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Le Corbusier, el arquitecto que soñó la moderna Buenos Aires
febrero 15, 2009, 5:58 pm
Filed under: Le Corbusier

La relación entre el famoso teórico suizo y sus discípulos en el país, es el tema de esta investigación.

Se deja leer como una apasionante novela histórica que, desde la arquitectura y el urbanismo, pone una lupa en la sociedad argentina del siglo XX, pero en rigor es el fruto de una investigación académica que llevó treinta años. Publicado por la Universidad Nacional de Quilmes, La red austral: obras y proyectos de Le Corbusier y sus discípulos en la Argentina, 1924-1965, de Jorge Francisco Liernur con Pablo Pschepiurca, revela los hechos, vínculos, intrigas y grandezas de un tramo de la modernidad en nuestro país, tejido a dos puntas, entre París y Buenos Aires. El arquitecto franco suizo Charles Edouard Jeanneret -alias Le Corbusier- mantuvo con la Argentina una larga y fructífera relación, tormentosa por momentos. La red austral aborda el conjunto de obras, proyectos y acciones que Le Corbusier tejió con sus discípulos en Buenos Aires, aún antes de su primera visita en 1929, en medio del debate internacional sobre la renovación de la arquitectura y el urbanismo.

Impactado por el encuentro entre el río y la pampa en una línea infinita de luz -que en su libro Precisiones describió como la “horizontal insignie”- a Le Corbusier lo esperaba en el puerto Victoria Ocampo. Para ella proyectó una casa disparatada que jamás se haría. Le Corbusier venía a difundir su ideario en conferencias, pero su fantasía de la pampa -alimentada en París por relatos de sus amigos Ricardo Güiraldes y Alfredo González Garaño- se potenció cuando notó el ritmo desmesurado al que crecía Buenos Aires, la virginidad del territorio y la ausencia de miradas modernas sobre la planificación. Se entusiasmó entonces con un plan integral para Buenos Aires que, si bien no tuvo jamás una aplicación directa, generó la trama espesa que desanda este libro, que además revela el efecto de aquellos postulados en el largo plazo.

“Creo que este libro le sirve al público no especializado para entender que la arquitectura puede ser otra manifestación de la vocación humanista. A los arquitectos, para ver la arquitectura como un fenómeno complejo de la cultura”, dice el arquitecto Liernur. Decano de la escuela de arquitectura de la Universidad Torcuato Di Tella, investigador del Conicet y autor -entre otros libros- del Diccionario de arquitectura en la Argentina -junto a Fernando Aliata- y de Arquitectura en la Argentina del siglo XX, Liernur explica que los jóvenes seguidores de Le Corbusier en el país -los arquitectos argentinos Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy junto al catalán Antonio Bonet- que formarían el Grupo Austral tuvieron “el valor de ir cambiando los planes a tono con la complejidad de los cruces y la variedad de las metas. Por eso, si una palabra se elude en este libro, es influencia”.

Desde el año 1938 Le Corbusier y sus discípulos locales encararon campañas para hacer realidad sus ideas arquitectónicas y urbanas. La red austral dedica un capítulo al Atelier de Artistas, esa joya de la arquitectura moderna que Bonet, Vera Barros y López Chas construyeron en Suipacha y Paraguay. También se ocupa de la silla BKF, diseñada por Bonet, Kurchan y Ferrari Hardoy, que conquistó el mundo. Este libro revela además los costados menos conocidos del Grupo Austral, como su trabajo con el sindicato de la construcción para elaborar las primeras encuestas sobre el habitat. O el viaje a San Juan tras el terremoto de 1944, para convivir con los obreros y dar una solución al problema de la vivienda.

Del plan frustrado de Le Corbusier para Buenos Aires -solo firmó la Casa Curutchet, en La Plata- algunas ideas se “colaron” en la ciudad varias décadas después. Los rascacielos que Le Corbusier propuso junto al río finalmente florecieron en Puerto Madero. La Ciudad Universitaria hoy ocupa el lugar que tenía en el plan de 1938. La propuesta de una Avenida Norte-Sur se completó entre Retiro y Constitución. Una torre de cristal amplió el edificio del Congreso Nacional. Una red de autopistas comenzó a construírse tal como lo planteó Le Corbusier. Y la idea de trasladar el Aeroparque a una isla o a la costa de Avellaneda -refrescada en 1995 por los políticos de entonces- ya había sido propuesta por Le Corbusier en 1929 y 1938. No parece una casualidad.

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