, debe considerar al azote de la contaminación en las grandes ciudades. Testa reactualiza una larga tradición, literaria y real, acerca de las pestes suscitadas por los roedores, desde el flautista de Hamelin, que logra salvar a su pueblo ahogando a las ratas gracias a su talento musical, hasta la lucha actual contra las diversas formas de contaminación. El cambio arbitrario del medio ambiente puede desatar catástrofes peores de las que narran los libros de historia, al describir las plagas que asolaban al mundo hace seis siglos. Esto sucedió en Ceppaloni, el lugar donde había nacido Testa, cerca de Nápoles.

  • Bestiario

    El 8 de enero de 1493, cuando iniciaba el retorno a España desde las costas haitianas, al cabo de su primer viaje, Cristobal Colón vio «tres sirenas que salieron bien alto del mar», dice un cronista de aquella aventura denominada el descubrimiento de América. Los conquistadores aportaron, más allá del cristianismo, el antiguo trasmundo medieval, con sus creencias marginales, sus supersticiones atávicas, sus imaginarios y sus fantasíasazarosas, todos ellos, elementos de inocultable valor poético. En «Bestiario Americano», Testa recupera el mágico mundo de fabulosas criaturas de mitos americanos: un rico acervo de dioses, demonios, espíritus, héroes y personajes de leyenda. Esos seres sobrenaturales señalan su incursión por las mitologías populares de América Latina, frutodel mestizaje de españoles/ portugueses y aborígenes.

    En la serie de «Láminas que faltaban en el inventario del Obispo Martínez Compañón sobre Trujillo en el Perú», Testa otorga la dimensión humana que estaba ausente en el hierático inventario del religioso, elaborado en sus imágenes del cerro Gualcayor, en 1789. Las largas, estrechas y oscuras galerías adquieren vida, lágrimas y sangre en los cuerpos lacerados de los mineros indígenas, que en procesión rozan sus espaldas con el techo. Las láminas faltantes aparecían junto con una instalación: la capilla ardiente del velatorio del Martínez Compañón, alrededor de cuyo cadáver oran unas religiosas. La actitud solemne de las Monjas orando es tan estremecedora, como la actitud agónica de los aborígenes sometidos a la explotación.

    Testa (1923), trabaja desde 1952 en la arquitectura y en la pintura con igual maestría, proyectando edificios que son algo más que objetos de consumo: a través de sus diseños, muestra su potencia como creador de ideas y representaciones, como Niemeyer en Brasil o Barragán en México.

    Es el más reconocido artistaarquitecto argentino en el país y el exterior y, entre otras muchas distinciones, recibió recientemente el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad La Sapienza de Roma; así como fue invitado varias veces a las Bienales de Venecia y San Pablo y al Museo de Arte Moderno de Nueva York. Integra desde 1972 el Grupo CAYC (Centro de Arte y Comunicación).

    En su larga trayectoria como arquitecto, en obras como la sede del ex Banco de Londres, la Biblioteca Nacional, el Centro Cívico de Santa Rosa, La Pampa, puede reconocerse la importancia asignada a la estructura urbana existente, y no sólo desde el punto de vista formal, sino como hecho sociocultural.

    Su arquitectura es exclusiva, difícil de encasillar, a pesar de la diversidad de recursos que utiliza para materializarla. Uno de sus rasgos dominantes es que no desarrolla una tesis preconcebida acerca de cómo será el espacio y la realización de cada edificio: ha de surgir de una serie de variables creativas que están siempre presentes en este maestro de la arquitectura latinoamericana. Considera que la ciudad es esencialmente un espacio ético y no una simple acumulación de obras y elementos urbanos, más o menos atrayentes desde el punto visual y utilitario, pero desasidos de una estrecha correspondencia con los fines que le dieron origen, que la sostienen y afianzan.

  • Imaginación

    Ha realizado grandes aportes en sus diseños de edificios públicos (estatales y particulares), donde son más exigentes y perentorias las necesidades del espacio ético. El ha respondido siempre a esa necesidad con una imaginación desbordante, sólo se sujeta a los dictados de lo que nos gustaría llamar una conciencia urbano-arquitectónica de precisa solidez.

    ¿Cuál puede o debe ser la morfología urbanística del porvenir? ¿Cómo será la ciudad que está siendo erigida con las decisiones que tomamos hoy? Los diseños de Testa se hallan, sin duda, entre los de aquellos arquitectos que, desde los tramos finales del siglo XX, han encontrado respuestas de grandes artistas. Son las representaciones de un creador de espacios, en los que el hombre pueda desarrollarse en comunión con sus semejantes, aboliendo la soledad y el desamparo. Crear espacios estéticos dentro de la galería o sobre el terreno, donde el arte pueda convivir con el hombre y el hombre pueda vivir en la arquitectura.

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    Arquitectura La Biblioteca de la ciudad de Borges
    septiembre 1, 2008, 3:58 am
    Filed under: Arquitectura Argentina

    Domingo, 24-08-08
    POR FREDY MASSAD
    La biblioteca es una entidad arquitectónica proclive a concepciones metafóricas: son los cobijos físicos y simbólicos del saber y de la memoria humana, lugares donde un lector (lectores como Borges, como el Austerlitz de W. G. Sebald o el que descubre en una biblioteca sueca la «Enciclopedia de los Muertos» en el cuento de Danilo Kis) acude no sólo a leer sino al hallazgo de documentos que contienen la sabiduría y el misterio del mundo.
    El edificio de la Biblioteca Nacional en Buenos Aires envuelve una pequeña historia curiosa. Una de esas historias que ponen la realidad en el borde del universo de lo literario; que nos obligan a pensar que hay algo muy complejo, extraño y fantástico en torno a la realidad y que lo que aparecen como casualidades jamás son meros azares, sino una especie de signos sin un significado concreto sino infinitamente abierto, cuya función primordial es recordarnos constantemente que existe algo inaprensible en torno al modo en que la realidad se hace visible, interconectando tiempos y lugares e incluso seres.
    En 1961, el arquitecto Clorindo Testa ganó el concurso convocado para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional de la República Argentina. Durante el proceso de los trabajos de excavación previos a la construcción, en 1971, se descubrió el fósil del caparazón de un gliptodonte: un mamífero prehistórico herbívoro, extinguido hace más de 10.000 años y considerado antepasado del armadillo, que llegaba a tener un tamaño de tres metros y a sobrepasar la tonelada de peso. Las corazas de este animal fueron comprendidas como una forma de arquitectura por los humanos primitivos, que las emplearon como refugios. Clorindo Testa reconoció un vínculo evidente entre aquel hallazgo y su proyecto: como si la latencia de aquella ancestral estructura orgánica que diera origen a una primera estructura arquitectónica hubiera emergido, inspirándole la forma del cuerpo del edificio a levantar en aquel preciso lugar.
    Vasto cuerpo rectangular
    El proyecto debía permitir que se respetase al máximo la vegetación existente y la mayor cantidad posible de superficie libre, ya que el edificio se asentaría sobre un jardín de gran valor histórico y natural. Por ello, Testa proyectó un vasto cuerpo rectangular, apoyado en el suelo con cuatro robustos pilares, donde se alojan ascensores y escaleras, situando en la planta baja el vestíbulo. Este recurso permitió generar una plaza cubierta. Los depósitos de libros se colocaron bajo tierra y las salas de lectura se situaron en las plantas superiores, sobre el volumen que contiene las oficinas administrativas, una sala de exposiciones, un auditorio, una cafetería y un balcón terraza. El edificio de la Biblioteca Nacional es, junto al Banco de Londres también en Buenos Aires, la mejor obra de este arquitecto argentino nacido en Nápoles en 1923. El trabajo expresivo logrado mediante hormigón y su impronta a nivel urbano lo convierten en uno de los hitos de la historia de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX.
    En el relato de la historia de esta biblioteca es necesario tener en cuenta las tres décadas transcurridas entre la realización del diseño sobre papel del proyecto hasta su inauguración. Treinta años se antojan cronológicamente demasiados para culminar un edificio; y subjetivamente se transforman en una eternidad por los desastres provocados social y culturalmente en Argentina en ese período, a causa de la inestabilidad política generada por los sucesivos gobiernos militares. Se suma a esto la paradoja de que fuera el nombre de Carlos Menem, uno de los presidentes que más ahínco pusiera para la decadencia cultural del país, el que finalmente figurara en la placa que inauguraba este soberbio edificio.
    A pesar de los avatares del tiempo, la Biblioteca no ha envejecido, sino que sigue manteniendo la fuerza y la vigencia poética de los edificios nacidos de esa sustancia de algo intemporal.