Noticias de Arquitectura


Koolhaas VII, «El Inédito»
junio 15, 2008, 4:41 am
Filed under: Koolhaas

POR B. LÓPEZ
CÓRDOBA. Hoy -en periodismo no se debe empezar por un adverbio de tiempo, pero esta vez hay que hacerlo porque el tiempo [el transcurrido] es la noticia en sí-, se cumplen siete años desde que el prestigioso arquitecto holandés Rem Koolhaas ganó el concurso internacional para construir el Palacio del Sur, el nuevo centro municipal de congresos. También se dio en llamar, en el ambiente de megalomanía que se vivió entonces, la «mezquita del siglo XXI».
Y 2.555 días después el proyecto ha fracasado, lastrado por su coste (171 millones) que nada tiene que ver con el presupuesto orientativo que se marcó en 2001: 50 millones. Un «dream team» arquitectónico se dio cita en Córdoba para «tomar» el Palacio del Sur. Los medios hablaron de «lucha de titanes» en la que Koolhaas se impuso a destacados colegas suyos: Rafael Moneo -premio Pritzker, el «nobel» de la arquitectura, en 1996- y el estudio de Antonio Cruz y Antonio Ortiz más la iraquí Zaha Hadid -entonces, un valor muy en alza que tres años después se haría con el Pritzker- y el japonés Toyo Ito.
Pero fue Koolhaas el que llegó, vio y venció. Literal, porque arribó en su jet privado, expuso su diseño y se fue. Traía bajo el brazo una iniciativa impactante y el Pritzker conseguido en 2000.
El jurado, formado por nombres destacados de la arquitectura, necesitó más de cinco horas para decidir. Dicen las crónicas que los primeros en caer fueron Cruz y Ortiz y Toyo Ito. La cosa quedó entre Moneo, Hadid y Koolhaas. Ganó el holandés. El presidente del jurado y gerente de Urbanismo, Pedro García del Barrio, anunció el fallo y dijo que todos los proyectos habían estado a la altura. Visto lo sucedido después, el que no ha estado a la altura es un Ayuntamiento incapaz de sacar adelante un equipamiento vital para la economía local.
Pero, eso es el presente. Aquel 9 de junio de 2001, el arquitecto holandés tuvo un arma en el factor sorpresa: propuso un cambio de ubicación del inmueble dentro de Miraflores. A su juicio, el solar previsto no era idóneo. Desaprovechaba la excelente panorámica del río y dejaba escondido al visitante el futuro edificio. Decidió llevarlo a la cabecera de la cuña que forma el meandro del río. Su impactante diseño también le ayudó a vencer: un edificio lineal, una larga pasarela cubierta que se abría, como una ostra, en dos auditorios.
Mellado y el «renacimiento»
Eran los faraónicos días de «vino y rosas», en los que el Ayuntamiento obvió «detallitos» como que el cambio de ubicación, eludiendo las reglas del concurso, iba a obligar a innovar el PGOU. Eso generó uno de los innumerables retrasos de la iniciativa. Ese trámite no concluyó hasta junio de 2004.
Ahora bien, aquel 9 de junio de 2001, sólo había declaraciones grandilocuentes sobre el fallo del jurado. Aquel día, el entonces edil de Urbanismo, José Mellado, vaticinó que se daba un «punto de inflexión de la ciudad». Lo que no aclaró era si hacia arriba o hacia abajo.
Eso sí, se adornó con palabras ampulosas que, con el paso de los años, se ha llevado el viento que sopla en la ribera del Guadalquivir. Dijo que con el Palacio del Sur «Córboba entra en su segundo renacimiento y da un paso de gigante».
Pero, esa zancada la daba con un gigante arquitectónico con «pies de barro». Se empezó a ver cuando, horas después de la resolución del concurso, Mellado se quitó de encima la cuestión de cómo se iba a pagar el equipamiento asegurando que «tenemos claras las fórmulas de financiación; ése es un tema menor». Debía serlo entonces, porque con el transcurrir de los años algo que no iba a costar ni un euro a las arcas públicas acabó embarrancando tras dispararse su presupuesto y ahora no podrá nacer sin aporte de las Administraciones.
Y es que, tras múltiples dimes y diretes, el proyecto -que incluía un hotel o galerías comerciales- se adjudicó en 2004 a Ferrovial, que iba a construirlo y a cambio lo explotaría. La constructora tomó una iniciativa con un coste de 92 millones y éste acabó disparándose a los 171. Ferrovial, en contra de las condiciones de adjudicación, pidió en febrero de 2007 al Ayuntamiento que buscara 35 millones de financiación, pues no podía cubrir todo el presupuesto. Achacó a Urbanismo la elevación del coste.
Reunión con Koolhaas
De todas formas iba a dar igual. El pasado mes Ferrovial anunció que no había logrado financiación suficiente para el Palacio del Sur, con lo que desde entonces es un castillo de naipes desmoronado. Y los añicos dan miedo: su fracaso -el modelo inicialmente previsto ya no se hará- puede costarle a las arcas municipales al menos 7 millones, entre lo ya desembolsado y los gastos originados por la gestión del proyecto que reclame ahora Ferrovial.
Por cierto, entre lo ya abonado están los 204.333 euros de la «factura» del concurso internacional de arquitectos.
Mientras Mellado y García del Barrio «ven los toros» desde la consultora que han creado, la alcaldesa, Rosa Aguilar, en 2001 y 2008 se prepara para «desfacer el entuerto» y que la ciudad tenga Palacio del Sur -a ella le gusta seguir llamándolo así, aunque se vaya a rediseñar-. Para ello, se reunirá este mes con uno de los reyes del urbanismo mundial, Koolhaas VII -el ordinal tiene la ventaja de que se puede aumentar a medida que pasen los años sin que se haga el proyecto-, «El Inédito»; al menos, por estos lares.

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