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La casa que Mel Gibson desplomó
junio 6, 2009, 3:22 pm
Filed under: actualidad | Etiquetas:

Son obras maestras del siglo XX, y Hollywood las ha usado en películas como ‘Arma letal 2’

MARÍA J. DE BLAS / RUBÉN PICADO – 06/06/2009

La vida de una perla es bastante contradictoria, siempre escondida esperando el momento oportuno para que la muestren con suficiente dignidad. Cuanto más valiosa, menos ha de exponerse. Algo parecido pasa con algunas casas de California que nos enseñaban de tarde en tarde los directores del cine de Hollywood. Estamos dispuestos a desvelar su escondite para los que tengan curiosidad y quieran disfrutar de esta excelente arquitectura.

La ciudad de Los Ángeles es una megaextensión de pequeñas construcciones ordenadas en una infinita trama ortogonal que se va deformando cuando se encuentra con las montañas que rodean el valle de San Fernando. Por la noche es cuando esa red adquiere una fuerza hipnótica y aquel paisaje anodino se transforma. Desasosiega mucho no saber dónde está el verdadero centro, ya que el downtown de la segunda ciudad más grande de Estados Unidos es una concentración poco significativa de torres que realmente no pretenden representar esta ciudad. Se implantó la forma de vida americana alrededor de la industria del cine y creció naturalmente desde los años veinte, reflejando con este urbanismo sus ilusiones y limitaciones. Desaparece el concepto de plaza, y el coche se convierte en algo esencial para poder convivir, surgiendo en los años cincuenta miles de casas con jardín que, para los más pudientes, se asomaban descaradamente sobre las laderas de los montes hacia la propia ciudad como un nuevo paisaje urbano tan valioso como sugerente.

La verdadera riqueza arquitectónica está algo escondida, poco accesible a los típicos recorridos turísticos. Esas perlas son algunas casas, referentes importantes en la arquitectura moderna, que han sido desveladas al gran público a través del ojo de algún director de cine que las ha utilizado como escenario. Curiosamente casi siempre como refugio de “los malos, asesinos y mafiosos”, quizá por su incomprendida modernidad.

01 Vistas al valle

En L. A. Confidential (1997), Curtis rueda varias escenas en la Lovell House. Es una de las primeras casas del arquitecto Richard Neutra, que la construye en 1929. Se entra desde la última planta a través de una pasarela que se asoma al valle con un espléndido espacio que baja en diagonal a doble altura, recorrido por una escalera blanca donde los personajes se van situando en distintos momentos de la trama, mientras se nos enseña la maravillosa guarida del elitista perverso. Esta casa está situada en la acusada pendiente del 4616 de la Dundee Drive y puede verse bien desde fuera.

02 ‘Blade runner’

La enigmática Ennis-Brown es una casa de Frank Lloyd Wright. Su peculiar construcción con bloques de hormigón texturizado hace de ella el caso más representativo de su última etapa en Los Ángeles. Se ubica también en una colina, en el 2655 de Glendower Avenue, y muchos cineastas se han fijado en ella quizá por esa “oscura modernidad”. Hoy puede visitarse por dentro, y sus fascinantes espacios nos recuerdan películas que la utilizaron como escenario, como la mítica Blade Runner, de Ridley Scott, de 1982, donde la textura y la sensación de caverna nos transmiten una atmósfera húmeda y extraña. También aparece en Asesinos sustitutos (The replacement killers, de Antoine Fuqua, 1998) y La casa de la montaña embrujada (House on haunted hill, de William Malone, 1999) que es un remake del clásico de William Castle de 1959.

03 La estructura vuela

Pero quizá la más paradigmática es la Stahl House (1636, Woods Drive), o casa 22, de Pierre Koenig (1959), que aparece en películas como A tres bandas (Why do fools fall in love, de Gregory Nava, 1998), Ella siempre dice sí (The Marrying man, de Jerry Rees, 1991) o La noche del diablo (The first power, de Robert Resnikoff, 1990). Se trata de una casa que resume esta tipología tan seductora de Los Ángeles. Está encaramada en la montaña, como lo están las letras de Hollywood, con una ligerísima estructura metálica horizontal que vuela literalmente sobre la ciudad. Utiliza el agua como un elemento arquitectónico más, integrándolo en el espacio continuo y abierto. Suele filmarse el recorrido de acceso para evidenciar la relación de la casa con el paisaje, sobre todo de noche. No existen los límites del espacio interior, apareciendo un gran plano con escuetos muebles posados y el tapiz de Los Ángeles a sus pies.

04 Atractivos artefactos

John Lautner no es de los arquitectos más conocidos, y sin embargo sus casas Malin o García sí han sido muy filmadas por su peculiaridad, puede que incluso se pensaran para ello. Aparecen en El gran Lebowski (The big Lebowski, de Joel y Ethan Coen, 1998), en Doble cuerpo (Body double, de Brian de Palma, 1984), o en Arma letal 2 (Lethal weapon 2, de Richard Donner, 1989), donde la casa García es el objetivo de Mel Gibson en las últimas escenas, cuando el actor arrastra con un jeep uno de sus pilares, desplomándose la construcción (se hizo con una maqueta a tamaño real) sobre la colina y mostrando así su fragilidad. Son edificaciones más cercanas a artefactos y, por ello, más atractivas como escenografías para un rodaje que como espacios habitables. Todos los años organizan visitas guiadas a todas ellas.

05 Filosofía japonesa

Otra imprescindible de Los Ángeles es la casa-estudio de Rudolf Schlinder (1922), donde afortunadamente incluso se conserva el mobiliario original. Puede visitarse por dentro y se ubica en el 835 de North Kings Road, en Hollywood. Este arquitecto formado en Europa se integra en Los Ángeles y propone el germen y un claro ejemplo de esta nueva forma de vida. Aunque distinta de las anteriores, es más urbana y se trata de una casa de madera muy relacionada con los jardines circundantes en una zona residencial de clase media. Sus proporciones mínimas nos acercan mucho a la filosofía arquitectónica japonesa que ya introdujo Wright con su libro Early period 1893-1909 en Berlín (1910).

06 El genio de los Eames

Billy Wilder conocía bien esta cultura y llegó a encargar un proyecto en 1949 a sus amigos Charles & Ray Eames, arquitectos y diseñadores de cantidad de objetos y sillas que todavía siguen considerándose contemporáneas. El director se divorció y las ilusiones se desvanecieron, dejándonos sin ella, pero los Eames consiguieron construir sólo una, la suya. Es imprescindible disfrutarla porque aún puede sentirse la atmósfera más playera de Los Ángeles, y es una obra maestra. Gracias a una fundación que mantienen sus hijos puede también visitarse. Está en el 203 de Chautauqua Boulevard, en Pacific Palisades, Santa Mónica. Puede irse desde el downtown en el Big Blue Bus, hasta el cruce con Corona Del Mar y Chautauqua Boulevard. Investigación y experimentación con los sistemas y materiales industriales fue la actitud que tuvieron estos arquitectos en su búsqueda de la idea de mejorar la vida a través de la arquitectura. ¡Visítenlas antes de que desaparezcan, son el legado arquitectónico de Los Ángeles en el siglo XX!

» María José de Blas y Rubén Picado son arquitectos.

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